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¿El regreso de los tres tercios?

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En el lenguaje matemático, incluso en el corriente, hablar de “tres tercios” no es más que una de las tantas formas en las que podemos hablar de un número entero, pero expresado en fracción. Sin embargo, en política, y particularmente en Chile, los “tres tercios” tienen una connotación especial que parecía olvidada; pero que, dado los recientes acontecimientos en nuestro país y el movimiento que ha tenido el mapa político, está recobrando vida.


Nuestro país vive un momento político único en que se puede reconfigurar todo el espectro político, y lo más probable, es que esa serie de decisiones nos guíen, casi indefectiblemente, a los tres tercios

Durante la década de los 60’, puntualmente desde 1958 (año de término del gobierno de Carlos Ibáñez del Campo), Chile experimentó una sucesión de 3 presidencias, cada una de ellas, representando a un color o sector político diferente. En1958, ascendería al sillón presidencial, don Jorge Alessandri Rodríguez, ícono de la derecha chilena, en representación de los centenarios partidos conservador y liberal. Para aquél entonces, ambos partidos se encontraban en retirada, experimentando serias fugas al interior. De estas, las escisiones del Partido Conservador, sumadas a la falange nacional, se formaría al Partido Demócrata Cristiano; el que llegaría rápidamente a ocupar la banda presidencial, representando a los sectores del “centro”, por medio del fallecido ex presidente, don Eduardo Frei Montalva, el año 1964. Finalmente, y cerrando estos “tres tercios” le tocaría el turno al difunto presidente Salvador Allende Gossens, miembro del Partido Socialista de Chile y uno de los íconos del proyecto de la Unidad Popular, la que, a través de una serie de partidos políticos, constituiría la coalición que representaba a la izquierda nacional, alcanzando la presidencia, luego de una conflictiva elección el año 1970.

Si bien es cierto que hoy podemos representar a los tres tercios en estas figuras presidenciales y sus respectivos partidos-conglomerados, el fundamento último de la creación de este concepto radica en una cuestión más profunda. Chile es un país que a través de los años ha demostrado tener una configuración política variopinta y no ajena a las excentricidades. Así las cosas, en el período más álgido que ha vivido nuestro país, en lo que a política se refiere, Chile se encontraba circunscrito por tres grandes sectores, que no siempre se encuentran presente en el espectro político de una nación, la derecha, el centro y la izquierda. Algunos/as dicen, que parte del fracaso del gobierno de la Unidad Popular fue “no contar con el centro”, aquello lo dejo a la reflexión personal e individual de cada quien. Empero, lo importante aquí es entender que el nombre de esta columna se origina de la situación que vivió nuestro país por aquellos años (60’ y 70’) y que se perdió post-golpe, en primer lugar porque la izquierda fue censurada y casi eliminada hasta el regreso de la democracia y en segundo término, porque una vez que regresamos, la izquierda y el centro se mantuvieron unidas en pos de la gobernabilidad y el orden; tanto, que hoy algunos de los partidos de izquierda que representaban a la otrora concertación, hoy nueva mayoría, son confundidos -y con justa razón- con aquellos que profesan una orientación política, valórica y económica de centro (siendo exactos, ideológicamente esto no existe, pero a efectos de la columna y para identificar a los sectores, lo ocuparemos de todos modos) .

La figura de los tres tercios concitó una especie de “mini doctrina del shock” en los militantes, sobre todo de izquierda, quiénes, teniendo las imágenes de detenciones, desapariciones, torturas y otros en la retina, aseguraron que no era posible cometer los errores del pasado y que, en cualquier intento de gobierno, se debía asumir la alianza con el centro, sí o sí. Las consecuencias de esto, son más que visibles; la creación de un “eje histórico” entre la Democracia Cristiana representando al centro y el Partido Socialista a la izquierda. A partir de aquello se estructuraría una coalición que, con el inminente pavor a la reiteración de los fatídicos hechos del 11 de septiembre de 1973, transformaría a los tres tercios en el famoso “duopolio”.

Lo cierto es que Chile ha avanzado, y las demandas sociales han obligado a los partidos a pronunciarse sobre ciertas temáticas que marcan las diferencias estructurales entre el centro y la izquierda: Aborto, derechos laborales, ajustes tributarios, un nuevo plan de educación, el uso de los recursos naturales, por nombrar algunos. Esto ha aparejado la separación y distanciamiento entre el centro y la izquierda; basta con recordar los desencuentros que ha experimentado la Democracia Cristiana con el Partido Comunista y el Partido Socialista, los que a la postre han gatillado una separación tan profunda que han existido inasistencias a consejos políticos, rechazos en proyectos emblemáticos, etc. Todo ello, marca la ya casi inevitable ruptura de la alianza centro-izquierda.

Ahora bien, no solo se ha quebrado el centro con la izquierda, también lo ha hecho con la derecha; de allí el nacimiento de partidos como Evópoli o Amplitud, los que, abandonando el extremo conservadurismo de la UDI, han optado por ser esa derecha que solo se profesa como liberal.

En último lugar, tenemos que también ha explotado el crecimiento de partidos y movimientos de izquierda, los que, apuntando a la concertación y la nueva mayoría como una estructura gastada y de centro, han trasladado el espectro político un poco más a la izquierda. Ejemplo de ello son principalmente, el Movimiento Autonomista, la UNE (o Nueva democracia), la Izquierda libertaria, y si bien es cierto es discutible, algunos mencionan a Revolución Democrática.

Con lo dicho, ¿podremos sostener el regreso de los tres tercios? A mí, me parece que es un proceso que está en curso y que dependerá de las jugadas que realicen los sectores políticos actuales. Sobre ello, será interesante ver que hacen partidos como Evópoli o Amplitud, si seguirán confluyendo con la derecha o seguirán su curso hacia el centro. El mismo caso, pero definiendo si serán centro o centro-izquierda, deberán zanjar el Partido Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia y el Partido Radical. En tanto que el Partido Comunista y en particular el Partido Socialista, estarán conminados a permanecer en la actual coalición como soporte de la izquierda dentro del pacto o emigran para gestar un nuevo rumbo junto a otros sectores progresistas y de izquierda.

Nuestro país vive un momento político único en que se puede reconfigurar todo el espectro político, y lo más probable, es que esa serie de decisiones nos guíen, casi indefectiblemente, a los tres tercios.

TAGS: #Duopolio

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Comentarios

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28 de noviembre

La democracia cristiana de esos años (no la actual) no era de centro. Era de izquierda. Aca le llaman “centro” a ser de una izquierda “no suficientemente de izquierda”. Nunca existieron los tres tercios, lo que existio fue una izquierda dividida frente a una derecha monolitica. Porque la derecha tambien esta dividida, solo que es mucho mas obediente (una de sus mitades es mas obediente). Lo que hay en el fondo son dos mitades, y una de las mitades con una rajadura en el medio. Por eso parecen tres tercios, pero se trata basicamente de una derecha y dos izquierdas. Claro, la DC era un poco mas al centro que una socialdemocracia europea, pero poquito mas. Seguia siendo de izquierda. Es la version chilena de la socialdemocracia, un poco mas aguada que la socialdemocracia de Pedro Aguirre Cerda, pero basicamente de la misma familia de centro-izquierda. Hoy en dia a los tibios y “a los que no se sabe de que lado estan” se les llama “fachos pobres”, es lo mismo. Es la misma grieta. El que sostenga que la DC de ese tiempo (no la actual, por favor) era “de derecha”, que haga un experimento mental y se sitúe en esa epoca y diga si tener educacion, salud o pension gratuita es ser “de derecha”. La deshonestidad intelectual no se vale. Con la realidad de esa epoca, “que no se sabe de que lado esta”, los grandes empresarios saltan de sus asientos. Cuesta asumir que vivimos en un pais de ultraderecha, verdad?

28 de noviembre

Y por cierto, y para dar una brújula mental, la Concertación nunca fue socialdemócrata. Fue un proyecto de socialdemocracia que terminó como “centro”. La Concertación es básicamente centro, incluso cayendo en la centroderecha, porque no cambió nada, como un mojón de demarcación. Si hablamos de “centro” como “equilibrio”, existe el equilibrio dinámico y el equilibrio estático. El equilibrio dinámico es el de una persona andando en bicicleta. El equilibrio estático es el de una piedra en el suelo. El equilibrio de estos 25 años es estático. Consiste en no moverse, no hacer nada, y saldrá todo bien. El equilibrio dinámico en cambio consiste en moverse, actuar, pero sin caerse. Ahora, existe también el desequilibrio, que equivale a moverse y caerse, son tres alternativas basicas a las que se puede optar. Saludos

28 de noviembre

Efectivamente uno de los grandes calvarios que amarraban a Chile al subdesarrollo era esa configuración donde siempre habia un tercio administrando y dos tercios en la oposición lo que lo hacia a Chile casi ingobernable. La institucionalidad que se construye a partir del 11 de Septiembre de 1973 contempla un sistema binominal de elecciones para terminar los tres tercios y darle gobernabilidad al país, tal como ocurre en los paises que han logrado dar propseridad a la población donde el bipartidismo surge en forma espontánea. El resultado de romper con los tres tercios a traves sistema binominal de elecciones fué el perídodo de mayor estabilidad, gobernabilidad y crecimiento que ha visto Chile en su historia.

Saludos cordiales

El fin del sistema binominal es una mala noticia

Saludos

28 de noviembre

La tesis central de buena parte de la clase politica chilena tradicional es que los politicos y la sociedad chilena “transan”, es decir que somos un pais de acuerdos, de negociaciones, que no somos ni una cosa ni la otra sino que siempre vamos donde se está mejor, que somos acomodaticios. Eso es falso, y es una de las razones de por qué la gente odia el parlamentarismo, porque en el parlamentarismo se transa montones. Hay que constituir gobierno y para eso hay que negociar, la DC por ese afan “negociador” es vista como un sector “de centro”, es decir fundamentalmente hipocrita, despolitizada, etc. Pero eso no es verdad, lo descrito es simplemente politica. Lo otro se llama “arte militar”, el arte de sacarle la cresta al enemigo en el campo de batalla, y eso no es politica. La politica es fundamentalmente transaca, ceder y negociar, tambien imponer pero tambien cediendo por otro lado. Por eso la DC no era ningun partido de centro, sino un partido socialcristiano, muy asimilable y afin a la socialdemocracia, es decir un partido de izquierda. Aqui tambien hay una lucha entre el campo y la ciudad, entre el campo y sus valores y los valores de la ciudad, la ciudadania, el ser ciudadano, habitante de una polis. Recordemos que la derecha tiene ruedas de carreta en sus casas, y que la izquierda desprecia la democracia burguesa, es decir, la democracia del “burgo”, es decir, ciudad.

28 de noviembre

Por eso al final en Chile triunfó el campo, nuestras ciudades parecen grandes campos, no tienen organizacion urbanistica reconocible, se valora la agricultura pero no la industria, el concepto de “ciudadano” es mal mirado o no bien entendido, el urbanismo es visto con desconfianza, ser “burgues” equivale a vivir en ciudades (es decir en burgos), con comodidades burguesas, etc. El campo es bueno y la ciudad es mala, entonces es una realidad a-politica, sin polis, que niega la vida urbana, la ciudad, se habla mucho del hombre como animal politico, pero al final lo que pasa es que triunfa el campo sobre la ciudad, es decir sobre la polis, sobre la organizacion y la convivencia urbana. De hecho Santiago no tiene una organizacion central, es un conjunto de comunas, es decir de pueblos (asi tal cual), a la region metropolitana se le da un tratamiento de zona rural, como si no hubiera una ciudad dentro, etc.

Servallas

29 de noviembre

Estimado Alonso, parece que la realidad te da la razón, hay tres tercios en Chile, lo que podría hacer de este país un reto para su gobernabilidad, en parte porque nadie pude alcanzar una mayoría, y eso constituye una enorme fragilidad, un permanente llamado al conflicto. Uno de lo problemas principales lo tiene la DC, quien pierde fuerza al irse a la izquierda, se siente incómoda allí y lo demuestra a cada rato, basta ver las declaraciones de sus personeros de más alto rango cada cierto tiempo, ello por cierto confunde a su militancia joven que en gran parte se iría del partido si este se reformulara y se situara como “centrista”, muchos jóvenes DC son en realidad de izquierda. Por otra parte, en la mentalidad chilena de centro, el socialismo y el comunismo pinta igual, es lo mismo, para muchos chilenos están irremediablemente fusionados al ser ambos marxistas, no se ve diferencia, y es allí donde se perdió el PPD, que en algún momento pintó como el más modernos partido socialdemócrata, pero hoy se ve como una sucursal más del socialismo criollo. En el caso de la derecha el conflicto está entre liberales y conservadores, pero su gran debilidad es la figura de Pinochet, esto se arrastrará por años, porque ante cualquier intento de subida o aumento de su influencia, se le enrostrará responsabilidad en los crímenes de la dictadura y allí se quedará todo.

29 de noviembre

Totalmente de acuerdo con su comentario Servallas. En tanto tenga un poco más de tiempo, trataré de referirme a lo expresado por el resto de los que han comentado. De todos modos, gracias por sus intervenciones. Saludos!

Juan Enrique

30 de noviembre

Absolutamente de acuerdo!!

06 de diciembre

Sin duda esta es la columna mas interesante que he leído en el ultimo tiempo, y pido disculpas por haberla comentado latamente. Para mi gusto existen dos izquierdas, no una: la mas dura y tradicional de ellas no se dedica a criticar ni a polemizar con la derecha, o respecto a lo que ocurre en la sociedad; se dedica a criticar a la otra izquierda. Esto está descrito a nivel mundial, en sus propias palabras “odian mas a los tibios y a los moderados que a los propios enemigos, los consideran peores”, ya lo vemos todos los dias; la izquierda chilena ha criticado tanto sus propios candidatos que ya no los tiene, en tanto el de la derecha crece. El daño esta izquierda no se lo hace a la derecha, se lo hace a si misma: esta izquierda tonta, de pocas luces, todos los dias se perjudica, quieren encontrar un candidato perfecto, un “ideal”, no bajan a la “realpolitik”, sino que quieren encontrar lo “perfecto”. Lo dicho, esta izquierda va a perjudicar a la otra izquierda, como lo ha hecho siempre, y va a ganar la derecha: a menos que despierte y entienda que ella sola se está dañando y colaborando en su propia derrota, esto lo digo porque hay gente que tiene la verdadera mania de creer que los culpables de sus derrotas son los demas, que otros son los traidores, pero nunca miran dentro de si mismos. Tienen demasiado ego, y es bueno decirlo ya de una vez.

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