#Género

En contra del feminismo lesbiano

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El gran fallo del feminismo lesbiano es que nos hace a todas las mujeres parte de una especie de club de iguales oprimidas, en que no caben clasificaciones como identidad étnica y menos todavía el reconocimiento que esas opresiones denunciadas también afectan a los hombres.

Vanessa Rivera escribió hace poco un artículo titulado, “Por favor ¡no se te ocurra ser lesbiana!“,  con el cual no estoy de acuerdo, porque atribuye actitudes ofensivas hacia las lesbianas desde heteros por algo llamado “patriarcado heteronormativo”, uno de los argumentos favoritos  de las feminazis cuando se trata de cuestionar a la sociedad.

Sí, me referi a Vanessa como “feminazi” y sí, es un termino peyorativo, agravado por el hecho de que el primero en usarla de manera pública fue Rush Limbaugh, un sujeto ultraconservador norteamericano, equivalente a Hermógenes Perez de Arce. Pero es que es un artículo de feminazi, y no siento simpatía por los fascismos, sean políticos o sean de género.

Partamos entendiendo que hay varios feminismos. Uno de ellos, y el que actualmente tiene más popularidad, es el feminismo lesbiano, aquel que establece un vínculo entre la supremacía masculina y las relaciones heterosexuales. Charlotte Bunch, una de sus principales exponentes, habla de relaciones de dominio y opresión entre hombres y mujeres, resumidas en lo que se llama “patriarcado”, o sea, institución que impone una división de trabajo en razón de sexo. En esa sociedad, las lesbianas juegan un papel: rechazar las relaciones de poder. A partir de ahí, Dominique Wittig comenzó a hablar de la heterosexualidad como un esquema en el cual se organiza la sociedad, cuestionando el hecho que el sexo biológico y el sexo social sean considerados iguales, lo que genera que el hombre domine a la mujer y los heteros a los homosexuales. Michael Warner comenzó a hablar de “heteronormatividad”, o sea, la heterosexualidad no solo se convierte en la norma sexual por excelencia, sino en su única opción viable y posible. Adrienne Rich irá a un nuevo nivel, hablando de “heterosexualidad obligatoria”, o sea, que ser hetero en el fondo no sería algo libre, sino impuesto, lo que haría que nuestro modelo de relación social entre los sexos obligue a que el cuerpo de las mujeres sea siempre accesible para los hombres.

De ahí es donde surgen las feminazis. Las feminazis llevan a un extremo estas ideas, al considerar el tema desde el punto de vista de “daño” y “reparación”, que la raíz de todos los problemas es el patriarcado y que la erradicación de la opresión sexista llevaría necesariamente a la eliminación de todas las demás formas de opresión. Y no es así.

El gran fallo del feminismo lesbiano es que nos hace a todas las mujeres parte de una especie de club de iguales oprimidas, en que no caben clasificaciones como identidad étnica y menos todavía el reconocimiento que esas opresiones denunciadas también afectan a los hombres. Exacerba al “otro”, derivando en lo que Uma Narayan señaló como “insistencia en la diferencia” sin siquiera considerar que esas “diferencias” no son comunes a todas las mujeres ni a todas las sociedades. De hecho, el feminismo lesbiano es muy Primer Mundo, occidental (incluso ha sido calificado por feminist@s críticos como de “post-colonial”, eurocéntrico, y capitalista, como son las principales corrientes del feminismo), resumido en que toda penetración heterosexual sería una violación, como postulaba Adrienne Rich en “Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence” al hablar del aborto.

Pero la principal razón por la cual el feminismo lesbiano es muy criticado es que no es inclusivo. Se supone que la “inclusión” postula que todas las personas tiene el derecho propio de tener una participación completa en la sociedad y aceptación de las diferencias. Pero el feminismo lesbiano no está por la labor. Una prueba de ello son las mal llamadas “políticas de género”, gestadas desde el feminismo lesbiano, que en la práctica relegan a los hombres a un segundo plano, negando las violaciones a sus derechos que ejercen las mujeres contra ellos. Pero también un gran sector de mujeres queda fuera. Porque centrarse excesivamente en el género y ver la sociedad como una opresión hombre-mujer hace que se ignore que muchas de las diferencias cuestionadas son resultado de la dominación de mujeres por mujeres y de mujeres hacia hombres, y que las diferencias sexuales son una de tantas por las cuales se discrimina (también esta las raciales, sociales, culturales, etc,).

Por eso no puedo retractarme de lo que le dije a Vanessa de que debe salir al aire puro, porque está intoxicada por la Conferencia de Pekín, defendiendo a capa y espada ideas que cree verdades, sin saber que en Pekín los feministas no se ponían de acuerdo en qué es el “género” (y no es broma). Si todo se redujera a patriarcado-heteronormatividad, ¿por qué se quiere ignorar la violencia con la que mujeres lesbianas matan a sus parejas, o las maltratan? Ese es un tema tabú en el feminismo lesbiano, que se ha acostumbrado a mirar a las lesbianas como “rebeldes” a un sistema opresivo (que es la forma como las enfocó Vanessa en su artículo), no como opresoras, porque la óptica del feminismo lesbiano es que las relaciones entre mujeres son como en la novela de Charlotte Perkins Stetson Gilman “Herland”, y cuando se tiene que tocar el tema de la violencia entre lesbianas, se tiende a pensar que es esporádica (en realidad es menos conocida y reconocida) y una replicación del patriarcado, lo que es absurdo.

En primera, porque quien más ejerce violencia intrafamiliar no es el hombre, es la mujer, y en segunda porque la razón por la cual un hombre ejerce violencia y la razón por la cual la lesbiana ejerce violencia (o para el caso la mujer, el gay, incluso niños) no tiene que ver con patriarcado, sino con “poder” y “control”. La violencia, física o sicológica, es un método efectivo para obtener control y poder sobre los demás, sobre todo a quien se considera débil o inferior. Y eso no es patriarcado, esos son relaciones de poder, que están presentes en nuestros genes primates y en general mamíferos. Porque si hubiéramos sido arácnidos, nos comeríamos a nuestro macho y se acabó el problema.

Diciendo “No se te ocurra ser lesbiana”, Vanessa defiende la idea feminazi que “el patriarcado excluye, violenta y demoniza”. Pero lo de “bollera” o “tortillera” o “machorra”, “marimacha”, “trailera”, “chupachochos”, “chita”, “lebi”, “lecha”, etc.  es jerga homosexual, sector que se declara antipatriarcal. De hecho, es increíble que en la jerga homosexual haya muchas más expresiones ofensivas hacia las lesbianas que las que usan los heteros y que los homosexuales lleguen a ser mucho más intolerantes que los heteros en muchos aspectos. Pero eso está mal decirlo ¿verdad? Solo los heteros discriminan, ¿verdad?

Como también está mal hablar de la homonormatividad. Hermana de la  heteronormatividad, aunque la cuestiona, y patrocinada por Coca-Cola (y no es broma) la homonormatividad considera “derechos” lo que en realidad son roles (matrimonio, relaciones de poder de género, descendencia) y en vez de crear una cultura propia diversa lo que ha hecho es una homogeneización. Por ejemplo, si eres gay tiene que gustarte Liza Minelli y si no es asi entonces no eres gay. Todo aquél homosexual que no entre en los parámetros de “normalidad” queda excluido. Lo interesante de la homonormatividad es que contradice el discurso feminista lesbiano: ser homosexual no es igual a ser excepcional, ni menos “contradice ni socava necesariamente la excepcionalidad heterosexual; en realidad, puede reforzar ciertas formas de heteronormatividad junto con los privilegios de clase, raza y ciudadanía que requieren. La homonormatividad puede ser considerada cómplice de e invitada a la valorización biopolítica de la vida en la reproducción de las normas heteronormativas”, como dijo Jasbir Puar en“Las agrupaciones terroristas: Homonacionalismo en tiempos Queer”.

Para que nos entendamos: al margen del hecho “curioso” de que en la homo como en la heteronormatividad hay prelación de lo masculino, tanto una como otra lo que refuerza es la monosexualidad, o que una persona únicamente puede sentir atracción erótica o afectiva hacia uno solo de los sexos o géneros. Ni bisexuales, ni cisgenericos, ni trasngéneros entran. Ni las personas excéntricas, o las que no quieren tener sexo, y un largo etc. A eso se refiere el feminismo queer cuando plantea una individualidad en vez de este colectivo “hetero-homo”. ¿Inclusión? Ni inclusión, ni reconocimiento ni integración, porque eso es reforzar un concepto añejo de género, en que tenemos que distinguir lo “normal” (straight) de lo “anómalo” (queer), cuando en realidad hay una multitud de diferencias. Pero no nos hagamos tarugos: es otra doctrina sexualizada. Y neoliberal. Y capitalista.

Y eso es todo, porque así es como debemos ver el mundo, siempre desde el sexo. Jope, ¡qué fastidio! O sea, si yo soy mujer, a fuerza tengo que ver el asunto como un “patriarcado” y a mí como una “víctima”. Pobre de mí sí creo que los hombres han sido mucho más víctimas de este patriarcado, siempre el proveedor y pocas veces el mantenido, o ser siempre considerado el violador y no el violado, el agresor y nunca el agredido. Pobre si critico a los homosexuales y su heterofobia creciente, alimentada por ideologías como el feminismo lesbiano y su misandria, porque tengo que estar solo contra la homofobia y no contra la discriminacion sea quien sea quien la ejerza. Yo no soy “la adolescente casada muy temprano en Irak y una niña mutilada en Somalia”, porque si lo fuera entonces sabría que quien me obligó a casarme fue mi madre (que es la que concertó el matrimonio con alguien viejo pero que me alimentara) y no mi padre, y si no me caso mi madre me expulsara de la familia y moriré de hambre; y la que me mutiló fue mi abuela para convertirme en una “mujer superior” que no depende sexualmente de los hombres (como han declarado las víctimas de ablación), y no gritaría “¡¡¡patriarcado!!!” tan livianamente, menos si me consta que la ablación es, en el caso de Somalia, una tortura ejercida bajo régimen de matriarcado (algo que ha caído como balde de agua fría entre l@s feministas lesbianos).

Y es porque el feminismo lesbiano hace lo opuesto a lo que debemos aspirar: a vernos como personas y a ser tratados como tal, integralmente, con defectos y virtudes, en vez de obsesivamente identificarnos con un sexo, ya sea biológico o social. Alimenta el resentimiento, fomenta la división entre todos los que somos oprimidos alentando que nos acusemos mutuamente. Estoy en contra del feminismo lesbiano, es fascismo de género, nacido bajo el alero del Feminismo de Género, doctrina surgida con financiamiento de la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller, que cae exactamente en lo que critica: discrimina, demoniza y excluye porque es un feminismo victimista y puritano. Obvio, no va a ser pro-derechos humanos con semejante patrocinio

 

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PauletteDiaz

04 de mayo

Aplausos Marcela, enhorabuena escribiste esta columna y en cuanto a algunos tipos de matriarcado en Chile, no tengo la mejor opinión por experiencia personal dentro de mi propio entorno familiar.
De una buena vez, alguien debía decir la verdad por su nombre.

04 de mayo

Pues yo sí tengo buenas experiencias (no cuentes la etapa de colegio, estuve la mayoria del tiempo en colegio de niñas y aprendi a apreciar muchisimo a los hombres), y siento una gran admiracion por la mujer chilena. Es una mujer muy fuerte, sale adelante en situaciones en que ni los hombres salen, es muy independiente, y en contra de ciertas opiniones, en general los hombres las respetan mucho, aqui y en el extranjero.

Con lo que tengo pesimas experiencias son con las feminazis y en general con l@s adept@s del feminismo de genero. Comenzo en mi periodo de licenciatura, cuando recien llegaban los estudios de genero, en que intente entrar en la moda pero me aburrio terriblemente, y la cosa se puso complicada cuando trabaje en España y trabajaba en mi tesis doctoral. Me toco la epoca de Bibiana Aido y Leire Pajin, y de sus gestiones y sus politicas de genero aprendi conceptos como “feminazi” y “misandria”, aunque ya me sabia los de “corruptas”, “idiotas”, “analfabestias”…

El feminismo de genero es toxico, es insano, es tremendamente sexista. Nos pone a las mujeres como debiles, oprimidas, y a los hombres como violadores, opresores, agresivos. Nos divide por los genitales, nos pone como enemigos, no como iguales. No somos iguales, no en el feminismo de genero, creado para que no miremos a quienes realmente nos oprimen. Nada que este financiado por cualquier cosa llamada Rockefeller puede ser bueno.

Pero mi rechazo principal es que sea antiderechos humanos. Entre dos personas que sufren una misma violacion de sus derechos, tenemos que preocuparnos solo por una por su sexo femenino, y a ignorar a la otra por su sexo masculino. Por ejemplo, las feminazis sacan a relucir las cifras de violaciones cometidas de hombres hacia mujeres. Nunca oi a ninguna hablar de los casos en que mujeres violan a hombres, o de mujeres que abusan sexualmente a hombres. Si los hombres son violados, dan por hecho que es por otro hombre y aun cuando eso parece lo habitual a primera vista, no se puede ignorar el hecho de que cada vez hay mas casos de hombres abusados sexualmente y violados por mujeres. Hombres sufren acoso sexual, hombres sufren discriminacion laboral, sufren de violencia intrafamiliar… Y nada de eso lo veo en el feminismo de genero. Si no hablamos de eso, entonces estamos muy mal.

Si hay personas que se tragan el cuento del feminismo de genero es porque asi fue gestado, para parecer sensato y logico, como la musica pop, facilmente digerible y vendible. Pero seria bueno que cuando alguien escribe sobre patriarcado y heteronormatividad y blablabla, aclare que “todo esto es parte de una corriente de feminismo llamada “feminismo de genero” que Nicholas Rockefeller creo y desde entonces ha sido financiada por la Fundacion Rockefeller para sumar la mitad de la población al pago del impuesto sobre la renta y para impedir que los niños se crien con sus madres y consideren al Estado neoliberal, su padre.”

04 de mayo

Qué extraño este artículo. No tenía idea de ese feminismo lesbiano estaba de moda. Quizás falta leer feminismo desde Abya Yala (Latinoamérica). La invitación queda hecha a revisar feminismo decolonial.

Y bueno también sería interesante realizar una revisión de las afirmaciones. Sólo por mencionar un error, se habla de feminismo de género (?). La historia del concepto género surge desde las luchas feministas.
En fin, en general es común que se publiquen en distintos medios críticas al feminismo desde personas que evidentemente les falta lectura, quizás es una ironía a que el sitio se llame Quinto Poder.

Saludos feministas

Manola Oeste

05 de mayo

oye si, que cosa tan rara eso de colocar “feminismo de genero”… es que ahora cualquiera escribe una columna y hace mezcolanzas de terminos que escuchó por ahí y parece que pegan… “feminismo de género” jaajajja, vaya, vaya

05 de mayo

El feminismo de genero nacio en Septiembre de 1969, en la Universidad de San Diego (California), con el diseño y apoyo financiero por parte de la Fundación Ford del que fue el primer curso de una nueva disciplina denominada Women ́s Studies.

Y no, la historia del concepto de genero NO surge desde las luchas feministas, sino de una muy parcial seccion de feministas, las norteamericanas, y no de todas, sobre todo las de California. No de las francesas, no de las indigenas, no de las africanas, que tienen corrientes propias en que no estan muy de acuerdo en qué se define como genero ni en las posturas feministas centradas en el genero. De hecho, solo se habla propiamente de “genero” desde 1970, no antes, a pesar de los escritos de Simone de Beauvoir y otros que hablaron de segundo sexo y usaron la palabra “genero” hacia 1955, y ese termino solo alcanza cierto grado de “universalidad” desde la Conferencia de Pekin. Jope, eso hasta yo lo se y no soy feminista.

Si no sabes algo tan basico como eso, por favor no critiques. No llames “error” a lo que no sabias.

Gabriela Paz

05 de mayo

Estoy bastante de acuerdo de varias cosas, sobretodo en esa lógica sectaria, discriminatoria y dueña de la verdad en que caen la hembristas, porque yo no las denominaría feministas. Simplemente considero que su lógica de actuar responde a una forma de autosafisfacción personal, propia del individualismo que prima en nuestra sociedad actual, pero que no pretende ni quiere apostar a una colectividad, sino que se siente cómoda en su “diferencia”.
Lo que si me parecería bueno,es que se ahonde en el sentido de lo que abordas como poder y control, ya que éstas lógicas de poder y control que ahí mencionas, no se pueden abstraer de una cultura que es dominante, y que si bien tiene que ver con las formas de relacionar la vida del modo de producción en el que vivimos, a la vez responden también a formas de relacionarse que nacen desde otros periodos históricos, en ese sentido, creo que igual no podemos negar la existencia de patriarcado antes y con el capitalismo, y como tu bien decías, a través de un poder (me gustarías que eso quedará un poco más evidenciado).
Creo también que los argumentos de individualizar la culpabilidad de la madre en otras culturas que allí aludías, tienen cuota de verdad en el sentido de lo concreto, pero aún así carecen de esencia, es decir, son fenómenos de, pero responde también a lógicas de relacionarse como sociedad, pro ello aquí no se trata de culpar a hombres y mujeres, sino más bien de que ambos sexos reproducen las actuales y pasadas lógicas de dominación. Y que claro, esto es utilizado también por una clase que nos domina en diversas esferas de la vida. En ese sentido, las formas de relacionarnos en nuestra cotidianidad, responden a la violencia que hemos reproducido hombres y mujeres y a la vez es funcional a una forma de vida como es el capitalismo.
Espero darme a entender en cuanto a lo que manifiesto.

Creo que el feminismo, desde su origen, es llamado a cuestionar esas lógicas de poder existentes en las relaciones sociales y debe ser capaz de entenderse como algo que va más allá de las mujeres, sino de toda la sociedad y que debe hacerse parte de una visión más totalizante, colectiva y de sociedad.

Saludos!!

05 de mayo

Ay por favor!!! ¿En que momento dije que “feminismo lesbiano” es igual que “lesbofeminismo”? ¿Y cuando dije que las politicas de genero surgieran de las lesbianas?

Feminismo lesbiano o lesbico NO ES feminismo de lesbianas. Ni es heterofeminismo. Es una corriente de feminismo de genero. El lesbofeminismo es feminismo de lesbianas para lesbianas por lesbianas.

Son dos corrientes emparentadas por ser ambas derivadas del feminismo de genero, pero no son lo mismo. El feminismo lesbiano pone a las lesbianas como unas rebeldes que luchan contra el sistema opresor SOCIAL hombre-mujer. El feminismo lesbiano esta centrado mas en el debate sobre genero social y no implica que sea solo de lesbianas. El lesbofeminismo es politico, y de lesbianas, es como las lesbianas enfocan el mundo, pero desde ella, sin heteros de por medio.

Yo no me meti con el lesbofeminismo. No hable de lesbofeminismo. Lo que dije es bien clarito: el feminismo de genero surgio y exploto gracias a financiamiento de fundaciones como la de Rockefeller, y una de sus ramas es el feminismo lesbiano, o lesbico. Una, no la unica. Y que en esa rama las lesbianas son vistas como rebeldes al patriarcado. No se si las lesbianas se ven asi, el feminismo lesbiano las ve asi.

No estaba hablando de las lesbianas feministas. No puedo hacerlo, no se nada de lesbofeminismo, y francamente tampoco me interesa. Asi que ¿a que viene la critica si yo estaba hablando de feminismo lesbiano, no de lesbofeminismo?

Manola Oeste

05 de mayo

Raro el articulo, esta escrito como desde un supuesto, desde un latido, obviamente no desde la documentaciòn ni desde la experiencia dentro del feminismo lesbiano, que no se parece ni de sombra a ese cliché aqui retratado. Por ejemplo, le informo que las “politicas de genero” salieron desde un heterofeminismo academico y de politicas publicas, algo completamente lejano al lesbofeminismo, casi opuesto diría yo, sobre todo al autonomo, la referencia al financiamiento es mega errada, a la ford le pide ayuda el hetero feminismo tambien, que es muy diferente. El lesbofeminismo es algo politico, no basado en una preferencia sexual sino en un cuestionamiento socio cultural. La verdad es que creo, insisto, que fue escrito desde un “yo creo que” “yo siento que” desde bien afuera, porque de verdad, por mas que lo leo, no le veo ninguna similitud con lo que realmente esta sucediendo entre las lesbianas feministas en latinoamerica, ,las que nos reunimos cada cierto tiempo, las que leemos sobre feminismo decolonial, sobre antirracismo, sobre feminismo comunitario y sobre teoria politica.

JUAN

05 de mayo

“Una prueba de ello son las mal llamadas “políticas de género”, gestadas desde el feminismo lesbiano, que en la práctica relegan a los hombres a un segundo plano, negando las violaciones a sus derechos que ejercen las mujeres contra ellos”

Como hombre, me dio verguenza leer esto, es no entender simplemente nada de las luchas feministas. Es un error y un horror burdo.
De todas formas un articulo que utilice el termino “feminazi” no puede ser tomado en serio.

“En primera, porque quien más ejerce violencia intrafamiliar no es el hombre, es la mujer, y en segunda porque la razón por la cual un hombre ejerce violencia y la razón por la cual la lesbiana ejerce violencia (o para el caso la mujer, el gay, incluso niños) no tiene que ver con patriarcado, sino con “poder” y “control”.”

Esto si que me parece impresentable, es de nivel “salfate”, una tincada de mal gusto. Es mentira simplemente, hay muchisimas mujeres que son condenadas por violencia intrafamiliar y maltrato infantil y nunca una feminista ha dicho que eso es “solo” el patriarcado, pero las inmensas cifras de violencia de genero, que son justificadas desde creencias machistas-patriarcales, los femicidios, el maltrato verbal diario, son innegables. Escosa de darse la vuelta a un juzgado de familia.

Un articulo vergonzoso, sesgado que se merece aparecer en jaidefinishon o en algun fanzine quinceañero, guardárselo para el diario de vida, pero no para un medio serio.

05 de mayo

No, no es mentira. La mujer es la que mas ejerce violencia intrafamiliar. La ejerce contra los niños, la ejerce contra los ancianos. Y la ejerce contra sus parejas. De hecho, cuando un hombre agrede a su mujer, esta tiende a desquitarse con niños y ancianos a su cargo.

En Chile, datos oficiales publicados por el Ministerio del Interior el 2011, o sea, antes del lio del INE, los DETENIDOS VARONES por delitos de violencia intrafamiliar fueron en todo Chile, entre el 2009 y 2010 un 3,7%. LAS DETENIDAS por violencia intrafamiliar contra el hombre llegaron a un 25%. Date una vuelta real por los juzgados de familia a ver que las mujeres estan agrediendo mas a los hombres que antes.

Para que te enteres: Center for Control Disease (CDC), el Centro de Control de Enfermedades, el que nombran en Walking dead, hizo un estudio, el 2010, sobre violencia intima http://www.cdc.gov/ViolencePrevention/pdf/NISVS_Report2010-a.pdf. Y resulta que un 1,1% de las mujeres había sido violada en los últimos 12 meses, en el 98% de los casos por un varón (p 24). Sin embargo, un 1.1% de los varones fue forzado a penetrar (p. 19), en el 79% de los casos por una mujer (p. 24). Esto significaría que mientras un 1.08% de las mujeres fueron violadas por hombres, un 0,87% de los varones fueron violados por mujeres.

Ah, que no es cierto. Pues otro estudio, del Departamento de Justicia Criminal de la Universidad de Massachusetts http://pubpages.unh.edu/~mas2/ID45-PR45.pdf, demostro que, en un ambiente universitario, de 38 paises, 2.3% (p. 8) de las mujeres entrevistadas admitieron haber experimentado sexo forzado por parte de su pareja, mientras que la cifra alcanzaba un 2.8% en los hombres (p.6). ¿No sabias eso?

Si, puede ser un articulo vergonzoso y todo lo que tu quieras, pero prueba que me equivoco, prueba que no es cierto que el feminismo lesbiano cada vez es mas rechazado por corrientes feministas, prueba que miento con las politicas de genero que son sexistas y sesgadas. Prueba que miento

Gabriela Paz

05 de mayo

No entiendo porque no pueden discutir de una forma fraterna, se lee tanta violencia en sus escritos, tanta poca capacidad de auto critica, que me da lata seguir leyendo estas cosas.

30 de junio

Me pareció interesantísimo tu artículo. Te lo agradezco particularmente porque leí los comentarios y todo eso en el artículo de Vanessa, y en ese momento me desagradaron mucho tus argumentos. Sin embargo, ahora que los expones con más detalle y en forma ordenada, debo decir que en gran parte estoy de acuerdo contigo. Para mí, el feminismo es uno solo y es el que busca la equivalencia en el trato de los individuos sin importar con qué genitales hayan nacido. Siempre ha sido así en mi mente, y siempre he sido muy consciente de que las sociedades machistas oprimen tanto a hombres como a mujeres, en el sentido de que cada uno tiene que cumplir con un rol demasiado específico. Sin embargo, a lo largo del tiempo me voy dando cuenta de que esa palabra-concepto que yo tanto atesoro (feminismo) tiene muchas deformaciones y desviaciones. A mí también me molesta muchísimo el feminismo lesbiano, como lo llamas tú, porque sólo hace más énfasis en la diferencia de géneros. Hacerse víctima como mujer del hombre y llamarse feminista, está mal según mi visión, pues yo lo entiendo como que toda la sociedad es víctima de esta obligación de cumplir roles que te tocan por nacimiento. Decir que el hombre te trata mal porque eres mujer y él hombre es igual de sexista que una mujer diciéndole a otra que cortarse el pelo es de hombres.

Bueno, me gustaría elaborar más mi punto, creo que pronto voy a tener que escribir un artículo sobre mi propia visión (lo que yo llamo anti-sexismo, al ser feminismo una palabra tan manoseable y malinterpretable)

Y repito que te agradezco esta aclaración de conceptos desprendida de la discusión acalorada, me permitió entender mucho mejor.

(sin embargo aún pienso que vanessa no habla de lo que tú llamas feminismo lesbiano)

30 de junio

Ah, y no quiero ser mala onda ni nada con este comentario, sólo un pequeño consejo que yo misma trato de ser capaz de seguir: me da la impresión de que eres demasiado pasional para expresarte, usar insultos no es la forma de argumentar ni tampoco menospreciar al otro. Creo que por mucho que a uno le desagrade lo que el otro piensa, hay que intentar convencer tratando de entender su punto de vista y cuestionándolo, no ponerlo en contra de uno. Me resulta un poco agresiva tu redacción, en especial en los comentarios, y aunque después de leer el artículo sé que coincidimos en algunos puntos, tiendo a rechazar tus argumentos cuando los expones de forma agresiva, aunque soy capaz de entenderlos y compartir algunos.

Jean

17 de julio

Esta columna deja mucho que desear.. como que no va con la línea del quinto poder, es visceral, llena de odio hacia “cierto” tipo de personas e ideologías, y que va en desmedro de las lesbianas.
La palabra “feminazi” solo es utilizada por la persona que odia desde las entrañas la lucha liberadora de la mujer, la que le desagrada ese feminismo que inquieta, que levanta la voz, que libera. Las compara con los “nazi” porque cree que si no piensa como ella, las mete a una camara de gas o hace experimentos macabros con ellos.. ¿cierto?. Lo peor de todo es que sabe hasta quién dijo primero la palabra (un nefasto hombre en un nefasto contexto) y aún así lo utiliza y lo hace propio.. asqueroso por decirlo menos.
Cuando viene de una mujer, en general es de una mujer que siente miedo de perder su posición dentro del sistema patriarcal, la que quiere ganar a toda costa la aprobación de los hombres con estos números de mujeres malas y abusadoras de hombres, que a pesar que son eventualidades (bastante nefastas), no son habituales, ni “a causa de..”, que es lo que quiere enfrentar el feminismo: matar a una mujer solo por ser mujer, de la violencia económica o sicológica en la que están muchas mujeres sumidas.
Y no es una eterna victimización, es un “luchamos para nunca más permitir esto”, lo cual es distinto. Pero para una persona que no comprende el espectro de significados de la palabra “opresión”, no le podemos pedir mucho.
Todo se resume en un: “¡me cargan las lesbianas, apúntenlas, hay que avergonzarlas! ¡ellas discriminan por lo cual hay que discriminarlas al triple!”. Pero la columnista construye tooodo un mural donde se justifica con estudios, numeritos, y principalmente, odio (que emana probablemente de una experiencia personal con la que tiende a generalizar y discriminar, como deja evidenciado aquí).

Definitivamente el machismo ataca desde adentro, desde nuestro propio género, postulando un solo tipo de feminismo, el que le agrada y aprueba el sistema patriarcal.

El feminismo sufre constante cambios, y se vive más de lo que se predica. Si vienes a decirle al feminismo que lo está haciendo mal y vale mierda (en vez de ayudar a mejorar o generar cambios positivos), eres un pequeño peón mas del sistema patriarcal del cual nos estamos tratando de zafar.
Lo bueno es que en los comentarios, hay muchas mas muestras de repudio que de aceptación a tu columna, eso es una señal clara que las mujeres y hombres inteligentes (libres de odio) no te la compran ni en oferta.

12 de octubre

No habia visto esto. Gracias por darme tanta atención, ahora entiendo porque todavia mi columna mencionada en este post siogue teniendo tantas lecturas. Nada más te equivocas en una cosa, producto de tu lesbofobia: Yo no soy lesbiana y mi articulo nunca fue sobre feminismo lesbiano. Era sobre no discriminación y estereotipos femeninos. El odio es siempre ciego. I am sorry for you

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