#Ciudadanía

¡Viva el cambio!

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Un país movilizado ha reemplazado al Chile del sálvate sólo. Podríamos decir que es un fenómeno “antinatural”. El neoliberalismo se implantó en Chile, en su debut mundial, gracias al terrorismo de Estado. Se convirtió luego en modelo durante la posdictadura, cuando la Concertación demandó de la ciudadanía, que había derrotado a la Dictadura, que delegara su capacidad de creación y su voluntad de participación. Justicia en la medida de lo posible, dejar que las instituciones funcionen, equilibrios fiscales: paciencia, prudencia, cordura. Y desmovilización.
 
Producto y condición del modelo que frena la participación social han sido la apatía, los guetos, la precarización, la violencia y los antidrepresivos. No ha hecho fácil, ni el dogma económico ni los consensos políticos de los últimas décadas, el desarrollo de la conciencia crítica, el despliegue de la participación ciudadana o el ejercicio de la solidaridad social. Al contrario, la tolerancia al abuso ha sido financiada mediante créditos usureros. Para el neoliberalismo, pretendida ciencia, la sociedad natural es una de individuos que participan de una libertad que es la abstracción del consumo. Fuera de la libertad del mercado todo es “ideología” y “política”, y caos, en última instancia. La base de la sociedad es el individuo consumidor, no la colectividad, el pueblo, la gente.
 
Naturalmente, ese discurso consagrado en la Constitución se naturalizó. Esa tolerancia a la concentración del poder político y a la concentración de la riqueza decidió, al menos, las tres últimas elecciones presidenciales. Lagos y Bachelet ganaron por un importante porcentaje de votantes que marcaron sus preferencias de mala gana. Con mal gusto votó también por Sebastián Piñera un porcentaje suficiente como para darle el triunfo en 2009.
 
En la segunda vuelta de enero 2010, una amplia primera mayoría votó por un candidato con el único argumento de que el otro era peor. A pesar del supuesto carisma y la ampliación de los subsidios sociales de Bachelet, ya no existía una mayoría dispuesta a entregarle, una vez más, su voto al continuismo. A falta de alternativa posible y si de administrar el modelo se trataba, unos administradores resultaban más o menos igual de eficientes que los otros. Si la única posibilidad de cambio, binominal mediante, era el ofrecido por Piñera, bueno, pensó alguna gente, que sea eso y no más de lo mismo.
 
No resultó así. En las cada vez más masivas marchas se le grita a Piñera, después de insultos que mientan a su madre y a su agilidad mental, “aprende a gobernar”. Siendo la consigna una de las más coreadas, se puede suponer que quienes la cantan descubren que no daba igual, que ahora los inquilinos de La Moneda hacen ‘las cosas’ peor que antes. Que hubo un cambio, y que el cambio fue para peor. Que la Nueva Derecha era muy parecida a la derecha pinochetista. Que, de hecho, se repetían los nombres, y los nombres se siguen repitiendo entre directorios de empresas públicas y ministerios y directorios de empresas privadas. Poco, y malo, el cambio.
 
La movilización social y los principios que la producen, sin embargo, expresan un cambio estructural. No ya entre quienes los prometieron, en vano, sino entre las mayorías que han sido excluidas del diseño y de los beneficios del sistema. Las encuestas muestran un altísimo nivel de rechazo a las coaliciones favorecidas por el modelo político y cuyos dirigentes se han beneficiado con el modelo económico. Además, recogen el descrédito de las instituciones creadas a partir de la dictadura, es decir, que tuvieron y tienen como condición de posibilidad la no “intervención” en el proceso de toma de decisiones de los afectados por las mismas. Instituciones permanentes que, según sus defensores, las movilizaciones hacen peligrar.
 
Nunca como hasta ahora un Gobierno y la oposición institucionalizada habían concentrado tanto rechazo. Nunca hasta ahora, desde fines de la dictadura, las personas se encontraban hablando de su descontento con otras personas. Comprando parafina, en las micros, en las panaderías, para no mencionar las escuelas y centros de trabajo, la gente comenta en voz alta. La palabra de la prensa se desacredita. La palabra, domesticada por la prudencia, comienza a articularse colectivamente. Lo que dice no lo entiende la clase política. Otro idioma se está gestando.
 
Cientos de miles de estudiantes están planteando su protesta frente a un problema estructural (la reproducción de la desigualdad en la educación) y una propuesta de solución, también estructural: fin del binominal, nueva Constitución, nacionalización de los recursos naturales. Trabajadores públicos, portuarios, del cobre, de la educación y del transporte comparten la demanda. Allí radicarían los obstáculos para la participación y la movilidad social: en las formas de hacer política y en las instituciones de la política; en la forma de hacer negocios y en el modelo económico. Tanto la protesta como la propuesta se vuelven tan bien recepcionadas que las encuestas no preguntan por ellas. Y mucha gente se pregunta si las movilizaciones cambiarán algo.
 
Las movilizaciones ya han producido un primer cambio. Si la condición de la reforma estructural en los 70 fue el silenciamiento de la diferencia, las condiciones de posibilidad de cualquier transformación democrática son la expresión de las diferencias, y la protesta y la propuesta surgida de la movilización. De allí el temor de la mayor parte de clase política, las acusaciones de violentismo y politización, primero, y la revitalización del fantasma de la ingobernabilidad y las advertencias sobre el surgimiento de alternativas populistas, ahora. Porque la estabilidad del sistema supone inmovilidad, la resistencia a la transformación se expresa primero como resistencia a la movilización. Los argumentos expresan el desprecio de las elites: los movilizados ‘no saben’ lo que hacen, ‘no saben’ lo que quieren, ‘no sabrían’ que hacer.
 
La respuesta de las movilizaciones es contundente: sabemos lo que hacemos, sabemos lo que queremos, de nosotros depende. Estamos aprendiendo a movilizarnos movilizándonos, estamos aprendiendo a hablar hablando. Los cambios van a tomar tiempo. La única posibilidad de que Chile cambie, sin embargo, ya acontece: se está rompiendo la naturalización del silencio, la celebración de la prudencia, la rutina de la delegación del saber y del poder. ¡Viva el cambio!
 
* Alberto Harambour es historiador y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales
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Comentarios

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10 de julio

Siiiiiiiiiiiiii, vivo en un barrio popular y d gusto escuchar en la micro a señoras de edad hablan con fundamento y propiedad del movimiento.Todo esto ha sido muy sanador 🙂

11 de julio

Si, Erika, leo tu columna y me sorprenden (o quizás ya no) las coincidencias. Aparece por aquí y por allá, por todos lados, la necesidad de encontrarse, solidarizar, sacar la voz. Sanador, definitivamente, como lo llamas tu.

cindy-iriarte

11 de julio

Izquierdas y derechas son y serán expresiones maniqueas de la realidad, expresiones caricaturescas de lo que realmente ocurre, lamentablemente, arrastran no sólo al pueblo inculto detrás de sus banderas, sino que a intelectuales, la pregunta aquí es ¿ cuál es la alternativa?, ¿hay una alternativa creíble, confiable y al menos esbozada para no caer en los mundos oníricos del sistema Chavista u otro del tipo George W. Bush?, la critica solo sirve para descargar nuestros estados de ánimos, así criticas tú, critico yo, criticamos todos, pero me parece que el rol de los intelectuales es tratar de construir, esbozar caminos, alumbrar la ruta por donde caminar ,y evitar tropezar tantas veces con la misma piedra.
Creo que tenemos oportunidades alentadoras de construir un mejor país, pero hay que intentar dejar atrás nuestros paradigmas del siglo pasado, nuestros estados alterados de ánimo e intentar diseñar algo más coherente y más humano.

11 de julio

Javier: en mi opinion, y para usar tus conceptos, la unica “alternativa creible, confiable” es el “pueblo inculto”. Y claro, no puedo sino creer que también con “intelectuales”. Esa es una de las lineas que han diferenciado y debieran diferenciar a una izquierda revolucionaria de la derecha y la centro derecha: defender el derecho de los incultos a gobernarse por si mismos, evitando que los ignorantes nos gobiernen a todos. Y creer que la propiedad y la apropiación no son derechos naturales, sino convenciones sociales, formas jurídicas, que tienen que transformarse para beneficio de las mayorías.

11 de julio

MUY BUEN ARTICULO. MIS FELICITACIONES POR INVITAR AL DEBATE.

EN MI OPINION RESULTA FUNDAMENTAL DIFUNDIR , DISCUTIR Y TRABAJAR LAS IDEAS Y LOS MECANISMOS NECESARIOS PARA TRANSITAR DESDE LA ACTUAL DEMOCRACIA REPRESENTATIVA (VERDADERA OLIGARQUIA, HOY MAS QUE NUNCA CON CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD) A UNA DEMOCRACIA DIRECTA QUE EMANE DE UN PUEBLO EMPODERADO RESPONSABLEMENTE DE SUS PROPIAS DESICONES POLITICAS, ECONOMICAS, AMBIENTALES, EDUCACIONALES, ETC. .

ASAMBLEA CONSTITUYENTE, NUEVA CONSTITUCION, PLEBISCITOS CIUDADANOS….SI PROFUNDIZAMOS ESTE REVOLUCIONARIO DESARROLLO SOCIAL, ESTA ALTERNATIVA SI SE QUIERE, (PARA NO CAER EN EL EVOLUCIONISMO UNILINEAL) QUIZAS, EN EL MEJOR DE LOS CASOS, PODRIAMOS INCLUSO PRESCINDIR DE AQUEL NEFASTO COAGULO DE PODER EJECUTIVO, LEGISLATIVO Y JUDICIAL LLAMADO ESTADO Y HACER CIRCULAR MAS SANAMENTE ESE PODER A TRAVES DE TODO EL TORRENTE QUE CONFORMA NUESTRO CHILE, ABOLIENDO DE PASADA EL MARCO QUE SOSTIENE LA ESCANDALOSA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA Y EL IMPERIO TIRANO DEL OMNIPOTENTE MERCADO.

¿SERA MUCHO SOÑAR?, ES QUE ACASO TENEMOS MIEDO DE NOSOTROS MISMOS Y DEBEMOS SIEMPRE DEJAR EN MANOS DE OTROS NUESTRO DESTINO?

11 de julio

Creo que hay que distinguir dos fenómenos o como queramos llamarlo: uno es la llegada al poder de la derecha a través del triunfo de Piñera, y otra el agotamiento institucional que hay que decirlo, viene arrastrándose desde hace rato, y que probablemente con Frei como presidente se habría hecho manifiesto igual.

Piñera sale electo gracias a ese mismo contexto de agotamiento, marcado por la clara desconfianza de la ciudadanía en cuanto a las élites políticas concertacionistas y también de la Alianza, sólo que luego de cuatro gobiernos en manos de los primeros, ya no confiaban en un quinto. Lo paradójico es que esperaban (ilusamente) un cambio, una nueva forma de gobernar pero dentro de ese mismo agotamiento institucional.

Y en eso se hace manifiesto un error milenario que en parte se refleja en el artículo, de dar demasiada importancia a quienes gobiernan –desde creer que el mejor gobierno es el gobierno de los filósofos- y no a las instituciones mediante las cuales lo hacen, sobre todo para evitar que malos gobernantes nos hagan daño.

El cambio no fue peor o mejor, el cambio más bien ha sido el stato quo del avance del agotamiento y la crisis de representatividad junto a un crony capitalismo cada vez más notorio, que ¡Oh sorpresa! viene arrastrándose desde hace varios años…

Y entonces, la gente se da cuenta, que la clase política, sin esas distinciones ficticias entre derechistas e izquierdistas, sigue siendo la misma de siempre, que se reparten el poder político y corporativo.

El idioma que se gesta no es el reemplazo de unos dominadores por otros o de un oligopolio privado a un monopolio estatal, sino el cuestionamiento y desconfianza permanente por parte de cada individuo a todo poder, se coloque la etiqueta que sea. La gente no quiere nuevos profetas, ni pastores, ni déspotas iluminados. La gente quiere gobiernos decentes, que respeten su poder individual y colectivo.

Saludos

cindy-iriarte

12 de julio

Estimado Alberto : Creo que te equivocas, el pueblo inculto requiere educación, cultura y sobre todo, inclusión para desarrollar ese proceso, hoy no hay inclusión en Chile. La historia ha demostrado con porotos que los pueblos incultos son presa facil de los demagogos y mesías. Respecto a tus banderas de lucha, la izquierda revolucionaria, me suena a las mismas que agita el facismo y aún a las que mantienen las huestes nazis que pululan por ahí, creo que hay que ser postmoderno , y eso implica ver el mundo se otra manera, más humano, mas de singularidades, más de personas, al fin, con un poco más de cariño y no tanto odio.

13 de julio

Estimado Alberto Gato,
Te escribo, una opinión que escribí, como respuesta a esto que tanto tú como los editores de esta pagina han estado planteando en los últimos días.

Hoy parlamentarios chilenos presentaron un proyecto de ley que busca convocar desde el parlamento una asamblea constituyente[1] para la creación de una nueva constitución, esta es posible que no fructifique pero es una muestra clara de cómo las instituciones son permeables a este tipo de demandas y por ello se hace necesario hacer opinión al respecto.

La razón fundamental para solicitar la derogación de la carta magna y agitar su nueva construcción desde las bases populares, es su ilegitimidad, su bochornoso pasado pinochetista y las trabas que le suponen a esta para cumplir los deseos que la gran mayoría ha manifestado (de paso lavarle las manos a la difunta concertación respecto de su responsabilidad haber estado 20 años gobernando para los empresarios).

Me parece interesante que se atribuya a esta suerte de carta magna bastarda tanto poder, tiene más poder que la lucha de clases, tiene más poder ser propietario de los medios de producción, inclusive tiene más poder que todos los esfuerzos cotidianos de cientos de personas por construir organización política para disputar la transformación social.

Aquí es dar muerte a la Constitución bastarda y listo, en adelante, los intereses que defiende el Estado no serán los de los empresarios, el pueblo organizado participara en igualdad de condiciones (a pesar de que por su posición de clase: sus manos son lo único que tienen), los millonarios pertenecientes a la clase alta entregaran sus posesiones para construir un nuevo futuro de Chile (por la igualdad ante la carta magna legitima) y se ejecutan como derechos inmediatos para todos los ciudadanos : el trabajo, la educación, la salud, el transporte, la energía sustentable, la legalización de la marihuana, el matrimonio homo/hetero/bi/trans/pansexual, la protección de los derechos de los animales y no olvidemos por cierto: la integración intercultural, por lo tanto, con legitimidad desde la carta magna, se sanciona el Estado Mapuche y el Mar para Bolivia.

Por supuesto, esto suponiendo que dicha asamblea constituyente consta con la incansable participación mía y de todos mis amigos, los cuales seguramente además difieran en algunos de los puntos anteriormente mencionados.

Perdón, por el procedimiento irónico del comienzo, es solo una manera de llamar la atención y una manera de poner sobrealerta de la manera en que todos y cada uno de estos temas, cuando se han volcado a cuestionar de cierta manera (aún muy superficial) la organización económica del país, la distribución de la riqueza, la explotación en todas sus dimensiones, aparecen quienes vinculan esto a la Constitución, a la binominalidad, etc. como si estos problemas tuvieran que ver con falta de representación de la gente en los poderes del gobierno, ni siquiera del Estado (que ya sería algo un poco más estable en el tiempo).

Tras la veracidad de esta hipótesis, que tanto gusta agitar a los “intelectuales”, pueden existir dos hipótesis posibles y dignas de analizar:

H1.- La organización del Estado responde única y exclusivamente a la constitución que la rige.

Para que esta idea sea veraz deberíamos dejar por fuera todo aquello que alude al papel del Estado dentro del capitalismo.

Es verdad, que sobre eso hay muchas teorías que intentan definir dicho papel, pero asumiendo que vivimos en Chile, en donde el liberalismo ha hecho su cuna a costa de todos los derechos ciudadanos, hay que ser honesto y decir: el Estado, lo único que defiende es la libertad individual de los consumidores y empresarios, y la propiedad privada de los recursos, eso está determinado por el papel el modelo productivo y no por la dichosa hija bastarda, si bien esta última proclama el ordenamiento jurídico de las funciones del Estado y de su relación con los ciudadanos, ella no es otra cosa que la manifestación del ordenamiento del poder que en el capitalismo está subordinado a la cuestión económica.

Lo cual nos lleva a la segunda idea.

H2.- La Asamblea Constituyente ha de transformarse en un acto político cuyas consecuencias no pueden ser otras que la justicia social.

Yo entiendo que los compañeros, tengan en su mente fantasías promovidas por una lectura apasionada de la historia del movimiento popular subterráneo en Chile, que participan de la idea que a los comunistas tanto les ha gustado instalar que se basa en que en la medida en que se abren espacios democráticos de participación se producen transformaciones en la conciencia de consecuencias impresionantes. (Francamente esto no ha sido demostrado en ningún proceso real, la conciencia sobre los derechos cambia en la medida en que dichos derechos se ejercen y no mientras se discuten y así pasa con la lucha y con un montón de otros elementos asociados a la conciencia para sí).

Pero, para ser serios y que esta idea se cumpla, debiesen ser posibles al menos 3 ideas más, bastante discutibles, pero en los cuales por extensión no profundizare hoy:

1. La representatividad es posible. (y esta es otra representatividad, no la que existe en la actual espuria constitución, nadie dice cual, auqnue yo sospecho que es la misma de la concertación, que seguro no es muy distinta a la de la derecha)

2. Una asamblea puede ser igualitaria aún en la desigualdad del capitalismo.(quizas bastaría decir, una asamblea es igualitaria, pero quizá introducir el tema de contradicción de clases y la diferencia de poder que emana de ello)

3. Los obstáculos a la justicia social son puramente simbólicos ( o sea, es hueva de ponernos de acuerdo o con palabras se entiende la gente)

Postulo que las tres ideas recién planteadas son imposibles[2].Por ello, la posibilidad de que una Asamblea Constituyente convocada por el parlamento, cuya finalidad sea la de cambiar la constitución no puede transformarse en un acto político capaz de transformar la realidad hacia la justicia social (puede cambiarse, pero no en esa dirección).

Y tal como está el escenario, ni siquiera es algo que movilice lo suficientemente a la gente como para aprovechar la coyuntura y dinamizar la construcción de organizaciones políticas cuya finalidad sea ganar la justicia social. La apelación a una actividad con tal carácter de institucionalidad no puede sino arrojar más pensamiento institucional.

En resumen, no hay ninguna razón para suponer que una asamblea constituyente que se revele contra la constitución bastarda, vaya a producir otra cosa que la legitimación de los procederes del Estado Capitalista y en el mejor de los casos, algunas cuestiones simbólicas en materia de los principios que se declaran en el capitulo 1, sin embargo, las consecuencias de dicho proceso en el campo de la hegemonía pueden ser arrolladoras en términos de la legitimación de la desigualdad y del status quo.

Hoy en día, cuando hay conflicto social aún en meseta y cuando este conflicto social encuentra su base en el fracaso del capitalismo en cuanto a las expectativas que había sembrado en ciertos sectores de la sociedad[3] y por lo tanto, mediante esto empieza por fin a perder piso como única respuesta legitima de distribución de la riqueza. ¿porqué hay gente que vez de politizar la coyuntura, en vez de ayudar a develar los estragos que produce el capitalismo en la sociedad, se dedica a agitar cuestiones que solo aportan a robustecer la hegemonía del modelo?

En Chile, la cuestión de la participación, NO ES EL PROBLEMA, el problema es la DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA. Y eso no está contenido en ninguna constitución y a menos que me aseguren que en esa Asamblea Constituyente van a eliminar la propiedad privada y van a colectivizar las riquezas de este país, seguiré pensando que ustedes los que proclaman y agitan con esto
(conscientes o no) trabajan para la enajenación.

[1] http://radio.uchile.cl/noticias/122455/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

[2] Hay bastante bibliografía sobre este tema de la representatividad y las condiciones necesarias para la existencia de un acto político. Desde la Filosofia Politica puede buscarse en Badiou y varios otros.

[3] Esta es otra discusión sobre el carácter de las manifestaciones sociales de hoy, pero es muy largo de explicar en este articulo.

14 de julio

Me parece errado desligar la necesidad de mayores espacios de participación política de distribución de la riqueza.

Claro, eso da lo mismo bajo un argumento marxista que plantea eliminar la propiedad privada – ¿Le quitamos el quiosco a la señora Rosa?- a manos de algunos “iluminados con conciencia”, pues se presume que la estructura es lo que determinará todo lo demás. Pero sabemos que esa idea es errada, ha sido un fracaso y siempre lo será. Basta analizar las limitaciones en cuanto al cálculo económico o cómo cambian las preferencias temporales de cada individuo.

Obviando la participación política –en realidad negando con ello la democracia para establecer una dictadura- y sólo centrándose en “la distribución”, terminamos siempre con una casta más igual que el resto encargada de distribuir al resto empobrecido. Y esa casta transfiere el poder como en una monarquía, entre hermanos o hijos. Ejemplos hay muchos.

¿Qué tipo de igualitarismo surge de esto? ¿Qué Justicia social se desprende de ello?

La respuesta la dieron hace años algunos: “El Estado pseudopopular, inventado por el señor Marx, no representa, en su esencia, nada más que el gobierno de las masas de arriba a abajo por intermedio de la minoría intelectual, es decir de la más privilegiada, de quien se pretende que comprende y percibe mejor los intereses reales del pueblo que el pueblo mismo” Bakunin.

“Una sociedad sin propiedad privada también esclaviza a un pueblo. La dictadura puede suprimir una vieja clase, pero siempre se vera obligada a acudir a una casta gobernante formada por sus propios partidarios, otorgándoles privilegios que el pueblo no posee.” Rudolf Rocker

No olvidemos lo que decía el propio Trostky: “El aumento del bienestar de las capas dirigentes comienza a sobrepasar sensiblemente al del bienestar de las masas. Mientras que el Estado se enriquece, la sociedad se diferencia”…“Por las condiciones de la vida cotidiana, la sociedad soviética actual se divide en una minoría privilegiada que tiene asegurado el porvenir y en una mayoría que vegeta en la miseria”.

La gente no quiere nuevos amos…quiere libertad y respeto para sí.

Obviamente, difiero de la idea de que “la conciencia sobre los derechos cambia en la medida en que dichos derechos se ejercen y no mientras se discuten”. Sí así fuera, entonces, la esclavitud no habría sido abolida para la gente de color. El proceso es conjunto. La idea no se puede desechar. Cuando se desechan las ideas, se producen las brutalidades.

Por otro lado ¿Qué entendemos por Asamblea igualitaria y por Justicia Social?

Saludos

15 de julio

José Andrés, en realidad, yo creo que no es tan imposible desvincular la discusión sobre los mayores espacios de participación política y la distribución de la riqueza. De hecho, es lo que ha ocurrido durante la mayor parte de la discusión politica post ’90 en Chile.
Los niveles de desigualdad en este país son de conocimiento público y sin embargo, el debate nunca se centra en las consecuencias politicas de este punto, sobretodo en lo que respecta al reflejo de dicha desigualdad economica en una desigualdad politica en el ejercicio del poder. No es está opinión la que disocia ambos planteamientos, son los discursos demagogicos en torno a una supuesta asamblea igualitaria los que lo hacen.
Todo lo que has desarrollado solo el argumento referido a una determinada organización del estado post colectivización de la propiedad, se refiere solo a ese punto y tiene validez con esa limitación, es decir, lo que describes es una determinada forma de ejercicio del poder en Estados Pseudosocialistas. Pero no es la única forma. La naturalización del pensamiento de Marx, y la referencia mecanica a los ejemplos historicos de una determinada forma de implementación de dichas ideas, es quizas uno de los ejemplos más graves del triunfo hegemonico del neoliberalismo.
En ningún momento de la opinión que escribi me referi a la forma que debiera tomar el Estado postcolectivización de la propiedad. Ese es otro tema. No me haré cargo.
Creo que inclusive, el problema dela distribución de la riqueza es algo que como demanda politica y social tiene expresión en el actual escenario. Demandar educación gratuita, demandar salud gratuita, demandar sueldos dignos, demandar precios reales por la comida, etc son demandas justas y politicamente exponen la aberrante distribución de la riqueza en Chile. Sin embargo, la demanda de asambleas refundacionales o nueva constitución, no lo hacen, de hecho lejos de iluminar oscurecen porque se suman a las falsas promesas de la institucionalidad politica en donde se supone la posibilidad de la existencia de un espacio en donde todos somos iguales.
Respecto a la conciencia, ni siquiera en psicoanálisis, que es la cura mediante la palabra, se producen modificaciones ni en los síntomas, ni en la estructura por el mero hecho de hacer uso de la palabra, deben producirse las condiciones para que esa palabra construya un acto (que por lo demás es casi siempre mudo y sin registro). Por tanto difiero de que se trate de un problema de desechar la idea, sino más bien de la forma de poner en circulación la idea y sobretodo de la posibilidad de que en ese escenario hayan condiciones reales para generar actos políticos que puedan transformar la realidad social. Eso.

Finalmente yo creo que la pregunta es ¿qué entendemos por participación política? En el caso de los seres humanos, en mi opinión, la participación política no puede estar enajenada de sus verdaderas posibilidad de transformar el medio en el que se desenvuelve y eso quiere decir que debe tener poder real. Toda otra forma “de participación” pueden llamarla como sea, pero en definitiva no es política.

Saludos

15 de julio

Estimada Paloma

1) Creo que estableces una relación causal que no es del todo real, y que tiene relación con el debate permanente entre la supremacía del aspecto económico versus el político.

¿Es la desigualdad económica la que genera la desigualdad política; o al revés es la desigualdad política la que genera la desigualdad económica?

Los niveles de desigualdad son innegables, pero esos niveles tanto políticos como económicos se ligan directamente con el poder político, que favorece a ciertos grupos económicos mediante una lógica mercantilista, entregando prebendas y privilegios.

De hecho, es claro que aunque se busque la “igualdad económica” (podrías explicar a qué refieres) e incluso se pretenda establecer por decreto, hay desigualdad política en el ejercicio del poder. Ni la democracia representativa, ni la socialista han logrado superar esa realidad.

2) Recurres a una falacia típica al momento de abordar los cuestionamientos a la teoría de Marx. La falacia marxista de la ideología. Entonces, cualquier crítica sería una falsa idea, “una referencia mecánica”, y “uno de los ejemplos más graves del triunfo hegemónico del neoliberalismo”.

Pero no es así, y se denota la falacia, pues tales críticas, levantadas por anarquistas contemporáneos a Marx y otros pensadores, surgen mucho antes que a algunos se les ocurriera hablar siquiera de neoliberalismo.

Es más, si aplico el concepto de ideología al propio Marx ¿Por qué él escaparía a la lógica mental que le impone su origen de clase?

Si hablas de suprimir algo, debes hacerte cargo de lo posterior. Es fácil quemar libros, pero difícil escribirlos.

3) Nadie niega las demandas ciudadanas tanto políticas como económicas. El punto del debate es lo que se propone como solución a ellas. La gente demanda educación de calidad, gratuita, pero también quiere seguir teniendo cable, comprar tecnología, viajar, etc. La gente quiere ser respetada, no que unos cuantos les digan qué pensar, qué comer, cuánto, dónde y cómo.

La gente quiere que se respeten los acuerdos que hace, que la usura y el fraude no sean abalados por la ley y el subterfugio, pero no se oponen a libertad de elegir en qué supermercado comprar o cuándo viajar…

4) Dices que las asambleas refundacionales “lejos de iluminar oscurecen porque se suman a las falsas promesas de la institucionalidad politica en donde se supone la posibilidad de la existencia de un espacio en donde todos somos iguales”.

La pregunta es ¿Cómo estableces quiénes –y con qué atribuciones- determinan cómo se desarrolla, genera y produce la igualdad? ¿Por lógica espontánea? ¿Por competencia entre caudillos o grupos?

¿Qué es lo que propones en definitiva más allá de la ambigüedad de una sociedad justa?

5) En cuanto a las ideas. Según tú planteamiento, que claramente se basa en la idea de que la estructura, las condiciones reales, determinan las ideas, lo lógico sería sentarnos a esperar que esas condiciones surjan.

¿O flexibilizas el argumento y entonces dices: no, la idea es importante para incidir en las estructuras?

6) ¿Qué entendemos participación política? Primero definamos qué entendemos por política y poder.

Analizando tu argumento, participación política sería todo acto humano. Uno transforma el medio diariamente. Otra cosa es creer y reducir la política a la acción del monopolio de la fuerza, el Estado. Pero con ello, no sólo reduces la política, sino también la sociedad, que es anterior al Estado mismo.

Saludos

16 de julio

Jorge, me parece que estas sosteniendo este debate con un estereotipo de marxista y extraes consecuencias a partir de tus ideas previas, haciendo hablar al texto cosas que no dice. Y así se vuelve un poco dificil.
Yo no hable de nada que se parezca a la falacia que mencionas, de hecho creo que lo que te dije es que la consecuencia del acto politico que significo la caida de los socialismos reales y que hace que gente como tú aún en el año 2011 utilice descontextualizadamente a Bakunin (quien por lo demás estaba escribiendo, como bien lo indicas, para criticar algo que existía en la realidad y no especulaciones acerca de como podría ser en el futuro una sociedad socialista) para plantear como impensable cualquier intento de cosntruir una sociedad distinta a la capitalista. Eso más que con la falsa conciencia tiene que ver con la construcción de hegemonia politica y por tanto, son otras las referencias.
Tampoco me referí a ningún piloto automático de la historia, ni nada que se le parezca. La simple situación de defender la hipótesis comunista no me obliga a responder por todo lo que Stalin hizo bien o mal, o el muro de Berlin, y bla bla bla. Ese es un argumento que rebaja la discusión pues queda en un punto muerto.

15 de julio

Me alegro mucho de que el artículo motive, primero, y motive la discusión. En mi opinión, discutir en estos momentos sobre la sociedad sin clases y la extinción, la destrucción o la abolición del Estado es, como decirlo?, algo que puede esperar. Se han derramado por ello rios de sangre y se han escrito al respecto unos cuantos millones de páginas . Las dos mias aquí publicadas no pretendían concluir nada al respecto, ni mucho menos sugerir que las asambleas constituyentes fueran a conducirnos al socialismo o a la felicidad. Mas bien, lo que intenté plantear fue que la condición de cualquier transformación pasaba por la participación, la movilización, la discusión, y que eso se estába produciendo, que ello significa un cambio estructural, sustantivo, de correlación, o lo que sea, y que eso era motivo de emoción, esperanza, celebración, o lo que sea.

Jugar a encontrar las siete diferencias con quienes se están movilizando o escriben desde una perspectiva transformadora puede ser entretenido. No para mi. Creo que el momento demanda producir puntos de contacto. Para mi alegría, ese minimo comun multiplicador está planteado en las movilizaciones sociales, y los menciono en el textito: fin del binominal, nueva Constitución, nacionalización de los recursos naturales. Creo que desde alli se puede sumar, y construir una alternativa política mayoritaria, democrática, popular, pluralista, transformadora, libertaria, revolucionaria, o lo que sea. Para el Chile realmente existente.

Seguro que la vida da para una vida de debates. No le pidamos todas las respuestas a una pequeña columna ni al huevón que la escribe. Varios comentarios aquí publicados son columnas o artículos en si mismos. En cada uno de ellos encuentro puntos con los que me identifico y otros que podría discutir, en su justa dimensión, como otros aportes, sobre otros temas. Hay que tener claro, eso si, que si alguien viene con todas las respuestas, o con apelaciones a la pureza, es mejor que las publique en la sección autoayuda.

16 de julio

Gato, en ningún caso me interesa jugar a buscar las siete diferencias, ni nada por el estilo. Pocas veces me involucro en estos debates, pues como mucha otra gente también tengo mil cosas que hacer.
La única razón por la cual he intervenido es porque me parece sumamente importante que en está coyuntura se debata críticamente el objetivo y las consecuencias para la legitimación del orden que tiene el atribuir toda la responsabilidad a la constitución del ’80 y además agitar esta figura de asamblea constituyente y nueva constitución. En ese sentido, me parece un acto de responsabilidad plantear ese debate.
Quizás el problema es que todas estas ideas ya sólo se estan pensando para el “Chile realmente existente” y yo sigo creyendo que “Otro Chile es necesario”… y bueno, asi va la vida…
Saludos

16 de julio

Estimada Paloma

Estoy abordando planteamientos específicos en la discusión, como suprimir la propiedad, que sin más, parecen ser dichos como la panacea a un problema. Las críticas no se basan en un estereotipo marxista, sino en las críticas lógicas a la teoría misma.

El escrito de Bakunin apunta directo a la teoría de Marx en cuanto a la dictadura proletaria. Es decir, a reemplazar un monopolio por otro. ¿Descontextualizado? Para nada. Al contrario, muy vigente, pues se tiene presente que el problema no es qué tipo de autoridad se tiene, sino la autoridad misma. Y esa crítica la hacen muchos como Benjamin Tucker, antes que siquiera surgiera algún “socialismo real”.

¿Tú sabes cómo sería una sociedad socialista sin propiedad privada, o sólo estás especulando “acerca de como podría ser en el futuro una sociedad socialista? ¿Por qué según tú, la solución es suprimir la propiedad? ¿Lo sabes?

¿Por qué caen los socialismos reales? ¿Por causa del capitalismo o por causa de las propias falencias del proyecto instaurado? ¿O por causa de las limitaciones humanas para pretender un cálculo económico centralizado? ¿O por causa del propio actuar humano?

¿Hegemonía política? Que yo sepa los anarquistas –de diverso talante- son marginales en lo que podría llamarse la hegemonía política. La mayoría, derechistas e izquierdistas son estatistas, sólo difieren en cuanto a quién deben usar el monopolio de la fuerza y en qué áreas.

Reitero, las críticas van a la idea marxista, no a los hechos y actos cometidos por quienes intentaron ciertos proyectos, usando tal etiqueta. El debate está abierto.

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Segunda vuelta: ¿qué esperar para la ciencia?

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#Política

Chile Vamos: ¿a dónde?

La primera vuelta de las elecciones presidenciales desmintieron rotundamente a las encuestas que con un claro sesgo ideológico y serios límites metodológicas instalaron, durante meses, la victoria ineluc ...
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#Política

El progresismo es mayoría política y electoral

El mensaje es, la población con salir a votar estuvo a punto de generar un gran cambio que hizo asustarse a muchos analistas en un primer momento, y que dejó como gran triunfante al Frente Amplio, que har ...
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#Política

El Frente Amplio, una gran lección para todos

Popular

Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto ...
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#Sociedad

El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

Para nosotros los psicólogos, cuando la química (no racional) te impide dar tu 100% con un paciente estás obligado a derivarlo a otro, luego, si eres responsable, tienes que analizar porque no toleraste ...
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#Política

Cero tolerancia al Rincón que mata en mala

Ahora bien, en estas elecciones no da lo mismo quien gobierne los próximos años, lo que está en juego es decidir el país que soñamos.
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#Ciudadanía

Porque no da lo mismo quien gobierne

Nuestra participación y la de muchos otros es la que hace posible orientar la dirección de un país en un sentido u otro. Un grano de arena no hace una montaña, sin embargo un gran número de granos, sí ...
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#Política

¿Por qué no votar?