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Cuando estamos todos, educar es fácil y efectivo. El caso de Chiguayante

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Propia, Alumnos escuela Bélgica, reconocidos por establecimiento por resultados SIMCE 2017

Hace unos años,  la realidad en la educación  pública en la comuna de Chiguayante era un indicador más  de la crisis de un sistema educativo  que sumaba falencias, tropiezos y resultados negativos, ante una competencia académica particular y particular subvencionada  que ofrecía  infraestructura, climas de desarrollo personal e intelectual, muy superiores a una educación pública.

Mientras esto sucedía, la educación en Chiguayante   parecía ir en el sentido  opuesto a la confianza que depositaban en ella padres y apoderados. Con ese diagnóstico, la situación  educacional en una comuna de no más de 90 mil habitantes,  considerada por muchos como comuna dormitorio y sin mayores  ofertas  en lo laboral que el aparato público comunal o el comercio local, la tarea  de educar bajo la consigna de gratuidad y calidad   asomaba como un desafío imposible.


Chiguayante muestra en sus indicadores los que se ha hecho bien, pero también, evidencia lo que falta por avanzar.

Reconocido el desafío, el Municipio y  la Administración de Educación Municipal, se dieron el trabajo de avanzar  en forma simultánea en distintas áreas, infraestructura, climas, participación  de la comunidad educativa, desarrollo de potencialidades etc.  Lo primero,  definir desde la Alta Dirección Pública una nueva forma de administrar la educación. Lo segundo, el acompañamiento permanente por parte del sostenedor, la Municipalidad de Chiguayante; y tercero,  equipos de trabajo comprometidos que entendieron la importancia  entre la labor que les toca desempeñar y el resultado exitoso de los procesos educativos.

Este proceso que comenzó el 2013 no  estuvo exento de conflictos. Cuando se pretende instalar nuevos paradigmas en materia educativa, es común encontrarse  con quienes  desde una cultura ya instalada  son reticentes a nuevos procesos y afloran frases  como “si siempre lo hemos hecho así, porque cambiar ahora” o escuchar el mezquino conformismo  en expresiones como “si estos niños,  después de cuarto medio, tienen que buscar trabajo no más”.  Estos enunciados, que en ocasiones se hacían  comunes en la comunidad educativa, condicionaban la calidad del trabajo realizado. Peor aún, condicionaba a nuestros propios niños y niñas limitándolos en su desarrollo personal y cognitivo.

La definición de nuevas prioridades por parte del Municipio y la Administración Educacional,  lentamente comenzó a caminar hacia resultados  amigables  y que reconocen el trabajo realizado. No da lo mismo  si al niño o niña lo recibe una sonrisa cada mañana,  no da igual  la calidad del pupitre donde lo sientas,  no es indiferente la infraestructura donde se desarrollan los procesos educativos, no pasan desapercibidos los climas laborales, no es lo mismo  hablar de procesos en forma  individual a  hacerlo en forma colectiva,  involucrando en ellos a la comunidad educativa  y su entorno.

Los resultados SIMCE 2017, hoy  reconocen eso a Chiguayante. Reconocen una mirada y un compromiso distinto donde todos  son incumbentes  en el éxito o el fracaso educativo. Dichos   resultados entusiasman y desafían. Claro ejemplo es la Escuela Bélgica, situada en el  centro histórico de la comuna, que atiende a familias de estratos socio económico medio bajo; que logra en los últimos años importantes resultados, instalándose –incluso- por sobre establecimientos particulares subvencionados  de la comuna, cuyos estudiantes pertenecen a  estratos socio economismo medio y medio alto. Y las congratulaciones aumentan cuando vemos que el establecimiento alcanza comparativamente mejores resultados que sus pares a nivel provincial.

Los resultados de la Escuela Bélgica, no son hecho aislado para  la educación municipal en Chiguayante,  en  los otros establecimientos –también- podemos encontrar  resultados  que  en lo cuantitativo sorprenden, pero en lo cualitativos lo hacen aún más.  La Escuela Alemana, por ejemplo,  mostró un saltos de 41  puntos en lectura  en octavo básico;  la Escuela Manquimávida,  un alza en cuarto básico  de 26  en lectura, la Escuela Jonh F. Kennedy 12 puntos  la evaluación de lenguaje en  cuarto básico; el Liceo Hipólito Salas  lo hace en 13 y 11 puntos en  Lectura y Matemática respectivamente  en octavo básico;  mientras la Escuela  Balmaceda el 8vo básico aumenta en 36 puntos  su evaluación en matemáticas y 25 puntos en ciencias.

Chiguayante  muestra en sus indicadores los que se ha hecho bien, pero también,  evidencia lo que falta por avanzar.  Esta no es una columna autocomplaciente  pues hay resultados que muestran que falta aún más. Es indudable que entre lo que hoy hay  y lo que hace unos años la educación municipal en la comuna era capaz de ofrecer,  existe una diferencia que deja una sensación positiva. Se asumieron compromisos, se mejoró la infraestructura, se dignificó la labor  de quienes  trabajan en educación, se dio  un nuevo espacio a cada  uno de quienes componen la  comunidad educativa,  se involucró a la familia  en los procesos educativos y se entendió y dio vida a un nuevo paradigma porque cuando estamos todos, educar es fácil y efectivo.

TAGS: #CalidadDeLaEducación #Chiguayante #SIMCE

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