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La vida es más que el parto

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En las últimas semanas la iglesia ha convocado a participar de variadas actividades que buscan promover el valor de la vida desde su concepción hasta su muerte natural. Estas iniciativas han tenido como objetivo destacar el valor irrenunciable de la vida, mostrándose de diversos modos.


La vida de cada uno de nosotros es una de las máximas concreciones del Ser y, por tanto, es la realidad más sagrada desde una mirada humanista y cristiana.

Algunas de ellas han estado dirigidas a oponerse a la ley de despenalización del aborto, como lo ha propuesto el ejecutivo en conjunto con parlamentarios de diversos sectores. Otras, sin embargo, han sido planteadas de una manera más amplia y menos confrontacional, es decir, reconociendo que la vida es una realidad que va más allá del parto, destacando así que la vida es una unidad y que cada una de sus etapas es igualmente valiosa. Esta mirada ha hablado de celebrar la vida en su integridad.

Pareciera ser que la acogida creyente -y ciudadana- ha recibido esta propuesta de buena manera y se ha manifestado con fuerza. Un buen ejemplo de ello son los actos organizados por la iglesia en Concepción y, este fin de semana, en Santiago.

La comunidad cristiana ha celebrado masivamente la vida porque comprende que ella es causa de gozo y esperanza. Quienes hemos sido testigos de estas celebraciones nos preguntamos.

¿Qué significa, entonces, celebrar la vida?

Celebrar la vida es un acto pura y exclusivamente humano. No hay otro ser vivo en la tierra que pueda hacerlo. La persona humana es la única capaz de celebrar su existencia y, junto con ello, agradecer y celebrar este don. La vida de cada uno de nosotros es una de las máximas concreciones del Ser y, por tanto, es la realidad más sagrada desde una mirada humanista y cristiana.

Celebrar la vida es reconocer que en ella, desde la fecundación hasta su fin natural, hay algo que nos sobrepasa en nuestra individualidad. Ciertamente yo celebro mi vida, pero junto con ello celebro la vida de los otros, porque con los otros soy y me identifican.

Celebrar la vida es reconocer su totalidad. Es decir, la vida no es la suma de acontecimientos, sino la comprensión de que ella es una sola. La vida es una y en su “solitud” no hay cabida a espacios más valiosos que otros.

Así entendida la celebración de la vida es que muchos hombres y mujeres, creyente y no creyentes, creemos que ésta debe ser custodiada y protegida.

En Chile estamos prontos a definir temas como el aborto y la eutanasia. ¡No nos hagamos los tontos!, estos temas están a punto de definirse, será en estos periodos legislativos o en los próximos, pero el tema va. Entonces, ¿qué significa celebrar la vida?

¿Celebrar la vida es no solo oponerse a una ley que despenaliza el aborto? No. ¿Celebrar la vida es solo ocuparse del viviente y no de aquel que viene? No.

Celebrar la vida -y gozarse en ello- es reconocerla como una totalidad. Es decir, comprender que ésta es una realidad que debe comprenderse como tal y, por lo tanto, en esta defensa no hay cabida a los reduccionismos. La vida es una y en su unidad nos la jugamos todos o, simplemente, no lo hacemos. Aquí no caben los términos medios.

La defensa y la celebración de la vida no van, exclusivamente, en el oponerse a una ley de despenalización del aborto o, luego, en contra de la eutanasia, sino que esta defensa y celebración convoca toda la realidad humana. La vida humana es la fecundación, el parto, los primeros años de vida, la familia, la escuela, la salud, el techo, el trabajo y el reconocimiento social de aquel que vive.

Para algunos resulta muy fácil enarbolar la bandera de no al aborto, pero se olvidan del niño ya nacido. Para otros, es hablar de los derechos del nacido, pero silenciando la sangre del aquel que no ha visto la luz. Claramente, la vida es más que esto.

Pienso que el desafío de hoy no está en decir sí a la vida a como dé lugar, sino cómo decir sí a la vida reconociendo que ella es un todo, único e irrenunciable.

 

TAGS: Iglesia Católica pro vida Religión

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Comentarios

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Marcelo

05 de septiembre

Al leer el título de esta columna debo señalar que juzgué anticipadamente, pensado en que era el típico artículo para descréditar a los que se oponen a la ley de aborto, pero al contrario; el Dr. Henríquez al hablar de “celebración” a mi juicio logra un punto de unión, pero sobre todo alcanza un grado de mayor profundidad, de tal manera que me permite comprender que salvar al feto y olvidándose de la persona después del parto es un grave reduccionismo, como de la misma manera lo es, tomar una posición que nos impida ver el valor del no nacido. Me quedo con sus últimas palabras. La vida es un todo, único e irrenunciable. De esta manera me ayuda a comprender mejor el concepto de “aborto social” del recordado padre Baeza.

Gracias al autor por esta reflexión.

06 de septiembre

Ciertamente la vida es un todo y estoy de acuerdo con lo que plantea el Padre Hernán EnrÍquez, puesto que el valor de la vida trasciende inclusive aún la dimensión terrena para el cristiano. Por ello su defensa en todas sus etapas es un deber fundamental y primordial que todos estamos llamados a defender desde el útero al sepulcro como lo señala el filósofo Jacques Maritain. Esto mirado desde una perspectiva de fe cristiana, pero también para aquellos que no profesan ningún credo es congruente defender la vida en todas sus etapas puesto que la ciencia demuestra que ya al momento de la concepción hay vida humana, por tanto, su eliminación es un directo asesinato contra el que no tiene ninguna facultad para defenderse.

Neftalí Bahamonde A.

06 de septiembre

Pensar solo en el parto respecto a la vida, aun cuando es el momento crucial en cada ser humano; sería reducir el tema que está de fondo, la vida. Todo lo que ha construido el hombre para desarrollarse en el transcurso de la historia ha girado en torno a la vida. Desde su organización en clanes, sociedades ha debido velar por garantizar condiciones de convivencia, protección, para conservar lo que es inherente al ser humano, la vida.
El desarrollo ha permitido conocer un poco más sobre la vida e incluso se buscan signos de vida fuera de nuestro planeta.
Por ser seres racionales y conscientes, no solo existimos, también sentimos y pensamos, de allí que la vida implique gozo, esperanza; todo nos habla de la vida; un familiar, estudios, trabajo, comunidad, los seres vivos (vegetales, animales) nos recuerdan que hay vida. Como cristiano, me hace eco aquello de celebrar la vida, pues creemos no en un Dios de muertos sino de vivos (Mc 12,27), sabemos que nuestra dignidad como personas viene de Dios, quien es fuente de la vida, ya que el mismo es la vida. En cada eucaristía también celebramos la vida, a Cristo, quien dio su vida por nosotros y estamos llamados a compartirla, gratis lo recibisteis; dadlo gratis (Mt. 10,8). De allí que se desprenda el carácter sagrado e irrenunciable de la vida, no respetar lo sagrado de la vida o renunciar a ella, en el fondo es no respetar y renunciar a Dios, y aun en lo más básico, es no respetarnos como seres humanos y negarnos como tales.

08 de septiembre

Muy de acuerdo con su comentario, la vida es sagrada y por ello siempre protegida y, de un modo especial, la vida de los más débiles. Excelente!

Santiago Hameau

06 de septiembre

La vida no es solo más que el parto sino que es infinitamente mayor a todo lo que podamos imaginar, reducirla a uno de sus aspectos sería privarla de su gran riqueza.

Me parece que lo que falta es realmente dar testimonio del valor que tiene para cada uno de nosotros la vida. Las palabras sobran, siempre habrá alguien que sepa expresar, con mejores palabras que el anterior, el inmenso valor que tiene la vida humana en todas sus etapas. El papel puede mentir, pero mi testimonio de vida mostrará lo que realmente creo, lo que realmente soy. Es por eso que las marchas son un punto de partida, “un medio para”, no un fin. Quienes se conforman simplemente con asistir a este tipo de eventos, o expresarse enérgicamente en las redes sociales, corren el peligro de quedar a medio camino. Y como señala acertadamente el Pbro. Hernán Enríquez: “Celebrar la vida -y gozarse en ello- es reconocerla como una totalidad [….] Aquí no caben los términos medios”.

Fabian silva Dias

06 de septiembre

En mi opinión, la columna del Pbro. Hernán Enríquez es muy acertada en el contexto social y político en que vivimos, es una reflexión que nos ayuda a discernir el verdadero sentido de la palabra “Vida”. La Vida que para la sociedad de hoy es muy relativa, sin embargo, son diversos los argumentos válidos a favor de la vida. Esta comienza desde la fecundación y termina al momento de la muerte natural.
La vida va más allá de las discusiones políticas que solo buscan apoyo en las encuestas, va más allá del gobierno de turno que quiera agradar a algún grupo de chilenos, va más allá de una cuestión religiosa. La vida debemos cuidarla y protegerla, ya que es una persona desde la concepción, aunque esta sociedad no quiera reconocerlo; tiene dignidad, merece nuestro respeto al igual que todos nosotros.
Ver a miles de personas manifestarse a favor de la vida, es de gran alegría para nosotros y ojalá que este gobierno y los que vengan, no gobiernen para esos chilenos que solo quieren descartar una persona considerada como un estorbo para su vida, como lo estamos viendo en la actualidad, ni tampoco gobiernen haciendo oídos sordos a miles de personas que se manifiestan a favor de la vida, sino un gobierno que se preocupe por el bien común de la ciudadanía. Las encuestas hablan por sí solas, no nos dejemos llevar por ideologías que solo ayudan a desviar el verdadero debate en torno a los problemas sociales actuales. “No puede haber autentica paz sin respeto a la vida” (San Juan Pablo II)

Sebastián Alejandro Uribe Vives

06 de septiembre

Estoy de acuerdo con la reflexión del Pbro. Hernán Enríquez sobre todo cuando señala la importancia del significado de celebrar la vida. El celebrar la vida nos debe mover a respetar a la persona humana en todo lo que es, esto quiere decir en lo psicológico, social, afectivo, religioso, etc. Como bien señala el Padre hay que reconocer a la vida como un todo, y por ende se debe velar para que todas las áreas que la persona desarrolla en su vida sean salvaguardas. Sin embargo con la ley de aborto se vulnera el artículo 1° de la constitución el cual señala que el estado está al servicio de la persona humana, la ley de aborto busca eliminar a la persona y no ayudarla a su pleno desarrollo, como más adelante este mismo artículo de nuestra constitución lo garantiza. El caso más claro de que no se está garantizando una ayuda al desarrollo de la persona es cuando se busca que pueda ser abortado un bebe que fue concebido por fruto de una violación, ya que se elimina al indefenso y no se buscan las herramientas psicológicas, espirituales, afectivas, entre otras, para que ese niño y esa madre puedan desarrollar una vida normal. El día de hoy cuando se debatía la ley de aborto en la comisión de salud del senado, se citó al filósofo E. Mounier el cual decía que hay que reconocer a la persona humana como valor absoluto por sobre todas las cosas. Esa debe ser nuestra mirada, la de ver a la persona como un valor total y velar para que ese valor total se logre desarrollar plenamente.

Nicolás Jiménez

06 de septiembre

Acertadamente comenta el Pbro. Hernán diciendo que “celebrar la vida es un acto pura y exclusivamente humano. No hay otro ser vivo en la tierra que pueda hacerlo.” Con ello deseo agregar, que en ese acto exclusivo del humano, se debe celebrar tanto la propia vida como la de todos los vivos, pues en todo el orden natural nada ni nadie sobra. Encausándonos todos en un movimiento común, al que nadie puede abstenerse, el de celebrar la “vida en Si”, en todos lo entes en que se manifiesta algo del Ser.
Aparte de lo anterior, un detalle no menor es la “imposibilidad de términos medios”, que son muy frecuentes en la actualidad, pues es muy necesario tener las ideas claras respecto al tema y apegarse a tal posición. Con eso, es totalmente claro que la “vida es más que el parto” pues, se debe mirar lo que conlleva el vivir, el desarrollo de la persona y su influencia en la sociedad, no es solo comentar -de manera reducida- sobre si se quita o no la vida, pues es el punto en que se inicia la carrera del humano; cosa que la Iglesia bien defiende mediante las marchas y celebraciones.
Cierro con una frase de Platón, que bien afirma: “Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.” Es lo que hoy bien debemos hacer con esta verdad misma de la vida.

06 de septiembre

Usted desarrolla la unidad que existe en toda la realidad de la vida, que me parece muy interesante, porque, encontramos a mi parecer dos polos, por un lado defienden la vida pero no la realidad que se da en las tres causales de aborto y por otro extremo es simplemente legislar el aborto porque se debe respetar la dignidad de la mujer en su capacidad de elegir (argumento utilizado en el Proyecto de Ley presentado por la Señora Presidenta Michelle Bachelet J.)
El proyecto de Ley entregado en Santiago el 31 de enero de 2015 a la Honorable Cámara de Diputados. Las tres causales: Causal 1: Peligro para la vida de la mujer, Causal 2: Inviabilidad fetal de carácter letal y por ultimo Causal 3: Embarazo por violación. Defiende el derecho a decidir según la dignidad de la mujer, pero me asaltan ciertas preguntas ¿y qué pasa con los derechos de los no nacidos?, acaso mi libertad no termina cuando empieza la tuya, ¿que clase de sociedad en vías de desarrollo somos?. ¿Qué hay sobre políticas de seguridad? El Estado Chileno no debería promover la muerte de inocentes para solucionar problemas de los cuales ellos no son responsables, el Estado debe promover el bien común. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, articulo 3 “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.” Celebramos la vida y la defendemos, siendo el Estado el primero en garantizar la seguridad social, económica y política del país, sin mancharse las manos con sangre.

06 de septiembre

En el actual contexto social, político y cultural; está de más decir que el aborto es uno de los puntos críticos en los cuales es necesario reflexionar de manera profunda y con un sentido absolutamente objetivo de la realidad en la que se vive.
Totalmente de acuerdo en que la vida ‘es la realidad más sagrada’ de todo Ser; incluso, desde toda perspectiva, la vocación de todo viviente es la comunión con Dios, la cual se realiza en la mismísima unión con cada uno de los seres con los cuales compartimos este espacio. ¿La vida es más que el parto? no cabe ninguna duda.
Muchos apoyan el aborto con excusas como que ‘luego se abandona a los niños’, que ‘se quejan de los indigentes’, que ‘la pobreza aumenta’; la pregunta es ¿ACASO LA SOLUCIÓN ES ASESINAR UN SER VIVO? ¡Claro que NO!
¡¿Cómo podriamos crear una sociedad justa y desarrollada si incluso antes de nacer asesinamos a las personas que podrían constituirla como tal?!
Este tema es un claro ejemplo de que la humanidad tiene en sus manos (¿o habría que decir en las manos de unos pocos?) los medios y el poder de autodestruirse.
Buscamos paz, pero olvidamos que la paz se contruye en la justicia, y es justo (y en verdad necesario) que se permita la vida a todos, siguiendo la voluntad de quien es la VIDA misma, Dios.
Siguiendo sus palabras, Pbro. Hernán, aprendamos a celebrar la vida, en todos sus estados y etapas, para lograr así una sociedad justa, libre y desarrollada.

06 de septiembre

La Iglesia, “levantado su voz en defensa del hombre, incluso cuando la política de los Estados o la mayoría de la opinión pública se mueve en dirección contraria” son las palabras de Benedicto XVI en el encuentro de Representantes de la Santa Sede ante Organismos Internacionales. Estas palabras que dijo el Santo Padre se pueden actualizar hoy, pero en el sentido real de “ir en dirección contraria”. Vemos muchas veces como el gobierno nacional, o incluso el regional, malgasta recursos públicos en parques y carreteras con excesos de material o el derroche de recursos naturales que hacemos día a día; hoy la Iglesia está llamada a ir en dirección contraria incluso en esos casos, siendo la madre que acoge y acompaña a todos los hombres y así, llevarlos al Padre. Me parece insólito que muchas veces no estemos preparados, como Iglesia, para acoger a personas con capacidades distintas en nuestros templos, en nuestros salones e incluso en nuestros encuentros eclesiales; es insólito que nos sorprenda que el Papa Francisco nos pida ir a las “periferias existenciales”, es algo propio del cristianismo; es inaceptable que, muchas veces, se decida por alejar a personas de las comunidades de vida cristiana por ser madres adolescentes o solteras, siendo que la Iglesia es la madre que debe educar. Creo que hoy, mas que nunca, debemos celebrar la vida como algo más que un parto y poder, compartir con los primeros cristianos la frase de San Ireneo: “la gloria de Dios es que el hombre viva”

Roberto

06 de septiembre

El aborto es la punta del iceberg. No se trata solo de oponerse a la ley de despenalización del aborto, es mirar el clima en el que nos estamos moviendo. Hemos perdido la capacidad de observación, la capacidad de levantar la cabeza y buscar la verdad, este es un deber que debiese ser ley!!. Mirar otros países que ya han aprobado esta ley ayudaría en la observación. Suena a lo lejos la eutanasia, qué tienen en común? No se trata solo del aborto, es el ser humano, su valor, su belleza, su libertad, su dignidad, lo que está en juego. Es el hombre, aniquilando al propio hombre. Es el nuevo escenario de la guerra.
Miremos nuestro tiempo y seamos audaces, miremos nuestras tradiciones sobre todo en este mes de la patria, rescatemos los valores de los antiguos.

07 de septiembre

Cristo Se preocupaba del que sufre. Me parece hipócrita preocuparse de la vida de un embrión que no sufre, y no de los niños maltratados que sí sufren. Tampoco veo ninguna compasión por las madres que deben dar a luz sin estar preparadas o sin desearlo. La iglesia impone sus deberes morales, que no deben ser los mismos que las obligaciones legales. La virtud forzada por la ley no tiene mérito.

Alejandro

07 de septiembre

En primer lugar estas negando el derecho a la vida, delbque según tu no sufre, osea que el que no sufre ni tiene derecho a vivir, tendríamos que matar según tu criterio, me parece a lo menos absurdo.

En segundo lugar las madres que ni estan preparadas, pero para tener relaciones sexuales si están preparadas, como es eso, un poco de criterio, eso no es argumento para algo que va mucho más allá.

Tercer lugar la iglesia no impone nada, sólo muestra el camino de la verdad, la enseñanza de Jesucristo, que es la vida y vino a dar su vida por todos incluso esos que para ti no sufren.

08 de septiembre

El tema del sufrimiento, al cual usted se refiere y usa como argumentación, al menos inicialmente, se sustenta tanto como un argumento puramente “piadoso”. No pienso que el tema de fondo sea ese. Por cierto que Cristo, como dice usted, acoge y protege al que sufre y quienes creemos que la vida debe ser cuidada y protegida, todas las veces que sea necesario, también lo hacemos. El punto que he tratado de expresar es que la vida es un todo y, por lo tanto, siempre y en todas sus etapas custodiada.

07 de septiembre

Voy a utilizar las palabras de Valéry Giscard d’Estaing, las que dijo en 1974 cuando se discutía en Francia la despenalización del aborto.

”Yo soy católico, le dije (al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano), pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos (…) sino (más bien lo) que tengo que (hacer es) velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social”. Y añadía: ”Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización”.

Chile se declara un estado Laico y esto significa que hay que separar las creencias religiosas de las leyes. Las creencias son temas personales, en cambio las leyes son para de todos.

Saludos

08 de septiembre

Estimado, no se si es sólo un problema personal o en realidad es como lo pienso. Podría usted explicarme cómo puedo separar la fe que profeso -y trato de practicar- de la totalidad de mi vida, de aquello que hago, pienso o digo. No creo que la fe sea una cuestión reducida a la privacidad de la persona porque comprendo que el hombre es una unidad indisoluble donde las dicotomías no tienen cabida.

11 de septiembre

Don Hernán, entiendo que para usted sea algo difícil de comprender, al tener visión deformada por su profesión. Pero un gobernante no gobierna para grupos, el se debe a todo un país, por lo tanto debe tener la capacidad de ver más allá de la maleza y darse cuenta que está en un bosque.

Saludos

Servallas

08 de septiembre

Es difícil opinar sobre este tema sin entrar en compromisos religiosos, en todo caso hacer pasta de feto no me parece una buena idea, algo se podrá hacer para salvarlo, y si no se puede, al menos quedará la tranquilidad que se hizo todo lo posible, es lo que se hace en la sociedades civilizadas por un ser humano. El asunto es que muchos temen que a partir de abrir las puertas para permitir un aborto “terapéutico”, no se dejen esta abiertas para que pase quien quiera y entonces tendríamos un servicio especial al lado fuera de los hospitales para retirar pasta de feto. Es triste comentar sobre esto, al final del día me parece que nos asomamos a un mundo oscuro, bizarro, algo tenebrosos, pero quizás sea otra etapa como los fue la inquisición católica y que algunas formas de pensar pasarán, porque parece increíble que quienes antes torturaban y quemaban sin compasión a inocentes, hayan repensado sus actos y hoy luchen por la vida.

08 de septiembre

Muy de acuerdo con sus ideas iniciales, lastima que para concluir tuviera que recurrir a la descalificación de quienes, desde la razón y la fe, no compartimos el ejercicio abortivo. Es legítimo pensar que desde la ley que hoy se esta discutiendo, con el tiempo, se pase al aborto libre. La experiencia de otros países así lo demuestra.

Joselyn Saavedra

08 de septiembre

Es verdad que dentro de poco o en un futuro no tan lejano muchas leyes serán aprobadas, leyes que irán en contra de los pensamientos e ideales de muchas personas, pero también serán estas mismas leyes que harán que la otra parte de la ciudadanía se sienta mas cómoda, mas libre en sus pensamientos. Pero lamentablemente estamos en un tiempo en que el pensamiento individualista esta mucho mas marcado en la sociedad, porque cuando pensamos en cosas como suicidaros, por ejemplo, pensamos en los problemas que nos afectan, en lo mal que estamos, en que la vida no tiene sentido, pero en ese momento se piensa en la familia, en los amigos, en las personas con las que has compartido toda tu vida?, como dice el articulo, la vida es de uno y cada uno decide como vivirla pero nuestra vida no seria vida sin los demás, somos un todo, nos complementamos con cada individuo existente, aprendemos cosas nuevas cada día de los unos a los otros. Ya no podemos vivir pensando en que somos los únicos, en que no necesitamos de los demás, porque cada acción que hacemos, cada pensamiento que tenemos afecta mi vida y la del resto, si yo soy feliz mi entorno lo sera y viceversa, por eso el ver la vida como un todo y como un acto de celebrar nuestra existencia seria algo que todos deberíamos pensar.

11 de septiembre

Hay algo importante a tener en cuenta, la ley en discusión NO OBLIGA a abortar a quienes no quieran hacerlo, en cambio la situación actual OBLIGA a NO ABORTAR a quienes SI quieren hacerlo.

Si se habla tanto de libertad, hagamoslo en esto también.

Saludos

14 de septiembre

Si, un sofisma, como el que usted señala, invita a otro, pero no; estoy convencido que este tema no va por ahí. Claro esta, hay muchas leyes que nos impiden hacer muchas cosas hoy: no matar, robar ni calumniar. Y esto esta bien. Pero una ley que nos impida matar no tiene porque llevar a su contaría que nos permita privar la vida a quien, yo piense, no debe vivir.
Por otra parte, pues este formato digital no me permite responder a su opinión anterior, le pregunto: ¿por qué mi profesión de profesor me limita a entender lo que usted plantea? Ser profesor no es una limitante intelectual para abordar estos temas. ¿donde esta la deformación profesional? Le ruego me la indique.

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