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¿Am I Mapuche?

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Reflexionando sobre la propuesta de reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, he llegado a la conclusión de que no sé si me basta con ser chileno, de antemano quiero enfatizar que no usaré sarcasmos o ironías, es solo una duda existencial que me ha quitado algo de sueño.

Comprendidos históricamente entre el río Itata y el río Toltén (Provincia del Itata en el Ñuble y Provincia de Cautín en la Araucanía), la historia que me fue enseñada en la infancia, hablaba de un pueblo guerrero que combatió a los españoles con las misma tenacidad (y mucha más ferocidad) que los grandes independentistas del 1818, es más, recuerdo momentos en que mis profesores destacaban el trabajo de protección cultural que realizaron los Mapuche para frenar el avance de los Incas, quienes terminaron comprendiendo que existía un límite al sur, imposible de superar. Hoy, inundado con mucha más información, destacando a Pedro Cayuqueo por sobre todas las cosas, he llegado a entender que culturalmente los Mapuche poseen un sentido de identidad y pertenencia tan sustantivo como los Rapa Nui, los Aimara y los Diaguitas (por nombrar algunos).


Creo que el desafío está en una política de protección cultural, con leyes que nos permitan coexistir, evitando que bufetes legales de las grandes forestales, abusen de chilenos que poseen una visión de lo que es vivir en sociedad, de otra manera.

Mi reflexión surge sobre lo siguiente: ¿Qué nos hace ser Mapuche?, si fuera por geolocalización, nacer en Concepción, corrijo, nacer en el Gran Concepción, debe significar algo; si no es así, quizás una prueba genética podría dilucidar si en mi sangre corre algún gen de Lonco, ¿Bastará con eso?

Mi duda comenzó al ver (y analizar) distintos reportajes asociados al conflicto en la Araucanía, reconociendo varios elementos que nadie ha tomado en cuenta, y que juntos generaron mi disonancia.

En primer lugar, tengo claro que la diferencia entre Mapuche y Huinca es arbitraria y aleatoria, más al ver como algunos Mapuche tratan de Huincas a otros Mapuche que no están de acuerdo con las estrategias destinadas a conseguir la emancipación de su pueblo y/o que no ven a los Carabineros como enemigos, por tanto ¿Es el Lonco quien determina si soy Mapuche o Huinca? ¿Entenderemos ser Mapuche como un reconocimiento entregado por una autoridad cultural Mapuche?

En segundo lugar, he visto que hombres y mujeres con fisionomías nórdicas, galas o catalanas, al mostrar su alto compromiso con la causa Mapuche, reciben cierto reconocimiento cultural, una especie de derecho a pertenencia y/o un cierto renacer espiritual al apropiarse de la cosmovisión Mapuche, lo que, siendo absolutamente válido, termina con toda suposición de que ser Mapuche, exige poseer un tipo de fisionomía particular.

En tercer lugar, antropológica y sociológicamente, la adopción del lenguaje puede ser considerado como una declaración de adhesión y reconocimiento de una cultura como propia, por lo mismo, no es extraño que chilenos no nacidos entre el Itata y el Toltén, como muestra de respeto, busquen ser precisos al hablar del pueblo Mapuche, usando los términos correctos para defender a quienes consideran parte importante de su acervo cultural.

¿Bastará con esto? Pregunto en serio.

Respecto a mí, nací en Concepción el 78, mi padre era hijo de norteamericano casado con nortina, y si los rumores son ciertos, comparto genes con el gran Arturo Godoy, por el lado de mi madre, entiendo que mi abuelo posee sus raíces entre Cabrero y Yumbel, casándose con mi abuela, quien siempre hablaba del Conde de Urrea, por lo mismo, no me resulta imposible imaginar que algún antepasado, haya estado envuelto en algún malón, otorgándome cierta herencia Mapuche y/o Diaguita.

Estimados, cuando se propone legislar sobre el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, abrimos la posibilidad de incorporar derechos constitucionales, produciéndose con ello, ciertas garantías particulares y específicas, lo cual, sin ofender a nadie, resulta un tanto injusto para quienes siempre nos hemos sentido chilenos, independiente de si nuestro nombre es gringo, franchute, bárbaro u oriental. Por otro lado, no desconozco que los intereses particulares de grandes empresarios han usurpado tierras ancestrales de nuestro pueblo más guerrero, pero ello, en estricto rigor, no es muy distinto a las expropiaciones de la minería a los pueblos altiplánicos, de las acuiculturas a pueblos australes y quien sabe cuántos otros más, por lo mismo, ¿Existe el riesgo de despertar un sentido de reivindicación para todos nuestros pueblos originarios?

Muchos usan a Nueva Zelanda como ejemplo, olvidando que gracias al Rugby, su cultura ha sido mundialmente reconocida, y aquí me quiero detener un poco, cuando los All Blacks hacen el famoso Haka, rubios, colorines, trigueños y polinésicos, coreográficamente, forman una unidad cohesionada, que proyecta un sentido de identidad cultural.

Los chilenos y los mapuche peleamos contra los españoles, erradicando a los mataores de toros y amantes de la butifarra devuelta a su península, eso nos hace hermanos, querámoslo o no, por lo mismo, más que un reconocimiento constitucional, creo que el desafío está en una política de protección cultural, con leyes que nos permitan coexistir, evitando que bufetes legales de las grandes forestales, abusen de chilenos que poseen una visión de lo que es  vivir en sociedad, de otra manera.

Si, los Mapuche son tan chilenos como los Maorí son Neozelandeses, pero de ahí a darles autonomía para poder regirse por leyes particulares, pudiendo incluso ser una nación independiente en medio de nuestro territorio nacional, lo encuentro riesgoso, y no es que desconfíe de su cultura, sino de un punto aún más simple, de los políticos populistas, que interesados en la dieta, son capaces de utilizarlos para su propio beneficio, obviando algo súper simple, el modelo político democrático de Chile, no es inherente a los Mapuche, quienes poseen una adhesión política más gerontocrática, causando que al involucrarse en nuestro marco legal, siempre tengan algo de desventaja, aprovechada descaradamente, por políticos comunistas, quienes practican una mirada democrática, ausente en todos los países que se definen bajo la ideología marxista. Lo aún más paradójico, es que en la Araucanía, las ideas de centro derecha, han penetrado con más fuerza, que un modelo social de mercado, probablemente más empático con ellos, que el comunismo o el neoliberalismo. (no tengo nada contra los comunistas, pero no desconozco la historia, y basta analizar como se comportan los Chinos con el Tibet o la Sovietización de los pueblos originarios Rusos, si no lo sabe, estúdielo)

¿Seré Mapuche? ¿Qué necesito para ser Mapuche? ¿Bastará con que mi hijo se enamore de una mujer con linaje ancestral? No quiero ser ofensivo, pero existen muchos casos de chilenos que se aprovecharon de los beneficios justamente otorgados a las víctimas de la dictadura y/o que usaron sus contactos para alterar su ficha de protección social (hoy registro social de hogares) y que verán con hambre, la posibilidad de comprarse una trutruca y marchar por beneficios exclusivos de chilenos que quieren cambiar las reglas del juego, de una sociedad que no sienten como propias.

Tenemos que pensar más allá de lo evidente, y quizás lo único que me impide sentirme Mapuche, es tener algo que ver con Colo Colo, éxito y espero sus opiniones.

TAGS: #PuebloMapuche Identidad

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