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Lucifer y el librepensamiento

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El filósofo Alemán Martín Heidegger definió con precisión la contradicción sustancial que representaba la filosofía cristiana o la teología: “Es como un hierro de madera”En efecto, la religión cristiana es fe pura, devoción sin dudas, confianza en un dios creador que es principio, medio y fin de todo, que además ofrece todas las respuestas a través de escrituras sagradas que contienen preceptos dogmáticos a seguir de forma rígida evitando el pecado y alcanzando la vida eterna extraterrenal como premio. Por el contrario, la filosofía es afirmación de la vida, es duda, búsqueda de la sabiduría, amor a la sabiduría, es anti-dogmatismo, preguntas, diálogo, alcanzar certezas y discutir todo tipo de temáticas sin prohibición.


Para los que amamos la libertad del pensamiento, siempre nos parecerá más noble dentro de la mitología cristiana, la imagen de la serpiente sabia, liberando al hombre y la mujer de su oscurantismo ignorante mediante el consumo del fruto prohibido de la <sabiduría>

La teología medieval que retomaba elementos de la metafísica griega para entremezclarlos con los dogmas de la fe y entender a dios mediante la razón, provoca según Heidegger, el desdiosamiento y la destrucción misma del cristianismo, pues se incorpora el germen griego de la duda (y el cristianismo no admite dudas acerca de dios).

Aquella concepción de cosas Nietzsche las definió como: transmundanismo, es decir, una religión que despreciaba la vida terrenal (vitalismo), los placeres dionisiácos del cuerpo y la fiesta, los altos valores de la Grecia trágico-heroica, imponiendo por el contrario un nihilismo de borregos temerosos y dogmáticos mendigando la salvación imaginaria en el otro mundo, levantando un sistema inquisitivo para torturar y destruir a todo aquel que desafiará la creencia en el todopoderoso. El origen de esta “moral de esclavos”, Nietzsche la ubica en el seno de los pueblos esclavos hebreos que ante el sufrimiento de su existencia y deseos de venganza, rindieron culto a un dios salvador pero también castigador, creyendo en una vida más plena luego de la vida terrenal.

En Corintios 1:18-20, San Pablo arremete contra los filósofos: «Haré que los sabios pierdan su sabiduría y que desaparezca la inteligencia de los inteligentes.». Es una declaración de guerra contra la filosofía, filosofía que siempre representó un letal antídoto grecorromano frente al devocionismo ciego de los cristianos.

Para los que amamos la libertad del pensamiento, siempre nos parecerá más noble dentro de la mitología cristiana, la imagen de la serpiente sabia, liberando al hombre y la mujer de su oscurantismo ignorante mediante el consumo del fruto prohibido de la <sabiduría>, o la acción de Lucifer, libre y valiente, comandando la rebelión contra el tirano, siempre nos parecerá más noble, que el temeroso y sumiso Miguel obedeciendo ordenes. El derecho a rebelión contras las tiranías se transforma así en un terrible pecado según el cristianismo.

Marx toma una frase interesante de la gnósis catara (exterminados por la inquisición): “El cielo se toma por asalto” y es que no hay nada mejor para el ser humano y las comunidades, que el libre pensamiento, la guerra contra el dogmatismo, y la rebelión combativa contras las tiranías y sistemas que atenten contra la libertad, la dignidad y la justicia.

TAGS: #Modernidad Cristianismo librepensadores

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