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Chile, huyendo de la razón

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No porque a una pera le ponga el nombre de manzana, comienza a ser manzana. No porque a un ingeniero le ponga el nombre de médico, comienza a ser médico. No porque a el azúcar le ponga nombre de sal, comienza a ser sal” … Podría seguir parafraseando infinitamente sobre las posibles analogías que, tentativamente, hubiera utilizado el Cardenal Ricardo Ezzati, actual Arzobispo Metropolitano de Santiago, frente a la periodista de Emol y, aun así, la sobrerreacción en masa, el estallido en cólera por parte de diversos sectores de la sociedad, habría sido idéntica a la que se ha visualizado estos días; incluyendo las declaraciones oficiales del Gobierno.

Es llamativo el foco que se ha puesto en lo que, en teoría, señaló el religioso. Me refiero al profundo hincapié que se ha hizo en la frase: “No porque yo a un gato le pongo nombre de perro, comienza a ser perro”. No deja de sorprenderme la habilidad, que tienen los medios de comunicación para desinformar y, al mismo tiempo, desvirtuar la verdad sobre una situación determinada.

Al respecto, quiero aprovechar de destacar, y desmentir, parte de las declaraciones del Cardenal, quien señaló:

“Siempre las discusiones son buenas, siempre los diálogos son buenos, lo que hay que ir al fondo de los diálogos” […]. El diálogo no es simplemente decir: <<mire yo pienso esto, tú piensas esto otro y se acabó>>. Un diálogo verdadero tiene que estar fundado sobre razones que sean de humanidad, que respeten la antropología, que busquen el bien de todos […]. El diálogo siempre es oportuno, jamás hay que cerrarse al diálogo; tampoco con aquellos que tengan una opinión diversa de la propia. Lo importante es que, dentro del respeto que nos debemos, podamos razonar y razonar coherentemente. De acuerdo a los principios que rige el pensamiento y la realidad de la persona”.


No quiero (tampoco es mi interés) desconocer el sufrimiento al que han estado expuestas algunas familias por el hecho de que uno (o más) de sus integrantes sienta profundamente que nació en el cuerpo equivocado.

Lo que personalmente visualizo en el párrafo anterior (y en la entrevista) es un serio llamado al uso de la racionalidad frente a una discusión tan relevante como la Ley de Identidad de Género. Concuerdo con que el aludido se encuentra relativamente deslegitimado por el rol que ha jugado frente a las acusaciones de abusos sexuales que ha recibido la Iglesia Católica en nuestro país. Sin embargo, a mi parecer, eso no le resta validez a lo que indica. De hecho, me pareció un análisis bastante lúcido; considerando el nivel de relativización de la realidad que enfrentamos como ciudadanos.

Años atrás, el acto de indicar que nadie puede convertirse en lo que no es, con el simple hecho de sentirlo, quererlo o decirlo, habría parecido una obviedad del tamaño del Empire State. Sin embargo, en la actualidad, tal afirmación es puesta en tela de juicio por un sinfín de personas (políticos, periodistas, líderes de opinión, etc.), quienes se han abierto a aceptar que tal verdad es una falacia, ya que “la modernidad” lo ha desmentido.

El solo hecho de imaginar que existe la posibilidad de que a cierto grupo de individuos se le otorgue el “derecho” a ser reconocidos como aquello que quieren, dicen o sienten ser, me genera un alto nivel de preocupación. ¿Dónde quedaría establecido el límite de lo que es legítimo reclamar como derecho? En cualquier parte del sentir humano. Discúlpenme, pero considero que no se puede prescindir de la racionalidad en una discusión legislativa.

Con lo dicho anteriormente no quiero (tampoco es mi interés) desconocer el sufrimiento al que han estado expuestas algunas familias por el hecho de que uno (o más) de sus integrantes sienta profundamente que nació en el cuerpo equivocado. Nadie, en su sano juicio, puede dejar de empatizar con situaciones de vida tan trágicas. Pero, en honor a la verdad, convengamos en que nadie posee el monopolio del sufrimiento. El hecho de existir supone enfrentarse a situaciones adversas, increíblemente traumáticas y dolorosas todos los días. La solución frente a ello no puede ser intentar tapar el sol con un dedo.

El Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, contempla a la disforia de género (trastorno de identidad de género), diagnóstico médico para ser definido como transgénero, como un trastorno mental (anteriormente considerado como trastorno sexual). Por lo tanto, posee un tratamiento clínico, al cual se puede acceder, al igual que en cualquier patología existente psiquiátrica existente.

Según lo que indican los expertos, el primer paso es realizar un cariotipo para tratar de descartar la existencia de un trastorno cromosómico, consecuencia de un defecto enzimático, que podría conducir a una ambigüedad sexual, como ocurre en el síndrome de Turner o el de Klinefelter. Posteriormente, una vez descartado lo anterior, realizar psicoterapia, en la que el individuo es sometido a tratamiento farmacológico, principalmente, por posibles expresiones de ansiedad o depresión (Brown GR. Gender Identity. Merck Manual Professional Version).

También aparece, como segunda opción, la reconversión de sexo. Lo cual corresponde a un tratamiento hormonal como quirúrgico, como medio para intentar disminuir la disforia de género, el que se completaría con un tratamiento psicológico -terapia triádica- (Colizzi M, Costa R, Todarello O, 2014).

Sin embargo, los efectos adversos del tratamiento anterior son importantes destacarlos. El Instituto Karolinska de Estocolmo, realizó un estudio en el que evaluó la reasignación de sexo de 324 personas (191 de hombre a mujer y 133 de mujer a hombre) utilizando estadísticas de suecos, comprendidas entre el 1973 y 2003. Básicamente, la mortalidad total en el grupo de personas tras el tratamiento era mayor que en el grupo control (3 veces mayor app.) y, adicionalmente, se visualizó que las personas sometidas a una reasignación de sexo, tras la adolescencia, presentaron un índice de suicidios 19, 1 veces más elevado que en el grupo control; sin considerar los intentos de suicidio, alrededor de 5 veces mayor que el grupo control.

Asimismo, según otros autores, estos expresan mayores trastornos psiquiátricos que la población general. La reasignación de sexo, aunque puede disminuir la disforia de género, no es suficiente para resolver la problemática y no evita los trastornos psiquiátricos y somáticos que se pueden dar en estas personas (Grossman AH, D’Augelli AR, 2007).

Considerando lo anterior, el uso de la razón debiera motivarnos, como sociedad, a asumir la realidad y enfrentarla como tal. No es lógico, de hecho, carece de sentido común que alguien que padece una enfermedad busque ser reconocido legalmente como alguien sano. Por desagradable que parezca, esa es la verdad. Sitúese en el caso de que un esquizofrénico solicite al legislador que se le reconozca el derecho a que sus alucinaciones sean consideradas socialmente como verdaderas. ¿Le parecería responsable que éste le concediera tal derecho? Esta discusión no se trata de que tan modernos podemos llegar a ser como personas. Estamos hablando de la responsabilidad que tenemos de separar la realidad de aquello que nuestra imaginación, pensamientos mágicos, anhelos, deseos o sueños nos llevan a querer ser.

TAGS: #IdentidadDeGénero

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Comentarios

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Camila

16 de abril

Me parece un articulo totalmente poco empatico y poco humano. ¿Que hubiese pasado si te hubiese tocado a ti? Exacto, nunca lo vas a saber, pero no eres capaz de ver un poco mas alla, ni siquiera ver, sentir. ¿Por que crees tener el derecho de poder decidir ante el sentir del otro? ¿Quien te lo dio? ¿Por que todo tiene que ser definido y estructurado según tu?
Si estamos hablando de modernidad acá, por que estamos en otra época, el amor es lo primordial, quien lo entienda claro, sabrá que nadie se merece el desprecio del otro, es más, existe un concepto al cual todos acudimos siempre ,inclusión no, donde queda eso, ¿solo para algunos casos? Solo para lo que tu cerebro te indica es racional, ¿por que? ¿Por que tienes algún sentimiento de asco, vergüenza, homofobia en el fondo de tu corazón? ¿O quizás no? Quizas simplemente eres un ser demasiado básico. Quizás ni siquiera eres capaz de reconocerlo en ti mismo, por que estas muy ocupado viendo como los demás te admiran por protagonizar un tema totalmente conservador, machista y homofobico. Te crees en lo correcto por tener de base la ciencia, pero ahí esta precisamente el problema.
Me gustaba bastante Elquintopoder hasta que leí este articulo. Me voy decepcionada.

16 de abril

Estimada Camila:
Al leer su comentario, visualizo lo necesario que son columnas como las mías (aparte de comprobar mi hipótesis). Si en realidad leyó mi columna, se dará cuenta que el tema no pasa por ser más empático o no. Estamos hablando sobre algo que se piensa legislar y, realmente, a mi parecer, no se puede prescindir de antecedentes científicos para hacerlo.

La “humanidad” malentendida tiene cero aporte. ¿De que vale su sentimentalismo si eso, según la evidencia, va a costar más vidas de las que creyó salvar? ¿Le parece más humano que los índices de suicidio de personas que han recibido el tratamiento de reasignación de sexo aumente 3 veces más o que para aquellas personas que recibieron el tratamiento antes de la adolescencia aumente en 19 veces? Discúlpeme, pero esa “humanidad” raya en la negligencia.

Debería valorar la labor que hace El Quinto Poder. Exponer diversos puntos de vista sobre un tema, solo enriquece un debate. El abrirse a debatir, realmente es parte de la “modernidad”.

Saludos.

16 de abril

Estimado Samuel, estamos en los tiempos de la posverdad, ya no es posible ser razonables, la idea de la identidad de género ya fue asumida por los Organismos Internacionales que nos dirigen, lo que queda ahora es que cada país asuma lo suyo y haga las leyes que se le sugieren, el resto es música. ¿no le suena eso a Nuevo Orden Mundial?.

16 de abril

Hay muchas personas, como yo, realizando contra-cultura. Aunque la gran parte del mundo diga B, influida por las posverdades, yo continuaré diciendo que es A; asumiendo que mi raciocinio sigue funcionando.

No me daré por vencido, aunque la ONU u otros organismos intenten poner el pie encima.

Jeannette

16 de abril

Muy bueno el artículo, coincido plenamente con lo que el autor expone.

16 de abril

Muchas gracias. Me inspiras a continuar escribiendo.

Saludos.

17 de abril

Mi sentir es que el Estado debe tener una consciencia de la razón que se encuentre después del diálogo -al final expresada en la voz del Congreso- que dirija la ideología de toma de decisiones y evidencias como las señaladas en el artículo sobre estudios en relación a personas que cambian su sexo y la forma en que se comportan, pienso que indican que la intención de cambiar de sexo debe tener algo anómalo en algún lugar que puede ser tratado, porque se desvía de lo estándar y que, aplicando esa consciencia de lo discutido, o el sentido profundo de un Estado protector de los ciudadanos, se deben tener políticas de acción efectivas que resuelvan las situaciones particulares que se presenten, utilizando la mejor forma procedimental posible, lo que debe llevar el tema al tablero de diseño, considerando la información y la evidencia, sin dejar de tener presente qué es mejor para la sociedad y no sólo para el individuo.

En este sentido, pienso que la evidencia que muestra el autor, más aún si hay otros estudios que confirmen lo mismo, es de tal importancia que debiera inclinar la balanza hacia normas que eviten el cambio de sexo. A su vez, se debe trabajar en mecanismos que continuamente puedan encontrar formas de mejorar nuestra legislación en relación a este tema.

17 de abril

Completamente de acuerdo con lo que señalas. Lo único que añadiría es que para bien, o mal, el Estado (y los poderes que lo representan) esta compuesto por personas. Estas tienen conocimientos, intereses y fines muy diversos y eso hace que situaciones en donde la obviedad es inmensa, sean puestas en tela de juicio por alguno de los factores anteriores.

La realidad es así.

Yessenia

18 de abril

¡Al fin alguien que dice las cosas como son! Destaco tu columna. Hoy es más simple indicar lo que dice la masa que señalar un pensamiento propio, aunque se considere políticamente incorrecto.

Te felicito.

18 de abril

Muchas gracias por el comentario. He recibido diversas expresiones respecto a la columna y hay mucha gente que opina de manera similar. Tu eres una más.

Saludos.

18 de abril

Hay una parte de su investigación y análisis que son los estudios relacionados a nivel cerebral.
¿Existen diferencias en el cerebro de un hombre que se siente mujer, o en el de una mujer que se siente hombre?.
Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), han medido el grosor de la corteza cerebral de personas transexuales y los resultados confirman las raíces biológicas de la transexualidad.

El estudio, que se publica en la revista Cerebral Cortex, incluyó tanto a hombres y mujeres transexuales que no se habían sometido a tratamiento hormonal para cambiar de sexo, como a hombres y mujeres no transexuales. Empleando técnicas de neuroimagen, los investigadores constataron que el grosor de la corteza de los varones que se sienten mujeres es diferente al del resto de hombres, que por lo general tienen la corteza más fina, y se parece más al de las mujeres. Por el contrario, en el caso de las féminas no hay diferencias, es decir, el espesor de este tejido se corresponde con su sexo biológico. Sin embargo, el volumen de uno de los núcleos subcorticales del cerebro de ellas es similar al masculino, lo que indica que las mujeres transexuales se diferencian en estas estructuras.

“Estos datos indican que la sustancia gris de mujeres y hombres transexuales presenta signos de masculinización y feminización respectivamente”, apunta Antonio Guillamón, uno de los autores del estudio.

Pero ningún estudio es concluyente falta mas información e investigación.

18 de abril

Estimado:
Parte del método científico requiere que los descubrimientos realizados en una investigación sean comprobados o rechazados por otra (en general, en revista de renombre como Science por ejemplo). Adicionalmente, que los aspectos muestrales sean representativos y estadísticamente significativos. De lo contrario solo se considera como un antecedente más mientras tanto.

Me parece sorprendente el descubrimiento que me señala ya que, por años, diversos investigadores han intentado encontrar respuestas genéticas para el homosexualismo; sin encontrar evidencia comprobable, por ejemplo. Que lo hayan hecho para la transexualidad, me parece toda una hazaña de ser así ¿Podría citar la revista académica donde se publicó tal investigación?

Aprovecho de aclarar que lo mío no es una investigación. Solo es una columna que considera lo que se ha descubierto hasta ahora y que efectivamente se ha comprobado y replicado en diversas investigaciones.

Si tiene mayores antecedentes, me encantaría que pudiera documentarme al respecto. Me declaro completamente ignorante sobre lo que ud señala.

Saludos.

18 de abril

Estimado:
Le recomiendo ser más cuidadoso al momento de citar información que encuentre en la web. Copiar y pegar le podría jugar una mala pasada.

Leí el estudio y no señala tan claramente lo que usted indica. Le sugiero leerlo de primera fuente: https://doi.org/10.1093/cercor/bhs267

Saludos.

19 de abril

Pero en el caso del cerebro del hombre que se siente mujer, el cerebro será distinto, pero es un cerebro de todos modos, y hay que agradecer tener uno… el cerebro sigue funcionando, es un cerebro de hombre… un hombre pude tener una nariz fina como la de una mujer, o unos labios muy rojos, pero es hombre igual. Tambien hay mujeres con hombros anchos y caderas estrechas, son caderas y hombros de mujer… porque son los propios de un cuerpo de mujer. No hay cerebros de hombre, caderas de mujer, narices de hombre, pelo de mina, no existe eso… si un hombre tiene la mala suerte de tener una mano de mujer, pues sigue siendo una mano, hay que agradecerla… y por otra parte, como uno se sienta, es muy legitimo. Por que te tiene que gustar ser como eres? Acaso no hay gente que hubiese querido ser disinta, tener otro pelo, hablar otro idioma, nacer en otro pais? Siempre se puede querer ser otro. Es normal. No vamos a cambiar el cerebro, el cuerpo, una mano, para acomodarnos a lo que hubiesemos querido. Eso es brutal. En el fondo lo que quiero decir es que se podra hacer todos esos estudios sobre el grosor de los cerebros, pero siguen siendo cerebros, el hombre sigue siendo hombre, la mujer sigue siendo mujer. Aunque un hombre o una mujer, segun nuestros prejuicios, nos parezca atipico o atipica, sigue siendo hombre o mujer igual, aunque pataleemos, chillemos y queramos desbancarlo de esa categoria porque no se parece al resto, la naturaleza ya nos ha desmentido…

19 de abril

Completamente de acuerdo con lo que señalas Gio. El gran problema de esta discusión no es en relación a lo que una persona sienta que es. Desde ese punto de vista, respeto las posiciones. Pero si alguien quiere comenzar a legislar sobre este tema, asumiendo como verdades cosas que son extremadamente discutibles, me parece preocupante.

Ese es el punto de mi columna. Creo que no se puede pretender legislar haciendo caso omiso a la evidencia y proporcionándole un valor extremo a los sentimientos de cada persona. El abanico que se abre a futuros “avances” es infinito. Tal como la estupidez humana.

20 de abril

La sociedad siempre se ha comportado como si el sexo se pudiese cambiar. Cuando aparece un hombre atipico, distinto del resto, se le llama “mariquita”: cuando aparece una mujer atipica, distinta del resto, se le llama “marimacho”. La sociedad siempre ha buscado que lo que no encaja dentro de sus prejuicios sea excluido de aquello que por derecho “es”. Empeñarse en negar que un hombre es un hombre, o que una mujer es una mujer, llamandolo “mariquita”, “maricon”, “afeminado”, o “marimacho”, “machorra”, es igual que creer que el sexo se puede cambiar. En vez de asumir y encajar la realidad de que lo que tienen en frente es un hombre o una mujer, les guste o no. La sociedad no tiene nada de lo que quejarse.

20 de abril

Ese comportamiento, en general, responde a factores que contradicen los parámetros de normalidad aceptados. Aquí se abre una discusión que a veces es interesante. Básicamente, porque existen parámetros objetivos para analizar la normalidad (pensando en la distribución estadística) y otro que responde a la normalización de estándares, que es un proceso al que se llega mediante un cambio cultural.

Dependerá de la época, lo que las personas asuman como normal. Sin embargo, lo estadísticamente normal siempre estará presente de manera objetiva.

Saludos.

20 de abril

Samuel: Hace meses sigo esta discusion, basicamente porque nos han obligado a seguirla, y todo lo que veo es que tanto conservadores como progresistas hablan en los mismos terminos. Hay gente que no entiende y que cree que los dos lados son opuestos y que dicen cosas distintas, pero dicen basicamente lo mismo. Lo que un conservador dice es que un hombre es un hombre, por tanto le tiene que gustar el futbol, la politica, tomar alcohol, etc, y que una mujer es una mujer por tanto le tiene que gustar la cocina, el bordado, tomar tecito, etc. El progresista dice “no, el hombre, si no quiere jugar futbol, hablar de politica ni tomar alcohol, puede cambiarse de sexo y ser mujer, asi podra cocinar, bordar y tomar tecito”. O sea, ambas partes estan diciendo que: el sexo es una construccion cultural, social, intelectual, argumental, moral, cuando es una realidad fisica, algo que no cambia. Por tanto, ambos estan diciendo exactamente lo mismo. Lo otro, es que la gente discrimina por cosas que son normales: por ejemplo, hace ya bastantes años, la gente se empecinaba con que los hombres con pelo largo eran mujeres. Y que cuando un hombre de pelo largo salia tomado de la mano con su novia “no se sabia quien era el hombre y quien la mujer”. Al conservador le resultaria mucho mas facil encajar el hecho de que “el maricon de pelo largo” es un hombre, le guste o no, y al progre le resultaria mucho mas facil aceptar que es mas facil cambiar nuestros prejuicios que de sexo. Simple, no? Saludos

18 de abril

Hace años hubo una discusión para decidir si los transexuales debían votar en mesas de hombres o en mesas de mujeres. Al final llegaron a la conclusión de que lo más practico es que no hubiese mesas de votación divididas por sexos. Lo mismo es válido en muchos sentidos, en vez de obstinarse en dividir a las personas por sexos, sería mejor y más practico crear instancias comunes para ambos. Por ejemplo, deportes mixtos, o derechamente ligas de futbol o de tenis mixtas. Evitar o prohibir los colegios separados por sexos. En vez de eso la sociedad toma el camino más estúpido y troglodita, el de cambiarle el sexo a la gente. Para que esa gente encaje en estúpidas convenciones sociales, como que los hombres y las mujeres votan en lugares separados, visten diferente o juegan en ligas deportivas distintas. Es mucho más simple cambiar el sexo de la sociedad que el de las personas. La sociedad puede perfectamente ser transgenero, ir más allá del genero, pues carece de género…. simple. Estamos como antes de que las mesas de votación fuesen mixtas.

18 de abril

Concuerdo con lo que señala, con una excepción. Implícitamente, está asumiendo que los factores diferenciadores, entre sexos, son construcciones sociales (argumento muy manoseado hoy en día). Frente a ello, lo que le puedp indicar es que el constructivismo, como teoría sociológica está perfecta. El único problema es que no tiene como comprobarse, por ende, es una posición inválida desde el punto de vista empírico (que es el que se pone en cuestión).

Una demostración de mi argumento se sustenta en la evidencia encontrada en Noruega, conocida como la “paradoja noruega”. Muy interesante y desmitificadora.

Saludos.

19 de abril

Los sexos son diferentes. Sexo viene de seccion, separación. Ahora, si comparamos un hombre y una mujer, ambos tienen dos brazos, dos piernas, cabeza, estomago, cerebro… no son extraterrestres. Son iguales. No son distintos. Son dos personas. Si usted compara una citroneta con una renoleta vera que son muy parecidas. Ambas son autos, tienen 4 ruedas, motor. Pero son distintos. Entonces? No hay que temer nada respecto a los sexos, porque los sexos no van a cambiar. No cambian. No importa lo que un hombre o una mujer hagan, seguiran siendo hombre o mujer. Ser hombre o ser mujer es un hecho fisico. No algo intelectual. Importa un pimiento que un hombre sea distinto de los otros hombres, que sea muy atipico, etc, es hombre igual. Nosotros no añadimos nada a lo que trae la naturaleza. Podemos patalear, citar estudios, que esta comprobado que los hombres son de marte, que esta comprobado que las mujeres son de venus… ya, y si sale un hombre de mercurio, de jupiter? O una mujer de saturno? Da igual como sea un arbol, un automovil, si el arbol es una secuoya o un pino la cuestion es un arbol igual, si el asunto es una citroneta o un audi 4 es un auto igual.

19 de abril

De acuerdo, esa es una realidad. Pero como te señalaba anteriormente, eso es lo que se está poniendo en tela de juicio y, a su vez, es sobre lo que se desea legislar.

¡Insólito!

Emmanuel

19 de abril

Estimado Samuel,
Comparto plenamente el sacar este tema de la identidad de género de lo sensorial y meramente racional, como también el no validar esta filosofía poco clara de la “postverdad” justamente que al perecer sus bases son esto mismo (en lo personal en todo caso, creo que la postverdad a nuestra América Latina no ha llegado, ni siquiera la modernidad, lo digo desde la experiencia primer mundista que tiene como ícono la industrialización).
Ahora, me dejaste con la siguiente pregunta dando vueltas “¿Dónde quedaría establecido el límite de lo que es legítimo reclamar como derecho?” Creo que es la gran pregunta a responder. Busqué la respuesta en tu escrito pero no la encontré. Te pido por favor desarrollarla o señalarme en qué parte está, aunque entiendo el giro del “sujeto” en el desarrollo de racionalidad-Sentido Común- Ciencia médica. Pero creo que merece un desarrollo mayor.

atento,

Emmanuel.

20 de abril

Estimado Emmanuel:
Primero que todo, gracias por tu comentario. En realidad, en la columna (que no cuenta con tanto espacio para explayarse) intento solo apelar a la razón de las personas, en función de la evidencia científica y de lo que se está discutiendo en materias de género en el Congreso. Dicho de otra manera, no busco indicar cual es el límite aceptable para legislar, por lo tanto, no encontrarás la respuesta ahí.

Sin embargo, intentando tomar el guante, el límite que yo podría establecer no necesariamente es el límite que establecería otra persona. Por lo tanto, la respuesta se relativiza de manera significativa. No obstante, creo que es más concreto hablar de consideraciones específicas al momento de establecer una ley que afecte a la sociedad en su conjunto.

En ese sentido, creo que es clave apuntar a antecedentes que sean objetivos y que limiten el “yo creo, yo opino” (el pronunciamiento científico es clave en este punto, si es que el tema cuenta con vasta evidencia ratificada) y que disminuyan, a su mínima expresión, espacios para la relativización (emociones, sentimientos, etc.. estrógenos y testosterona fuera); considerando, también, que no todo se resuelve con leyes.

Saludos.

07 de mayo

¿Por qué Muñoz espera que sus alucinaciones sean consideradas socialmente como verdaderas? Ese tonito…

08 de mayo

Lo que pasa con conservadores y progresistas es que tienen una postura muy definida, debieran ser mas ambiguos, mas travestis poiticos, mas despolitizados, transversales y transexuales, mas transgenero, y asi se darian cuenta que sus diferencias son minimas.

monik

08 de mayo

y la bibliografía respectiva en referencia a tan importantes y determinantes estudios??
saludos

08 de mayo

Los links están en la misma columna. Como tal, es difícil que haya una bibliografía. No es un ensayo académico, tampoco un paper.

Saludos.

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