#Justicia

¿Cómo aceptar tantos errores en un caso tan doloroso?

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Gabriela Marín fue violada el 7 de agosto de 2012, un mes después se suicidó dejando una causa abierta con tres delincuentes impunes hasta el día de hoy, todo por errores de procedimiento en las policías que tomaron el caso.

San Fernando es una ciudad tranquila, que tiene no más de 63 mil habitantes, con gran arraigo a las costumbres cristianas. Es tranquila a pesar de todo lo que hoy rodea a la sociedad, la delincuencia, el tráfico de drogas, la pobreza, etc. Sin embargo, no fue posible dejar tranquilo a un pueblo que fue testigo de la negligencia policial por falta de preparación, de las fallas del sistema de protección a las víctimas, de la necesidad urgente de ayudar a las mujeres por parte del Sernam, de un sistema judicial que no se flexibiliza ante estos casos horripilantes.

Dejando abierta toda posibilidad a una depresión importante y permitiendo la desprotección de Gabriela, desencadenaron  un suicidio que enlutó a la tierra huasa que sigue lamentando que estos tres bandidos lograran pasar por alto todas las medidas judiciales, sólo porque el tribunal estimó insuficientes las pruebas presentadas, habiendo la víctima reconocido a sus atacantes. ¿Desde cuándo los jueces perdieron el criterio? Dos de los tres detenidos tenían antecedentespenales, pero eso no fue suficiente para considerar una detención preventiva.

Con indignación vemos este caso quienes estudiamos el Derecho, pues, es inconcebible que la rigidez del sistema judicial desencadene en una familia desolada, hijos desprotegidos, un dolor que sigue latente. Me consulto si tanta norma establecida es capaz de darle dignidad a las víctimas cuando no se les protege, me consulto también sobre la modernización del Sernam y las tareas que deben asignarse a uno de los ministerios que hoy previene pero no protege.

En india sucedió algo similar, una joven fue violada por 6 individuos provocando indignación y protestas de un pueblo que logró manifestarse en contra de este caso, el primer ministro comprometió sus acciones para que su muerte no quede en vano, en Chile no ocurrió lo mismo, sólo logramos un par de comentarios de uno que otro político, pero nada suficiente para lograr al menos detener a losagresores.

Gritos desesperados de la familia, amigos, conocidos y hasta desconocidos de Gabriela no fueron suficientes. San Fernando es un pueblo tan tranquilo que nadie notóel auxilio que era urgente.

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