#Educación

Protesté, protestaría, protestaré

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Este es un testimonio. No sé cuántos como yo hay allá afuera, pero creo que es necesario que nuestras historias se sepan para que podamos encontrarnos en un proyecto colectivo nuevo, en que la política no tenga sólo como finalidad el crecimiento económico, sino la felicidad de las personas.

Soy un profesional, hijo de la educación pública y sus becas y créditos. Me considero de izquierda, aunque me costó un rato. Mi historia familiar no tiene nada que ver con esa izquierda cultural representada por los partidos de izquierda tradicionales. Mi convicción de izquierda está más bien relacionada con la comprensión de las formas en que las personas en la  sociedad se organizan políticamente de acuerdo a lo que le tocó vivir. Conocí que existía Silvio Rodríguez cuando entré a ese mundo elitista llamado Universidad de Chile, donde también por primera vez hablé con un comunista. Crecí en el ghetto de Chile, en ese Chile desconfiado en que las calles se enrejan, y en que la seguridad depende de cuánta plata le puedan pagar a una empresa de guardias, o en dónde se pueda pagar para vivir. Crecí observando a la gente rica no como amigos, sino como personas que pagaban por los servicios que uno precariamente ofrecía. Los vi crecer hablando de sus carretes, de los autos lujosos de sus padres, y de sus vacaciones en tal o cual balneario. Fui obediente y disciplinado en mis trabajos adolescentes precarios y en la escuela, lo que me llevó a tener buenas notas y acceder a oportunidades de estudio. Pero hay algo que cambió de pronto, y me di cuenta del país que heredamos: desigual, excluyente, segregado, clasista, arribista, consumista, endeudado, infeliz.

Y protesté. Protesté en una época en que se vivía la borrachera de la transición, con varios presidentes y políticos que, vestidos de izquierda y socialismo anti-pinochetista, les besaban las botas a los mismos ricos que me pagaban por servirles años antes. Nos hablaban de crecimiento, mientras las calles sudaban endeudamiento, individualismo, miedo y delincuencia. Esos ricos hoy están en directorios de bancos y AFPs, son dueños de canales de televisión y universidades, son “defensores” de la familia, y algunos han estado involucrados en bullados casos de corrupción. Y de seguro muchos de ellos o sus familiares están en el gobierno de hoy. Protesté en la calle en una época en que nuestro reclamo era incomprendido o débilmente entregado, en donde nuestra creatividad social estaba limitada y vivíamos la lucha y las derrotas constantemente, en contra del matrimonio entre la política y las grandes empresas, sus medios de comunicación y sus discursos criminalizantes de boca de periodistas, ministros y parlamentarios. Y a pesar de ello, crecimos, construimos ideas y proyectos, imaginamos el día en que nuestra protesta sería parte de algo más grande. Y llegó de sopetón el 2006 y la revolución pingüina, sorprendiéndonos a todos con sus formas creativas y sus reclamos radicales. Y, tan disciplinado como mostraba la historia, decidí aprender más, beca pública mediante. Y acá estoy, buscando el conocimiento temporalmente en un país extranjero, desde el cuál pueda entregar mi granito de arena para mejorar la educación pública.

Y si estuviese en Chile hoy en día, en la revolución de los post-pingüinos, protestaría. Estaría en marchas y asambleas, en salas de clases, en la calle. Y si hubiese estado el 4 de agosto, quizá hubiese sacado una olla para gritar detrás de una barricada. Hace dos semanas me convertí en padre de una hermosa niña. Y esa felicidad se mezcla con miedo y esperanza. Y protestaría por las dos razones. Miedo a que el futuro sea el mismo: una sociedad segregada, individualista y desigual. Esperanza de que la historia sea más grande que nosotros, los individuos. Y en esa historia podamos escribir que derrotamos de forma colectiva a los defensores de un sistema perverso, que nos hace ser personas que no queremos ser. Me da miedo contar en el futuro que fui hijo de las oportunidades del sistema público, pero probablemente seré padre del sistema privado.

Y por eso probablemente protestaré. Es que aún cuando nuestro futuro no esté escrito, está más que claro, tal como el pasado, que el presente de hoy, siendo lucha, no nos depara más que desafíos. Y además de protestar, habrá que unirse, como toda esa fuerza social detrás de nuestros jóvenes, a un nuevo proyecto de país, que lo transforme enfrentando sus contradicciones radicalmente. Creo que en eso están los jóvenes de hoy. Y en eso estarán (y estaremos) los profesionales de mañana. Fuerza estudiantes, ustedes y su protesta son la reserva moral de esta sociedad.

————

Foto: Marcha nacional por la Educación – Matías Asún / Licencia CC

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

A Chile no le hace bien que nuestros argumentos base sean las descalificaciones, que a final de cuentas, poco impactan en la intención de voto.
+VER MÁS
#Política

La eterna contradicción del voto informado

Todos debemos estar convencidos de que la Contraloría tiene que disponer de más poderío para que su importante tarea, que busca la probidad en todos los ámbitos del quehacer nacional, sea una realidad e ...
+VER MÁS
#Política

El gobierno no desea que la Contraloría ejerza bien su trabajo

Yo en lo personal siempre he pensado que el más poderoso es quien puede hacer lo que quiera, quien simplemente sus actos no le conlleven consecuencias alguna, puesto le da lo mismo lo que piensen de él.
+VER MÁS
#Ciudadanía

¿Quién es el más débil?

Por favor, ayudemos a salvar vidas, compartamos esta información y hagamos consciencia de que el cáncer de mama detectado a tiempo se puede curar.
+VER MÁS
#Salud

Cáncer de mama: detectarlo a tiempo

Popular

Lamentablemente, la Mecánica Cuántica en vez de llegar a la cultura popular por sus logros científicos y tecnológicos, lo hizo con versiones extravagantes, engañosas y en algunos casos hasta ridículas ...
+VER MÁS
#Ciencia

El erróneo uso del término Cuántico por las pseudociencias

Sí a su equipo le faltó coraje, valentía, decisión, arrojo, valor, ánimo, esfuerzo o ímpetu, no se complique, dígalo con algunas de esas palabras, no con los anodinos "faltó huevos" o &quo ...
+VER MÁS
#Sociedad

Eufemismos... ¡Cuánto mal hacen!

Sólo nos quedará ver que pasa en la segunda vuelta, con los mismos actores que conocemos desde la vuelta de la democracia, que aunque las reglas han cambiado y nuevos actores han entrado, siguen siendo lo ...
+VER MÁS
#Política

Segunda Vuelta: La antesala de una crónica anunciada

El Chile de todos no merece un gobierno de derecha que signifique retroceder en los cambios de largo aliento, sino más bien uno que se atreva a generar políticas responsables que no dinamiten el camino t ...
+VER MÁS
#Política

El eterno retorno: Desafíos de la centro-izquierda chilena