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¡No entiendo lo que pasa! : científicos críticos vs. ciencia oficial

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Una de las ironías más divertidas que nos va dejar la caída (constitucional) del modelo neoliberal, es la de sus enterradores: mientras que los hijos de las clases dominadas lo derrotaban (2011-2019), los científicos sociales críticos le hicieron un cajón a medida.

Como recordarán, el neoliberalismo político negó la existencia de las clases sociales: “La sociedad no existe. Sólo existen hombres y mujeres individuales” decía la señora Thatcher, mientras que la ciencia oficial del neoliberalismo, la economía neoclásica, simplemente las ignoró.  Ésta nada sabe de clases, ya sean sociales, raciales, de género o territoriales, por lo que no existen los intereses de clase, y menos los modelos de economía política, que los institucionalizan, y definitivamente no existe el conflicto entre clases que los determinan.


Los “olvidos” teórico-históricos de la economía neoclásica, junto con la adaptación política y el reduccionismo epistemológico que domina las ciencias sociales, han producido más casos de ceguera entre los científicos sociales nacionales que los balines de los Carabineros

Si bien es cierto que estos “olvidos” de la economía neoclásica cumplen una evidente función ideológica, ya que les permiten invisibilizar las relaciones de dominación/explotación entre clases, no es menos cierto que este desconociendo de toda la teoría social y de toda la Historia (económica, social y política) le supone asumir un costo altísimo en su capacidad descriptiva, explicativa y predictiva. En otras palabras, no se enteran de nada.

Los empresarios, siempre pragmáticos, decidieron llamar al sociólogo crítico Alberto Mayol a el ENADE (Encuentro Anual de Empresarios) en 2011 para que les explicase lo que estaba ocurriendo, ya que las ecuaciones de la ciencia oficial no reportaban nada. “¡No entiendo lo que esta pasado!” exclamaban por entonces los Chicago Boys. Estos saberes, que el dogma neoclásico llama despectivamente “ciencias blandas”, fueron los únicos que pudieron identificar, clasificar,  explicar y pronosticar a la cosa, esto es, al modelo neoliberal rentista-extractivista, mientras que la economía neoclasica ni tan siquiera supo nombrarlo.

Aunque la dictadura pinochetista, por instinto de supervivencia, decidió prohibir la Sociología y las teorías marxistas, lo que provocó un fuerte debilitamiento del análisis crítico frente a la ciencia oficial del régimen, en cuanto se pudo, un (pequeño) grupo de sociólogos e historiadores críticos, desoyendo al (perverso) sistema de incentivos que se impuso a los académicos, logró hacer el trabajo. De hecho, al día de hoy, no existe ninguna explicación alternativa sobre el modelo neoliberal en Chile y sus efectos, ya que la economía neoclásica y las ciencias sociales bien adaptadas al régimen actual, se dedicaron a otros menesteres. Así que, si los Chicago Boys quieren comprender lo que pasa en su país, no tendrán más remedio que leer a Tomás Moulian, a Gabriel Salazar, a Manuel Antonio Garretón, a Alberto Mayol y a José Miguel Ahumana.

Además de su rechazo al orden social actual, un elemento fundamental, creo yo, que ha permitido a estos científicos críticos realizar el honorable trabajo de sepultureros del neoliberalismo, ha sido el mantenimiento de la vieja epistemología holística, frente al moderno reduccionismo hegemónico que huye de las arriesgadas interpretaciones de sistemas, procesos o estructuras sociales y se resguarda bajo la seguridad del análisis particularista del tipo ceteris paribus Y = ßo + ß1X + ε.

Cientos de artículos sobre las partes nunca equivaldrán a un libro sobre el todo, porque para poder hacer un diagnóstico se requiere, necesariamente, identificar la relación latente que explica al conjunto de síntomas y signos conocidos, y sin un diagnóstico adecuado, no hay pronóstico creíble.

En resumen, los “olvidos” teórico-históricos de la economía neoclásica, junto con la adaptación política y el reduccionismo epistemológico que domina las ciencias sociales, han producido más casos de ceguera entre los científicos sociales nacionales que los balines de los Carabineros. Así que tengan mucho cuidado con los análisis reduccionistas, son equivalentes a cruzar la calle mirando el celular.

TAGS: #Ciencia #EstoPasaEnChile #ModeloNeoliberal

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