#Política

El clasismo oculto tras el voto obligatorio

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Quienes apoyan la obligatoriedad del voto reducen el debate a una falsa dicotomía: si apoyas voluntariedad, eres clasista. Si apoyas obligatoriedad, eres paladín de la igualdad. Falsa, porque ellos mismos llevan detrás un claro sesgo clasista al querer obligar a votar.

Quienes apoyan el voto obligatorio apelan al deber y la responsabilidad. Bajo esas explicaciones que apelan esencialmente a la emotividad, es fácil que muchos vean en la obligatoriedad una especie de cura mágica para todos nuestros males políticos y sociales, que hará surgir la virtud. 

Pero esos argumentos son fáciles de descomponer y refutar. Por tanto, los defensores del voto obligatorio recurren al que suponen su argumento infalible:

Los menos favorecidos presentan bajos niveles de participación electoral. Con voluntariedad, los menos favorecidos serían incapaces de ejercer el voto, y defender sus intereses en comparación a más favorecidos. Ergo, se justifica obligarlos a votar.

Y coronan su demostración con un “la estadística nos respalda”. De ello derivan que oponerse al voto obligatorio sería entonces: ser un defensor de la oligarquía, del neoliberalismo, de los ricos, o que simplemente no te importan las desigualdades o la “asimetría social”. Irrefutable dirán muchos, sin razonar a fondo.

Pero si miramos más allá, vemos que detrás de ese argumento a favor de la obligatoriedad, hay un sesgo tremendamente clasista:

Los menos favorecidos serían unos inconscientes, a los que se les debe guiar –obligar- para votar.

Más directo aún, quienes defienden el voto obligatorio, porque “constatan que sectores menos favorecidos presentan bajos niveles de participación electoral”, están viendo a los más pobres como idiotas, en cuantos sujetos desinteresados de lo político.

Obliguemos a los idiotas a votar

Quienes promueven el voto obligatorio desconfían del autogobierno de los más pobres para ejercer el sufragio libremente, desconfían de su conciencia individual. No confían en ellos. Y eso que muchos hablan de “la conciencia del pueblo”.

Si se analiza bien, ésta desconfianza es similar a la que tenían quienes se oponían al sufragio universal. Una desconfianza clasista.

¿No es clasista decir: usted es pobre, probablemente no votará si voto es voluntario, lo obligaremos “por si las moscas”? ¿No es clasista decirle, usted es idiota porque no se interesa por lo público, así que lo obligaremos a hacerlo?

Lo cierto es que es errado considerar a los individuos como idiotas, basándose en su condición económica o su comportamiento electoral. No sólo es un criterio sesgado y clasista, sino que un supuesto tremendamente errado e incluso contradictorio.

En primer lugar no se consideran otras variables por las cuales los individuos de sectores menos favorecidos -pero también de sectores medios- no ejercen el sufragio. Hay varias, un sistema político anquilosado, poco competitivo, partitocrático y elitista.

En este sentido, los defensores del voto obligatorio evaden explicar por qué creen que pobres votan menos y por qué obligatoriedad sería la solución a dicho fenómeno.

Y lo evaden porque terminarían contradiciéndose, porque no tienen forma de explicar: ¿Por qué suponen que el voto obligatorio romperá así sin más, con la lógica hereditaria y altamente elitista de los partidos que controlan el campo político?

¿Por qué creen que abrirá espacios en un sistema político hegemonizado por dos coaliciones? O ¿Por qué creen que romperá las asimetrías de información, y con ello la apatía cívica y la despolitización?

Obligados por la vanguardia

En segundo lugar y más importante, consideran a todos los pobres como una masa inconsciente y despreocupada. Ciertamente resulta irónico que se quiera obligar a votar a aquellos que a la vez, se les considera una masa incapaz de ejercer el voto voluntariamente.

Y aquí entra en juego un sesgo ideológico más profundo, que explica el escondido discurso clasista de los defensores del voto obligatorio: consideran a los pobres como una sola clase alienada. No hay matices.

Detrás hay un concepto marxista de clases y de la democracia misma, donde consideran a los menos favorecidos una masa sin conciencia de sí y para sí, y que por tanto debe ser guiada –obligada incluso al modo rousseaniano– para defender sus intereses, “su libertad”. ¿Por quiénes? Por ellos, los iluminados con conciencia, por supuesto.

Pero aplicando la misma nomenclatura de Marx, surgen dudas:

¿Por qué “estos defensores del pueblo”, lo quieren obligar a entrar en las reglas del juego de una democracia que consideran burguesa, es decir de clase?

¿Por qué lo quieren obligar a votar por actores que provienen de sectores privilegiados y que hegemonizan campo político y? O ¿Por qué suponen que el voto obligatorio no es parte de lo que llaman la “hegemonía liberal conservadora” y el voluntario sí lo es?

¿Por qué suponen que el voto obligatorio romperá “mágicamente” con las asimetrías en la representación, si parten del supuesto que menos favorecidos están dominados por esa “hegemonía liberal conservadora”?

Nada de esto responden. La obligatoriedad es un acto conservador…como la conscripción militar…

¿Por qué no hacer una campaña por el voto libre e informado? 

——-

Foto: ¿Votái? – abacq.org / Licencia CC

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Este es un tema muy relevante y no menor y del cual debemos esperar la mayor atención de los candidatos, así como propuestas específicas diferentes de las aplicadas hasta el presente.
+VER MÁS
#Salud

Salud, tema central en la elección presidencial

En “Tapete” podemos observar que la motivación del trabajo del artista para con el espectador es la búsqueda del cuerpo que se puede apreciar en la fotografía; un cuerpo que se presenta como una mera ...
+VER MÁS
#Cultura

Tapete: exposición de Gabriel Navia

Chile no está en caos, Chile no es un mal país, Chile no va cuesta abajo, es todo lo contrario, basta de engañar a los chilenos, la banca tiene ganancias históricas, CODELCO, tiene las mejores ganancias ...
+VER MÁS
#Ciudadanía

Chilezuela y la caricatura que quieren instalar

En términos generales el IPSA se ve fuertemente influenciado por la especulación del mercado, que puede ser llevada al común de las personas y que tiene por objeto solo hacer un volador de luces frente a ...
+VER MÁS
#Economía

La caída del IPSA y como esta pretende influir en la votación

Popular

Será interesante saber si Piñera y Guillier ofrecerán nuevas propuestas en materia científica, y si rescatarán propuestas e ideas de los programas de las otras candidaturas, en particular si quieren bu ...
+VER MÁS
#Ciencia

Segunda vuelta: ¿qué esperar para la ciencia?

El capitalismo es una buena herramienta, siempre y cuando y por una avaricia desmedida genere abuso, se destruya el medio ambiente y deshumanice las relaciones entre las personas.
+VER MÁS
#Sociedad

El Burro, la Zanahoria y la utopía del crecimiento económico eterno

El mensaje es, la población con salir a votar estuvo a punto de generar un gran cambio que hizo asustarse a muchos analistas en un primer momento, y que dejó como gran triunfante al Frente Amplio, que har ...
+VER MÁS
#Política

El Frente Amplio, una gran lección para todos

El Gobierno Regional de Antofagasta debe jugar un rol más protagónico, fue su principal promesa de campaña en materia de Derechos Humanos.
+VER MÁS
#Política

Ex cuartel DINA-CNI de Antofagasta declarado monumento nacional