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Desde el territorio. Consulta Comunal en La Florida

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Escribo estas reflexiones poco después de haber emitido mi voto en una consulta comunal que se está desarrollando desde hace algunos días en diferentes comunas del país, pero que en la comuna donde habito, La Florida, se restringió a sólo un día de participación.


Lamentablemente, como vecinos de una de las comunas más populosas del país, se nos ha obligado a desperdiciar una nueva oportunidad que quizás hubiese dado más luces a los gestores municipales

Sin duda, vivir en sociedad implica un gran desafío para todos los miembros que forman parte del grupo humano que ocupa un territorio común. ¿Qué tipo de reglas de convivencia se adoptarán?, ¿cómo se regularán las relaciones de toda índole entre los miembros del grupo, sean estas, comerciales, gremiales o vecinales? son cuestiones que no pueden dejarse al arbitrio, ni menos a la improvisación de ninguno de los que configuran el conglomerado humano. Así como ese tipo de aspectos de convivencia; existe una infinidad de temas de distinta naturaleza, de distinto tonelaje o distinta y subjetiva relevancia que deberían despejarse en espacios (reales o inventados), validados y reconocidos por todos los miembros del grupo. El historiador Yuval Noah Harari describe en su opus “De Animales a Dioses, una breve historia de la Humanidad”, de manera amena y pedagógica, que los antiguos grupos humanos de cazadores y recolectores, conformados por menos de 50 individuos les era más fácil y eficiente ponerse de acuerdo en el operar cotidiano del grupo. Con el advenimiento del sedentarismo, las asociaciones de seres humanos que sobrepasaban ese guarismo, se las tuvieron que ingeniar e idear sistemas más complejos de organización para que el convivir fuera más eficiente y redundara en beneficios para sus integrantes. Independientemente si se pretendía cazar a un enorme milodón o si existían dudas respecto de dónde y cuándo sembrar papas para asegurar la alimentación en la siguiente temporada; a los grupos humanos que deambulaban o proliferaban en estos parajes australes, aún desconocidos para la gracia divina del Dios judeo-cristiano europeo, el acto de consultar a los distintos miembros del grupo sobre el diario convivir, seguramente les debe haber reportado más beneficios que problemas en su gobernanza primigenia.

Desde esa imagen prehispánica hasta el plebiscito de entrada que se pretende desarrollar en abril de 2020 han pasado más de 10 mil años. Esos grupúsculos de habitantes originarios se han transformado en millones de habitantes que pululan entre Visviri e Isla Lenox. Una gran mayoría de ellos están sedientos. No de agua, sino de justicia y de una justa distribución de los productos, servicios y beneficios derivados del monumental esfuerzo diario, de los hectolitros de sangre, sudor y lágrimas derramadas diariamente que alimentan a un Estado y una oligarquía indolente y codiciosa que ha vivido dando la espalda a esas legiones de seres humanos desde hace cientos de años. Desde que se inventó la entelequia del Estado-Nación llamado Chile. Aun cuando ese plebiscito de entrada ha sido programado y estructurado de acuerdo a los pareceres de una derecha troglodita y de una centro-izquierda deslavada y deslegitimada, los ciudadanos y ciudadanas entienden que es una cancha que aunque no les guste, están dispuestos a salir a jugar.

La consulta ciudadana promovida por la Asociación Chilena de Municipalidades, aunque no sea vinculante, se agradece. Porque a pesar de todas sus falencias y limitaciones, intenta desarrollar de una manera más genuina que el mentado plebiscito de entrada, el acto de consultar a los miembros de la comunidad respecto de variados temas, sobre los que se espera que participen el máximo de vecinos y vecinas, de todas las edades y todas las creencias (políticas y religiosas), ya que sólo así se dispondrá de un importante y real insumo que pueda ser considerado en eventuales procesos futuros que desemboquen en políticas públicas nacionales y comunales que beneficien al máximo de vecinos y vecinas de un territorio determinado.

Sin embargo, la ejecución y contenido de esta consulta ciudadana quedó sujeta al arbitrio y criterio de cada municipio, sobre los temas que lógicamente son particulares de cada territorio. Justamente son aquellas preguntas de índole local un excelente indicador indirecto de los gobernantes locales (Alcaldes) y su relación con los vecinos y vecinas que cohabitan el territorio que ellos administran. Para el caso particular de mi comuna, La Florida, resultó decepcionante comprobar la renuencia y temor de su Alcalde, Rodolfo Carter, de llevar a cabo el proceso de una manera decidida, oportuna y promoviendo la participación activa de la mayor cantidad de vecinos y vecinas de este proceso atípico que se desarrolló en el país. Impedir que votaran vecinos y vecinas menores de 20 años y no inscritos en el registro electoral de la Comuna, así como restringir el acto de sufragio exclusivamente a internet, dificultando la participación de vecinos y vecinas sin acceso a internet o, por razones de edad, ajenos a las nuevas tecnologías de información; representan prácticas de gobernanza local que han caracterizado a la sociedad patológicamente segregada que vivimos y que es una de las causas del hastío social. Asimismo, restringir las inquietudes consultadas a los vecinos a temas de edificación ya zanjados por el Concejo Municipal (altura máxima en centro cívico de la Comuna) representa un desaprovechamiento mal intencionado de la oportunidad de recabar antecedentes reales de los deseos y aspiraciones de los vecinos y vecinas respecto del desarrollo futuro de nuestra Comuna. Por otra parte, restringir la consulta vecinal solamente aun tema específico (aspectos de seguridad) impidiendo abrir una pléyade de temas igualmente relevantes para los vecinos y vecinas del territorio, como lo son aspectos asociados al Plan de Desarrollo Comunal, al bosque El Panul y otros sectores singulares del pie de monte, la promoción y desarrollo de la educación pública y de calidad en la Comuna, o la articulación con otras Comunas de la RM para promover y desarrollar iniciativas Comunales que permitan el acceso a medicamentos a menor costo, acceso a la cultura, acceso a soluciones habitacionales convenientes para jóvenes habitantes de la comuna y un largo etcétera; representa un torpe intento por parte de la Alcaldía de pretender reducir el desarrollo comunal a un único aspecto, el de seguridad, dejando de lado otros temas que potencialmente pueden ser igualmente o más importantes para muchos habitantes del espacio territorial que configura nuestra Comuna. Si se quiere, se puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo. Lamentablemente, como vecinos de una de las Comunas más populosas del país, se nos ha obligado a desperdiciar una nueva oportunidad que quizás hubiese dado más luces a los gestores municipales que carecen de una Alcaldía que derroche imaginación y esperanza sobre un mejor vivir en la Comuna.

Marcelo Saavedra P.

Vecino de La Florida.

@anfipodo

TAGS: #ConsultaCiudadana #ParticipaciónCiudadana #Votaciones Municipios

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