Columna en Sociedad
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La generación de las empoderadas

Desde Javiera Carrera, pasando por la Quintrala, Francisca Segura, nuestra Nobel Gabriela Mistral, Violeta Parra y ahora terminando con la presidenta Michelle Bachelet -y un sin fin de mujeres que a lo largo de nuestra historia nacional, desde nuestra Independencia han estado al mando de una nación- estamos ante una revolución que se ha demorado siglos en llegar a su apogeo, al mando detrás de las sombras y de cara a las acusaciones. No hay forma de perderse chicos, las damas la están llevando y no necesariamente en la cama, en la casa ni en la cocina.


Yo no creo que de igual que una persona, sea hombre o mujer te susurre frases sexuales, te toque sin que tu quieras o te grite de esquina a esquina que tienes buenos pechos y lindas nalgas, de la manera en que lo gritan comúnmente.

En tiempos en que este estudiante y columnista era un neófito y un infante, las mujeres no tenían otro papel social que el de sumisas dueñas de casa esperando a su marido con la comida caliente y las camisas planchadas -y algunas a abrirse de piernas por el simple y retrógrado motivo de ser mujeres y era parte de su “deber” para mantener satisfecho al macho sostenedor-. Hoy, en el presente siglo, un cuadro de ese tenor sería humillante, impresentable y hasta… bueno ustedes deben saber. Solo diré que hacen falta más secretos en la montaña y princesas enamoradas de otras princesas.

En lo personal, no creo que dé igual que alguien, sea hombre o mujer, te susurre frases sexuales, te toque sin que tú quieras o te grite de esquina a esquina que tienes buenos pechos y lindas nalgas de la manera en que lo dicen comúnmente. Qué degradante tener pene al momento de saber cómo atentamos en la vida de las féminas, las mismas que reciben menos sueldos que los hombres y son minoría en el Congreso y también en la Moneda (¡Qué lamentable!) El machismo es básicamente una instancia para mantener la desigualdad social: entre roles específicos y condena, una diferencia -en este caso genital y salarial también- es una locura: es muy parecido al “por nacer aquí seras pobre”. Yo no quiero contribuir a eso: el feminismo somete, sí, somete, y no tengamos miedo de mirarlas ni de ser sometidos por ellas, las que nos sacaron del Paraíso, las que tuvieron una dama de hierro, las que estudian Historia del Arte, las que fueron candidatas a concejala, las que dirigen gabinetes, las que atienden y solucionan los problemas a los clientes y las que hoy en Chile impulsan reformas transformadoras y en Iquique dirigen una región, pero también dirigen el país mas poderoso de la Unión Europea.

El rol de los hombres en esta generación de chicas empoderadas -que son las que conducirán las ideas de futuro y los proyectos políticos de una generación cercana a lo contemporáneo- debe ser el de la reflexión constante. Soy hombre, soy feminista y no soy homo… es ahí donde se reproducen las lógicas de la desigualdad.

Me ha tocado escuchar opiniones diversas sobre el feminismo; que es la evolución de la sociedad, de la boca de las chicas del PNUD -cosa que comparto- e incluso un catedrático y docto de la sociología, me dijo que no apoyaba al feminismo porque no le parece la idea de erradicar la discriminación de las mujeres, discriminando a los hombres con el feminismo. Pero lo más peculiar y desagradable que me ha tocado escuchar -en las últimas semanas- vino de boca del arzobispo Hector Agues y cito “la pedofilia, el divorcio, la homosexualidad, el aborto y los femicidios son por culpa del feminismo”. Bueno, yo le respondo a través de esta columna y le digo: no son ellas las que usan sotanas y tocan con placer las partes erógenas de los hijos de los fieles, no son ellas las que predican la palabra dominical y luego abusan moral y sexualmente de los corderos del Señor y que, producto de los abusos de su Santa Iglesia, hoy muchos son homosexuales (Juan Carlos Cruz y James Hamilton son el vivo ejemplo de ello). No fueron ellas las que apedrearon a María Magdalena en las calles de Jerusalén, pero sí son ellas las que pueden arrojar la primera piedra, aunque no estén libres de pecado. Son ellas las que vienen a eliminar ese patriarcado tan católico impuesto desde la Inquisición, son ellas la que vienen a llevar la vanguardia de lo sobrio y lo tradicional, son ellas las que se empoderaron en este siglo y en esta generación. Feminista no se nace, se forma y se hace.

El problema de un país machista es que es esencialmente ignorante y estúpido. La llegada de las mujeres con fuerza avasalladora a todos los ámbitos de la vida -lo que ocurre al menos en Occidente- no ha sido fácil ni para ellas ni para ellos. Hay mujeres que han revolucionado la historia del hombre, como sexo y como raza: Coco Chanel, Frida Kahlo, Mary Poppins y Juana de Arco, lo que nos enseña que no es necesario tener pene para ir a la guerra, que no es necesario ser un gran seductor para ser una gran artista y mucho menos tener una voz imponente para criar un par de niños traviesos, fueron ellas las que hicieron las armas durante la segunda guerra y nos dijeron “We can do it!” y son también las que no pedirán permiso para lograr esas tan anheladas transformaciones sociales.

En rigor, los hombres también somos víctimas del machismo, porque se nos enseña a confundir la seducción con el cosismo, ver a las mujeres como objeto el cual evaluar como el último modelo de iPhone. La agresividad con que algunas damas hoy, aunque liberadas, defienden sus derechos y reaccionan ante la menor infracción a su a su estatus, deriva de esa larga historia de subordinación.

Por último no esta de más decir que para ser feminista sí se puede tener barba, bigote y pelos en las piernas. Soy feminista, como soy pro aborto, pro matrimonio igualitario, pero ellas, ellas se lo merecen todo, ellas nos dicen a gritos que el feminismo prohibicionista las victimiza y las criminaliza, que el “Ni una menos” parte por nosotros. Ojo gente, que el feminismo no mata ni discrimina, las premisas feministas no señalan que “el hombre debe ser sometido a la ideología femenina” ni su lema es “el hombre en la casa sin opinión”. La generación de ellas nos dice que son intocables, que hoy por hoy sí o sí se respetan, se respetan siendo doctoras, dentistas, dueñas de casa, lesbianas, Ministras, Presidentas, prostitutas y uniformadas. Pese a la irrupción masiva de las mujeres en todos los campos, aún hay demasiadas reliquias de su antigua y tan sumisa condición, demasiados reflejos condicionados, demasiados resquemores y sospechas: que aún no ha llegado el tiempo en el cual una plena indiferencia señale con muda elocuencia que el tema ha sido superado. Vivimos en una sociedad chilena culturalmente machista, pero no por mucho señores, pues ellas despertaron y llegaron para quedarse. ¡Que vivan las feministas! ¡Que vivan las madres solteras! ¡Que vivan las lesbianas! ¡Que vivan las indígenas! ¡Que vivan las mujeres!

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Comentarios

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Italo Martínez

10 de Enero

Me gustó tu columna, dice muchas verdades de esta sociedad y habla de una revolución que llegó para quedarse y en lo personal me ha tocado muy de cerca.
Sigue con tus ideales aunque no muchos los comparto pero los respeto, sólo espero que no te contamines…

El Burrito

12 de Enero

viejo…los ejemplos que pones… es como si yo le rindiera honores a hitler por haber hecho grande a alemania -_- en serio pones a la quintrala o a bachelet como referentes? siendo la primera una asesina y la segunda la cabeza de un pais con la menor aprobacion en la historia de chile (ni el dictador tuvo tan poco apoyo).

tienes una mente abierta y una noble conviccion, aun asi te recomendaria informarte si quieres destacar en tu saturadisima carrera, un simple idealista no es mas que un peon para los que realmente saben manejar y ver el trasfondo de las cosas, te la dejo facil:
1° las mujeres no ganan menos por el mismo trabajo, de ser asi con conocimientos basicos de economia sabrias que seria al menos un 20% mas lucrativo para tu empresa contratar solo mujeres, el tema es que socialmente se les impone la maternidad (y se despoja la responsabilidad/derecho paterna) por lo tanto la mujer tiene mas dias “libres” trabaja menos que el hombre en terminos de tiempo (para la empresa) por ende gana menos, no te dejes engañar por cifras malintencionadas
2° iglesia catolica= lucro y corrupcion siempre ha sido asi, lentamente iran perdiendo el poder economico, pero hay que esperar, hasta entonces no se les puede tocar
3° el feminismo es en si comercial, vende muchisimo y aunque creas que es transgresivo, realmente estas alimentando a los cerdos capitalistas mas gordos. La lucha debe ser por y para el pueblo en general, al dividirlo, estas sirviendo al burgues
Saludos 🙂