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Para la libertad: Homenaje a Pinochet

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Mala imagen ha autorizado la inclusión de su dibujo, publicado en The Clinic.
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Polémica ha sido la convocatoria a un acto en homenaje a Pinochet. Para unos, Chile le debe agradecimiento. Para muchos, sería un nuevo agravio a las víctimas y un atentado a la democracia. Para otros tantos, sería un atentado a la democracia impedir el acto. Cada cual es libre de homenajear a quien le dé la gana.

Esta última es la posición del Gobierno. Según su vocero, Andrés Chadwick, el Gobierno respeta el acto aunque no es partidario de “este tipo de homenajes”. Designado presidente de la FEUC por el designado rector de la PUC, en 1979; de la Juventud de Renovación Nacional y de la Juventud de la UDI, más tarde; como fiscal de Mideplan para las privatizaciones, en 1989, y dos veces senador con menos del 25% de los votos, Chadwick, que fue parte de la dictadura, apela al respeto a las leyes de la dictadura para defender el derecho a defender la dictadura. Es una posición coherente. Democracia y libertad.

También es coherente con la posición expresada por el Ministerio de Educación, y en particular por la cuestionada Loreto Fontaine, jefa de la Unidad de Curriculum. Fontaine impulsó el cambio de denominación de dictadura a régimen militar en los programas de estudio. Lo hizo, declaró, en defensa de la libertad. Para Fontaine, los textos escolares pueden referir al período 1973-1990 de una forma u otra. Ello apuntaría, dijo, “a mostrar que puede haber diferentes puntos de vista y experiencias” sobre el período del terrorismo de Estado. Considerando la experiencia de Fontaine, su posición es coherente. Interpretación y libertad. Coherentemente, actuando en pro de la tolerancia, escuelas y colegios pueden optar a financiamiento del Mineduc para capacitar a profesores en educación sexual. Uno de los programas por los que se puede optar define la homosexualidad como un trastorno de la identidad (sic) sexual. La jefa subrogante de la División de Educación General, Verónica Simpson, explicó que “el Mineduc tiene la obligatoriedad de destinar fondos para que todos los establecimientos cuenten con un programa de educación sexual que responda a su propios proyectos educativos”. Usted elige, con platas estatales, si quiere enseñar que la homosexualidad es una enfermedad o una condición o una opción. Al gusto del consumidor, la libertad.

O como dijo Augusto Pinochet Hiriart: “si le hacen homenajes a cualquier persona […], si es democracia, debiera ser aceptado por todas las partes. Así como nosotros hemos tenido que aceptar muchas cosas que no nos gustan”. Uno podría imaginarse todo lo que ha debido soportar alguien como Augusto Pinochet. Podría imaginar que desde su experiencia, por usar el concepto de Fontaine, se expresa una posición coherente. En defensa del pluralismo. Democracia y libertad.

Imagine ahora usted, lector, a su padre o a su madre desnuda, cubierta de sangre, hinchada por los golpes, gritando de dolor mientras la tortura un tipo semi vestido con el uniforme del Ejército. Imagine la misma escena con su hijo o hija. Póngase en su lugar. Esa experiencia no es  fácil de imaginar. Es imposible, pero la han imaginado miles de familiares de quienes experimentaron la tortura. Que fueron, según las siempre tímidas cifras oficiales, más de 50mil personas. Imagínese ahora que quiero organizarle un homenaje al jefe del torturadorde su padre. O mejor, al jefe de todos los tipos que torturaron a personas como su madre o su hijo. O imagínese que a su padre o a su hijo lo torturan hasta la muerte unos jóvenes que creen que ser homosexual es un trastorno, una enfermedad que se cura a palos. Imagine que quiero organizarles un homenaje.  O imagine que reparto platas del Estado para que los jóvenes aprendan que la homosexualidad es un trastorno, una enfermedad. Probablemente usted no estaría de acuerdo. Probablemente no concurriría a ese homenaje.

Quizás pensaría que no es lo mismo ser torturado que torturar. Que no es lo mismo ser acusado de portar una enfermedad (el trastorno de la homosexualidad, el cáncer del marxismo) que ser considerado un igual, un igual distinto, como somos todos.

Personalmente, creo que hay fronteras que tiene sentido construir para jamás cruzar. Que no puede haber libertad para torturar ni para honrar a torturadores. Que no puede haber tolerancia para la tortura y los torturadores. Que no es democrática la tortura ni es democrático honrar a torturadores.

Hay actos que, individual y colectivamente, tenemos el deber de intentar impedir. Entre ellos la violación a los derechos humanos y el homenaje a los violadores a los derechos humanos. Es un imperativo moral, vital. Por las víctimas, que somos todos los ciudadanos de este país construido por el horror. Porque hay cosas que no se pueden reproducir mediante la educación. Entre ellas la discriminación y la impunidad. Porque usted es libre de pensar que es necesario torturar o discriminar. Usted es libre de pensar la homosexualidad como enfermedad. Pero no puede ser libre de hacer de ello un proyecto educativo, y usted deja de ser libre si tortura o discrimina. Usted ha cometido un crimen grave. Se ha convertido en una amenaza para la libertad. Su libertad es un incentivo para volver a destruir la libertad de otros. No es justa,no es democrática, no es tolerable la celebración de sus crímenes.

Por eso voy este domingo a las afueras del Teatro Caupolicán. Porque no quiero que nadie, nunca, sea torturado. Que nadie, nunca, sea libre para torturar. Para la libertad.

* Alberto Harambour es historiador y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la  Universidad Diego Portales.

Nota elquintopoder.cl: Si estás de acuerdo con esta entrada, te invitamos a adherir a la acción creada por Felipe Hénriquez “Impidamos esta aberración #NoAlHomenajeAPinochet”.


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* Mala Imagen ha autorizado la inclusión de su dibujo, publicado en The Clinic.

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Comentarios

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Tomás Ríos

07 de Junio

Creo que los análisis normativos siempre tienen problemas cuando se trata de definir el sustrato de la norma. Hablar de libertad está bien hasta que se choca con el componente ideológico del concepto al momento de contraponerlo con otra ideología. Así la cuestión, el punto no es si se hacen cosas que estén a favor de los DDHH o en contra de ellos, sino como es posible que una u otra cosa se pensble. La ditomía dntre poder pensar actos deleznables y realizarlos es falsa puesto que pensar es un acto en si missão que es fundamento de la acción y una sociedad no puede tener derecho a reprimir la realización de lo que concibe como pensable; un mundo que vive en el horror nose supera por represión sino en el abrazo y aceptación del horror mismo.

07 de Junio

Lamentable el homenaje del domingo porque siempre aspiro al autoexamen y la prudencia como decisión voluntaria y no como producto de una imposición. Si el pinochetismo hubiese transitado por esa senda, quizás no habría homenaje. Pero tan desalentador como lo anterior es que un profesor y un historiador haga de su discurso una réplica del tristemente célebre artículo 8º de la constitución pinochestista, pero esta vez aplicado en sentido contrario.
Soy de aquellos que contribuyeron con un grano de arena a derrotar el proyecto de la dictadura en 1988 a través de las herramientas de la democracia. Creo que muchos nos hicimos la esperanza de que nunca más viviéramos en función de la lógica amigo/enemigo y que hiciéramos de la tolerancia una de las bases de la convivencia. No obstante, lo que la cita de los partidarios de Pinochet ha concitado, me genera frustración porque al parecer poco y nada hemos aprendido de los fundamentos de la democracia, que se construyen sobre las libertades en las cuales todos creemos.
Si su intención es respetar los derechos humanos, tiene mi aval, porque creo en lo mismo. Sin embargo, la funa contra quienes piensan distinto a usted, me parece un contrasentido porque creo fervientemente en que la libertad de expresión no es incompatible con la tolerancia.
Si vamos a construir una sociedad donde solamente son libres los que piensan como uno, y quien no lo es pasa a ser un adversario al que hay que negarle su derecho a vivir respetando las leyes de la democracia, es pésima señal e indicador de que vamos por el camino equivocado. De ahí al fascismo hay dos pasos.

08 de Junio

no es hacerle una funa a quienes piensan distinto: es hacerle una funa a quienes pretenden divulgar las opiniones de un genocida.

Ellos pueden pensar lo que quieran sobre Pinochet… lo que no pueden es elevarlo al altar de “salvador de la patria” y seguir negando que hubo muertos, torturados y exiliados. No pueden, porque eso es no respetar los derechos humanos, es no tener el minimo de empatia que merecen las victimas y sus familias, es definitivamente decirles a esas personas “que se tenian merecido lo que les paso”. ¿Y ud cree que se lo tenian merecido? ¿Cree que se puede ser “tolerante” con alguien que cree que haber torturado y violado reiteradamente a mujeres embarazadas, haber matado a conscriptos que se negaron a obedecer ordenes aberrantes, haber hecho que perros (uno llamado Volodia) violaran a hombres detenidos, haberlos electrocutado, colgado, etc, es algo que esas personas se tenian merecido?

Los seguidores de Pinochet tienen derecho a pensar de el lo que quieran… mientras lo hagan en sus casas y no nos obliguen a oirlos. Porque ejercemos nuestro derecho a no querer oirlos nunca mas. Te olvidas que cuando hablas de libertad de expresion esta la libertad de expresion de quienes quieren hacer esta funa. Si los seguidores de Pinochet quieren y al final acaban haciendo este homenaje, los que no queremos tenemos todo el derecho a demostrar publicamente que no estamos de acuerdo con ellos en su propia cara, porque no tenemos miedo en decirles lo que pensamos y que lo oigan muy bien. ¿O que, solo ellos tienen derecho a voz y el resto tenemos que ser “tolerantes”? Si hablan de libertad de expresion, eso incluye las funas.

07 de Junio

He leido los comentarios anteriores, y me parece que la discusión se centra básicamente en las consecuencias y no en las causas. El concepto tolerancia y libertad tienen un solo sentido y no está sujeto a perspectivas o puntos de vista. A mi parecer lo que está en juego acá no es si el mentado acto sea o no sea una forma de tolerancia, o si están o no en juego los conceptos mencionados; lo que verdaderamente está detrás de todas esas reacciones contrapuestas, es la sensación de que acá no se ha hecho justicia, que los que cruzaron la linea inpúnemente todavía siguen pensando que eso no tuvo ninguna importancia, que lo importante era imponer su idea patronesca de sociedad y que unos pocos muertos no significan nada. Entonces, permanecer inmutable frente al hecho de que esas mismas “personas”, anden como si nada por la vida, vanagloriándose de ello y haciendo usufructo del pillaje, es aceptar que todo ese concepto de nación y de sociedad con que nos llenamos la boca no es más que un espejismo disfrazado de realidad y que no tiene otro fin más que hacerle creer al esclavo que sus cadenas son un adorno adosado a su libertad.

07 de Junio

Lo primero, es agradecerte, Alberto, por esta nota.

Los que formamos parte de la AFDD, por la desgracia de tener un familiar desaparecido en nuestras familias, no estamos en contra de la libertad de expresión, pero creemos que la libertad de expresión no puede ser una apología a la violencia, a la desaparición, a la tortura, al destierro y el asesinato, eso hay que dejarlo muy claro.

Si en la AFDD aún estamos esperando que el Presidente Sebastián Piñera realice las gestiones necesarias para evitar este acto, ¿qué le puedes pedir a un Chacarillas como el vocero de gobierno? Chadwick se está portando como un activista pinochetista y no como un Ministro, porque pone fianza a lo que es una provocación a la convivencia democrática de los chilenos y chilenas. Queremos que se devele este plan que tiene origen en Punta Peuco y que tiene como principal coordinador a Álvaro Corbalán y como vocero al propio ministro Andrés Chadwick.

Para evitar todos estos actos, y respecto a los comentarios anteriores de esta nota, así como en Alemania está prohibido homenajear a una persona como Hitler, en Chile deberíamos tener una legislación similar respecto a Pinochet, por lo que seguimos esperando que el proyecto que se encuentra en el Gobierno que prohíbe este tipo de homenajes a dictadores y que hacen apología a la violencia se concrete de una buena vez.

La derecha comete nuevamente con nosotros un acto de barbarie, reivindicando el terrorismo, el genocidio, la traición, el abuso de la fuerza, la tortura y el exterminio de seres humanos… y a la 2ª generaciones como yo, nos vuelven a matar en vida.

Saludos
@PipeHenriquezO

08 de Junio

Concuerdo con Marcelo López. Al parecer poco y nada hemos aprendido de los fundamentos de la democracia, que se construyen sobre las libertades en las cuales todos creemos.

Sobre todo cuando dice “Si vamos a construir una sociedad donde solamente son libres los que piensan como uno, y quien no lo es pasa a ser un adversario al que hay que negarle su derecho a vivir respetando las leyes de la democracia, es pésima señal e indicador de que vamos por el camino equivocado. De ahí al fascismo hay dos pasos”.

¿Defendemos la libertad, la democracia y el pluralismo censurando opiniones o formas de pensar que consideramos erradas o aberrantes? No.

Las malas ideas se derrotan con buenas ideas y buenos ejemplos. No usando los mismos métodos que usan los tiranos cuando tienen el poder.

Plantear que el poder, la ley o la mayoría tengan la facultad de censurar, de restringir el derecho a reunión, o de determinar qué opiniones o ideas son aceptadas en el debate público en un momento dado según x pensamiento, es subyugar la defensa de los derechos humanos a situaciones contextuales y temporales.

De esas lecturas contextuales y dependientes con respecto a quiénes serían supuestamente depositarios y merecedores de respeto según los vientos o como piensan, se ha alimentado el apetito dictatorial y totalitario de todos los dictadores y criminales en la historia, como Pinochet, Franco, Stalin, Hitler, Pol Pot.

Incluso las siempre perfectibles democracias han caído bajo ese canto de sirenas, con el macartismo, leyes malditas, la persecución a los islámicos, etc.

08 de Junio

Estoy de acuerdo en que no es posible censurar ideas. Creo que su expresión si debe tener algunos márgenes mínimos, como tiene en cualquier colectividad humana. El problema es acerca de cuales los límites, no acerca de si existen o no. Siempre habrá aberraciones que escapen a lo aceptable. Como la tortura, en la mayor parte del mundo. Si yo te insulto, creo que estaría bien que EQP eliminara el comentario. No sería un ataque a la libertad abstracta. Sería una defensa de la libertad, práctica. Existen márgenes social y legalmente aceptados. Un homenaje al jefe de la Dictadura me parece que no lo es, socialmente, y que no debería serlo legalmente.

08 de Junio

Creo que en este tan controvertido homenaje se están confundiendo muchas cosas.

Primero que nada, el acto en sí, no es impulsado por organismos oficiales del Estado. Esto es muy importante, porque si fuera así se estaría en presencia de un grave atentado a la legitimidad de un gobierno democrático. Es por ello que la modificación al curriculum de Historia constituía un hecho mucho más deleznable y condenable que el susodicho homenaje. Quedaría en evidencia la construcción de una verdad oficial, de un blanqueamiento de la Historia que no es tal, que no se condice con la realidad. El hecho de que esto no se haya llevado a cabo es algo positivo.

Lo mismo ocurre con los programas de educación sexual que se presentaron bajo el Ministerio de Joaquín Lavín. Son programas opcionales, claro está, pero los ribetes ideológicos son claros. Es responsabilidad de la sociedad civil impedir que el aparato del Estado sea ocupado para llevar a cabo dichas acciones.

Vivimos en Democracia (con todos los cuestionamientos y reparos que pueda hacerse). Eso implica que si en el seno de la misma se desarrollan ideologías que atentan contra la destrucción de este orden, hay que aceptar que es parte del juego democrático. Es un riesgo que se debe correr. Lo mismo sucede con un determinado grupo de la sociedad que decide homenajear a un dictador. Están en su derecho a manifestarse.

Por lo demás, en el campo historiográfico la batalla está más que “ganada” con respecto a ese periodo, por lo que al autor de esta columna no debiera preocuparle el homenaje al dictador…

08 de Junio

En la historia y en la historiografía los debates, o “batallas”, producen resultados siempre provisorios, afortunadamente. Por eso es que en el plano de las ideas, insisto, somos libres. Y dejamos de serlo cuando se plasmamos las ideas en crímenes, homenajeamos el crimen, o nos burlamos de las víctimas de los crímenes. Social y legalmente debiera ser cada vez menos libre.

Pablo Lapegna

09 de Junio

Me gustaría agregar dos puntos que creo no se han mencionado. Primero, que las sociedades democráticas (como menciona Alberto) pueden poner límites a la libertad de expresión en casos en los que ese derecho es invocado por aquellos que violaron las reglas de la democracia. En Alemania el uso de simbología y discursos nazis están prohibidos, porque ha habido una decisión colectiva y una política de Estado para afirmar “Nunca más”. Tamaña hipocresía la de aquellos que invocan derechos democráticos luego de haberlos violados sistemáticamente. Segundo, todos somos iguales ante la ley… en teoría. Es decir, los derechos democráticos no pueden sacarse de contexto histórico. En Estados Unidos las leyes de “acción afirmativa” pueden ser utilizadas por las llamadas “minorías”, porque de esa forma se reconoce que dos personas probablemente no tengan los mismos derechos y privilegios si una de ellas es descendiente de esclavos y la otra es descendiente de un comerciante de esclavos. Distinta sería la situación en Chile si el dictador y los torturadores hubiesen sido juzgados, condenados y encarcelados por sus crímenes. Quienes han torturado y asesinado al margen de la ley deberían primero someterse a ella, antes de alegar su derecho a reivindicar alegremente esas violaciones. Mi modesta opinión.

Luis

09 de Junio

Estos son los límites de la señorita Libertad, una libertad proclamada pero no vivida, una libertad que se contiene y alberga la hipocresia expresada por el sr Pinochet. Esto lo podemos ver en la utilización del concepto “pluralismo”, cuando en realidad la diverisidad que se desprende de ella es entendida no como riqueza inherente al humano sino desde la tradición, el conservadurismo y el miedo al cambio (De ahí lo ilustrativo que puede ser la Homosexualidad).
Ante esto es importante destacar la presencia de dichos comentarios, ya que a partir de ellos podemos por fin tratar temas que nadie habla o se hace responsable, por ejemplo, en la casa o en la escuela.
Ya sea desde la memoria individual o colectiva estos temas nos muestra tal cual como somos y vivimos, permitiéndonos recurrir a la Historia por la identidad y con la memoria.

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