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Sergio Villalobos y la crónica de un racismo empedernido

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El historiador Sergio Villalobos ha vuelto a emitir opiniones que menosprecian la relevancia del pueblo Mapuche en la conformación del Chile actual. En su carta publicada por El Mercurio el 15 de mayo, trata de explicar que el Mapuche ya no existe porque se habla poco el Mapudungún y que hace siglos el mestizaje ha hecho desaparecer su cultura.

Me permito expresar mi total desacuerdo con el Premio Nacional de Historia y denunciar, una vez más, el perfil xenófobo y racista que lo ha caracterizado siempre.


El Mapudungún no solo es una lengua viva y muy presente en la cultura de Chile, sino que además, es expresión de una cosmovisión con una riqueza inconmensurable en la comprensión del mundo

Para comenzar, un hecho. El viernes 22 de marzo de este año, al interior de la Basílica de la Merced, se relanzaba un libro denominado “Glosario etimológico originario” cuyo autor, el Fraile Pedro Armengol Valenzuela Poblete, miembro de la Orden Mercedaria de Chile,  lo presentó a la luz pública por primera vez en el año 1918. El texto, publicado por la Editorial de la Pontificia Universidad Católica, recopila más de 10.000 vocablos de las lenguas indígenas, especialmente mapuche, incluyendo el sentido, historia y origen de cada palabra.

Quisiera decirle al señor Villalobos que el Mapudungún no solo es una lengua viva y muy presente en la cultura de Chile, sino que además, es expresión de una cosmovisión con una riqueza inconmensurable en la comprensión del mundo. Esto, por cierto, no alcanza a ser comprendido por alguien que, desde una posición ideológica servil a los intereses de la cultura dominante, mira al pueblo mapuche como un hecho sin ninguna importancia.

Lo que más sorprende –si algo puede sorprender de él-, es que el señor Villalobos sostiene sus apreciaciones sobre la base de fuentes que él define como válidas, creyendo que a partir de unos cuantos datos, es posible caracterizar fehacientemente una realidad social compleja. Este simplismo sostiene su no menos simplista opinión, propia de una historiografía en desuso que avaló, desde una mirada “civilizatoria” y etnocéntrica, acciones tan reprochables como el genocidio de pueblos indígenas enteros.

Por otra parte, el señor Villalobos fundamenta su extemporánea opinión en la inexistencia de una “raza pura”, en tiempos en que el desciframiento del genoma humano nos ha demostrado que no existen razas, sino apenas variaciones genéticas. También se refiere al escaso uso del Mapudungún como una supuesta prueba de la inexistencia de todo un pueblo. Al respecto, este señor omite que el escaso uso de la lengua originaria fue producto de un sistemático hecho de fuerza que por siglos negó, prohibió y castigó, -incluso en la institución escolar-, el uso de nuestra lengua.

También el señor Villalobos afirma que, en vez de gastar recursos en una supuesta lengua muerta, se debiera estudiar inglés y Chino-Mandarín, bajo una perspectiva completamente mercantilista y pragmática, ignorando que en todo el mundo se ha fortalecido la recuperación de lenguas vernáculas. No está en su ámbito de comprensión que, por ejemplo, la revitalización del eúskera, el catalán y el gallego, en la cuna del habla castellana, respondió a procesos largos de recuperación de las identidades culturales en el marco del respeto a la diversidad.

El señor Villalobos manifiesta limitaciones para entender que la identidad cultural es un derecho humano. Los pueblos se sustentan fundamentalmente en el auto reconocimiento y, por lo tanto, la identidad o pertenencia indígena no se agota en apellidos, características físicas o usos lingüísticos. En nuestro caso ser mapuche hoy es asumir una condición histórica y cultural como pueblo e, incluso, como pueblo-nación hacía el futuro.

Además, el señor Villalobos insiste en llamarnos “araucanos”, desconociendo que esta fue una denominación impuesta por el genocida imperio español y que no corresponde a la autodenominación aceptada.

Finalmente, y esto nos parece lo más importante, el señor Villalobos afirma, desde la más profunda ignorancia, que “el lenguaje autóctono solo sirve para expresar las cosas más corrientes, y que es inútil en las ideas más abstractas y elaboradas”. El claramente no entiende que, por el contrario, el idioma castellano no alcanza, con su limitado y taxativo lenguaje, a traducir el complejo sistema simbólico del Mapudungún.

¿Por qué será, señor Villalobos, que en todo el mundo se vuelve a valorar y proteger las lenguas indígenas? Se lo diré de modo simple. Estas lenguas recogen las expresiones más antiguas de la humanidad, aquellas que dieron origen a la comprensión del mundo que hoy tenemos. En todas partes, la gente está queriendo volver a ese origen, pues nuestras “civilizaciones” han llevado al planeta a su inminente desaparición.

Los mapuche tenemos nuestra lengua propia, vigente y hermosa, que no es copia de ninguna otra, a diferencia de la identidad chilena, que no tiene idioma, religión ni cultura propia, transformándose en “una copia feliz” de culturas foráneas, con toda su carga simbólica ajena, transformándose en otra herramienta de dominación.

TAGS: #Mapuzungun Mapuches Racismo

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20 de Mayo

Pienso que Villalobos es un hombre valiente, dice las cosas como son y por supuesto es denigrado, tratado con todo tipo de epitetos como el que Ud. usa, “xenófobo”, “racista”, “ servil”, pero es un académico reconocido, no un político, menos una persona que quiere ser algo que no es, le recuerdo que Ud. al igual que todos nosotros tiene sangre de la planicie manchega, aunque no le guste es Ud. mestizo, chileno. Debería abogar por la unidad de este Chile, un país compuestos por muchos, muchos “mestizos”, tan extraños como alemanes con nativos, belgas con nativos, africanos con nativos, eso es Chile, no contribuya a generar odios que no existen, guerras que dejamos atrás, ni divisiones entre nosotros, ni delpifarros del dinero de todos y que al final del cuento sólo van a dar a los bolsillos de los mismos de siempre, finalmente le recuerdo que Chile no es España, no son realidades paralelas.

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