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Definiendo calidad en educación

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la educación hoy día sigue siendo, mayoritariamente, un espacio rígido, jerarquizado, que valora el esfuerzo, fomenta el hábito y privilegia el resultado, algo más parecido al ambiente de un convento o un cuartel, instituciones que sin duda están en los orígenes de la educación actual, que a un espacio de creatividad y desarrollo personal.

Los primeros pasos de la Reforma Educacional de Bachelet han generado reacciones, de diversidad índole, con una tendencia mayoritaria a la crítica. Las discrepancias son comprensibles en tanto estas primeras  propuestas, si bien pueden ser necesarias, no son sin duda suficientes, dado que se concentran principalmente en lo que algunos autores denominan factores marco o de contexto para el desarrollo de la educación, pero no abordan lo fundamental: el proceso de enseñanza-aprendizaje. Efectivamente, si a estos primeros proyectos de ley no les siguen iniciativas enfocadas en este aspecto principal, sin duda las críticas recibidas cobrarán sentido pleno. No parece, de todas formas, que vaya a ser ese el caso, pues desde la presentación de la primera batería de propuestas, desde el gobierno se señaló que próximamente se iba a lanzar un nuevo set de proyectos.

Mientras tanto, parece relevante analizar que muchas de las voces críticas están cayendo en el mismo error que atribuyen a las actuales iniciativas, ya que en la mayoría de los casos se limitan a afirmar que los recursos debieran reenfocarse en temas más importantes, evitando señalar en qué debieran invertirse exactamente y, sobre todo, las formas concretas y los contenidos que debiera adoptar la tan mentada, pero tan poco definida, educación de calidad, por lo que ésta sigue quedando excluida del debate . Y esto es precisamente lo que pretendo abordar en esta nota, entregando una definición, entre muchas, de lo que puede entenderse por calidad en educación.

En contra de lo que algunos piensan, el concepto de calidad en educación ha sido tratado en numerosas ocasiones, casi tantas como teóricos de la educación existen. En el ámbito de la Educación Superior, por ejemplo, uno de los trabajos más conocidos es el artículo Defining Quality de Harvey y Green, que data de 1993. En este documento, los autores exponen cinco definiciones alternativas del concepto de calidad en educación superior. Una de ellas, la tercera, define calidad en educación como “adecuación a los fines”. De esta forma, para determinar qué entendemos por calidad en educación debería consultarse a quienes van a recibir a los egresados, esto es: a los empleadores.

Esto es precisamente lo que hizo unos años atrás Lee Sing Kong, Director del Instituto Nacional de Educación (NIE) de Singapur, quien el mes de marzo pasado visitó Chile, compartiendo su visión de qué es calidad en educación. Con la finalidad de hacerse una idea al respecto, el Director del NIE decidió precisamente consultar a los empleadores de su país qué capacidades esperaban que sus futuros empleados tuvieran. Para aquellos que tienen la imagen de Singapur sólo como una país cuyos estudiantes suelen ocupar los mejores puestos en las pruebas estandarizadas internacionales, tal vez les sorprenda tanto como al propio profesor Lee Sing Kong la respuesta que recibió: las habilidades más requeridas por los empleadores no fueron los conocimientos técnicos ni la capacidad de ejecutar las instrucciones recibidas, necesarias para responder este tipo de tests; muy por el contrario, el perfil deseado se concentraba en capacidades como la colaboración, el manejo de las relaciones interpersonales, el pensamiento analítico, la comunicación, el auto-aprendizaje y el emprendimiento, habilidades todas ellas que hablan más de ciudadanos críticos y proactivos que de trabajadores abnegados. Sin duda la primera pregunta es si esta es la respuesta que recibiríamos si consultáramos a los empleadores chilenos, o a los políticos, los apoderados, los sostenedores, los profesores, los mismos estudiantes o a la sociedad chilena en general. En mi opinión, si bien creo que puede que no sea esa la respuesta en todos los casos, sí me parece un punto de vista aceptable, e incluso deseable.

En ese caso, parece que una educación basada en la acumulación de conocimientos y un exceso de evaluaciones estandarizadas no es el mejor modo de alcanzar este fin. Desgraciadamente, si piensan un poco en lo que fue su educación o en la que están recibiendo nuestros hijos, creo que no les costará darse cuenta de que la educación hoy día sigue siendo, mayoritariamente, un espacio rígido, jerarquizado, que valora el esfuerzo, fomenta el hábito y privilegia el resultado, algo más parecido al ambiente de un convento o un cuartel, instituciones que sin duda están en los orígenes de la educación actual, que a un espacio de creatividad y desarrollo personal.  Por ello, al hablar de educación de calidad podríamos olvidarnos un poco de ramos y contenidos, y pensar en un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en dinámicas interactivas, de auto-aprendizaje, e incluso de auto-conocimiento y auto-evaluación, en un ambiente de motivación, confianza y solidaridad.

Sin duda lo que aquí están leyendo no es más que una propuesta de qué podríamos entender por calidad, sin duda hay muchas más, eventualmente tantas como personas que quieran opinar al respecto. Lo más relevante, a mi juicio, es dejar de concentrarse en la contingencia  para poder visualizar en su magnitud este importante tema que es la calidad en la educación, y que empecemos a conocer cuáles son las definiciones concretas que manejan los distintos actores, y cómo las pondrían en práctica, para empezar a ver hacia dónde pueden estar apuntando en el futuro los pasos que ahora se están dando.

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Foto: Conicyt

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10 de junio

Si se sigue buscando en el ámbito del “lenguaje natural”, propio de los ambientes menos profesionalizados, seguiremos capturados en “el síndrome de Diógenes” que resulta de acumular definiciones que han resultado históricamente inútiles a la posibilidad de encontrar soluciones a “los problemas de la educación”, donde parece ubicarse el esfuerzo por seguir intentando “definir calidad en educación”. Tenemos una gran experiencia histórica en esto de “definir en lenguaje natural” o “definiciones populares”, como diría el uso corriente en esto de “la educación”
Parece dramáticamente inconducente seguir reproduciendo la falacia de aceptar la escuela como el espacio donde se da “la educación”; también resulta una generalización indebida y una ofensa encubierta no mencionarla derechamente (comparándola con “un convento o un cuartel”), como el espacio donde se dice que se da la educación a la que se le quiere definir calidad.
Sin entender que la definición del que se forma y desarrolla en la escuela es un asunto central de la profesión dedicada a la “docencia escolar” de lo que PUEDE HACER en la escuela, al igual que lo que ocurre fundacionalmente con la medicina en los hospitales, seguiremos acumulando rezago educativo, que el “modelo educativo”, determinista y socializante vigente, se encarga de mantener vigoroso.
¿Cambiamos el modelo educativo por un modelo escolar, a pesar de lo que implique para la pedagogía?; la educación puede seguir adelante…

10 de junio

Las definiciones a las que me refiero en el texto no provienen del “lenguaje natural”. El artículo de Harvey y Green es una publicación académica de dos reconocidos profesores. La otra referencia es una intervención del ex Director de la institución universitaria especializada en educación más importante de Singapur, realizada en una conferencia académica en una universidad estatal chilena. Sin duda se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, mi único propósito es invitar a un debate constructivo de ideas y propuestas específicas, especialmente orientado a desmentir el mito de que no es posible definir o medir calidad en educación. Es complejo, pero es posible.

13 de junio

Si Ud. menciona como “…lo fundamental: el proceso de enseñanza-aprendizaje.” y teniendo en cuenta que las reformas se refieren a lo que sucede en el sistema escolar, se tienen los elementos suficientes para plantear allí el impedimento clásico para referir la calidad buscada “en la educación” ¿Por qué no referir directa y explícitamente a las escuelas y sus profesores como referencias concretas y plantear derechamente que ahí es donde se necesita la calidad buscada inútilmente con referencias ajenas a lo que allí sucede? Esa es la falacia a la que me refiero y a eso también lo llamo “el desplazamiento (voluntario o inocente), de lo esencial-fundamental” para construir soluciones distintas a las referidas con lenguajes no profesionales (entiéndanse propios de otras profesiones)
Es imperativo referir el proceso de enseñanza aprendizaje con el rigor conceptual que merece lo que sucede a nuestros hijos en las salas de clases: eso es lo fundamental y que tiene su esencialidad en la formación del ser humano en su propia temporalidad. Por eso llamo “naturales” a lenguajes no especializados, es decir los “lenguajes educacionales”: eso demanda una pedagogía distinta a la educacional y esto es lo que impone una nueva PEDAGOGÍA ESCOLAR. Si se mira esto “en rigor”, es imposible encontrar la calidad buscada en la educación: esto es realmente complejo porque impone rigor conceptual a algo que sigue involucionado, voluntaria o inocentemente, sin un lenguaje verdaderamente profesional.

13 de junio

El “proceso de enseñanza-aprendizaje” es un concepto complejo y técnico que abarca a “las escuelas y los profesores”, pero también involucra otros elementos, como los mismos estudiantes o el currículum. En mi opinión, es en este último elemento en el que se debería incidir en forma inmediata para alcanzar resultados significativos en un plazo más corto. Si se disminuyeran y actualizaran los contenidos curriculares, y se propendiera a la implementación de una metodología docente más participativa e interactiva, enfocada en el estudiante, aspectos todos ellos definidos en el currículum, conseguiríamos mejores resultados. Sin duda que ello involucra también a los profesores, quienes tienen un rol fundamental en la implementación del currículum (y debieran tenerlo también en su definición), así como también a las autoridades escolares (entiendo que a eso se refiere cuando menciona “las escuelas”, término algo genérico), que deben permitir e impulsar estos cambios. De todas formas, mi principal interés es transmitir la idea de que, a diferencia de lo que he escuchado a algunos representantes políticos, el concepto de calidad en educación es abordable. Como decía en el texto, puede haber tantas propuestas como personas quieran opinar al respecto, basadas ojalá en su formación o su experiencia profesional, pero no podemos hacerle el quite a este tema.

25 de junio

Por cierto, esta otra pedagogía es esencialmente diferente de la pedagogía educacional capturada por la política, las finanzas la sociología, la psicología, las mediciones estadísticas y otros saberes dedicados a cuestiones distintas del desarrollo del ser humano a través del conocimiento de los variados lenguajes con que los niños debieran interactuar con los otros en el mundo que viven (ahora, como definición “educacional”, al parecer tenemos solo uno disponible).
De hecho, el abogar por permanecer en el “modelo educativo”, sociologizante y determinista, es ocultar y evitar (inocente o voluntariamente el resultado es el mismo), la posibilidad de superar las deficiencias “educacionales”, conocidas como rezago escolar, que viven las escuelas y todo el entorno escolar movido por las definiciones vigentes; entonces son esas definiciones que deben cambiar en el sentido más profundo y trascendente, sustancialmente; para que eso sea posible es necesario desarrollar nuevos haceres para lo que debiera ocurrir en otra escuela muy distinta de la que tenemos que construir.
Es claro que tenemos entonces dos proposiciones. La lógica del fracaso dice que no parece cuerdo el tratar de hacer mejor lo que se está haciendo. La cuestión es, entonces, qué dirección tomamos como sociedad para cuidar o dilapidar el futuro de la población escolar de nuestro país.
Es claro que el concepto de “calidad en educación es abordable”, pero mi punto es que tal asunto NO ES en rigor propio de la escuela

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