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La clase media o en vez de la miseria

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Cuando era chica, la clase media se entendía como aquel grupo de personas con educación, pero sin dinero. O sea, gente culta, ilustrada y eventualmente profesional o con algún oficio, pero sin propiedades ni bienes materiales, sino solamente lo básico, que en aquellos años incluía tener estudios y la anhelada casa propia. Pero eso era. Gente que leía literatura, que sabía de historia, de música, de cosas generales, pero sabía.

La idea de pertenecer a la clase media era una forma de diferenciarse de la clase trabajadora, el ideal de ser parte de este estrato social generaba una ilusión de ascenso, pero en base al acceso a la formación, a la educación, al oficio. No al acceso de consumo de ropa, autos o bienes materiales infinitos e innecesarios. También era importante la austeridad y el ahorro, como dos cualidades básicas del bienestar y la movilidad social. Sin ellos, no había posibilidad de acceder a una cocina o un refrigerador: bienes muy valorados en los años 70.


No nos engañemos, no confundamos los conceptos de estratificación, con los de clase. Las clases difícilmente se mueven, se superan, ascienden y dejan atrás el lastre de las carencias.

En el pensamiento marxista, la clase media es definida como la pequeño burguesía, Y hace referencia a propietarios de medios de producción (negocios chicos, hoy microemprendedores) que no tienen la necesidad de emplearse por un salario. El término utilizado de forma más amplia hace referencia también a sectores medios, es decir a trabajadores de puestos de control o “aristocracia obrera”, podríamos decir que en la actualidad sería un operario de CODELCO.

Para Marx y Engels las clases sociales están destinadas a luchar entre sí. Y no son sino una nueva estructura de poder que anteriormente al capitalismo estaba representada por la nobleza y los siervos trabajadores de la tierra en el feudalismo o por los esclavos en periodos del imperio romano, la Grecia clásica o el Egipto de los faraones. Los pequeños artesanos, labriegos, pequeños industriales,  son una clase media que poco a poco iba a convertirse en parte del proletariado.

Decía mi profesor en la universidad, que en las clases sociales contamos con tres dimensiones: la objetiva que es su relación con los medios de producción, la subjetiva que sería la conciencia de clase (o como se reproducen los valores) y por último la reproducción de las clases, mediante las cuales se transmiten. No somos burgueses o proletarios porque lo hemos decidido u obtenido como posición en la sociedad, ni por mérito y esfuerzo, lo somos porque nuestros padres, abuelos y antepasados lo eran. Porque fuimos herederos de la acumulación originaria del capital (aunque ese es tema para largo).

Tanto las clases, las relaciones de clase y la lucha de clases son conceptos fundamentales en la obra de Marx. Para el marxismo las clases no existen por sÍ mismas, sino que se definen por las relaciones que se establecen entre ellas, lo que significa que es la lucha de clases la que determina su existencia.

Entonces la clase media sería una estructura en transición entre la burguesía y el proletariado, es decir no existe como categoría autónoma para definir una relación o la ubicación social de un grupo humano. Erróneamente se utiliza la categoría de “clase” desde el punto de vista de los “ingresos” monetarios. Es decir, los que ganan entre X y X cantidad de dinero, se los ubica en un tramo de ingresos y que además se definen en el acceso al consumo de bienes, al barrio donde habitan, a las costumbres, educación y su cultura cotidiana: todas definiciones equivocadas puesto que debe explicarse en torno a una relación: laboral, productiva, de dominación, de subordinación.

La existencia de la clase media más antigua se remonta al siglo XVIII. Cuando la separación social es notoria debido a factores como la autoridad, la abundancia, el dinero y el trabajo, lo que daba un diferente sentido a la vida, a la religión, la educación y la cultura para cada parte de la sociedad. Originariamente, los integrantes de esta clase eran la vieja burguesía terrateniente que empezaba a sobresalir por su éxito en la industria, las profesiones liberales y el comercio.

La clase media moderna surge en el siglo XX, inicialmente en Estados Unidos. Las nuevas industrias como la del automóvil de Ford comenzaron a aplicar novedosas técnicas de producción (taylorismo, producción en línea, estandarización del producto, automatización) que permitían reducir los costos de los automóviles al tiempo que posibilitaban el pago de salarios mayores a los obreros de las fábricas. Estos, al aumentar su nivel adquisitivo, pudieron acceder a nuevos productos (incluido los automóviles que fabricaban), ampliando el mercado potencial de los productos industriales. Se generó una dinámica económica que redundaba en un enriquecimiento de la población y en una mejora de sus condiciones de vida. Entonces la clase media pasaría a integrar a estos nuevos miembros, junto con los profesionales que ya la integraban.

Por su parte, la aplicación de las teorías económicas keynesianas tras la Segunda Guerra Mundial, crearon el concepto de Estado del Bienestar, orientado hacia la clase media, que pasaría a dominar el panorama del mundo capitalista hasta comienzos del siglo XXI.

Las definiciones científicas de la clase media dependen de la teoría de la estructura social. La gran mayoría de las definiciones se apoyan en el marco teórico de Max Weber, centrado en la interacción de las variables de riqueza, poder y prestigio, y otra en la de Karl Marx, que integra las tres en un modelo funcional de la estructura social privilegiada.

Pero si nos vamos a orientar sólo en términos en ingresos monetarios, hay un economista chileno que dice que:  la “clase media” como concepto en términos prácticos no existe, lo que hay son sectores medios vulnerables, precarios y endeudados que trabajanMás allá de hablar de una clase media -que es un concepto ideológicamente bien particular que utilizan las clases gobernantes para despolitizar las relaciones de poder en una sociedad[1]. Estos sectores, a los que el gobierno ha vestido de glamour y movilidad, denominándolos clase media, no es otra cosa que un disfraz para un grupo mayoritario de personas cuyos empleos no les permiten satisfacer sus necesidades básicas, y que obligatoriamente deben recurrir al endeudamiento.

Según el filósofo inglés John Gray, Marx entendió cómo el capitalismo destruye su propia base social: la forma de vida de la clase media. La terminología marxista de burgueses y proletarios suena arcaica. Pero cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en algo parecido a la existencia precaria de los angustiados trabajadores de su época, Marx anticipó un cambio en la manera en la que vivimos que apenas ahora estamos teniendo que afrontar.

Para la sociología funcionalista, la sociedad es analizada como un grupo de individuos y no como el colectivo social expresado en clases, es muy complejo analizar la sociedad en clases sociales y más aún a éstas en conflicto, si es que no la miramos y analizamos desde la Teoría del Conflicto.

Lo que en la práctica se ha hecho es dividir la clase media en dos grupos: la pequeña burguesía y los más pobres con un limitado acceso a bienes de consumo. Lo que observamos es individuos que están en dos clases sociales al mismo tiempo: una trabajadora relativamente protegida y una precaria sin organización, derechos, ni contratos. El segundo grupo o más bien clase, aspira a ser de verdad clase media desde el punto de vista de la educación, el ingreso y acceso a bienes de consumo.  A esa clase se le ha engañado abiertamente con el concepto de igualdad de oportunidades y la movilidad social (mérito-esfuerzo), manteniéndola como población cautiva del Estado como apuesta al éxito de las políticas sociales. Pero bajo ellas hay una clase social mayoritaria: pobre de ingresos, de educación, de bienes y servicios y totalmente de derechos. Esa es la mayoría pobre de Chile en que las políticas sociales han fracasado por más de treinta años. A ellos engañosamente se les ha querido llamar clase media.

No nos engañemos, no confundamos los conceptos de estratificación, con los de clase. Las clases difícilmente se mueven, se superan, ascienden y dejan atrás el lastre de las carencias. Para el marxismo clásico las clases luchaban y esa es la historia de la humanidad y solamente cuando la clase explotada aboliera a la explotadora, sería el fin de la enajenación de los seres humanos, el fin del capitalismo.

Para Marx, y su visión materialista histórica, las culturas de los cazadores-recolectores persistieron con su forma de vida por miles de años, las esclavistas por casi el mismo tiempo y las feudales por muchos siglos. Reconoce siempre dos clases antagónicas en cada período y modo de producción. Si analizamos esto ahora, vemos que en una sociedad determinada supone la existencia de numerosas clases y fracciones de clases que son reminiscencias de formas de producción anteriores. También reconoce a las llamadas clases de transición que son producto de la abolición de determinadas relaciones sociales de producción, pero que el desarrollo de las nuevas relaciones sociales trae consigo su paulatina extinción; un ejemplo de esto es la pequeña burguesía agraria que en Chile prácticamente ya no existe y hoy son propietarios de grandes extensiones frutales y madereras de exportación.

A diferencia de los modos de producción anteriores, el capitalismo es un modo de producción que se adapta, se transforma, se moderniza y hasta se democratiza, es decir que cambia todo lo que toca, por eso es complejo hablar de un marxismo actual único y ahistórico

Nada más difícil para hoy hablar de lucha de clases, apenas alcanzamos y muy inclinados a criticar el modelo de pensiones y recibiendo un subsidio corremos al mall a gastar el bono clase media, clase desprotegida, jefa de hogar vulnerable, primer quintil y primer decil, familia en riesgo, umbrales básicos, mínimos de bienestar. Toda verborrea de política social miserable para referirse al falso nombre de clase media.

La economía capitalista se sustenta, se alimenta de esta dualidad, como dijo Recabarren entre Ricos y Pobres. Esta economía necesita de los pobres, de los trabajadores desprotegidos y va superando viejas premisas y construyendo nuevos proletarios con diferentes características aspiracionales. Por esto mismo es tan difícil referirse a la conciencia de clases hoy por hoy. ¿Quién se siente orgulloso de ser de la clase obrera?, ¿existen acaso los Clotario Blest los Tucapeles Jimenez?

Con la expansión de la democracia y la riqueza, nadie se iba a quedar sin una vida burguesa. Todos podemos ser clase media. El sueño del chileno pobre en la miseria y Piñera de los súper ricos: todos somos clase media y nos autodenominamos como tal, independiente de nuestras condiciones materiales de vida. El Estado ideó un mecanismo en que llama a los pobres, menos pobres: clase media, les dio un bono y un sistema de crédito flexible en el marco de la pandemia. Y por cierto lejos está de poder amortiguar la pobreza, la falta de empleo, de alimentos y de salud. Lo que ha hecho es acentuar las diferencias que bien escondidas estaban en el espíritu emprendedor.

En este capitalismo auto gestionado y automejorado, constantemente aparecen nuevos productos que desplazan a los antiguos, que se vuelven obsoletos. Es un proceso continuo de mejora, de búsqueda de tecnología de competencia sostenible y aunque la industria genera empleo, al mismo tiempo deteriora el medio ambiente: las paradojas de la modernidad.

Repite John Gray éste no será el fin del mundo, ni siquiera del capitalismo. Pase lo que pase, vamos a seguir teniendo que aprender a vivir con la energía errática que el mercado emanó. El capitalismo llevó a una revolución, pero no la que Marx esperaba: el mundo burgués ha sido destruido, pero no ha sido el comunismo el que ha cometido esto, ha sido el mismo capitalismo el que mató a la burguesía, pero no veo por dónde va a matarse a sí mismo.

La sociedad no es meramente un agregado de individuos; es la suma de las relaciones que los individuos sostienen entre sí.

Karl Marx,

Die Grundrisse (1

[1] Kremerman

TAGS: #LuchaDeClases #Marx Capitalismo Clase Media

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Comentarios

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Marcela

13 de Mayo

Querida Tere Me gusto tu análisis de la clase media en Chile …. el futuro después de la pandemia … la nueva normalidad seguramente será un capitalismo reinventado , mentiroso y donde todos serán clase media en Chile …
me gusto la definición de clase media del profesor que no mencionaste a
Abraxos
Marcela

paolo

14 de Mayo

Las clases sociales no existen, lo que existen son niveles economicos y niveles culturales o de otro tipo, y estos no siempre coinciden entre sí. Hay gente pobre que siempre tuvo mejores modales en la mesa o que habló mejor que gente rica que dice “tiatro”, “atroh”, etc. No existen las clases sociales. La “conciencia de clase” no es mas que el roteo de la izquierda aristocrática, “asume que eres rasca”. Cuando la gente dice “los obreros tienen que tener conciencia de clase”, está diciendo “esos tienen que asumir que son rascas”. Y es verdad que la gente no cambia de clase, la movilidad social no existe, porque el que nace inteligente va a seguir siendo inteligente, y el que dice “tiatro” o “atroh”, va a seguir diciendo “tiatro” o “atroh”. Si puede ser que el que nazca pobre muera rico, o el que no tuvo educacion pueda tenerla. Pero caracteristicas que son inherentes a las personas vienen con la persona. Marx, que era adinerado, debio practicar este elaborado roteo de la “conciencia de clase” porque pensaba que por mucho que otros se esforzaran nunca serian como el, sin darse cuenta de que muchos no querian ser como el. A lo mejor querian tener su nivel economico o sus privilegios, pero no “ser de la misma clase”. En un pais tan clasista como el nuestro el roteo de la derecha y la “conciencia de clase” tienen mucha barra, porque nos gusta esto de las clases sociales. Lo que hay son pobres y ricos, privilegiados y excluidos, no “clases”.

paolo

14 de Mayo

Los aristócratas siempre se dedicaron a actividades “nobles” como las armas y la política. Otros oficios como los de comerciantes, artesanos, artistas, y personas que trabajaban con sus manos, no eran consideradas nobles, sino propias de vilanos (habitantes de las villas, o sea de los burgos, burgueses). La política es la actividad propia de los aristocrátas, y por eso en Chile se desprecia a los que no se dedican a la política. Es decir, a los villanos, a los pequeños burgueses, a los “fachos pobres”. No somos una sociedad como la europea, por ejemplo, que es muy burguesa. Aqui se habla en terminos despectivos del trepador, del aspiracional, del que “quiere surgir”. Porque ese es el mismo desprecio que sentía la aristocracia hacia la burguesía, “los advenedizos”. Como Chile es una sociedad casi feudal se reproducen estos aspectos: el desprecio hacia la burguesia y hacia los que no se ocupan de la politica, ni siquiera tangencialmente. Por eso siempre para la izquierda aristocrática el grueso de la población vamos a ser gente de segunda, rascas y tontos que no nos damos cuenta de que somos rascas y tontos, no nos ocupamos de la politica por tanto somos “innobles”, y queremos que nos vaya bien dentro de este sistema (o de lo que ofrece hoy el mundo), por tanto somos trepadores, advenedizos, y nos damos infulas que no tenemos. Saludos

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