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eLearning y sociedad

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Que lo virtual – el eLearning o formación en línea, y el Teletrabajo- viene copando la agenda pública de los países, empresas e instituciones educativas a nivel global, es hoy tan evidente como los problemas asociados a la puesta en marcha de estas disciplinas. La evidencia acumulada en estos cortos meses demuestra que, en buena medida, el despliegue de estas disciplinas se ha hecho improvisando y sin una estrategia institucional madura. Los casos en contrario, son la excepción, no la regla. Con todo, estamos hablando de millones de personas que están viviendo esta experiencia en el mundo entero.

Pero cuidado. Tan de súbito como la irrupción del eLearning y el Teletrabajo, así también surgen “los especialistas” con frases rimbombantes: “Llegó para quedarse”, “el Teletrabajo ya es un hecho”, “Este cambio no lo para nadie”, se lee y escucha por doquier, como si se tratara de procesos rígidos, sin dinámica y al margen de múltiples realidades institucionales, nacionales e incluso individuales y familiares.


El país requiere de políticas públicas coherentes con una estrategia de desarrollo inclusivo, también en la dimensión digital y requiere de una Institucionalidad robusta que las ordene y sostenga en el tiempo

Quienes llevamos años vinculados práctica y académicamente a estas disciplinas, sabemos que nada de eso es así. Sabemos, por ejemplo, que una mala experiencia puede hacer abortar un proyecto de esta naturaleza en una empresa y puede fomentar el abandono de los alumnos si se trata de una Institución educacional. Sabemos que existen brechas digitales generadas por condición social, por acceso a Internet, por ancho de banda, por acceso a equipos y por cambio tecnológico, incluso en los nativos digitales. Otro tanto lo aportan malas empresas que se aprovechan de la situación pandémica al no proveer los servicios que prometieron.

Sabemos, por otro lado, que en la implementación de estas disciplinas, se requieren competencias blandas y digitales específicas tanto en el caso de jefes y trabajadores, para el Telerabajo; como para profesores-estudiantes a nivel educacional. También sabemos de sus ventajas, hoy ampliamente difundidas en Internet, tantas, que eso corresponde al pasado.

Pero por otro lado, la experiencia digital masiva se está desarrollando en el contexto de una crisis, traumática para muchas familias y para lo que además el mundo que habitamos no estaba preparado. Dicen los especialistas que cuando las experiencias ocurren en contextos traumáticos, la mala experiencia se fija en el cerebro humano para asociarla luego a situaciones semejantes.

Una mala experiencia en estos soportes puede ser, por ejemplo, agobiar a los estudiantes con tareas y luego abandonarlos en las plataformas, cambiar las reglas del juego según la conveniencia particular de quien las controla o no declarar los términos de su funcionamiento, definir plazos arbitrariamente y no comunicarlos. También, jefes controladores con pocas habilidades blandas en el Teletrabajo. De todo esto algo se comienza a conocer en el mundo entero.

En consecuencia, superada la crisis, ¿podría alguien asegurar responsablemente que la experiencia digital no sea rechazada por segmentos importantes de la población? ¿Por qué las personas querrían privilegiar lo digital por encima de la presencialidad si cuando tuvieron forzosamente que utilizarlo les aportó poco, les consumió mucha energía al intentar hacerlo y finalmente toda la familia terminó estresada ? ¿ Y qué decimos de aquel porcentaje de la población excluido de estos bienes?

Más que dar por cerrado estos procesos, con frases rimbombantes como las citadas y otras del mismo tono que de seguro seguiremos conociendo, corresponde más bien abrirnos al aprendizaje, escuchar y empatizar con quien debe hacer su trabajo o estudiar mediado por estas tecnologías en condiciones poco apropiadas, como cuando en torno a un PC, padres e hijos deben teletrabajar y telestudiar al mismo tiempo. Y prepararse para hacer las cosas bien, motivando la reflexión para incluir y avanzar como comunidad.

Al respecto, estudios recientes por parte de la CEPAL (1) y y otro de la UNESCO (2) además de infinidad de publicaciones en periódicos electrónicos del mundo entero, dibujan un abánico comprehensivo de la revolución digital en curso y proporcionan datos concretos sobre todos estos temas así como recomendaciones para la formulación de políticas públicas que bien vale la pena conocer .

Con respecto a Chile, unas breves líneas. En primer lugar, desde el punto de vista del desarrollo y penetración de tecnología digital, el país ha logrado construir una infraestructura tecnológica relativamente avanzada y funcional desde inicios de los 90 y así ha continudo hasta nuestros días. (3).”No es la mejor del mundo”, como pareciera ser el caballito de batalla de algunas autoridades, pero sí existe en prácticamente todo el territorio nacional y lo conecta.

Luego, presionado por la pandemia, Chile logró sacar adelante una Ley de Trabajo a Distancia, lo que es un avance. Sin embargo, es preciso consignar que el Teletrabajo no se agota en la Ley. De hecho, hay zonas grises como horarios interminables que reportan trabajadores, costos en energía eléctrica y reproducción de malas prácticas en ambiente virtual por parte de jefaturas, entre otros aspectos, que surgen de su implementación y que tendrán que ser recogidos por una reglamentación que regule este nuevo tipo de relación laboral, además, por cierto, de los cambios culturales involucrados que es necesario promover.

Una visión tecnocrática, jefaturas autoritarias, gerentes indolentes, inflexibles, aplicada a lo digital, solo será fuente de conflicto, aumento de licencias médicas y en el marco de la pandemia, repercutirá en estrés familiar adicional al existente. De nuevo, si ese es el Teletrabajo que “llegó para quedarse”, no gracias.

En cuanto al eLearning, cito textual “ todos sabemos que la educación virtual no reemplaza ni es equivalente a la educación presencial, en la sala de clases y que los compañeros, los amigos, los profesores, la sala de clase y los recreos, son parte esencial y enriquecen la vida de los estudiantes.” Presidente Sebastian Piñera (4 ).

Si la “educación virtual no reemplaza ni es equivalente a la educación presencial” ¿ por qué razón no aplicar el mismo razonamiento a la Automatización de procesos productivos y servicios, al e-Commerce o, en un sentido más amplio, a la Transformación Digital que desarrollan empresas de distintos rubros o la robotización, que reemplazan personas por máquinas y en el caso de nuestro país, además, con consecuencias sociales catastróficas?

En todos estas actividades ocurre lo mismo que en los encuentros de estudiantes, “ los compañeros, los amigos… son parte esencial y enriquecen la vida…”, en este caso, de los trabajadores y de las empresas.

¿Por qué el Presidente hace una afirmación respecto a la educación virtual, sin hacerla extensiva a las demás actividades crecientemente impactadas por la tecnología digital? La respuesta a esta pregunta no es digital.

Es política y comunicacional, por cuanto el Gobierno se proponía instalar en el país un aire de normalidad y el regreso de los estudiantes a clases, lo mismo que los trabajadores del sector público a sus puestos de trabajo, respondía a ese propósito. Las cifras de nuevos contagiados prueban que la orientación del Gobierno ha sido un profundo error. Lo peor, terminó exponiendo a sectores de la población al contagio.

Retomando, la evidencia pareciera indicar que nos aproximamos más bien hacia el desarrollo de ecosistemas de aprendizaje, en el que coexistan distintas modalidades en complemento colaborativo. Estos ecosistemas, así concebidos, nos podrán permitir incorporar desde recursos tecnológicos de última generación, variadas metodologías y, por qué no, hasta tiza y pizarrón. Lo importante es que desarrollemos capacidades como país para poder utilizar las nuevas combinaciones que nos presenta el desarrollo tecnológico y reutilicemos los recursos que marcaron décadas pasadas.

En terminos de mediano y largo plazo, Chile debe dotarse de políticas públicas consistentes para abordar la revolución digital en curso en todo su amplio espectro, desde el eLearning y el Teletrabajo hasta la automatización y la robótica.

Así, por ejemplo, el país podría proponerse reducir las brechas digitales existentes entre quienes tienen acceso a tecnologias de última generación (4g y 5g) y quienes, en el otro extremo, son marginados del acceso a estos bienes al no poseer acceso a Internet o de aquellos que, poseyéndolo, carecen de banda ancha suficiente para optimizar su uso, y otros más sin equipos. Más preciso aun, suman otra marginación, porque ya cuentan en sus espaldas con muchas otras formas de marginación social y económica.

Más en general, un estudio del Foro Económico Mundial dado a conocer el primer trimestre de 2019 (5) abunda en antecedentes sobre el modo en que la automatización y la robótica modificarán los mercados laborales.

En Chile esa realidad ya comienza a expresarse en el comercio, la minería, la medicina y la banca, pero el país carece de una visión integral y proyecto nacional que sea capaz de articular esos procesos cautelando todos los factores, poniendo especial atención en evitar que estos avances tecnológicos ahonden la ya profunda fractura social del país. Temas sobre lo que este autor ya ha puesto sobre el tapete. (6).

El país requiere de políticas públicas coherentes con una estrategia de desarrollo inclusivo, también en la dimensión digital y requiere de una Institucionalidad robusta que las ordene y sostenga en el tiempo. A estas alturas, con toda la evidencia acumulada, es casi de mala fe suponer que todos estos poderosos procesos los gobernará el mercado.

Referencias:

  1. Oportunidades de la Digitalización en América Latina Frente al COVID-19. CEPAL 2020.
  1. Covid-19 y Educación Superior: De los efectos Inmediatos al Día Despúes. Análisis de Impactos, Respuestas Políticas y Recomendaciones. UNESCO. Abril, 2020.
  1. Ver SUBTEL: https://www.subtel.gob.cl/estudios/internet-y-sociedad-de-la- informacion/
  1.  Sebastian Piñera, Presidente de la República de Chile. Cadena Nacional, Abril19 de     2020.
  1. The Future of Jobs Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial       Revolution.WEF: http://www3.weforum.org/docs/WEF_Future_of_Jobs.pdf
  1. CCerpa. EL Quinto Poder. https://www.elquintopoder.cl/sociedad/cuarta-revolucion-industrial-y-ahora-como-seguimos/

 

TAGS: #BrechaDigital elearning

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