#Género

¿Y los hombres, qué?: Algo podemos (debemos) hacer

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En los últimos meses hemos sido testigos de múltiples denuncias de acoso y abuso sexual, desde famosos personajes de Hollywood a mujeres anónimas que día a día son víctimas del machismo, pues sí, éste es el culpable. Nos hemos escandalizado con La Manada en España o con las denuncias al famoso director de televisión Herval Abreu. ¿Son hechos aislados?, lamentablemente no, son producto de años de menosprecio y violencia contra las mujeres. No me cree, revise en Twitter o Facebook el hashtag #cuéntalo.


El llamado es a todos los hombres, especialmente a aquellos que se sienten atacados por el feminismo y orgullosos de su situación de privilegio, a aquellos que se sienten superiores por tener pene y se creen que las mujeres son “nuestras mujeres”. ¡Amigo, basta!

Que se trate de una explosión de denuncias no significa que solo ahora haya aumentado el número promedio de abusos, acosos y femicidios. Siempre han estado ocurriendo en esta misma frecuencia y con la misma brutalidad. Solo que hoy las mujeres están haciéndolo visible.

Además, las últimas semanas hemos sido testigos de la llamada Ola Feminista, que tiene su origen en el mundo universitario, donde las mujeres por años han sido menospreciadas, acosadas, abusada e incluso violadas, ya sea por profesores en posición de poder, o por propios compañeros de estudios. Es decir, las lógicas del machismo también inundan los propios espacios de formación profesional, y durante años hemos permanecidos cínicamente impávidos.

Margarita Pisano en su libro “El triunfo de la masculinidad”, lo advierte claramente, el machismo es la ideología más extendida en la humanidad. Está en la médula de las más diversas instituciones: la familia, el Estado, el poder, el amor, sólo por nombrar algunas. Para un hombre, declararse feminista (o más bien su aliado) resulta especialmente complejo, día a día hay que luchar con siglos de construcción patriarcal que se expresa en el uso del lenguaje, en nuestros deseos sexuales y en una comodidad propia de quien ha sido opresor y no oprimido.

Podemos seguir en tal comodidad, y todos los casos de femicidio, violaciones, abuso y acoso sexual que vemos día a día seguirán estado ahí, seguirán cobrando víctimas. Por el contrario, podemos reaccionar, y no sólo quedarnos en la indignación, o en el “yo no hago eso”, o justificarse en el “pero si todos lo hacen”. Amigo, basta.

El llamado es a todos los hombres, especialmente a aquellos que se sienten atacados por el feminismo y orgullosos de su situación de privilegio, a aquellos que se sienten superiores por tener pene y se creen que las mujeres son “nuestras mujeres”. ¡Amigo, basta! también existimos hombres que nos avergüenza nuestro género y estamos dispuestos a acompañar la lucha feminista, sin pretender liderar ni apoderarnos de ésta. Existimos hombres que nos negamos a aceptar que “todos somos iguales”,  y limitarnos a reír de los chistes y bromas sobre mujeres, o a no decir o hacer nada cuando compañeros comentan lo gorda que ésta tal o cual mujer.

Amigo, no es normal el “joteo” cuando no es mutuo; no son piropos, es acoso callejero; no es normal tocar a una mujer sin su consentimiento; no es normal comentar el estado físico de una mujer; no es normal interrumpir a una mujer cuando está hablando; no es normal menospreciar “lo femenino”; no es normal tratar a una mujer de “pasional” en vez de racional; no es normal que a las mujeres ganen menos por los mismos trabajos que realiza un hombre; no es normal que en ellas recaiga el cuidado de los hijos; y tantas otras conductas que están naturalizadas en nuestra sociedad. Es hora de reaccionar.

Todos, o la mayoría, nos indignamos con el caso de La Manada en España, pero y nosotros qué. Somos tan distintos a ese grupo de hombres que violó en grupo a una mujer, si no estamos dispuestos a cuestionar el actuar de nuestros grupos cercanos; si seguimos tolerando que en nuestros grupos de Whatsapp lleguen fotos de mujeres para ser cosificadas (para bien o para mal); somos tan distintos si seguimos considerando a las mujeres un pedazo de carne; somos tan distintos si seguimos siendo amigos de personas que golpean o abusan sexualmente de mujeres o de sus propias parejas, o de aquellos que los justifican o encubren.

Cuántas veces hemos escuchado comentarios tratando a mujeres de putas y no hemos dicho nada; cuántas veces hemos visto como hombres acosan a mujeres en la calle y no hemos hecho nada; cuántas veces hemos escuchado que “llorar es de niñita” y no lo hemos cuestionado. Cuántas veces hemos pensado en lo histérica que es tal o cual mujer o llamamos feminazis a quienes denuncian o alzan la voz; cuántas veces hemos leído comentarios en Facebook denigrando a las mujeres de machitos con aires de superioridad.

Amigo basta. Basta de decirles a las mujeres qué hacer; basta de decirles qué es el feminismo; basta de decirles cómo deben afrontar su lucha por la igualdad. Si te incomoda el feminismo, es simplemente porque no entiendes nada, y eres uno más de los que lo caricaturiza de forma machista. Para aquellos que estamos dispuestos a acompañar esta lucha, no es suficiente leer sobre feminismo, no es suficiente ir a marchar cada 8 de marzo, no es suficiente no hacerlo tú, no es suficiente declararse feminista.

Los hombres podemos (debemos) dejar de tolerar cualquier conducta machista; podemos (debemos)  cambiar el lenguaje; podemos (debemos) ser aliados o lo que sea de una vez por todas de las mujeres que luchan, y boicotear el machismo desde dentro. Los hombres podemos (debemos) reprochar socialmente a nuestros pares que no están dispuestos a entender que las mujeres tienen dignidad. Seguramente muchos amigos  dirán “pero si yo no lo hago”, y qué, ¿quieren un premio por eso? No, pasemos a una ofensiva, podemos intentar destruir este sistema patriarcal, podemos darnos cuenta que nuestros privilegios dependen de la opresión de otras. Podemos, por ejemplo, aislar al machista. Podemos, por ejemplo, creerle a una mujer cuando denuncia una situación de violencia en vez de cuestionarla. Podemos elegir creerle.

¿Y si dejamos solo las palabras y la indignación, y pasamos a la acción?

A propósito de esta reflexión-invitación, vale la pena recordar a María S. Martín Barranco: “Todos los machismos hieren. El penúltimo mata. El último justifica la muerte. Por eso no existe un machismo verdaderamente preocupante y otro que no lo es. El machismo es machismo siempre, y supone una des-legitimación de la capacidad de las mujeres. No podemos trabajar para que uno desaparezca y otro no, porque todos se sustentan.

Un asesinato se sustenta en golpes, un golpe en insultos.

Un insulto se sustenta en la creencia de que hay un ser superior y otro inferior. Esa creencia se sustenta en una forma de relacionarse, de reírse de las bromas, de hablar y de pensar”

TAGS: Feminismo igualdad de género Machismo

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Comentarios

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Pedro Vergara

25 de Mayo

La lucha por la igualdad no es solo una cuestión de feminismo,es una cuestión de toda la sociedad: igualdad de oportunidades, independiente a la cuna o al apellido;igualdad ante la ley, independiente al capital guardado en el banco;igualdad de salario, independiente,al sexo del trabajador. La lucha de las mujeres lleva muchas décadas,y lo han hecho con inteligencia, valentía,sagacidad…sin violencia,sin intolerancia, pero hoy se ve más bien resentimiento social,sexual; una sobrerreaccion donde se nos ve como a un enemigo a quien derrotar, suprimir o anular, cuando la verdad es sencilla…somos seres complementarios,tienen aptitudes y actitudes que nosotros jamás tendremos y nos completan,tal como nosotros a ustedes…ni mejores ni peores,iguales en derechos y valor; distintos, complementarios, necesarios.

02 de Junio

Pedro, brevemente te diré; el feminismo es una lucha que permite pensar en la lucha de clases, ¿por qué?, porque es transversal a toda la sociedad. Por otro lado, te recomiendo leer a Judith Butler.

El resentimiento tiene que estar, porque es la consecuencia lógica de una historia de abusos que continúa vigente y que se sufre sólo por ser mujer o no calzar con el estereotipo de hombre heterosexual de cierto estatus y demás. Llamarlo sobrereacción, me parece que es negador y dañino, así como no entender sobre dinámicas de abusos y sus consecuencias (esto te lo digo como experta en el tema). Sin embargo, esto no significa querer eliminar a los hombres. La lucha es contra el sistema heteropatriarcal, y en esto estamos todos aprendiendo. Quizás algunos grupos (principalmente de mujeres) llevamos la tarea más avanzada.

Sebastian Ibacache Guajardo

04 de Junio

Complementando con lo que comenta Erick, a mi parecer lo que nos resta como género masculino en términos mínimos en sociedad , sobre todo aquellos que estamos en una generación nacida después del año 80 es no reproducir la figura femenina con la que fuimos expuestos en sociedad por los mayores: aquella de una mujer frágil y débil, complemento de un hombre, en el peor de los casos un accesorio de éste (eso explica las numerosas formas de abuso de poder entre muchas otras) Hoy por suerte las nuevas generaciones ( nacidas sobre el 2000) no entienden de estas figuras retrógradas y somos nosotros los llamados a facilitar la coyuntura para que los cambios sucedan, y la prensa a nivel mundial este semestre nos ha dado todas las oportunidades para discutir el tema de derechos, injusticias en lo relativo al género femenino, por ello que la contingencia nacional no esta aislada en absoluto, y es el momento de dar un pie adelante en favor a corregir todos los vicios que han jugado en contra de las mujeres.

En fin, de acuerdo con el grueso de los planteamientos de Erick y complementadas por Constanza Varas Hernández.
Muy atento al debate social sobre los llamados “movimientos feministas” locales para tomar el rol ciudadano que nos toca, en los círculos sobre los que tenemos influencia y somos escuchados. La sociedad sobre la que decidimos, es la sociedad del mañana.

mary

06 de Junio

Solo decir que me pareció un artículo muy lucido, me gustó la postura que plantea el escritor de la columna, eso de aclararle a los hombres y no a las mujeres que es acompañar, el feminismo y a mi gusto alejarse de darnos las recetas…de verdad me gustó mucho eso de “hombres dispuestos a a apoyar la lucha feminista, sin pretender de adueñarse ni apoderarse de ella.

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