#Educación

Contra la historia: el ministerio de Educación y el final de la dictadura

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

“Decide el Gobierno que la realidad no existe”. La frase de Eduardo Galeano ilustra bien lo que se ha hecho al decretar que allí donde los niños leían “dictadura” deberá leerse, en lo sucesivo, régimen militar. En “la historia según el Mineduc”, como se ironizó largamente vía Twitter, el eufemismo prevalece sobre la veracidad y el olvido intencionado sobre la memoria. ¿Para qué?

Como es bien sabido, el lenguaje no es neutral: nombrar, y denominar, es un poder que todos ejercemos, contando con mayor o menor vocabulario. El vocabulario dictado por las nuevas bases curriculares, reemplazando a la de 2009 y que ha sido aprobada con fecha 9 de diciembre por el Consejo Nacional de Educación, es criminal. En varios aspectos .
 
Primero, porque la denominación que la ha hecho célebre es un atentado a la conciencia del abuso, dejando abiertas las puertas a la negación del horror de la dictadura, como hicieran hace poco el Coronel Labbé y la asesora de Piñera. Evitar llamar a la dictadura por su nombre correcto, en términos históricos y politológicos, supone relativizar tanto su concentración de poder, ejercido sin contrapeso institucional, como el ejercicio despiadado de ese poder, expresado en una muy amplia gama de violaciones a los derechos humanos que van desde la censura a la tortura y desaparición de personas.
 
En ese sentido, cuando el Mineduc usa su poder de denominar escogiendo la expresión “régimen militar” no sólo niega la realidad sino que la transforma, concentrando en los uniformados la responsabilidad del poder dictatorial. En realidad, los uniformados fueron solo parte de ese sistema. La parte mayoritaria, sin la cual no se habría sostenido ni se hubiera proyectado el autoritarismo hasta nuestros días, fue civil. El Consejo Nacional de Educación actual, por ejemplo, es una muestra perfecta del legado de Jaime Guzmán: una institución corporativa, creada para supervigilar “la calidad” de la educación, formada por representantes de las Fuerzas Armadas, la Corte Suprema, las universidades privadas y públicas, los institutos profesionales y un arcaico Instituto de Chile (sic). 
 
La actual base curricular, además, desnuda la ilegitimidad de la institucionalidad educacional. No sólo por su origen en un gobierno surgido de un acto de violencia contra la república y sus ciudadanos, sino que por que sus procedimientos son, por decir lo menos, oscuros. La reforma curricular elaborada por el Mineduc expresó los niveles de improvisación característicos de las gestiones de Lavín y Bulnes y, en el área de curriculum, de la ex-CEP Loreto Fontaine. Tras recibir reparos estructurales y fundados, elaborados por especialistas competentes, fue rechazada por el CNE. Que luego, súbitamente, sin atender a los reparos, la aprobó
 
Por último, y lo más importante, la reforma curricular es perjudicial porque apunta a producir analfabetos funcionales, esto es, sujetos con conocimientos básicos e incapaces de conectar esos conocimientos de manera creativa. En este sentido, la reforma es coherente con el intento de reducir las horas de historia, desplegado por la misma unidad del Mineduc hace un año y frustrado gracias a la movilización social, y con la eliminación de tiempo exclusivo para la enseñanza musical. Durante los gobiernos de la Concertación esa misma perspectiva se expresó con la eliminación de filosofía e idiomas distintos al inglés. Con la mira puesta en contenidos antes que en procesos, la reforma apunta a cosechar las supuestas cifras del saber vía mediciones estandarizadas, del tipo del Simce y los también frustrados semáforos segregantes del Ministro Lavín. Una utilización y sacralización de los indicadores que ha sido fuertemente criticada, incluso, por su impulsora en Estados Unidos, Diane Ravitch . El pensamiento abstracto, el desarrollo de las potencialidades, el aprendizaje creativo y la participación activa son las grandes víctimas de esta reforma.
 
En suma, las bases curriculares en historia suponen un peligro para los estudiantes. Porque se busca que niños y niñas nieguen la existencia de la dictadura, llamándola por un buen nombre sin contenido. Porque les niega la capacidad de conectar el hecho de la dictadura con la continuidad de sus formas institucionales y en la mentalidad de una derecha chilena que busca darle un nuevo nombre. Porque amenaza, cuando busca enseñar a repetir, con que los estudiantes repitan como loros y olviden como seres sociales. Cuando el mundo necesita, como siempre y más que nunca, creatividad y memoria.
 
* Alberto Harambour es historiador y profesor de la Universidad Diego Portales
** Si crees que el Ministerio de Educación debe cambiar la decisión y hablar de "dictadura", firma esta carta. Si tienes cuenta en Twitter, usa el hashtag #FueDictadura
————-
TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
La profundización democrática exige provocar un momento constituyente distinto a la lógica de competencia y marketing electoral establecido
+VER MÁS
#Sociedad

Desborde de la multitud y cause constituyente

La democracia moderna -como la antigua de Aspacia y Pericles- arrancó como un intento de ensanchar la sociedad civil y de incorporar a más personas en el espectro de los libres e iguales.
+VER MÁS
#Ciudadanía

Rescatando la fraternidad

El triunfo del 25 de octubre ha sido un logro del pueblo movilizado, de la ciudadanía plena, fueron jóvenes estudiantes saltando torniquetes, trabajadores y sindicalistas paralizando las faenas, fueron lo ...
+VER MÁS
#Ciudadanía

Somos una nación despierta que se levanta

Con su muerte, a mediados de los 2000, no sólo desapareció el personaje, sino que también se fueron diluyendo los relatos que daban coherencia, cohesión, rigidez y estabilidad a los bloques políticos.
+VER MÁS
#Política

¿Cuál es el relato político después de Pinochet?

Nuevos

La profundización democrática exige provocar un momento constituyente distinto a la lógica de competencia y marketing electoral establecido
+VER MÁS
#Sociedad

Desborde de la multitud y cause constituyente

La democracia moderna -como la antigua de Aspacia y Pericles- arrancó como un intento de ensanchar la sociedad civil y de incorporar a más personas en el espectro de los libres e iguales.
+VER MÁS
#Ciudadanía

Rescatando la fraternidad

El triunfo del 25 de octubre ha sido un logro del pueblo movilizado, de la ciudadanía plena, fueron jóvenes estudiantes saltando torniquetes, trabajadores y sindicalistas paralizando las faenas, fueron lo ...
+VER MÁS
#Ciudadanía

Somos una nación despierta que se levanta

Con su muerte, a mediados de los 2000, no sólo desapareció el personaje, sino que también se fueron diluyendo los relatos que daban coherencia, cohesión, rigidez y estabilidad a los bloques políticos.
+VER MÁS
#Política

¿Cuál es el relato político después de Pinochet?

Popular

Para mí, con la ELA, el futuro aprisiona, busca rendir el presente a su fatalidad. He descubierto que viviendo en el presente, con atención total, se abren siempre alternativas.
+VER MÁS
#Salud

La parejita Covid-19 y la ELA se separan y...

Queda en evidencia el poder omnímodo que tiene el sector de la construcción que se relaciona tan amistosamente con los mandamases del Minvu
+VER MÁS
#Ciudad

El colmo de la patudez: privados instruyen al aparato público

En la Plaza se hizo historia y se crearon memorias, por eso no me cabe duda que sí llevará el nombre de Dignidad, tanto en la señalética como en nuestros corazones.
+VER MÁS
#Política

La llamarán Plaza Dignidad

Hoy en día, tenemos al alcance otros artefactos, distintos canales y una generación de ciudadanos impetuosos y concientes de colaborar con su trabajo comunicacional e informativo
+VER MÁS
#Medios

´El otro disparo` y su justificación social