#Política

De la masa instrumental a una nueva ciudadanía

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Durante los últimos veinte años fuimos mejores consumidores que ciudadanos, y aún cuando demostramos importantes índices de participación electoral, siempre fue el mercado la dimensión objetiva que guiaba el comportamiento de los individuos, y el ejercicio ciudadano se trivializa y naturaliza en el voto y la delegación.

El desarrollo de la ciudadanía en Chile, referenciada por la adquisición de derechos políticos en condiciones de igualdad para todos quienes cumplieran ciertos requisitos conforme al Estado de derecho, se tradujo durante la transición en un acto mecánico, lleno única y exclusivamente con la dimensión objetiva del derecho que otorga una constitución ilegítima y la operación matemática devenida del conteo de los votos, que finalmente como instrumento revalida un procedimiento formal de participación y a la democracia representativa como régimen político.

Sin embargo es una ciudadanía carente de sentido y contenido social  y político, ya que el ejercicio mecánico del sufragio no alcanza a cubrir las expectativas de una sociedad que encuentra mayor satisfacción y bienestar en el desarrollo individual, en la felicidad particular, y en la esfera de lo privado.

En ese sentido, durante los últimos veinte años fuimos mejores consumidores que ciudadanos, y aún cuando demostramos importantes índices de participación electoral, siempre fue el mercado la dimensión objetiva que guiaba el comportamiento de los individuos, y el ejercicio ciudadano se trivializa y naturaliza en el voto y la delegación.

Esa falta de sentido y orientación, tiene su origen en dos aspectos: el pacto transicional, en las condiciones dadas y necesarias surgidas de dicho pacto –con el marco de la constitución del ochenta-, que borra o instrumentaliza los realizado por la sociedad civil que se enfrenta al Estado autoritario en los ochenta; así como también en la confusión y pérdida de orientación y sentido en la que cae la “clase política”, con la derecha aún confundida por la derrota electoral y el legado de Pinochet y la Concertación acomodada rápidamente a las bondades del sistema. Los objetivos a largo plazo ceden frente a las presiones inmediatas. La política pierde referencia, una brújula que le permita mirar planes a futuros. El ideal utópico de un mañana mejor se desdibuja frente a la inmediatez de los resultados. La racionalidad del costo/beneficio se impone a la subjetividad, y lo simbólico pierde sentido dejando un espacio abierto a la racionalidad absoluta. Las sociedades quedan huérfanas de sentido y la política y la ciudadanía reducida al pragmatismo instrumental de la democracia representativa pierde toda conexión entre la base y la institucionalidad, eliminando la cohesión social y el sentido de identidad y pertenencia con el sistema político.

La reconstrucción de esos mapas simbólicos, de una identidad que cohesione, es el desafío que se plantea en un nuevo escenario. La necesidad de recomponer las relaciones que conducen nuevamente hacia lo social y lo político, aquello que se presenta como ciudadanía pero ya no instrumentalizada, sino que constructiva, crítica y transformadora. Una ciudadanía que busca la construcción de sus objetivos  y que desafía a la naturalización de lo heredado, de lo institucionalizado y de lo establemente consensuado en el pacto. Hoy necesitamos de reconstruir nuestro sentido social y político, que vuelva a sentir la valoración de la democracia desde la misma ciudadanía. Es un compromiso desde abajo hacia arriba y no impuesto por las pesadas estructuras que se heredan de un pasado dictatorial y en el cual las elites políticas se han asentado tan cómodamente. La nueva ciudadanía busca en el espacio público no institucional su espacio de acción, se toma la calle, los colegios, y todo aquello que le permita recuperar los símbolos: Educación pública, salud pública, vida pública. Una vuelta desesperada hacia la res pública, aquella que  a lo largo de décadas se ha transformado en un espacio sagrado, privado, al cual acceden solo unos pocos. La nueva ciudadanía rompe con el inmovilismo reproductivo del orden social amparado en la estabilidad institucional y la gobernabilidad, y se construye desde el conflicto. En ese camino reclama legítimamente por las exclusiones sociales y económicas que ha generado el pacto, la gratuidad se vuelve un valor  que choca la estabilidad sacralizada durante décadas y el conflicto recupera su espacio. En ese mismo momento, el lucro se demoniza como condición objetiva que determina nuestra relaciones sociales, políticas y culturales más básicas, llevándolo solamente a ser legítimo en las entrañas del mercado.

La política tiene una nueva oportunidad de recomponer un sentido que permita orientar a la sociedad, cuando a lo que realmente nos enfrentamos es a que las personas buscan reconstruir la ruta que logrará vislumbrar una nueva realidad.  Y a lo largo del camino el conflicto adquiere sentido y coherencia, como el fenómeno necesario en las sociedades vivas.

Para finalizar, un ejemplo como condición  necesaria para entender esta nueva ciudadanía es reconocer también que se despoja de las ataduras autoritarias que definió la antigua ciudadanía. El orden y la estabilidad eran un valor que se construye junto a la violencia del Estado y las violaciones a los DD.HH. En ese sentido, existe la necesidad de redefinir los símbolos en torno a nuestra propia historia, el valor de la democracia a cualquier costo por sobre las dictaduras y los golpes de estado, y junto con ello el rechazo completo a las violaciones a los derechos humanos y su expresión más cruel con la tortura. Era explícitamente necesario desprendernos de nuestra imagen de estabilidad y pulcritud y expresar a viva voz un deseo de reconocimiento basado en la condena explícita hacia la dictadura, la tortura y especialmente a quienes la desarrollaron. Las expresiones en el último aniversario del golpe marcan un punto de inflexión, de partida si se quiere, como una catarsis que nos condujo a un reconocimiento sincero aunque parcial –aún falta justicia- de nuestra historia y nuestros fracasos. Perder el miedo a nuestra memoria, es un primer paso desde el que podríamos reconstruir el sentido de lo político y la expresión de esta nueva ciudadanía.

————–

Foto: Wikimedia Commons

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

<em>Aquellos que piensan que no tienen tiempo para el ejercicio, tarde o temprano tendrán tiempo para la enfermedad.-Edward Stanley.</em>
+VER MÁS
#Salud

Las fibras que tu organismo necesita

Mientras en la franja televisiva expresaban: “Si crees que la política se tiene que seguir haciendo en la cocina a espalda de todos. No entiendes nada”.  Hoy la frase desborda al FA y no  existe una ...
+VER MÁS
#Política

El desborde que amenaza al Frente Amplio

La propuesta de un mecanismo de justicia transicional es la genuina alternativa a la propuesta de "Paz para la Araucanía" que recoge el Plan Araucanía del gobierno, la cual reitera las propuest ...
+VER MÁS
#Política

Justicia transicional sin mano dura en Araucanía: la solución política

"Es claro que un candidato a las primarias presidenciales pudiera en segunda instancia, solicitar una prioridad con razones y argumentos válidos sobre un territorio."
+VER MÁS
#Política

Frente Amplio: una crisis, una prueba

Popular

El tema de fondo es cómo no se desperdicia la oportunidad histórica de conquistar una sentida demanda del magisterio, por más que hoy se desdibuje por la conducción actual del Colegio.
+VER MÁS
#Educación

La desmunicipalización y la postura errática del Colegio de Profesores

No sé usted, pero nunca he visto a alguien usando trigonometría en la calle para medir la altura de un árbol o ecuaciones para comprar pan (y mucho menos para calcular el impacto de un kame-hame-ha)
+VER MÁS
#Educación

Las matemáticas de la vida real

Porque no hay que olvidar que nuestro enemigo es el capitalismo y no sólo hay que cambiar la forma en que producimos y distribuimos los alimentos, sino que también todos los productos que consumimos a dia ...
+VER MÁS
#Sociedad

Un año de vegetarianismo, un año de aprendizaje

Así que, mis queridos contertulios, si realmente están interesados en opinar de política, participen e involúcrense, porque si ya resulta difícil conseguir que los chilenos vayan a votar por algún pol ...
+VER MÁS
#Política

El joven Giorgio Jackson