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Construcción y deconstrucción de una imagen

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No es el mundo ideal, claro que no, pero es en este escenario donde se construyen y se deconstruyen imágenes, candidatos, políticos, entre otros. Una imagen, una toma, un color, una edición bien hecha o una captura de celular ciudadana puede ayudar o no en términos mediáticos a un candidato.

Enfrentados en la recta final, uno puede observar claramente situaciones que evidencian un total vuelco en las imágenes que uno y otro candidato muestra a través de las redes sociales y la TV. Veamos; Sebastián Piñera Echenique; A medida que pasan los días y después de los resultados obtenidos por su coalición el 19 de noviembre en la primera vuelta. Donde todos sus asesores y partidarios le daban por ganador inclusive con un 45% de los votos y en el peor de los casos un 40%. Dónde los más avezados seguidores del abanderado de la derecha llegaron a decir que esto estaba resuelto en primera vuelta con más del 50% de los votos. Sus encuestas posteriormente darían cuenta del sesgo de quienes las construyen.

En efecto ganó, pero sólo obtuvo un 36% de los votos, muy por debajo de lo que podría haberlo ubicado en una situación más ventajosa de cara al balotaje. El manto de dudas caía sobre el comando a medida que caía la noche de ese día y de ahí en adelante, sólo vemos un errático, flemático, furibundo y pauteado candidato que, transita entre la persona y el personaje, con muchas posibilidades de pasar a ser caricatura.

Vemos que la deconstrucción del candidato y su imagen comienzan a partir de ese día 19 a evidenciarse, aunque quizás ya venía engendrándose con anterioridad. -“La idea de deconstrucción se emplea en el terreno de la filosofía y de la teoría literaria con referencia al acto y el resultado de deconstruir. Este verbo, que procede del vocablo francés déconstruire, alude a desmontar, a través de un análisis intelectual, una cierta estructura conceptual”.[1]

En efecto, creo que la demostración más clara y evidente de la caída de su imagen, de su descrédito, de dejar de ser intocable, es cuando la ciudadanía lo percibe como un ser humano y no una figura; subiendo a una micro en Viña del Mar y recibiendo la respuesta más lógica y esperable de un pueblo que él no conoce. A la pregunta con cara de set de televisión; “Buenos días, como están. Hacia dónde se dirigen”. Una voz femenina le responde; “Vamos al trabajo y estamos atrasados”. Piñera procede a bajar del autobús, entre risas irónicas y epítetos de los propios pasajeros.

Esa sola imagen tiene una fuerte carga simbólica de nuestra realidad. Realidad que muchos de los que se encuentran hoy en la “clase política” no conocen. Qué esperaba Piñera quizás. ¿Que la gente lo vitoreara? ¿Sacarse fotos con él en una micro para mostrarla como un trofeo a los amigos?

Errada acción del candidato, que me recordó la lectura obligada de juventud donde descubrir a este enigmático escritor argentino en 1985, -muerto hacía tan sólo un año, antes de tomar aquellos escritos por primera vez,- me dejaron miles de imágenes que asociadas a ciertas situaciones reales, cobran mucho sentido, como por ejemplo; “De lo mejor que me acuerdo es de la mueca que le ladeaba la boca, le cubría la cara de arrugas, algo cambiaba de lugar y forma la boca porque le temblaba y la mueca iba de un lado para otro de los labios como una cosa independiente y viva, ajena a la voluntad. Pero todo el resto era fijo, payaso enharinado u hombre sin sangre, con la piel apagada y seca, los ojos metidos en lo hondo y los agujeros de la nariz negros y visibles, más negros que las cejas o el pelo o la corbata negra. Caminaba cautelosamente, como si el pavimento le lastimara los pies; le vi zapatos de charol, de suela tan delgada que debía acusar cada aspereza de la calle”.[2]

Entonces, veo a un candidato que, hace un esfuerzo por desprenderse de su rigidez al hablar, al tratar de aparentar quien no es, de hacer sentir su cercanía, pero que a la vez resulta, incómodo e incomodado, poco veraz y hasta en cierto modo desagradado. Porque claramente no es su mundo la micro, la calle, la cercanía, el afecto y el abrazo. Se le nota. Se nota que es forzado y poco auténtico y lo traspasa a quienes no le conocemos; es decir, el 99,9% del país que no ha compartido y no comparte su vida en la política o en las empresas que dirige o administra. Tampoco y mucho menos en su vida familiar. Quizás en el seno de su hogar, con sus nietos, hijos, esposa, sea distinto. O quizás a su manera les exprese afectos y demuestre en su ser lo que siente. Para el resto mortal que lo vemos en afiches, redes o televisión, sigue siendo poco cercano, forzado e incómodo ver sus tics, su mirada dura, su dentadura apretada, su energía contenida.

Alejandro Guillier Álvarez; Conocido como periodista primeramente, llegando en alguna oportunidad a ser considerado el hombre más creíble de Chile por su presencia en medios televisivos y radiales, expresando opinión y defendiendo ideas. Un profesional ligado a esa clase media profesional, que rápidamente uno ubica como vecino típico de Ñuñoa (de hecho vivió durante mucho tiempo en calle Coventry).

Ligado también a un sector de profesionales perteneciente a la Orden Masónica, es decir, asociado claramente a una corriente intelectual de librepensador y con vínculos (aunque no de militancia) al Partido Radical. No sé si aventurar la clásica y conocida trilogía con que se denomina a los miembros del Club de La República como “masón, radical y bombero”[3]. Alejandro Guillier representa para muchos, el hombre común, cercano a la gente. Es el estereotipo de persona o personaje que uno podría distinguir en variadas profesiones u oficios si es que no supiéramos a priori que es periodista.

Coincido (raramente) con el estereotipo con el que hace unos días lo definiera Fernando Villegas en Tolerancia Cero [4]; “Guillier aparece en el podio con unos brazos largos, acogedores, abrazadores, donde todos son acogidos. Una imagen del clásico político radical de antaño”.

La construcción de imagen de Guillier, ha ido cambiando también, teniendo altos y bajos, claros y oscuros.

El Candidato Guillier y la coalición que lo apoya pensaba en un tránsito fácil entre el personaje creíble y querible de la TV (lo mismo le ocurre a Beatriz Sánchez) a ser candidato en la dura arena que significa jugarse por el poder en una de las más aguerridas elecciones del último tiempo. Si bien las cifras dicen que del 22,9% votó por Guillier versus el 36,4% de Piñera y que eso hace una diferencia de 14% respecto a la necesaria remontada en segunda vuelta y poder ganar sumando a los porcentajes en torno al 6% de Enríquez Ominami y 6% de Goic, pero por sobre todo al jugoso trozo de torta que significó la apuesta del Frente Amplio con Sánchez con un 20,2% (Sólo el 7,9% de J. A. Kast iría a Piñera sin mediar algún rechazo del mundo evangélico y la “familia militar”).

Guillier ha debido construirse desde una de las más airadas críticas y ataques de sus adversarios, cuando en una entrevista[5] dijo; “de que no le convencía ninguno de los dos candidatos (Frei Ruíz Tagle-Piñera) por considerar que ninguno era aporte en ese momento” y, asegurando no haber votado por nadie en las anteriores elecciones dijo: “frente a la pregunta sobre si votaría por Piñera si encarnara esa visión, contestó: “¡Por supuesto! Pero hasta ahora ningún candidato me representa”. Haciendo referencia a si eventualmente el candidato de la entonces Alianza por Chile podía ofrecer una alternativa distinta a la Concertación.

También la imagen “Guillier, da confianza” o “Guillier, el Presidente de la gente” ha debido sortear otro de los grandes ataques que fue; aparecer en un comercial de televisión de las AFP`s dando a conocer “los atributos” del sistema de pensiones, en momentos hoy en que se convierte el Movimiento No + AFP en la madre de todas las batallas, siendo emplazado desde el Frente Amplio a definir una postura clara frente al tema.

Quizás Guillier ha debido ir construyéndose en la medida en que la coyuntura política así se lo exige. Con un claro acento en representar a la gran mayoría de Chile que, a pesar de todo lo que nos falta como sociedad, no quiere seguir entregando todo a los vaivenes de la economía y del mercado. Porque al chileno le interesa consagrar quizás sus derechos fundamentales de acceso a salud, educación, vivienda, jubilación sin tener que sacrificar los “beneficios” que la economía neoliberal le permite acceder en la medida de su endeudamiento.

No es el mundo ideal, claro que no, pero es en este escenario donde se construyen y se deconstruyen imágenes, candidatos, políticos, entre otros. Una imagen, una toma, un color, una edición bien hecha o una captura de celular ciudadana puede ayudar o no en términos mediáticos a un candidato.

Por último, y sólo para la anécdota queda lo que Fernando Villegas dijo en alusión a la convocatoria realizada por Alejandro Guillier: “esos largos y convocantes brazos de Guillier” versus la imitación en las rutinas del humorista Kramer[6] de “bracitos cortos, pero bueno para el manotazo”. O que para los más futboleros asocien que Guillier es hincha declarado de “Colo Colo”[7] y Piñera asociado más que como hincha, como dueño y empresario de este club, aunque se declare adherente a la camiseta de la franja; “Universidad Católica”[8].

La construcción y deconstrucción de una imagen o como el resto te está percibiendo. Sabido el resultado de lo resuelto por la “tercera vía”, viene otra construcción si quiere realmente llegar al poder, representando al electorado que votó por el Frente Amplio (sin necesidad, por respeto a ambos conglomerados, de ofertar cargos y cogobierno). El deber de poner temas estructurales en la mesa es de la Nueva Mayoría y explicitarlos a la ciudadanía es deber de él y no del conglomerado frenteamplista.

Julio Fernando Iglesias Navarro: Profesor/Magister en Educación Inclusiva y N.E.E. Castro, Chiloé

[1] https://definicion.de/deconstruccion/

[2] “Las Babas del Diablo” (Las armas secretas 1959) de Julio Cortázar

[3] Conocida e histórica denominación usada en Chile, cuando se sabe de alguien que es Masón (perteneciente a la Orden)

[4] Panelista del Programa de televisión de contingencia política de Chilevisión, donde inclusive el mismo Guillier fue parte hace unos años.

[5] Revista Caras, febrero de 2009.

[6] Stefam Kramer, humorista, comediante e imitador chileno.

[7] Club Social y Deportivo Colo Colo, Chile. (Club Profesional de Fútbol)

[8] Club Deportivo de la Universidad Católica de Chile. (Club Profesional de Fútbol)

TAGS: #AlejandroGuillier #Deconstrucción #Elecciones2017 #SebastiánPiñera

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Ricardo contreras Véliz

08 de diciembre

Hablar de Guillier es hablar de una persona creible, inteligente y por lo mismo; dar la confianza para ser Preidente de Chile.
En cambio Piñera; hay muchas cosas/dudas que no son para que vuelva a la Presidencia…? En lo personal, por muchos años
mi pregunta es: ¿ Como lo hizo cuando tenía él, entre 50 y 60 años de edad para ser el Primer millonario del País y estar en-
tre los 700 millonarios más grandes del Mundo…? ¿ Cuantos miles de Kino y miles de Loto ganó para contar con esa tremen-
da fortuna que ni los mas destacados empresarios de nuestro Chile le hacen el peso…? Él lo ha dicho; no ha heredado su for-
tuna de su familia porque han sido siempre de, clase media…?
Planteo esto por el derecho que tengo a: Dudar.

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