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¿Qué esperar del debate presidencial sobre ciencia y futuro?

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Recientemente se informó que el expresidente y candidato presidencial, Sebastián Piñera, había rechazado participar del próximo debate presidencial (“Debate Presidencial Congreso Futuro 2017”) sobre temas de CTI (Ciencia, Tecnología e Innovación), el cual era calificado por la nota como “histórico”. La misma nota menciona que “los ejes a tratar surgen tras la discusión que se generó, a través de un proceso plural y participativo, con el fin de establecer los pilares para el desarrollo del Chile Futuro” (cursivas de mi autoría). Estos cuatro ejes serían: cambio climático, Estado digital, políticas públicas en materia científica y matriz productiva, nada menos que los “pilares para el desarrollo del Chile Futuro”.

Un debate que aborde las propuestas e ideas de los candidatos y candidatas a la presidencia respecto a la CTI es de enorme valor. Es también evidente que el debate podría haber sido catalogado más apropiadamente como “histórico” si este hubiese nacido de un “proceso” realmente “plural y participativo” con la comunidad científica como protagonista, en particular con la multitud de organizaciones que, desde hace varios años, vienen trabajando con esfuerzo para instalar temas importantes en la discusión pública (como Redes Chilenas, Más Ciencia, ANIP, Ciencia con Contrato, Artes y Humanidades, Red Humaniora y Red de Investigadoras, solo por mencionar algunas). En cambio, si bien destacan algunas organizaciones relacionadas con la ciencia en la lista de instituciones participantes del debate, estas hacen aportes (sin duda valiosos) en otras áreas o dimensiones de la discusión científica, creando dudas sobre si algunos de los problemas más apremiantes de la ciencia chilena serán considerados y en qué forma, siendo probablemente el ejemplo más claro el del eje de “políticas públicas en materia científica”. 


El eslogan del debate es “Y tú, ¿por qué futuro vas a votar?”, y para tomar esta decisión de forma informada, necesitamos saber la opinión de los candidatos respecto a los temas de hoy, y no solo respecto a los del futuro. Que el “Debate Presidencial Congreso Futuro 2017” no logre informarnos al respecto sería un riesgo demasiado grande para un evento que se autocalifica como “histórico”.

El tenor del video de presentación de la actividad hace sugerir, en cambio, que la actividad se enfocará principalmente en los “temas del futuro”. Temas como la inteligencia artificial o la automatización del trabajo no solo son de enorme importancia, sino que ya afectan el presente. Pero sería un error suponer que podemos interpelar a las candidatas y candidatos solamente sobre estos u otros “temas de futuro”, sin hacernos cargo de la enorme deuda actual del país en materia científica y sin abordar los desafíos políticos en torno a la CTI. La ciencia la hacen los científicos, y sus condiciones y contextos laborales, materiales y políticos importan. Por otro lado, si bien los temas de futuro son relevantes, estos deben ser debidamente situados en el contexto político y social del país. ¿De qué sirve hablar de los “temas del futuro” si será difícil para Chile dar el salto al siguiente nivel de desarrollo, considerando sus magros indicadores en I+D (y en otras dimensiones), dejándonos como meros espectadores de una nueva “revolución industrial”? ¿No es acaso urgente hablar también de los “temas del presente”, que en su mayor parte reflejan un estancamiento en las “deficiencias del pasado”?

Aunque corresponde otorgar una justa oportunidad al debate, es de esperar que no se opte por preguntas genéricas que a veces dicen más acerca de las convicciones personales de cada candidatura, que de las propuestas específicas sobre cómo se elaborarán políticas públicas respecto a materias de CTI en un eventual gobierno. Por otro lado, este no puede ser un debate solo de ciencia. La ciencia es (o debe ser) parte fundamental de la política, ayudando a la toma de decisiones, entregando herramientas, e informando la discusión pública. Por ejemplo, sería interesante saber cómo visualizan los diferentes candidatos y candidatas el posible aporte del conocimiento científico en la elaboración de políticas públicas en materia de seguridad, transporte, inmigración, derechos sociales, medio ambiente (en especial tras el “caso Dominga”) y educación, por mencionar algunos temas.

Sin embargo, es probable que el debate descanse parcialmente sobre una visión economicista de la ciencia, algo que es posible advertir a partir del hecho de que uno de los cuatro ejes del debate será precisamente “matriz productiva” (dejando de lado otros posibles ejes, como divulgación y valoración de la ciencia, o ciencia y política). Por otro lado, las propuestas de las candidaturas respecto a cómo vincular de mejor manera la ciencia con la ciudadanía y la política pueden importar más que las opiniones sobre inteligencia artificial, algoritmos más eficientes o la automatización del trabajo. Difícilmente estas ideas estarán incorporadas en el debate, si la propia ciencia -incluyendo las organizaciones activas en estas discusiones en años recientes- no es protagonista. Algunas dudas serían despejadas si la organización del debate aclarara en qué consistió el supuesto “proceso plural y participativo” de discusión. Considerando que algunos medios internacionales han reportado que la evidencia indicaría que los debates no son particularmente útiles, bien podríamos intentar innovar en la forma en que los realizamos, incluyendo acercar los candidatos y candidatas a las organizaciones profesionales y ciudadanas que son protagonistas activas en las distintas discusiones relevantes para el país.

Cabe señalar que estos reparos al “Debate Presidencial Congreso Futuro 2017” no debieran servir de pretexto para justificar la decisión de cualquiera de los candidatos de marginarse de este debate. En el caso de Sebastián Piñera, aunque es posible contar con la historia de su anterior administración para plantear ciertas expectativas respecto a lo que podría ser un eventual segundo período en materia de CTI, en su actual campaña las propuestas acabadas en este ámbito aún están ausentes. La situación con otros candidatos no es mucho mejor, e incluso en algunos casos las propuestas de ciencia se encuentran incluidas en los programas económicos, anunciando un claro sesgo en torno al valor y pertinencia de la investigación científica para estos(as) candidatos(as).

Lamentablemente, y como ha sido presentado hasta ahora, este debate arriesga entregar el mensaje de que saber si un(a) candidato(a) está informado(a) sobre los supermercados inteligentes “Amazon Go” o los automóviles autónomos de Tesla es más importante que conocer sus opiniones sobre el financiamiento de la ciencia en Chile, sobre cómo formular una política científica, si es importante promover la investigación básica, si necesitamos mejorar las condiciones laborales y de inserción, si debemos acercar la ciencia a la ciudadanía y cómo podemos hacerlo, si debemos vincular de forma más efectiva el conocimiento científico a las políticas públicas, o si debemos cambiar la visión de la ciencia como solo un factor productivo. El eslogan del debate es “Y tú, ¿por qué futuro vas a votar?”, y para tomar esta decisión de forma informada, necesitamos saber la opinión de los candidatos respecto a los temas de hoy, y no solo respecto a los del futuro. Que el “Debate Presidencial Congreso Futuro 2017” no logre informarnos al respecto sería un riesgo demasiado grande para un evento que se autocalifica como “histórico”.

TAGS: #CongresoDelFuturo #CTI #SebastiánPiñera

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