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Su majestad, el médico

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A causa de un accidente, un nacimiento y de controles de la 3era edad me ha tocado ir muy seguido al consultorio, hospital y centro de salud privada. Lo cual me ha ayudado a observar de primera mano el funcionamiento del sistema de salud y captar las principales diferencias entre uno y otro centro.


"Cuando comienza a percibir todos estos sutiles y disimulados o a veces no tanto gestos de sumisión social, empieza a sentir que ya no es un ciudadano común y corriente."

Para no latear y volar de un tema a otro, quiero concentrarme en una figura que se repite. Me refiero a un personaje que desde el instante en que una institución le autoriza para llevar una prenda de vestir de color blanco que le cubre desde el cuello hasta sus rodillas, comienza a sufrir una especie de metamorfosis y a rodearse de un aura que le permite abrirse camino por donde pasa.

Cuando son estudiantes, te miran con pena, con condescendencia, como un pobre desgraciado con el que sienten la necesidad de ser simpáticos para que les colabores y les cuentes qué te pasó, qué sientes, pero cuidado con alargarte mucho en las explicaciones porque ahí comienzan a bostezar con cara de “ya poh, cállate ya, que tengo que bajarme el último capítulo de House” o “tengo que ir a hacerme el simpático con el plomo que me tocó de guía”

Más adelante, cuando la prenda de color blanco, en el bolsillo izquierdo ya no dice el nombre de la universidad, comienza una nueva etapa en su majestuosa existencia; en ese momento, cada vez más gente comienza a llamarle doctor, todos le abren paso al caminar, la suegra lo mira como el yerno perfecto y muchas lo desean como el futuro marido para su hija (o viceversa) mucha gente le da la cara para saludarlo porque sienten que ser saludada por esa persona les dará estatus y les caerá una especie de bendición de Dios si él les da la mano.

Cuando comienza a percibir todos estos sutiles y disimulados o a veces no tanto gestos de sumisión social, empieza a sentir que ya no es un ciudadano común y corriente, ahora pertenece al selecto grupo que está por encima de la mayoría de la población gracias a su esfuerzo y el no sucumbir a la mediocridad que atrapa fácilmente a la mayoría.

Ahora con su flamante bata blanca ya no es tan amable con los pacientes porque se aburrió de escuchar penurias de quejumbrosos y de viejos que se quejan por todo, también ya está cansado del olor a colonia barata y de la auxiliar de enfermería que lo mira como un plato con crujientes papas fritas.

Ya no sonríe tanto, o casi nada, siente que muchos quieren su amistad para contarle a sus amigos o simplemente para tenerlo a mano en caso de alguna emergencia. Los pacientes ya no existen, ni les mira la cara, ya no son dignos de que su mirada se cruce con la de ellos porque de alguna manera entre él y nosotros vamos construyendo esta figura caricaturizada (por supuesto, o no), llamada “su majestad, el médico”

 

TAGS: #Relato #SociedadChilena Medicina

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Comentarios

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ciudadano_preocupado

22 de mayo

Estimado Emilio

Esto q describes aplica solo para el sistema publico. He tenido q ir en varias oportunidades a CLinicas privadas (Las Condes y Alemana) y sucede todo lo contrario , osea …si le estoy hablando al Médico y el se pone a mirar el reloj o hace un atisbo de indiferencia , lo rajo …me quejo y lo hago pebre , ahora preguntarás ¿ pq ? , simple….pago una cantidad enorme d dinero como para q se haga el desentendido.

23 de mayo

Veo que eres de los privilegiados. Y haces muy bien en exigir lo que pagaste, que también pasa por ahí el problema cuando uno no reclama o no pone quejas, incluyendo al sistema público.
Hay que quejarse, aunque sea el centro de salud más ordinario, y si no quedas conforme está la superintendencia, después el ministerio y así para arriba.
Saludos.

LILIAN Olivares Lanas

23 de mayo

Difiero en tu planteamiento pues creo que se quedó corto, no es su majestad el médico-a, sino el Diostor-a, “especialista en la divina….”, que sólo atiende por presas “afectadas” separadas de ese todo que es el ser humano que tiene al frente.
Hoy se es millonario si se la divina providencia pone en tu camino un diostor-a que atienda luego (tienen hora para dos o tres meses después), por favorcito que atienda por fonasa o si no hay que preparar 40 mil pesos mínimos para los 3″ de atención, perdón dicen que son 10 minutos.
Y estoy hablando de consultas particulares….ojalá que te atienda a la hora que reservaste, … ha estado realizando intervenciones quirúrgicas privadas en el hospital público por lo que su atraso puede ser monstruoso….

Esta visión hoy día, 23 de mayo, me la hizo trizas la Dra. Ilabaca, médico general a quien agradezco su gentileza, atención e interés por atender a una adulta mayor.

23 de mayo

Querida Lilian.
Que el médico no te pesque pasa mucho especialmente cuando te ve jodido y no tienes ganas de pelear con nadie. Ahí aparece él en su territorio, en gloria y majestad. En ese momento en que estás preocupado, con miedo y solo, solamente te queda cruzar los dedos para que sea buena onda y por lo menos se presente.
Saludos.

OSCAR

13 de junio

Lamento las dolencias del autor. Siendo un profesional de la salud (no médico), evidencio mala leche. Si bien hay algunos que se ajustan a la descripción no son todos. He comparado la calidad humana de médicos de distintas nacionalidades y los chilenos, para estar insertos en un sistema neoliberal, individualista, chaquetero, corrupto, relativista, arribista, conservador, pechoño y mentiroso ( mentiras a las cuales los patudos ahora le llaman post verdad), los médicos chilenos no están tan mal.

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