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En defensa de los “fachos pobres”

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En Valparaíso –capital cultural y “municipio ciudadano”-  todavía hay cierto malestar por los resultados de las últimas elecciones presidenciales. ¿Qué podemos sacar en limpio de este malestar? Varias cosas; Que la culpa de la derrota política seria de los “fachos pobres”, los mismos que siendo parte de los sectores populares votarían por la derecha confiados en que ello les permitía cierto ascenso social. Que el “facho pobre” vendría siendo la encarnación del homo neoliberal desmoralizado por el individualismo, el consumismo y el hedonismo. Que lejos de la organización popular, sindical o política, el “facho pobre” buscaría mejorar sus condiciones de existencia apelando al servilismo y beneficiándose del clientelismo. Que para el “facho pobre”, la calidad de vida se mide exclusivamente por la cantidad de veces en las que desliza su tarjeta de crédito. Que por lo mismo, él compartiría la ideología del capitalismo tardío y buscaría sin descanso los medios para cumplir sus dictámenes. Y que por todo esto, votaría por Piñera y por la derecha. Porque ellos hablan sus mismos códigos, comparten su mismo lenguaje. Más trabajo, más consumo y más seguridad. Él no sería más que un guardián del modelo. Sin conciencia de clase, no sería más que un esbirro a los servicios del gran capital.

¿Hay justicia en estos diagnósticos? Sin duda, bastante. En la actualidad, es un hecho que la modernización neoliberal ha creado una ciudadanía obsesionada con el consumo consumista, con la seguridad pública y con el olvido de proyectos sociales alternativos. No hay misterios en eso. Tampoco hay misterios en que actualmente sería la fusión política  liberal-conservadora la que tendría mayor sintonía con esta novedosa forma de ciudadanía.

Sin embargo, nosotros discrepamos. Pese a sus méritos, estos diagnósticos olvidan ciertas cuestiones más o menos relevantes. Si bien es cierto que la modernización neoliberal ha sido compulsiva –sobre todo dentro de los últimos 20 años- no hay que olvidar que ella no avanza sobre un terreno baldío. En nuestro país existe una cultura popular ancestral que moldea y encauza –para bien o para mal- el progreso de esta modernización y sus efectos sobre las vidas y los cuerpos. Esta cultura popular es un repertorio de discursos y prácticas que pueden aminorar el impacto del neoliberalismo, o en el caso de los llamados “fachos pobres”, potenciarlo. Si, potenciarlo. Porque parte importante de esta cultura popular se encuentra en la memoria histórico-colectiva de los sectores populares. Y son los recuerdos comunes transmitidos de generación en generación los que van determinando los estados anímicos de la ciudadanía y con ello sus afectos políticos. Y en nuestro país, la memoria colectiva está saturada de recuerdos traumáticos proclives a justificar y potenciar el avance del neoliberalismo, convirtiendo a muchos ciudadanos en sus guardianes o estabilizadores.


Contra el diagnostico de ciertos círculos izquierdistas o post-izquierdistas que suelen culpar a los ciudadanos por contextos del que son resultado, nosotros proponemos una mirada diferente. Hay que conocer los recuerdos comunes de la ciudadanía, saber cuáles han sido sus vivencias y sus dolores. Entender que en nuestro país las pobrezas y las desigualdades han sido extremas, radicales, y que cualquier mejora -por tibia que sea- es percibida como un progreso que debe ser cuidado y defendido. Y que por lo tanto, es al nivel de la memoria histórico-colectiva donde la izquierda debe intervenir.

Los recuerdos de la guerra (un mal endémico presente en nuestro país desde su fundación), el trauma hacendal, las violencias urbanas, el fracaso de los movimientos sociales y de la Unidad Popular. Todos recuerdos dolorosos, trágicos y traumáticos que al ser evocados producen una atmósfera anímica de fatiga, miedo, inseguridad, desesperanza y  resignación. Ciertamente, todas estas disposiciones anímicas poco o nada tienen que ver con proyectos políticos reformistas o emancipadores. Todo lo contrario. El ciudadano nihilista no quiere saber nada de la política. Porque la política es derrota, es castigo, es violencia, es hambre y dolor. Una y otra vez sus bisabuelos, abuelos y padres se levantaron y una tras otra vez fueron diezmados, castigados y derrotados.

Son los recuerdos comunes de un pasado-presente traumático, los que conducen a nuestra ciudadanía a un estado anímico que no permite superar el trauma de la derrota y sus consecuencias. Como es de suponer, a estas alturas, el ciudadano está a un paso, un solo paso, de transformase en aquel vilipendiado “facho pobre”. Atemorizados –y a la vez admirados- ante el poder de los patrones, vulnerables e inseguros en su posición social y escépticos frente a la organización política, estos ciudadanos nihilistas se convierten en el sostén de la modernización neoliberal.

Contra el diagnostico de ciertos círculos izquierdistas o post-izquierdistas que suelen culpar a los ciudadanos por contextos del que son resultado, nosotros proponemos una mirada diferente. Hay que conocer los recuerdos comunes de la ciudadanía, saber cuáles han sido sus vivencias y sus dolores. Entender que en nuestro país las pobrezas y las desigualdades han sido extremas, radicales, y que cualquier mejora -por tibia que sea- es percibida como un progreso que debe ser cuidado y defendido. Y que por lo tanto, es al nivel de la memoria histórico-colectiva donde la izquierda debe intervenir, contrarrestando la evocación de recuerdos traumáticos, con la evocación de recuerdos populares ligados a la comunidad, la fraternidad y la horizontalidad, valores de gran fortaleza histórica y de vigencia indiscutible. Solo así será posible recuperar a los “fachos pobres”.

TAGS: #FachoPobre #PolíticaPública Ciudadanía

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Comentarios

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Patrick H. Fisk

12 de febrero

Entiendo tu punto pero creo que discrepo harto.

Me molesta cuando se trata de operacionalizar la intención de votos en lucha de clases, cómo si el voto tiene necesariamente un tema de segregación social. Acepto que los recursos guardan relación con el posicionamiento visual del candidato y todo eso, pero establecer que “lo aspiracional” es la explicación más potente para analizar el triunfo de la derecha o centro derecha, me resulta más una confabulación a largo plazo que una explicación real del asunto.

Todas las personas seguimos al éxito, porque la fortuna da estabilidad, etc… Entre los tres candidatos con reales opciones presidenciales, solo uno cumple con eso “dentro de la norma social impuesta”, así que no, Sebastián Piñera ganó porque siempre se vio mas ganador y no porque las personas quisieran juntarse a jugar con él en un club de polo.

El votante está cansado de la política del odio, le paso al Senador Ossandón y antes nos sucedió a la derecha que no paramos de atacar el primer gobierno de Michelle Bachelet; entre Marco, Artes y Guillier (por asociación de sus cercanos) terminaron por cansar a la ciudadanía, que le confirió la intención de voto al que sumaba.
Ojo, está bien hacer criticas, pero no basar la campaña en vota por mi, porque yo no soy el.

Por último, si tus más cercanos se ven envueltos en escándalos y tu los premias, y quienes te apoyan no condenan, gana la centroderecha.

Facho Pobre es un invento de manejo político, nada más.

Claudia Urzua

16 de febrero

Su comentario es un poco limitado…

Juan Carlos Pineda

14 de febrero

Interesante la propuesta, aunque demasiado prágmatica.
La utopía, el sueño de ser mejores a costa de aceptar, que quienes nos hicieron peores, hoy hayan experimentado una conversión profunda.

Prefiero vivir eternamente con la utopía, que me da el derecho de soñar que algún día seremos iguales, viviremos en una sociedad justa, equitativa y con dignidad.

El “facho pobre”, sucumbe al “consumo consumista” y para el no hay otro camino que el resultado inmediato que le da su tarjeta.
JC Pineda

Claudia Urzua

14 de febrero

Muy interesante columna, me gusta .
Bien escrita y con harta claridad.

nico lillo

14 de febrero

mmm….no nos interesa que la masa acéfala se ponga de lado del opresor…ya que haces el llamado a la memoria colectiva…te recuerdo que la masa siempre se comporta de manera estúpida…. es maleable e influenciable…. la memoria es frágil…las masacres mas grandes de nuestra historia….los bloqueos…la segregación, violencia estructural…la gran mayoría por no decir casi todos, han sido en periodos donde la derecha gobierna….la solución no pasa por un gobierno de izquierda…por si mismo nada de ello es una solución….el punto es que no puedes apelar a la memoria de alguien que no tiene memoria o tiene memoria selectiva.

augusto cortés

14 de febrero

La movilidad social contemporánea dejó atrás la lucha de clases y sólo queda de ella la vieja envidia luciferina con sus viejas ambiciones de poder político y su obsoleto discurso décimonónico de esa supuesta superioridad moral que los hechos han demostrado falsa. El poder político en sí mismo y el afán de dominación social inherente son las metas de un discurso canalla travestido de ilusorias virtudes.
A costa de inenarrables sacrificios y dolores la historia del último siglo está demostrado que la vieja premisa liberal (Le monde va lui méme) es una realidad, se lo trató de conducir hacia esos ideales del izquierdismo y no funcionó. El interés del panadero y el del cervecero eran más eficaces enestarproduciendo que una burocracia estatal intentando producirlo todo para captura el plusvalor del trabajo para el bien común, una ilusión retórica marketera.
Los emergentes saben bien que es el trabajo propio lo que los lleva a conseguir su propio bienestar económico y que los interesados en la política sólo miran su propio y parasitario provecho.

Alvaro

15 de febrero

Es impresionante que los comunistas ohhh perdón los progres sin progreso eso sí, no acepten que la mayoría que el pueblo quiera vivir en paz, tranquilos, tener un trabajo y poder salir a la calle a la hora que sea y cuando sea a eso se apela rechazando a la izquierda quienes verdaderamente son los fascistas debido a que secuestran el estado para sus operadores políticos y beneficiarse ellos mismos demonizan el lucro pero son los más ricos,hablan de educación pública pero tienen a sus hijos en colegios privados,hablan de democracia y adoran e idolatran a Fidel castro, Chávez ,maduro, Kim Jong un ,no piensas como ellos no te dan argumentos te insultan o te dicen esa inteligente frase FACHO jJaj se creen intelectuales son los más ignorantes por ende son unos mentirosos, hipócritas hasta criminales engañan al más pobre al menos educado al que tuvo menos posibilidad y les asesinan sus sueños destruyen grandes naciones y jamás realizan autocríticas por lo tanto deberían ser extirpados de la faz de la tierra y viviríamos en un mundo mejor malditos comunistas fascistas.

Claudia Urzua

15 de febrero

Que lata algunos comentarios…
la columna dice algunas verdades bien reales, hay que leerla sin prejuicios

Emilia

16 de febrero

Para mi el facho pobre es necesario para la derecha, es a quien utiliza a través de sus artimañas para convencer a otros fachos, son los tontos útiles, tienen claro que no irán a Cachagua al club de golf, pero los hace sentir de élite ser de derecha, ser de izquierda es ser de la pobla, de rotos.Y sólo eso pensar seriamente con base y fundamentos históricos en llegar a construir un país más equitativo u otras aspiraciones no está en sus mentes

Pedro Rojas

16 de febrero

Chile sin memoria histórica ganadora y con miedo a sufrir… haciendo de sus logros personales, una vacía hazaña por ganarle a la vida, sin mojarse el culo por causas mayores… excelente columna…

Arturo Valenzuela

16 de febrero

Habló de varias cosas interesantes, pero se saltó lo más relevante al menos para las redes sociales y para mi, que hoy es la élite oligárquica la que nuevamente de la cabeza social de este país, eso lo pasó de largo camilo, menos mal que otros no.

17 de febrero

Interesante reflexión, y concuerdo con algunos que dicen que facho pobre es otra forma de insultar, lo mismo que burro, bruto, desclasado,etc. Lo cierto es que el ciudadano medio se da cuenta que el discurso “progre” no no lleva a ninguna parte, se trata de un neomarxismo que trae más de lo mismo, sólo más pobreza y odios, y que envía a la basura las búsquedas espirituales, trascendentes y hasta de desarrollo de cada uno de nosotros como individuos.

Pedro Rojas

17 de febrero

Interesante….si no hay memoria no hay progreso.

17 de febrero

Los años que siguen serán duros, difíciles, y muchas veces decepcionantes. Reconstruir una alternativa verdaderamente progresista respaldada por la convergencia de una mayoría historia no será una tarea fácil, menos en un escenario tan adverso como el que nos espera. Pese a ello, no hay que olvidar dos cosas: la política es el arte de lo imposible. Volver lo imposible en posible es parte de su esencia. El verdadero momento político consiste en conseguir que la imposibilidad se vuelva realidad tangible. Segundo, y no menos importante, no hay que olvidar que cuando todo bajo el cielo es completo caos y oscuridad, la oportunidad es perfecta.

Pedro Rojas

20 de febrero

Releyendo esta columna…. me percato de lo mucho que me identifico…

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