#Política

La memoria chilena en manos de los franceses de Corbarieu

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Las pocas chilenas y chilenos que nos encontrábamos ahí, fuimos testigos con estupor de cómo los pobladores de Corbarieu representaban los sucesos del golpe de estado en Chile, como homenaje épico al sacrificio y muerte de Salvador Allende. Es decir, ciudadanos franceses trayendo a la memoria lo que muchos en Chile se han esforzado en ocultar.

Parecía una obra de teatro escrita con la estrepitosa pluma del que recuerda. Un grupo habitantes de un pequeño pueblo francés, representando una pieza teatral que retrata la experiencia de un chileno durante el día del golpe de estado, la noticia de la muerte de Salvador Allende, hasta el tránsito personal por los escabrosos caminos del exilio. También parecía un aluvión de voces, todas juntas liberando el canto fraterno con el fervor de los que de la esclavitud se rebelan. Cajas toráxicas haciendo de cajas de resonancia. Una treintena de franceses, jóvenes y adultos mayores, mujeres y hombres, ciudadanos comunes y corrientes, en un escenario entonando a todo pulmón y con el puño izquierdo en alto “el pueblo unido, jamás será vencido”.

Jamás hubiese podido imaginar todo aquello. A mediados de julio llegué desde Paris en tren a Montauban. Viajé a reencontrarme con mi familia, aquella parte de ella que se quedó enraizada en la Francia, aún después de que la dictadura ya no podía forzarla más al exilio. Mis tíos mordieron la madera del destierro, así como lo hicieron miles de familias. Tuvieron que parir de nuevo la propia vida, después de haber sido truncada bajo la amenaza del corvo y de los fusiles castrenses. Mis tíos levantaron ladrillo a ladrillo y durante años la casa donde crecerían mis primos, allá en las sureñas tierras de la región del Midi-Pyrénées. Sobrevivieron a la desaparición física, pero no a las heridas invisibles que dejan la cárcel, la tortura y el asesinato de seres queridos. Endurecieron las manos con el duro trabajo del campo y reblandecieron el corazón con el sueño de prevalecer en una tierra que les era ajena.

Cerca de Nohic, en el interior rural del departamento Tarn-et-Garonne, bajo las acacias que rodean la casa, pude escuchar de mi familia ese retazo de historia que aún sobrevive. Saben que Chile es un país con el hábito pusilánime de la amnesia, con una memoria dividida y que, en su autocomplacencia, pretende cínicamente haber procesado política y judicialmente los momentos más grises de su historia. La dignidad y la altura moral no son nuestras virtudes más notables. A cuarenta años del golpe militar, aún siguen en Chile los homenajes velados o explícitos al genocida y el esfuerzo político de jibarizar a niveles obscenos la capacidad de recordar de todo un pueblo.

A los pocos días me invitaron a Corbarieu, un pequeño poblado de no más de dos mil habitantes, en el cantón de Villebrumier. Se trataba del Festival del Mediodía, un evento comunitario de cuatro días de música, teatro y de otras expresiones del arte. Grandes artistas y la población local se entrelazaron para preparar pequeñas piezas de teatro, de danza o de música. Para sorpresa mía, cerraría la noche el grupo chileno Quilapayún. Y eso sí que es un dulce aperitivo para los que vivimos a más de doce mil kilómetros del terruño. A nuestra llegada, nos enteramos de que Oscar Castro -actor y dramaturgo chileno, además de director del parisino Théâtre Aleph- había montado un taller teatral con los pobladores de Corbarieu. Asimismo, la banda francesa Les Grandes Bouches había formado un improvisado coro, también con habitantes del lugar, preparando con ellos un menú de canciones latinoamericanas.

Las pocas chilenas y chilenos que nos encontrábamos ahí, fuimos testigos con estupor de cómo los pobladores de Corbarieu representaban los sucesos del golpe de estado en Chile, como homenaje épico al sacrificio y muerte de Salvador Allende. Es decir, ciudadanos franceses trayendo a la memoria lo que muchos en Chile se han esforzado en ocultar. Ellos y ellas, hombres y mujeres comunes y corrientes, se encumbraban devolviendo la dignidad a nosotros, chilenos y espectadores, con cantos y dramaturgia. Cada escena, cada armonía desenmascaraba nuestra pequeñez moral, nuestro fracaso en construir el legado, el firme testimonio, la propia historia.

No creo que mereciéramos tanta generosidad. En las postrimerías de la noche, la compañía de Oscar Castro y Quilapayún terminaban -tomados de las manos- el himno que enfatizaba la victoria mediante la unidad del pueblo. Pero, eran las mujeres y los hombres de Corbarieu quienes elevaban sus voces y sus puños más alto que cualquier otro, para que la memoria nuestra no se duerma, no se engañe y nos devuelva lentamente la esperanza de que, recordando, es posible reencontrase con nuestra tan esquiva dignidad.

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

El Banco Mundial (WB), entidad monetaria que junto a organismos como el Banco de Desarrollo Interamericano (BID) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) constituían las “iglesias” de este culto global ...
+VER MÁS
#Política

La dictadura de los números y su falsa profecía

Se podría pensar que el nuevo gobierno de Piñera apuntará a una restauración mercantilista y conservadora. Así como sería lógico que toda la Nueva Mayoría coincidiera con el Frente Amplio en una age ...
+VER MÁS
#Política

Chile ¿Qué está en riesgo?

La Iglesia Católica carece de líderes de peso, no han sido capaces de encauzar la voz del pueblo, y se han cerrado a dialogar respecto a las agendas valóricas, provocando una desafección de las nuevas g ...
+VER MÁS
#Sociedad

Papa, amigo. ¿El pueblo está contigo?

El resultado de las negociaciones no será un simple acuerdo administrativo como algunos han planteado, sino que dará indicios de cómo se configurarían las relaciones de partidos y bloques en el Congreso ...
+VER MÁS
#Política

Episodio Zaldívar: la señal de alerta para la centro-izquierda

Popular

Los establecimientos educativos existen para entregar herramientas que le permitan a los estudiantes poder desarrollarse en el mundo que les tocó vivir para poder mejorar sus oportunidades de tener la mejo ...
+VER MÁS
#Educación

Celulares en colegios y el sillón de Don Otto

Para tener una mirada comprensiva del establecimiento del modelo neoliberal de nuestro país, tenemos que remontarnos a una época previa a las guerras mundiales
+VER MÁS
#Política

Hijos del Capitalismo ¿Por qué somos así?

Es posible que alguien que no tenga un conocimiento adecuado de la PSU realice rankings de las escuelas basados en sus puntajes y realice inferencias respecto de su calidad
+VER MÁS
#Educación

La responsabilidad de #DataChile

La ciudad debe ser planificada según un flujo circular al igual que la naturaleza: tomar, hacer, usar, retomar, rehacer, reponer.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Por una ciudad inteligente con ciudadanos inteligentes