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Admisión Justa ¿Para qué o para quién?

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Meritocracia

Creer en la meritocracia descriptiva (es decir, tener la percepción que el sistema es meritocrático) significa creer que la capacidad y el trabajo duro son los principales determinantes del éxito. En la escuela, se refiere a la convicción de que la capacidad y el trabajo duro conducen al éxito escolar y, a la inversa, que la falta de éxito puede deberse a la falta de esfuerzo o habilidades escolares.

Visto así, la meritocracia escolar se presenta a menudo como una forma de combatir las desigualdades sociales porque, en las creencias (percepción) meritocráticas, el éxito se percibe como la consecuencia directa del esfuerzo de los niños y niñas, y no de factores “irrelevantes” como la clase social, el género o la etnia. Sin embargo, el patrón de estratificación entre grupos en el sistema escolar muestra que el objetivo de la meritocracia no se está cumpliendo porque el éxito escolar está influenciado por factores no relacionados con el mérito real. La clase social es uno de esos factores (ver columna ¿Una desigualdad incrustada en nosotros?). Existe una brecha en el rendimiento según estatus socioeconómico (ESE) antes de ingresar a la escuela y crece a medida que los niños avanzan en ella, especialmente en habilidades matemáticas, de lectura y lenguaje. De hecho, al promover normas, valores, prácticas y lenguaje que son familiares para las familias de clases más altas, el sistema escolar reproduce las desigualdades sociales.


Promueve una forma de “hiper-meritocracia”, caracterizada por “el ganador se lleva todo”. Los que se definen como los "mejores" son recompensados ​​desproporcionadamente, a medida que la guerra por el talento devalúa todo lo que no sea rendimiento “superior"

En entornos meritocráticos, el rendimiento se percibe como un indicador relevante y preciso de la propia capacidad. Los niños de bajo ESE generalmente se perciben como poseedores de menores habilidades que sus contrapartes de clase ESE más alto. Se ha demostrado que los alumnos de bajo ESE tienen desempeños más pobres que sus contrapartes con ESE alto. Los resultados sugieren que, en entornos meritocráticos, es probable que los estudiantes, independiente de sus ESE, apoyen las autopercepciones que coincidan con el lugar que ocupan en la jerarquía, lo que podría explicar con más detalle la brecha de logros entre ESE. En general, la promoción del mérito escolar tiende a afectar la percepción, tanto de niñas como de niños, independientes de su ESE, respecto de las capacidades para tener éxito dentro del sistema y respalda las creencias que justifican el sistema.

Por otro lado, los contextos meritocráticos empujan a las personas a respaldar creencias que explican y legitiman las desigualdades sociales. Tales creencias son particularmente perjudiciales para los estudiantes de ESE bajo. De hecho, fuera de la escuela, la investigación ha subrayado el papel de la meritocracia, especialmente en su forma descriptiva, lo que hace que las personas acepten el lugar que ocupan dentro del sistema. De acuerdo con la teoría de la justificación del sistema, la meritocracia es uno de los mitos legitimadores a través de los cuales se mantiene una visión positiva del sistema social, independientemente de la propia posición social. La preferencia por el mérito también predice una negación de los privilegios raciales, obliga a los miembros de grupos de bajo ESE a autodescribirse de manera estereotipada, reduce la percepción de discriminación, y lleva a las personas a atribuir las desventajas de los grupos dominados solo a causas internas (el mérito).

Así, si la meritocracia descriptiva parece ser injusta y socialmente inaceptable, ¿Por qué el gobierno de Chile insiste en estimular medidas meritocraticas, al querer reinstalar la selección en la educación?. Aquí una posible explicación.

Competencia por talentos

El discurso dominante en la economía del conocimiento otorga una gran importancia a la competencia por el talento. De hecho, los debates sobre políticas empresariales y nacionales se enmarcan en torno a la opinión de que la intensa competencia económica ha provocado una “guerra por talentos”, acelerando el camino evolutivo hacia las sociedades meritocráticas, a medida que las empresas y los gobiernos tratan de explotar al máximo los talentos de los “más brillantes“.

Aunque se hable de guerra por los centros de talento en los campos de la estrategia corporativa de recursos humanos y la reforma de la política de inmigración, también tiene profundas implicaciones para la teoría, la política y la práctica en el campo de la educación. Fundamentalmente, la guerra por el talento amenaza con socavar uno de los supuestos y objetivos clave de la política y prácticas educativas: que la educación debe ser firmemente nacionalista en su orientación, alcance y provisión, comprometida al interés nacional, orientado a aumentar la riqueza nacional, la productividad y la competitividad, y obligado a proporcionar justicia educativa e igualdad de oportunidades a todos y cada uno de sus ciudadanos.

Las políticas neoliberales, al socavar y desmantelar los tablones del estado de bienestar, han permitido que los gobiernos nacionales consideren a la educación como uno de los instrumentos más efectivos de la política económica nacional. En este sentido, la educación se describe comúnmente como fundamental para las “estrategias nacionales para asegurar la participación de los mercados globales“.

Con el surgimiento de la guerra por el talento, no solo los empleos, el capital y los bienes se mueven alrededor del mundo, sino también cada vez más las personas, especialmente las personas altamente capacitadas y educadas. Esto, inevitablemente, tiene un impacto en la política y la práctica de la educación, y exige un replanteamiento de la teoría, los objetivos y los principios de la educación, especialmente en lo que respecta a cuestiones de igualdad, oportunidad, inclusión y equidad.

Desigualdad social, económica y educativa

El compromiso con la igualdad y la justicia social, según la guerra por el talento, es algo del pasado, en el mejor de los casos, y un obstáculo para la supervivencia y el éxito, en el peor de los casos.  Según este modelo de pensamiento, “los países que insisten en aferrarse en el igualitarismo están pagando un alto precio”. Advierte The Economist: “Suecia, por ejemplo, encuentra difícil atraer talento extranjero. Y en toda Europa, las universidades igualitarias están perdiendo ante sus rivales estadounidenses más elitistas”. Los economistas de la migración laboral documentan “la evidencia sobre los vínculos entre la propensión de los calificados a migrar y la desigualdad de ingresos“, encontrando que “en las sociedades más desiguales la elite tiene menos incentivos para irse“.

En el campo de la educación superior, la guerra por el talento está induciendo a las universidades europeas a introducir “cambios similares a los de los EEUU“, tales como asociaciones entre la industria privada y universidades públicas, los derechos de patente de las universidades, el énfasis en el fomento del espíritu empresarial y la competitividad, y más estructura salarial y de financiamiento tipo “all-star” altamente estratificada.

 En los campos de la educación primaria y secundaria, los compromisos pasados ​​con la educación integral se han ido abandonando a medida que las familias de clase media y alta buscan posicionar a sus hijos en las escuelas y programas más deseables y prestigiosos, para convertirse en uno de los miembros selectos de los buscados internacionalmente, élite de alta habilidad. Este proceso ahora está siendo impulsado por la guerra global por el talento que rechaza el modelo de la equidad universal, en el que el talento y los logros educativos de todos se recompensan de manera gradual. Por el contrario, promueve una forma de “hiper-meritocracia”, caracterizada por “el ganador se lleva todo”. Los que se definen como los “mejores” son recompensados ​​desproporcionadamente, a medida que la guerra por el talento devalúa todo lo que no sea rendimiento “superior”.

Para finalizar

¿Quién no le ha dicho a un niño o a una niña que “donde hay voluntad, hay una posibilidad, una forma” y que trabajar duro es el camino al éxito, particularmente, en la escuela? Hay pocas dudas de que el esfuerzo y el trabajo duro deben ser valorados en la escuela. Sin embargo, existe un efecto secundario al promover la meritocracia en el contexto de la escuela. La promoción de la meritocracia escolar puede contribuir a la reproducción y justificación de las desigualdades sociales, en todos sus niveles.

TAGS: #AdmisiónJusta #DerechoALaEducación

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Comentarios

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anysur

18 de Enero

Por hay me vi el documental la educación prohibida, muy relacionado con lo que expones. Es triste escuchar en niños el” YO GANE”, el sistema educativo va dirigido a generar competidores, no ha crear alianzas, vínculos, equipos, personas integrales, autovalentes, etc. Al leerle mencionar los talentos, recordé la parábola de los talentos con lo que conllevan estos; creo que en un sistema de meritocracia debería reconocerse según la capacidad de los talentos individuales el que se los multiplique, porque en el fondo en la vida, mes a mes , hay que generar mas talento para vivir.

Jose Luis

21 de Enero

Disculpe pero si lleva al hijo al gastroenterólogo y él lo deriva a un traumatólo no es que a su hijo se le discrimine sino se le atienda realmente su necesidad de salud o educación. La falta de especialidades en educación no sde solucióna “terminando con la discriminación”. Además esto es un tema de justicia no de educación señor. Si quiere meta a su hijo donde no haya ninguna selección para que aprenda al ritmo del mas limitado para cada ramo y su hijo se eduque para ser igual de limitado. Si quiere cuando lleve a su hijo al doctor preocúpese primero de la cantidad de plata que gana el médico ántes que de la salud de su hijo para que tome la decisión acertada para sus valores y su inteligencia y elja al médico segun lo solidario con lo que gana y no segun el servicio que presta. Usted puede hacer todo eso, el punto no es ese, punto es que ud. pueda hacer lo que quiera con su hijo pero no con el mio

21 de Enero

Rogaría leer este documento. http://sociologia.uc.cl/publicaciones/meritocracia-y-desigualdad-economica-percepciones-preferencias-e-implicancias/

La columna trata de “meritocracia descriptiva”, y NO de no premiar el esfuerzo, la tenacidad y la honestidad, en en contexto de la enseñanza primaria y secundaria, en la medida que todos los niños y niñas partan en igualdad de condiciones. Se trata de una suerte de “fair play”. Nadie pone en duda, que debe existir selección cuando se trata de procesos conducentes a logros universitarios y/o profesionales. Dejando de lado, silogismos y falacias.

21 de Enero

Pienso que hay confusión en todo esto, el mérito tiene bastante más profundidad de lo que aquí se trata, no solo es un objetivo si no que es un estilo de vida, y puede ser un muy buen medioambiente para una nación, ganarse las cosas porque se hace lo mejor que se puede, porque hay entrega, porque se moja la camiseta, esa actitud es bastante más valiosa en un contexto donde todos se van por la línea media, la línea de la mediocridad, y he ahí el problema, rápidamente se fomenta la mediocridad cuando el mérito se desalienta. respecto al talento, este siempre es escaso, es mejor fomentar el trabajo duro, el talentoso no requiere de procesos, lleva ventajas comparativas que no todos tienen.

anysur

21 de Enero

Con esta ola de calor fomentar el mojar la camiseta es para andar deshidratado. El merito es un medio no un fin, y esta inserto en la ideología del colectivo (idiosincrasia)
erróneamente. Claramente, la mediocridad es una lacra, pero lo que falta es interiorizar los conceptos de capacidad, responsabilidad y disciplina. Talento existe, no se valora….,el problema es la selección, si Ud. selecciona personal que solo de jugo y no tenga las capacidades para la labor requerida, obviamente va ha dar jugo todo el día y ni hablar si cumple objetivos…

21 de Enero

Anysur, siempre cuando se habla de meritocracia hay una parte que dice una cosa y hará otra, si requiere un médico que le extirpe un tumor de su cabeza, sin duda buscará el médico mejor calificado, el más competente, el que presente más mérito entre sus iguales y pueda demostrarlo, no buscará el hijito de su papá que le regalaron el título. Respecto a contratar personal, si Ud. valora el mérito e incentiva el mejoramiento continuo y premia los esfuerzos, ninguno dará jugo, lo harán si Ud. no le importa el asunto, en ese caso la mediocridad le fabricará todo el jugo que pueda.

21 de Enero

Rogaría leer este documento. http://sociologia.uc.cl/publicaciones/meritocracia-y-desigualdad-economica-percepciones-preferencias-e-implicancias/

La columna trata de “meritocracia descriptiva”, y NO de no premiar el esfuerzo, la tenacidad y la honestidad, en en contexto de la enseñanza primaria y secundaria, en la medida que todos los niños y niñas partan en igualdad de condiciones. Se trata de una suerte de “fair play”. Nadie pone en duda, que debe existir selección cuando se trata de procesos conducentes a logros universitarios y/o profesionales. Dejando de lado, silogismos y falacias.

anysur

28 de Enero

que triste que no leyó mi comentario, ud./yo buscaria una persona talentosa/capaz. CAPACIDAD.

21 de Enero

Te voy a contar una historia real.
Hace 6 años trabajé en una escuela pública donde solían remitirse los niños con problemas conductuales y de rendimiento, ahí conocí a R.

R era un niño en 7mo que quería irse a X liceo, pero no sabía cómo subir sus notas, al preguntarle que le gustaba de ese lugar respondió “es que ahí irán mis vecinos, con los que juego a la pelota”, pero idea de que era un liceo público orientado al ingreso universitario, ni idea tenia.

Su hogar era un tema, hermano en la carcel, mamá trabajaba de 7:30 a 19:30 y papá alcohólico, lo hacían estar más fuera que dentro de su casa y escuela, era donde desayunaba y almorzaba, los fin de semana, partía al campo de la abuela.

Sin sermonearlo, ajusté mi intervención a cosas simples
1- Si trotar y practicar control de balón te hace mejor futbolista, repasar y leer la materia te entrena para ser mejor estudiante, es solo cosa de constancia
2- Puedes leer lo que sea para entrenar tu comprensión lectora (empezó a leer cosas de fútbol online).

R comenzó a estudiar con sus vecinos cuando ellos estudiaban, usar el cpu que se ganó en 5to para traspasar la materia diaria, poner atención para evitar tener que andar consiguiéndose la materia y dejó de escuchar raeggeton (empezó a imitar mi gusto por el metal al volverme alguien significativo)

Hoy está en 2do de educación física (no quedó en Kinesiología) pero si me dices que aquí no hay mérito y movilidad social, no entiendes cuánto importa esta ley.

21 de Enero

Este tipo de columnas muestra como la obsesión por el tema igualitario esta plagado de autotrampas.
Se quiere poner que la meritocracia no cumple con el “objetivo” de la igualdad. ¿es ese el objetivo? No, no lo es.
Y el mismo autor concluye que la igualdad es complejisima, pues depende de muchos factores que deben darse a la vez. Si lo miramos bien, la supuesta igualdad es IMPOSIBLE, pues todos tenemos circunstancias distintas, y para que algún estado pudiese nivelar a todos, tendría que actuar sobre la vida de cada uno, para que todos vivamos casi las mismas circunstancias y mas encima ir corrigiendo algunas desventajas que tenemos por genética.
¿Por que se pone esa supuesta igualdad como norte? Por una cosa, que curiosamente es vilipendiada por los ideologos: la competencia. Para que quieran igualdad, es porque están preocupados de como le va al otro respecto a uno. O sea, la izquierda es la mas competitiva de las ideologías: es su foco y obsesión.
Por lo mismo, volviendo al punto, la “meritocracia” real busca premiar a quien SE SUPERA A SI MISMO, no a quien supera al resto de la sociedad. Para ello efectivamente usa herramientas de competitividad, pero son respecto a un grupo par, no respecto a toda la sociedad. Incluso se podría usar herramientas de otro tipo, que efectivamente sean mas precisas en medir el esfuerzo; es de toda lógica, pero probablemente son mas difíciles.
Pero otra cosa es querer prometer que eso lleva a igualdad de resultados. Eso es demagogia.

21 de Enero

Rogaría leer este documento. http://sociologia.uc.cl/publicaciones/meritocracia-y-desigualdad-economica-percepciones-preferencias-e-implicancias/

La columna trata de “meritocracia descriptiva”, y NO de no premiar el esfuerzo, la tenacidad y la honestidad, en en contexto de la enseñanza primaria y secundaria, en la medida que todos los niños y niñas partan en igualdad de condiciones. Se trata de una suerte de “fair play”. Nadie pone en duda, que debe existir selección cuando se trata de procesos conducentes a logros universitarios y/o profesionales. Dejando de lado, silogismos y falacias.

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