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Una nueva brecha digital: la cognitiva

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Los recientes resultados del SIMCE TIC permiten dar una dosis de realidad a las efectivas habilidades que los estudiantes tienen en el manejo de las herramientas y recursos digitales.

Todos nos hemos sorprendido reconociendo en las nuevas generaciones destrezas que parecen innatas en el manejo de computadores, dispositivos táctiles o en la interacción con diversas pantallas. Es cierto, la libertad con la que los jóvenes se aproximan mediante el ensayo y error al conocimiento de los dispositivos digitales es una propiedad que distingue a las nuevas generaciones y no deja de sorprender a los adultos que no nacieron con esta oferta digital.

Pero estas destrezas no necesariamente tienen relación con la posibilidad de desenvolverse fluidamente en tareas más complejas y significativas. En palabras simples, saber buscar información en Google no implica que el usuario pueda discriminar adecuadamente cuál de las miles de alternativas que le ofrece el buscador es la más adecuada y pertinente a su requerimiento. Conocer el menú de herramientas del procesador de texto no garantiza que el uso de estas herramientas mejore la habilidad para expresar y comunicar ideas a través de la producción de textos.

De acuerdo con los resultados de esta medición, muy pocos estudiantes (el 3,3%) logran demostrar un nivel avanzado que les permita integrar información de diversas fuentes y articularla con sus propias ideas.

Tenemos una nueva brecha digital. La brecha cognitiva.

Esta vez no se trata solo de las obvias diferencias que se producen entre los que tienen acceso de los que no lo tienen. La nueva brecha se relaciona con las diferencias entre quienes están siendo capaces de utilizar sus destrezas digitales para incrementar sus oportunidades de aprender de quienes no son capaces de hacerlo.

Los resultados de esta medición deben servirnos para tomar buenas decisiones. Los principales elementos a definir deben estar orientados a disminuir esta nueva brecha.

Por una parte, parece necesario incrementar las oportunidades de acceso y dotar de mayores posibilidades de experiencias digitales a los grupos sociales que no están teniendo esta posibilidad. Siete de cada diez alumnos del grupo socioeconómico más bajo no tiene conexión a Internet en sus casas, mientras que en el grupo más alto esta limitación se reduce a uno de cada diez. ¿Es razonable hoy que un estudiante de segundo medio no tenga acceso a Internet cuando lo requiere fuera del liceo? Pareciera que no.

Pero se corre el riesgo de incrementar la brecha cognitiva si al mejoramiento del acceso no se le acompaña de dos ingredientes fundamentales: contenidos y modelos pedagógicos que favorezcan el desarrollo de habilidades para el aprendizaje.

La oferta de contenidos es abundante y diversa en la red, pero no necesariamente pertinente a las oportunidades de interacción que los formatos digitales ofrecen y que las habilidades TIC para el aprendizaje requieren. No se trata en este ámbito de replicar la visión enciclopedista clásica, en que el consumo de contenido es unidireccional entre el productor y el lector pasivo. Ese modelo tradicional no va a ayudar a generar habilidades que permitan analizar, discriminar y tomar decisiones eficientes en los estudiantes. Los nuevos contenidos deben estar a la altura del desafío y ofrecer a los estudiantes, experiencias activas de manipulación, intercambio y generación de nuevo conocimiento.

Pero finalmente, el principal desafío sigue siendo lo que ocurra al interior del aula.

Este no es un problema de infraestructura, el verdadero reto está en incorporar nuevos modelos pedagógicos que desarrollen y exijan el desarrollo de habilidades TIC para el aprendizaje. Mientras se siga evaluando el aprendizaje a través de cuestionarios que deben ser memorizados por los alumnos, lo más probable es que las tecnologías sigan siendo preferentemente utilizadas para copiar y pegar. Mientras las clases sigan siendo fundamentalmente expositivas y frontales, las tecnologías seguirán replicando la pizarra tradicional a través del uso del power point.

Mejorar acceso a la infraestructura digital, contar con una nueva generación de contenidos e instalar nuevos modelos pedagógicos en el aula no va a ocurrir espontáneamente. Por eso, junto con el desarrollo de nuevas evaluaciones o mediciones que permitan conocer el desempeño de los estudiantes, se requiere con urgencia que las políticas públicas en el área ofrezcan propuestas ambiciosas, de corto y mediano plazo, que movilicen hacia planes de trabajo que permitan desplazar positivamente las habilidades TIC para el aprendizaje.

En educación, siempre se evalúa para mejora lo que implica tomar decisiones e implementarlas. Este es un buen momento para hacerlo.

* Sobre este mismo tema, te recomendamos leer a Jimena Cosso de Educación 2020: “Una generación 2.0 en aulas con tiza y pizarrón” y de Sebastián Barrientos, director del programa Enlaces del Mineduc, “SIMCE TIC: el desafío de Enlaces”.

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Foto: Chile Ayuda a Chile / Licencia CC

Comentarios

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16 de abril

Creo que en éste tema, como en muchos otros que tienen que ver con el aprendizaje la clave está en “en enseñar a pensar” con las herramientas intelectuales que se tinten disponibles… esto es diferente de aprender a usarlas, es dar un paso más adelante.
Observando y conversando con jóvenes en su aventura escolar los veo centrados en la operatoria y no en el sentido que tiene lo que hacen. También me ha sorprendido que se mueven con soltura y eficiencia en los juegos y páginas sociales que le interesan… ¿nuestra manear de enseñar ¿estará equivocada?

Una generación 2.0 en aulas con tiza y pizarrón | El Quinto Poder

17 de abril

[…] ** Sobre este mismo tema, te recomendamos leer la entrada de Hugo Martínez, “Una nueva brecha digital: la brecha cognitiva”. […]

17 de abril

Me parece muy riesgoso igualar los conceptos como lo haces tu acá. Igualas brecha digital y brecha cognitiva. Creo que es riesgoso porque se asume el “enculturamiento” en una práctica academicista, el uso de las TICs, como un reflejo de la cognición.
Personalmente, no me parece serio afirmar que el aprendizaje (en abstracto) dependa de lo que ocurra en la sala de clases. En eso, concuerdo con que es necesario agregar los ingredientes esenciales: contenido y modelos pedagógicos. Pero esa conversación implica agregar que el aprendizaje se hace sobre la base de “aprender algo” y no solo de “aprender”. Los estudiantes, queramoslo o no, van a aprender independientemente de nuestras intervenciones. Podrán aprender otras cosas, quizá no lo asociado al academicismo que implicas como “deseable”, pero si lo harán con lo que consideren, conciente o inconcientemente, necesario para desenvolverse en sus ambientes.
Esa capacidad de aprender es una habilidad humana, la cognición, y no depende de la era digital. Por eso, establecer que la brecha digital implica una brecha cognitiva es una extensión inadecuada de las desigualdades en el acceso a las prácticas académicas que exige la escuela. Las personas no tienen menos (o más) cognición por estar menos (o más) enculturadas con el uso de la TICs. Creo que no necesitamos seguir encasillando aún más a quienes no tienen las oportunidades de acceder a las prácticas académicas deseables como “deficitarios cognitivos”. Para eso ya hay suficiente.

rubén gonzález

17 de abril

Si vuelves a leer el texto con calma verás que Martínez usa la categoría cognitiva como una categoría superior y desplaza el tema digital a un plano de las destrezas. En eso estoy con él. No se trata de entregar un computador por niño si lo que hacemos es reemplazar cuadernos por pantallas. Las destrezas digitales bien instaladas debieran desafiar nuevas y más elevadas cogniciones.
Sobre si aprender en el aula es o no es una cuestión independiente de la voluntad del maestro, eso parece obvio. Es decir hay categorías superiores que no siempre son producidas por la agenda del profe, pero eso no menoscaba la agenda. La hace necesariamente refinable.
Por lo demás, creo que Martínez escribe como la viuda del modelo digital que con tanta fuerza arenga desde sus espacios, cuestión que parecía obvia a los ojos que declaramos residencia en ña periferia y no en el “centro”.

hmartinez

17 de abril

Hola Iván. Dos comentarios a tus observaciones. Concuerdo plenamente con que la capacidad de aprender no está determinada por mediaciones como el acceso a las tecnologías u otros recursos. Sin embargo, considero que existen ambientes que favorecen el aprendizaje y otros que lo obstaculizan. No intento igualar las brechas, intento precisar que al medir las habilidades TIC para el aprendizaje (como pretende el SIMCE TIC) debemos sincerar que la sola exposición a las tecnologías ni la adquisición de las destrezas funcionales en la interacción con los dispositivos, no garantizará mejores resultados en estas habilidades para aprender. Si lo tenemos claro y lo sinceramos, podemos pasar al segundo paso esencial: ¿cómo generamos mejores ambientes de aprendizaje para el desarrollo de esas habilidades?

SIMCE TIC: el desafío de Enlaces | El Quinto Poder

20 de abril

[…] ** Sobre este mismo tema, te recomendamos leer las entradas de Jimena Cosso de Educación 2020, “Una generación 2.0 en aulas con tiza y pizarrón”, y de Hugo Martínez, “Una nueva brecha digital: la cognitiva”. […]

23 de abril

He tratado de motivar las participación de colegas en herramientas de Comunicación como los Grupos de Trabajo de google, pero después de múltiples intentos para que Acepten la Invitación para formar parte del Grupo, resulta que muchos colegas todavía no incorporan en su rutina diaria la Lectura del Correo Electrónico.

Cuando fui Capacitador del Proyeto Enlaces por allá en el 97 del siglo pasado, cuado llegabamos al tema del Correo Electrónico, mucho colegas tenían problemas en la redacción de una carta.

A la vida de estos antecedente, me gutaría escuchar la voz de los expertos sobre que hacer para cambiar nuestras prácticas pedagógicas.

Carlos Toledo

http://www.chilepodcast.cl

Paola Andrea Turra Pino

24 de abril

El tema que se expone es de suma importancia, ya que a través de la gloablización, tenemos la obligación como sociedad, adquirir los conocimientos necesarios para desenvolvernos con las nuevas tecnologías, que sin lugar a dudas, se convierte en estrategias y metodologías nuevas para fomentar el proceso de enseñanza aprendizaje. Un gran desafío, es poder generar instancias de reflexión, con respecto a lo que se esta enseñando y fomentado en las aulas, faltan más docentes con capacidad de proactividad y principalmente curiosos por la información, incentivarse con las nuevas etapas que nos ofrece el mundo de hoy, y a su vez brindar actividades más significativas tanto para el mismo como para el educando.

Paola Muñoz Merino

25 de abril

Me pareció un texto interesante y toca varios puntos simultáneamente, como la forma de hacer clases en donde personalmente creo que por mucho tiempo a sido la causante de una brecha cognitiva en donde se prima la memorización por sobre la construcción de aprendizajes, en donde el proceso no tiene protagonismo al momento de aprender, por otra parte las TIC serán utilizadas correctamente cuando el aula deje de limitar a los educandos y le entregue herramientas reales para ser utilizadas en esta área.
No basta con que las TIC estén incluidas en el plan de estudios, se necesita que sean efectivas y reales ,que apoyen al individuo en su proceso de enseñanza y aprendizaje.

Constanza Alejandra Soto Ayamante

25 de abril

Estoy de acuerdo con el tema porque las TIC hace que se faciliten los aprendizajes de los niños y niñas haciéndolo de una manera didáctica , pero para mi es considerado como una herramienta de apoyo porque no me garantiza un aprendizaje seguro , ya que existen ciertas distracciones que pueden provocar mas la atención en los niños y niñas.
Para mi desempeño como educadora a futuro lo pondría dentro de mis actividades ya que puedo desarrollar mas la atención en ellos por la forma didáctica en la que se enseña ya sea a través de juegos , escribir letras del abecedario , relación fonema grafema ,etc.

26 de abril

La problemática aquí planteada pasa también por cómo logramos despertar en los estudiantes de secundaria – y universitarios- un interés real, y no acicateado meramente por la presión de una evaluación ni las expectativas de los padres, por consumir y digerir información. Cómo despertamos su curiosidad para que ir al colegio no sea un trámite; no sea la “clase latera de la vieja de matemáticas”, y para que los libros que les son asignados no representen un desgano. Me podrán responder: `fácil: motivación´. Pero, ¿cómo llegamos a ella? Tengo, creo, un pedacito de respuesta: darle sentido, desde los profesores hasta las familias, a la actividad educativa. Se entenderá la profundidad del concepto.

Sylvia Corrales Ruiz

26 de abril

Considero sumamente importante el tema, ya que lo que hay que apoyar es que se le de un nuevo uso a las tecnologias de la informacion de manera que los niños y niñas de nuestro pais puedan generar habilidades que les permitan utilizarlas de manera adecuada para asi mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje que hasta hoy se encuentra limitado.

Valeska Meynet Carrasco

26 de abril

En cuentro muy importante el tema expuesco, claro que en mi opinion encuentro que no siempre se le da una buena utilizacion al manejo de las tic ya que en el caso de los niños ellos se dedicas a hacer cosas de su interes por la edad que tienen como por ejempo juegos etc lo cual encuntro que deverian apoyar tanto los padres como en el jartdin que los niños aprendad otro tipo de utilizacion de las tic, com el fin que para el futuro les sea de utilidad la experiencia adquirida.

ELENA LINIADO

06 de febrero

EXCELENTE ARTICULO!
comparto totalmente la postura del autor, gracias, Elena LINIADO

antonio

26 de septiembre

Y el jodido concepto xDDD ntc bien :D