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Parlamento en dictadura

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El "sistema binominal" es solo la derivada de un amarre de poder mucho mayor, amparado por una ley diseñada a medida, que no puede modificarse a sí misma y que utilizó a la institución de los "partidos políticos" como instrumento para darle valor democrático a una práctica anti-democrática.

La “representación” de la ciudadanía en el congreso no es “representación” bajo ningún punto de vista. Son necesarios los partidos y las coaliciones, pero el sistema político les entregó un poder desproporcionado que no pudieron administrar de forma justa.

¿Cómo llega a ser legal que un pequeño grupo de personas elija a dedo a los “representantes” del país en una reunión a puertas cerradas? Está práctica se acerca más a lo que sería una dictadura que a una democracia.

El “sistema binominal” es la derivada de un amarre de poder mucho mayor, amparado por una ley diseñada a medida, que no puede modificarse a sí misma y que utilizó a la institución de los “partidos políticos” como instrumento para darle valor democrático a una práctica anti-democrática.

No puede ser ley que un grupo de no más de 100 “dirigentes” imponga los nombres de quienes serán los representantes de más de 17.000.000 de personas. Lo esperable sería que los candidatos que van a competir en una elección, sean escogidos por quienes serán sus representados en forma directa.

La ley debiera establecer un requerimiento a todos los candidatos que quieran competir por un escaño en el congreso, reunir un número de firmas de apoyo en los distritos que aspiran a representar, esto sin importar si están o no están inscritos en un partido político, y aunque vayan por una re-elección.

Todos podemos ser candidatos al parlamento, y participar en un partido no puede entregar ventajas respecto a la ley. Los partidos debieran ser agrupaciones sin derechos y atribuciones especiales, está bien que existan y continúen existiendo, pero no pueden tener cupos asignados, estos debieran ganárselos elección tras elección.

Además de eliminar el sistema binominal, lograr una representación justa desde el punto de vista territorial y permitir una sola re-elección, la ley debe asegurar que los candidatos sean propuestos directamente por quienes esperan ser representados por ellos. Con esto, los partidos podrían recuperar el valor y el lugar dónde deben estar.

Los diputados y senadores actuales no representan a la ciudadanía, ejercen sus funciones habiendo sido escogidos por un sistema anti-democrático. Además, si tuviesen un mínimo de honorabilidad, debieran inhabilitarse de tomar decisiones respecto al sistema en que ellos mismos se eligen y perpetúan. Esta decisión debe pasar a manos de toda la ciudadanía.

Independiente de que tengamos diputados y senadores que puedan ser buenos, es ineludible el hecho de que el Parlamento de Chile continúa en dictadura, entiendo por dictadura aquella forma de gobierno en la cual el poder se concentra en un grupo, hoy arbitrario.

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