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Cachureos v/s el Profesor Rossa

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¡Excelente! No sabía que había un capítulo en el que Marcelo y sus personajes visitaban al Profesor Rossa. En una época donde, televisivamente hablando, los niños nos dividíamos entre los que ‘éramos de Cachureos’ y los que ‘eran el Profesor Rossa’, por cierto, eran mayoría los que no tenían televisor. Eran los 80’s y 90’s chilenos.


El crossover ficcional que supone la visita de Marcelo y los personajes de Cachureos al mundo del Profesor Rossa, fue un reflejo televisivo de lo que ocurría en este largo y angosto laboratorio neoliberal al sur del mundo. Hacer dentro de lo que se podía u ocultar en este cómodo y soterrado discurso él no esforzarse demasiado, dicho en Jaimito el cartero: por 'preferir evitar la fatiga…', sea que fuere 'Por la pereza o la fuerza'.

En un país con dos canales de televisión algunos veíamos el canal público y los otros el canal privado (católico) que, pese a ser de corte editorial distinto, ambos emitían en tv abierta y sin horario para adultos. La ‘paradoja de elección’ televisiva aún no existía en Chile.

Era una época donde el zapping no tenía espacio pues el mercado aún no ponía el control remoto en nuestras manos, todos veíamos junto a estos incipientes programas nacionales devenidos del primitivo disfraz teatral, las primeras ‘calugas televisivas’ que USA mandaba al sur: ‘Los magníficos’ (‘A Team’ en USA, ‘Brigada A’ en Argentina), La isla de la fantasía (Fantasy Island, en inglés) y entre otros tantos, por supuesto, el infaltable ‘Chavo del ocho’, el peaje cultural que México ‘cobraba’ por traducir a los gringos, también nos era enviado como parte del paquete de los boys del norte, esto conformaba el mortero aglutinante televisivo que pegó el ladrillo del Chile actual.

El mercado todavía no ‘democratizaba’ las posibilidades hasta el absurdo, entre otras cosas porque aún no se convertía toda actividad humana, incluso las más estúpidas, en show mercable. En efecto, esta fue una de las ‘gracias’ que la tv preparaba para el mundo entero cuando el control remoto del tv show -intuido hasta entonces más como ficción del ‘doc’ Emmett Brown que de los crecientes semiconductores para radiación infrarroja de la época- convirtiera, disfrazado de falsa democracia, cualquier cosa en show, incluso nuestras propias vidas. Gracias M. Zuckerberg por favor concedido a este último respecto y por generalizar aliñando con ego la ‘pantalla’ de Jobs: mi canal, mis móvil, mi muro.

En esa riña controlada nacional, yo era de Cachureos, el programa más intonso de los dos, claro, dentro de lo que se podía -si se puede ser chascón en una dictadura liderada por gente con uniforme y pelo corto-. Era un chacoteo a la gomina.

Intuyo que el crossover ficcional que supone la visita de Marcelo y los personajes de Cachureos al mundo del Profesor Rossa, fue un reflejo televisivo de lo que ocurría en este largo y angosto laboratorio neoliberal al sur del mundo. Hacer dentro de lo que se podía u ocultar en este cómodo y soterrado discurso él no esforzarse demasiado, dicho en Jaimito el cartero: por ‘preferir evitar la fatiga…’, sea que fuere ‘Por la pereza o la fuerza’.

La visita de Cachureos al Profesor Rossa así como los programas mismos, eran un chacoteo naif como ‘La rana cantando debajo del agua’ o ‘El patito’ de los ‘Huasos Quincheros’; como los sketch del ‘Japenning con ja’ o las humoradas de Mandolino en ‘Sábado Gigante’ que monopolizaban la dicharacha oficial nacional, un hueveito aprobado y comportado en el marco de la sonrisa nerviosa y convulsiva, de gusto obvio en una sociedadita que migraba de lo agrícola a la manufactura, con la felicidad torturada y (ar)reglada, a veces, al punto de detenerla y hacerla desaparecer.

Enviado desde mi iPhone 6

TAGS: 80`s 90`s Televisión

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