El 13% de apoyo a Bachelet

El regreso de Michelle Bachelet al país es un hecho político inminente, casi nadie dentro de las cúpulas de poder duda de su retorno. La prueba que demuestra esto, es la arremetida del oficialismo en contra de la ex mandataria, bajo el contexto de la investigación en curso sobre las responsabilidades de la fatídica noche del 27 de Febrero, situación que ha desencadenado una pugna a tal nivel entre oficialismo y oposición, que implicó entre otras cosas, que el Senador y ex mandatario, Eduardo Frei; junto al Vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro, se bajaran de la cuenta anual del Presidente. De esta forma, la sociedad se encuentra enfrascada en medio de una batalla clásica por la obtención y consecución del poder.

Cada conglomerado lleva a cabo su labor que le corresponde, la cual, bajo la lógica del poder, tiene total coherencia. Todo hasta allí bien. Sin embargo, esta pugna entre el Gobierno y la Concertación, oculta un hecho preocupante,  que se relaciona con la incapacidad de entender los nuevos tiempos, tanto sociales, como políticos. Porque si el alzamiento de un Iván Fuentes en Aysén, o el despertar ciudadano en Calama, y Petorca, no sirven como comprobación empírica para que la clase política tome conciencia sobre el empoderamiento ciudadano, y la ejecución de prácticas o herramientas que van desde el corte de caminos y tomas de colegios, hasta el requerimiento de mejoras en la elección de autoridades y redistribución de recursos, significa que poco y nada de sentido tiene una pugna por el poder.

Un hecho que permite comprobación, aunque sea en su mínima expresión, fue la elección que se llevó a cabo en la comuna de Providencia. En donde, se realizó un llamado a votar para elegir al contrincante del actual Alcalde de la comuna, Cristián Labbé. El resultado fue a dar a María Josefa Errázuriz, una mujer de la comuna con una larga trayectoria de dirigente comunal; sobre Cristóbal Bellolio, que se ubica dentro de la derecha más liberal; y Javier Insulza, militante del PS, e hijo de José Miguel Insulza, ex Ministro y actual Secretario General de la OEA

Esta victoria demostró que, a pesar de la poca gente que votó, la ciudadanía finalmente confió en una dirigente independiente, sobre los grandes bloques ideológicos y, en última instancia ignorar incluso, el respaldo que obtuvo Insulza hijo desde la Concertación, con rostros emblemáticos, como el del ex Presidente Patricio Aylwin.

Es en esta línea, en donde la Concertación sigue cometiendo errores políticos, y que en suma, deja en evidencia que la reconquista del poder es lo único que importa, creando un vacío en la sociedad. Ejemplos de esto, tenemos dos. El primero es el pacto electoral entre la DC y el PS, fuerzas políticas centrales  de la izquierda, que apuestan a la mantención del statu quo, y le otorgan a Bachelet un valor intrínseco, totalmente privativo, y es el de ser cheque a fecha. Hay que blindarla, protegerla y mantenerla viva en las encuestas, para luego, entrar a negociar junto a ella. El pacto entre la DC y el PS, implica mantenerse en el centro, llevar un candidato único a primarias, y desvincularse con cualquier intento de un proyecto programático con el Partido Comunista, siguiendo una lógica de exclusión. El segundo ejemplo, es el acuerdo/pacto “programático” entre el PPD, el PRSD y el PC, bajo el llamado a situarse más “a la izquierda” y anunciando una nueva mayoría. Dentro de lo que se conversa, ya se estaría pensando en otorgarle al PC en un eventual gobierno de Bachelet, un Ministerio “no politizado” como Cultura, por ejemplo.

Resulta paradójico y confuso, todo este entramado de declaraciones cruzadas, programas y proyectos ideológicos, ya que, estamos hablando de una misma coalición política, que sólo logra confundir y espantar al votante, pero que hábilmente entiende que más allá de los roces y confrontaciones, Bachelet representa el as bajo la manga, y su abismante apoyo ciudadano otorga tranquilidad, ya que puede con las rencillas entre Walker y Teillier, entre la DC y el PPD, con emplazamientos del oficialismo y responsabilidades aún no asumidas en muchas materias. Porquefinalmente el clamor popular la trae de vuelta, bajo un escenario distinto, con una sociedad exigente y empoderada. Lo único que se mantiene incólume e  imperecedero son las fuerzas políticas, despedazándose por un trozo, una cabida, un Ministerio, en el eventual gobierno de Bachelet. Es el mismo conglomerado, que obtuvo un 13% de aprobación en la última encuesta CEP y que en última instancia, podría volver gobernar gracias al clamor popular que desata Bachelet, ya que si ella vuelve, la Concertación regresa con ella, con  un par de nuevas caras quizás pero la misma en esencia y presencia.

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Fotografía: Matt Hintsa / Licencia CC

Felipe Olivares León

Cientista Político