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Aysén: una indiferencia que debe terminar

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Han pasado 20 días desde que a la entrada del puente Presidente Ibáñez de Puerto Aysén ardiera un bote, que cual bengala iluminara de esperanza la inicua relación entre el Estado de Chile con los ayseninos. Fue el “botón de muestra” de lo que vendría con el Movimiento Social por la Región de Aysén, unión original de pescadores artesanales, empleados fiscales, trabajadores, el movimiento ciudadano Patagonia sin Represas, juntas de vecinos de Aysén, entre otros referentes regionales. Se sumaron luego colectiveros, transportistas, campesinos, profesores y un sinnúmero de organizaciones, ciudadanos y localidades completas, hoy unidos bajo la idea “Aysén, tu problema es mi problema”.
 
Son tres semanas en que la situación se ha tornado compleja, y aún así estamos aguantando. Complica el tránsito del día a día, las cuentas de fin de mes, la generación de ingresos cotidianos, la integridad material y física de quienes están realizando las acciones más rigurosas. Con todo, una gran mayoría apoya la movilización en la claridad de que nuestras demandas son justas, legítimas y que es hoy la oportunidad de alcanzarlas. Por el interés superior de Aysén. Nunca se ha pedido lograr el 100 por ciento de todas, pero sí que cada una sea abordada porque todas forman parte de un sentir histórico o transversal.
 
No es común que se movilice toda una región. Con marchas, peñas, bloqueos de ruta, barricadas, volanteos, puerta a puerta o una simple bandera negra, está claro que somos todos obreros de este sueño en construcción.
 
Lamentablemente, errática ha sido la relación del gobierno con el movimiento.  Equívocas han sido sus señales, muchas de las cuales han amarrado de manos a los dirigentes para avanzar en pro del diálogo, ya que mientras en oportunidades reina la cordialidad, en paralelo el Ejecutivo dispara de tal forma que cada vez hace más difícil alcanzar puntos de inflexión. Como si la única bencina que quedara en Aysén estuviera en poder de ciertos funcionarios, antibomberos de la política.
 
Ejemplo han sido sus acciones comunicacionales. Primero se dijo que éste era un movimiento político por el protagonismo de la alcaldesa PS Marisol Martínez, en circunstancias que todos los alcaldes de la región apoyan las demandas. Luego, que estaba radicado sólo en Puerto Aysén en contraste con toda una región en movimiento. Y, al final, que está dirigido desde Santiago y, en especial, por el movimiento ciudadano Patagonia sin Represas, que tendría el supuesto interés de radicalizar la acción, algo que para quienes vivimos en Aysén está clara su falsedad. Lo digo con conocimiento de causa.
 
Lo que hemos visto, en el fondo, es indolencia. Luego de tres semanas desde que el gobierno conociera las demandas, ha pasado demasiado tiempo para dar señales a los ayseninos sobre la solución a éstas. Demandas históricas y conocidas desde hace mucho. Se ha dilatado sobremanera la negociación y toma de acuerdos. Y, aunque muchas apuntan precisamente a la descentralización, no es incoherente esto con solicitar la visita de una autoridad de rango nacional, considerando que con el sistema centralizado chileno, trabajar exclusivamente con el gabinete regional nos arriesgaría a recibir luego desde Santiago un sonoro portazo ministerial. Como así ha ocurrido en ya demasiadas ocasiones.
 
Tampoco se puede achacar al movimiento la situación actual, de alta complejidad. Ha generado situaciones negativas (las acciones de violencia contra nuestra propia gente nunca las respaldaremos), pero también que la solidaridad, el ahorro y el autosustento salgan a flote.  Porque, para qué estamos con cosas, entre los movilizados se encuentra gran parte de los gremios de la región, sectores productivos, sociales y ciudadanos incluidos.  Es decir, nosotros mismos.  Esto que hemos alcanzado (porque este nivel de adhesión ya es un logro) es histórico y lo debemos cuidar. El llamado es a no decaer ni trastabillar, aunque algunos actúen con una indiferencia a la que en Aysén nos queremos desacostumbrar.
 
La señal del arribo del ministro de Energía, Rodrigo Álvarez ya es una muestra de flexibilidad que la región sabrá reconocer. Porque a nadie en el movimiento y en la región (me puedo equivocar) le interesa causar daño a nuestra propia gente ni tampoco desestabilizar a este gobierno. Los problemas que hoy enarbola Aysén se originan en un Estado que no ha estado a la altura. Esperamos, de todo corazón, que la administración actual sepa con nosotros avanzar.
 
* Patricio Segura es periodista, forma parte del Consejo de Defensa de la Patagonia Chilena e integra el Movimiento Social por la Región de Aysén
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Comentarios

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29 de febrero

Estimado,
¿se ha puesto a pensar en que los problemas que tiene Aysen, seguramente son compartidos por muchas otras regiones del país?..O sea, si piden que les bajen los combustibles ¿que pasa con el resto? No está bien ni mal, simplemente que la solución tiene que ser transversal y justa con todo el país, no focalizada en Aysén. Sino, ¿que cree usted que pasaría en Arica cuando se entregue una subvención en Aysén?¿se quedarían aplaudiendo y felices?…obviamente viene una escalada de paros, etc, todos pidiendo regalías.
Por lo tanto, exigir celeridad en un tema que es mucho mas complejo, es solo verse el ombligo.

29 de febrero

lo que es un hecho es que si un gobierno no es capaz de resolver problemas que afectan a menos de 50.000 personas, el resto de millones de chilenos mejor nos encomendamos a todos los santos del calendario. Porque es cierto, los problemas que tiene Aysen son compartidos por otras regiones… pero esta claro que ademas de eso compartimos a un gobierno inepto, que en vez de buscar una vía de diálogo echa más leña al fuego planteando la construccion de nuevas hidroeléctricas, que irán donde ya la población ha dicho que no las quiere, o sea, Aysen. No se en que Chile habra vivido Piñera estos años, pero hay un rechazo a las hidroelécticas muy importante que hace incomprensible (salvo si pensamos en cuanta tajada personal va a sacar de eso) que persista en construirlas, en vez de hacer un esfuerzo por invertir en otras formas de energía que sean más efectivas (hablar de hidroelecticas en circunstancias que tenemos sequia es harto desubicado) Perfectamente Aysen podría usarse como un experimento y aplicar soluciones a sus problemas que pueden, eventualmente, trasladarse a otras regiones si son efectivas… pero no, la filosofia del gobierno (que es la del 99 por ciento de lso gobiernos del mundo) es que si nos jodemos nos jodemos todos.

gabmarin

01 de marzo

Su comentario, Sr. Bechtold, es la trampa intelectual que el centralismo ha impuesto al desarrollo de las regiones en Chile. ¿Por qué debiera el ciudadano de Aysén preocuparse de las necesidades del de Arica? ¿Por qué el ciudadano de Arica no puede aprovechar para su mejor calidad de vida una demanda plantead y obtenida por el ciudadano de Aysén? ¿Quien responde a esta demandas? ¿Un ciudadano de Santiago?

01 de marzo

Estimada Gabriela
No me refiero a que la gente de Arica deba preocuparse de la Aysé, o al revés. El punto es que el columnista solo ve el punto de vista de Aysén, exigiendo respuestas rápidas, como si se pudiesen crear. Se podrían crear rápidamente si el estado se pudiese preocupar de los problemas de cada uno en forma independiente, pero lo que argumento es que la gente de Aysén si ve lo que le dan al de Arica, y el de Punta Arenas SI ve lo que le dan al de Aysén. Por lo tanto, el pedido de beneficios focalizados de una región es imitado luego por los otros, por lo que el Estado debe preocuparse de generar una solución equitativa. Entonces no se puede lograr eso entre 4 paredes y en un par de semanas. Mi observación es justamente anti-centralismo.

gabmarin

01 de marzo

Parece Sr. Bechtold que lo malinterpreté. Me disculpo por eso. De todas maneras, creo importante remarcar un punto: en pos del interés nacional (léase, equilibrios nacionales), las regiones extremas llevan décadas haciendo sacrificios. La rabia de Aysén no se arregla con subsidios.

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