#Política

Colombia 2016: el río Atrato considerado como sujeto de derechos

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

Quienes consideran que se puede o debe asumir jurídicamente la Naturaleza como lo que se denomina un “sujeto de derechos”, fundamentan en general su postura en la presencia de unos “valores intrínsecos” de la Naturaleza. Esta valoración se entiende como autónoma o independiente de las asignaciones humanas de “valor” respecto de las cosas del mundo. Nos interesa esta caracterización en la línea de distinguir unos derechos ambientales (antropocéntricos) de unos derechos de la Naturaleza (bio/ecocéntricos), en la perspectiva del fallo de 2016 del Tribunal Constitucional de Colombia en el caso del río Atrato.


Se trata de la argumentación y justificación racional de esos tribunales para aceptar un río, el Atrato, como “sujeto de derechos” -derecho a la protección, conservación, mantenimiento y restauración-, en este caso a cargo del Estado colombiano y las comunidades étnicas que habitan sus riberas

La Naturaleza de que se trata comprende la totalidad de las cosas del mundo, de lo real, los elementos bióticos y abióticos, los seres humanos y su historia. Esto es, la misma acción humana de asignar valores así como el conjunto de las obras de la historia humana, resultan otras cosas o entidades del mundo. En el caso de la vida, humana o no, y de los elementos materiales, su supervivencia o conservación está íntimamente ligada con toda suerte de “equilibrios” entre sus componentes. Unos derechos de la Naturaleza están relacionados con aquellos conocidos como “derechos humanos”, en la medida que los humamos somos parte de la Naturaleza, y como humanos en ella poseemos una dignidad propia.

Hay autores quienes hacen una analogía entre la conservación de la vida humana y la conservación de los elementos naturales. Nos encontramos entonces con lo que llamaríamos “finalidades de la Naturaleza”, las cuales se orientarían en torno al movimiento o evolución de las cosas en relación con las “armonías” entre los componentes. Entonces el reconocimiento de la Naturaleza como otra persona jurídica -además de las humanas-, implicaría, por ejemplo, concebir la economía como una parte de la ecología, en tanto la segunda establece los límites y criterios para las posibilidades de la primera -en el mismo sentido en que la finitud y renovabilidad de nuestro planeta supone limitaciones de las cuales dependen nuestras actividades económicas-.

Si en los escenarios judiciales se espera dirimir un conflicto de derechos en vista de una posibilidad de justicia, ¿cuál sería la pretensión de derechos de la Naturaleza en vistas de justicia? ¿Qué derechos se reclaman, y cómo? En cierto sentido, solo una representación (asignación) humana podría definir y hacer presentes esos derechos y esa justicia. Por otro lado, si bien el constitucionalismo ecuatoriano (de 2008) introduce los derechos de la Naturaleza, tal cosa supone sólo el inicio del repensar el papel de los humanos en la preservación del planeta. Supone, entonces, lo que podemos llamar un “cambio ontológico” -en la concepción del mundo; de lo que es y cómo es real-, que, visto la norma constitucional ecuatoriana, puede proyectarse desde la imagen sintética del par Pachamama/runa. Esto es, dicho en un modo equivalente, como una transformación en la idea misma de Naturaleza/ser humano y sus relaciones. Quienes están cooperando para hacer que esto aparentemente tan dificultoso (o inverosímil) se torne posible son los jueces constitucionales colombianos.

Se trata de la argumentación y justificación racional de esos tribunales para aceptar un río, el Atrato, como “sujeto de derechos” -derecho a la protección, conservación, mantenimiento y restauración-, en este caso a cargo del Estado colombiano y las comunidades étnicas que habitan sus riberas. Se trata de una novedad jurídica latinoamericana tanto más llamativa porque Colombia carece de la prevención constitucional que muestra el ordenamiento jurídico del Ecuador respecto de unos derechos de la Naturaleza.

La argumentación de la Corte que reconoce al río Atrato como sujeto de derecho evalúa, en esa geografía, la incidencia de la Naturaleza en la vida humana como determinante en la cultura de las comunidades. La sentencia plantea que existe una “fusión indisoluble” de la Naturaleza y sus elementos con la cultura especialmente de los grupos étnicos. La Naturaleza local, se dice, “define las tradiciones, costumbres, valores y saberes de los colectivos humanos”. Como tal ella está estrechamente ligada al “derecho a la vida y a la salud de las personas”. Y, si ella se perturba, se causan daños irreparables en los humanos. Habla, en este caso, de una “biocultura” de las comunidades étnicas.

El río debe ser preservado y protegido porque de su existencia depende la existencia misma de la sociedad humana que vive en sus riberas, de manera tal que los derechos de esas sociedades se identifican con el derecho a la preservación y permanencia del río mismo. Cualquier inhabilitación del río en sus caracteres naturales amenaza con extinguir las tradiciones y saberes ancestrales colectivos.

 

TAGS: #Naturaleza Derechos de la Naturaleza

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
Alguien que solo ha vivido en las montañas y da un paseo por la llanura, está destinado al fracaso, pues su mirada será siempre torpe, siempre a medias, nunca podrá calibrar los deseos del pueblo
+VER MÁS
#Política

Gobernantes, con riqueza; pero sin fortuna

La acción de abrir el cajón tal vez no significa una violación al código sanitario pero sí una provocación a una población que no puede darse dicho privilegio.
+VER MÁS
#Política

Los umbrales del peligro

Se necesitan 6 semanas de cuarentena real, de hibernación, para volver a tomar el control de la ciudad. Para lograrlo, con $100.000 por persona no será suficiente
+VER MÁS
#Ciudad

Cuarentenillas, tránsito y (des)control

Una de las varias lecciones que permite la pandemia, es que en salud no se improvisa, que el centralismo territorial e institucional no ayuda a la comprensión de la capilaridad del fenómeno social
+VER MÁS
#Salud

¡Nuevamente en el 2020! La Atención Primaria de de Chile, siempre héroe

Nuevos

Alguien que solo ha vivido en las montañas y da un paseo por la llanura, está destinado al fracaso, pues su mirada será siempre torpe, siempre a medias, nunca podrá calibrar los deseos del pueblo
+VER MÁS
#Política

Gobernantes, con riqueza; pero sin fortuna

La acción de abrir el cajón tal vez no significa una violación al código sanitario pero sí una provocación a una población que no puede darse dicho privilegio.
+VER MÁS
#Política

Los umbrales del peligro

Se necesitan 6 semanas de cuarentena real, de hibernación, para volver a tomar el control de la ciudad. Para lograrlo, con $100.000 por persona no será suficiente
+VER MÁS
#Ciudad

Cuarentenillas, tránsito y (des)control

Una de las varias lecciones que permite la pandemia, es que en salud no se improvisa, que el centralismo territorial e institucional no ayuda a la comprensión de la capilaridad del fenómeno social
+VER MÁS
#Salud

¡Nuevamente en el 2020! La Atención Primaria de de Chile, siempre héroe

Popular

El problema, se genera cuando la política adopta medidas oportunistas, basadas en esa realidad creada, y en el costo-beneficio que le genera aparecer dando un golpe de autoridad sin realizar un mayor esfuerzo.
+VER MÁS
#Justicia

Delito y pandemia: Motivación del aumento de penas y el populismo penal

Los ritos nos otorgan seguridades y el confinamiento a que nos ha remitido el virus nos ha negado de ellas, pero también ha cambiado nuestro comportamiento remitiéndonos a una inactividad intranquila
+VER MÁS
#Cultura

La pérdida del rito

Para muchos -especialmente para la clase gobernante– es el “País de las Maravillas”, donde se espera cosas extraordinarias de gente común, con condiciones comunes. No, no, momento, con condiciones n ...
+VER MÁS
#Política

Chile en el país de las maravillas

Nuestra era es la del post fordismo, el de la flexibilidad laboral, la desprotección, el trabajo discontinuo y rotativo, con breves contratos y muchas especializaciones
+VER MÁS
#Política

Los Colaboradores