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Lo suficientemente macho para flotar entre nubes rosas

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Benjamín subió por el camino y se sentó en una piedra puntuda. Miró hacia el firmamento lleno de troncos caídos y se dejó llevar por sus reflexiones momentáneas y sudorosas. Pensó, en estos tiempos, gritas o te callas. Ha quedado evidenciado que los problemas sociales y el desgaste de las estructuras del sistema están en una total decadencia. El hastío ha llegado a un nivel el cual va a llevar a modificar diversas visiones del mundo de la doble moral. Los sectores organizados han apostado por gritar, y muy fuerte, por sus derechos violentados desde el mismo sistema, que debería protegernos y no entregarnos a las garras del lucro obsesivo.

Benjamín vio correr un pequeño roedor entre las piedras y se cuestionó. ¿Por qué nosotros y no los pocos? La respuesta puede radicar en la capacidad de haber perdido la conciencia de nuestra realidad en medio de un mundo de líderes sin soluciones realistas, y que al final han favorecido a un pequeño sector, que ni siquiera la gente conoce ni se imagina su procedencia y poder. Personas que no tienen el menor interés en lo otros. No les importamos en realidad, simplemente, quieren esclavos, consumidores, segmentos y números. Por ellos, que se legalicen las drogas, vengan guerras santas, sigan los curas pedófilos con sus abusos, y corretee la corrupción deshonrando todos los valores éticos sociales.

Benjamín recordó a Camus en La Peste cuando finaliza su obra con: “…y que pueda llegar un día en que la peste, para desgracia o enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.” Hay una pestilencia provocada por ratas poderosas. Ellos cenan con los narcotraficantes y después van a una iglesia a demostrar su altruismo tirando unas migajas a los más rastreros seguidores. Tú, se dijo Benjamín, viendo su reflejo en un agua estancada, has sido cómplice y lloró de la risa por ser un sepulcro blanqueado.

Los derechos humanos, en la realidad de la doble moral, no existen y no interesan. Nadie quiere escuchar, en la verdad política, sobre la pobreza mundial, hambrunas, discriminación, racismo, narco-poder, violencia intrafamiliar, pedofilia y todas las enfermedades sociales que invaden las sociedades actuales.

Cualquiera que expone una denuncia de este tipo o es un izquierdista, anarquista o un hippie sin oficio ni beneficio. La doble moral les miente que esos temas no producen rendimientos de competitividad y desarrollo de las economías parásitas de estas naciones herederas del exterminio de la diversidad.

Vivimos en un mundo donde el dinero es la expresión máxima de la victoria personal y, por ende, separa a la humanidad en segmentos de unos pocos y de muchos; permitiendo que el valor monetario sea más que el valor humano. En medio de esto, nos atraviesa la ignorancia sabionda de aquellos que deberían ser creadores y reproductores de conocimiento humano a nuevas generaciones, y terminan ahogados en sus propios egos y retórica barata.

Poder soportar la nausea y no vomitar al escuchar gente repetir los cánticos de esos libros de auto-superación, donde se marca el éxito en 150 páginas escrito por otro fulano que ganó plata pasando por encima de otro, le torturaba a Benjamín. Esa es la gente feliz en estos entornos. Aquellos que su mente les impide racionalizar la realidad y andan con una sonrisa en sus rostros de maniquí. La mayoría quiere ser un esclavo, pero bien pagado, al diablo los valores sociales y los derechos humanos vitales.

Esa es la gente feliz en estos entornos. Aquellos que su mente les impide racionalizar la realidad y andan con una sonrisa en sus rostros de maniquí. La mayoría quiere ser un esclavo, pero bien pagado

Un día, un buen amigo, le contó a Benjamín su triste historia. Su gran amiga, errada, pero amiga, amante, pero no amante se fue convirtiendo en su pesadilla. Conversar con ella era una patada en la ingle. Según, este viejo amigo, su expresión más culta, era sacar bien las cuentas de las facturas en unos bares de quinta, donde tenían la oportunidad de ir para disfrutar de los ambientes cálidos de los ebrios y después fornicar en un motel. Él era parte de la situación doble moralista, pues después iban a misa o a un culto, se arrepentían y terminaba la historia de pecado, hasta la otra sesión de estupidez real en la misma fotografía de sus deseos básicos.

Desde esta efímera realidad- la cual representa muchas otras- pudo analizar de una forma micro la situación en cuestión. La amante de su amigo cuya preocupación más grande radicaba en no tener efectivo para salir de viaje, cambiar de auto, o pagar cinco celulares, sorteaba su vida sin autoconciencia. Ellos jamás tocaron un tema social o sobre lo que acontecía en el mundo.

¡La falta de conciencia crítica! Eso le ofendía a su amigo. La capacidad de ver la realidad y desmenuzarla y caer en cuenta de sus diferentes posiciones. No estaba enojado por el tema social, simplemente por el tema personal, su capacidad de pensar coómo un integrante de una “polis” estaba desgastada de tanta basura procesada por el ruido de los entornos. Era un macho aislado flotando en nubes rosas, y cuando despertó se dio cuenta de la realidad y posteriormente de su sentimiento neurótico de reclamo sin justificación. La doble moral lo había hecho su presa.

Para él, su amigo estaba en una caverna, como el mito contado por Platón. Hombres en un hueco viendo sombras que no son la realidad, uno emerge y ve la luz, se ilumina de “conocimiento”, quiere bajar nuevamente a dar las buenas nuevas y los otros no quieren saberla. Por eso Maquiavelo es más realista en reflexionar que es mejor ser temido que amado, pero nunca odiado. Él habla de realidades humanas, no de realidades débiles supuestamente humanas.

Maquiavelo incita a indignarse, actuar, defender sus posturas, y en estos tiempos donde los malos son los buenos, hay que salvaguardar los derechos humanos siendo nada comprensivo con aquellos que los violan. No hay tiempo para ser un alma caritativa. Se tiene que denunciar la doble moral de los que violan la dignidad humana de cada persona en este planeta, aunque sea una guerra sin un final. Es mejor morir de pie y nunca de rodillas en estos dorados tiempos donde los únicos felices son los que han saboreado la realidad sucia y perversa del moralismo pseudo-intelectual. Después de esta abstracción simbolista producto del consumo de lecturas de un “spa” de belleza, Benjamín dejó de divagar y se sintió parte del problema y de la solución, hablando despacio y con claridad: ¡Caos, haz tu voluntad!

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3 Comentarios

Rodrigo

Es un excelente narración y muy profundo. Gracias por compartirlo.

Jorge

Un buen análisis lleno de simbolismo y creatividad acertada.

fernando viveros

hoal, el siguiente es tu párrafo –ke llamaría: esencialmente negativista y falaz–
El asunto aquí consiste en mostrar la infertilidad del proponer el «no es»,
el «falta», el «sin»,…
Para peor, lo doblemente negativo de mostrarlo en wena literatura.
Bellas frases para decir lo an/estético. Escribe el sr Zarko:
Benjamín vio correr un pequeño roedor entre las piedras y se cuestionó. ¿Por qué nosotros y no los pocos? La respuesta puede radicar en la capacidad de haber perdido la conciencia de nuestra realidad en medio de un mundo de líderes sin soluciones realistas, y que al final han favorecido a un pequeño sector, que ni siquiera la gente conoce ni se imagina su procedencia y poder. Personas que no tienen el menor interés en lo otros. No les importamos en realidad, simplemente, quieren esclavos, consumidores, segmentos y números. Por ellos, que se legalicen las drogas, vengan guerras santas, sigan los curas pedófilos con sus abusos, y corretee la corrupción deshonrando todos los valores éticos sociales.»
«Haber perdido», «líderes sin soluciones», «favorecido a un pequeño sector», «que ni siquiera», «ni se imagina», «No les importamos», «quieren esclavos», «drogas, guerras santas. curas pedófilos…», «abusos / corrupción»,…..
En buena filosofía –como la de un Hegel–, esto presenta un pensar y escribir «unilateral». Lo que equivale decir, no-dialéctico, no-verdaderamente-racional (pues= «lo real es racional…». Se trata de un pensar abstracto e ideológico, ya inútil..