#Sociedad

¿Cuál es la Piedra Angular para mayor equidad social y bienestar?

9 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

 

Desde la antigüedad, la piedra angular o piedra base es –teóricamente- el primer bloque que se sitúa como base en los cimientos de una construcción sólida y en función de la cual las demás se instalarán usando a esta como referencia.

De la misma manera, en este desafío de comenzar a consensuar las soluciones a la actual crisis social que vivimos en Chile, debiera ser fundamental llegar a un acuerdo en cuál es esa piedra angular, para luego establecer cómo se instala y cómo se (re)construye el entramado de la estructura del Estado y la sociedad.

Las diversas organizaciones de la sociedad civil (también los gobiernos comunales) han sido más ágiles y dinámicas que los altos peldaños de los poderes del Estado y el empresariado, y han avanzado auto-convocándose para debatir acerca de las causas de la crisis, las demandas la ciudadanía y sus prioridades, así como de las posibles soluciones.  Entre otras cosas, cómo no, también se está abordando la Constitución Política del Estado, sus orígenes, características, el rol que le cabe en esta crisis y los mecanismos para modificarla y cambiarla.  Es plausible afirmar que un proceso constituyente, de facto, ya estaría en movimiento.


Una cultura de lo colectivo y lo comunitario, como antítesis del individualismo exacerbado que subyace al modelo neoliberal de nuestro sistema económico y político de los últimos cuarenta y cinco años

Desde la Academia, algunos estudios como el Termómetro Social Octubre 2019 (elaborado por el Centro de Micro-datos de la Universidad de Chile en conjunto con el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social COES) muestran que las principales demandas de la ciudadanía son “pensiones y jubilación”, “salud (acceso y calidad)”, “educación (acceso y calidad”), y “pobreza”.  En todos los casos, entre el 80% y el 90% de los encuestados califican su prioridad con 10 puntos, la más alta puntuación de la escala.  Otros temas que también destacan como ‘muy relevantes’ dentro de las demandas ciudadanas son: “corrupción”, “costo de la vida”, “delincuencia”, “justicia” y “medio ambiente”.

Los grandes números tienden a converger, y me reconforta, porque estos temas se repiten entre los principales tópicos que son tendencia en redes sociales.  Los mismos se ven en los carteles de las manifestaciones, marchas y concentraciones, así como también en los cabildos y asambleas en las que he participado.

Desde una primera perspectiva, me aventuré a entender que esa piedra angular para resolver las demandas ciudadanas de mayor equidad social y bienestar sería la provisión de más y mejores bienes públicos.  Por definición, los bienes públicos son aquellos bienes que pueden ser consumidos o utilizados por varios individuos de manera simultánea sin que el uso por uno impida que lo use otro (son “no rivales”) y cuyo uso no puede ser negado a ningún usuario (son “no excluibles”).  Ejemplos típicos son las calles, el alumbrado público, la seguridad ciudadana, la defensa nacional, la justicia, el medio ambiente, el borde costero de ríos, lagos y el mar (más allá de los funestos intentos en contra que hemos conocido) y los parques y plazas, entre otros.  También lo fue la educación, la salud y el agua, pero fueron total o parcialmente privatizados en los años ’80 y desde entonces, de no mediar pago, ahora sí son excluibles.

Los bienes públicos, los cuales todos tenemos derecho a usar, aprovechar, disfrutar y/o beneficiarnos de su existencia, son habitualmente escasos (habitualmente, pero no siempre). El problema aparece cuando no son suficientes.  Comúnmente se producen en menor cantidad que lo óptimo para satisfacer la demanda total, porque requieren recursos y existen costos para su producción que no llevan aparejados ingresos que los financien. El hecho de que se produzca en menor cantidad de lo necesario genera un efecto adverso: muchos consumidores (o usuarios) tendrán conflictos por el uso simultáneo pues cuando se produce concurrencia por su uso se genera competencia (no siempre justa) y congestión para acceder al bien (con diversas molestias y costos para las personas).

Si la hipótesis fuera correcta y la piedra angular es la provisión de más y mejores bienes públicos, entonces es razonable presumir que es fundamental: a) hacer un análisis crítico de la eficiencia en el uso actual de los recursos asignados a este fin, b) identificar y evaluar las brechas existentes entre la oferta deficitaria actual y la demanda real, c) diseñar una estrategia de políticas públicas que den cuenta de esa brecha, y d) diseñar modificaciones sustanciales al sistema tributario (de paso, mucho más progresivo) que genere una mayor recaudación tributaria -manteniendo un efecto neto positivo en el crecimiento- para financiar (y asegurar) la provisión de bienes públicos.

Pero una salida así todavía sería insuficiente.  Creo que además se hace necesario volver reinstalar con mucha fuerza en el debate el rol re-distributivo que debe tener el Estado para intentar nivelar  la cancha en una sociedad tan desigual como la nuestra, que no sólo lo es en relación a los ingresos -como lo sigue constatando la aguja del índice Gini- sino también en otras dimensiones de desigualdad de oportunidades como lo son la falta de acceso digno y oportuno a la salud, la educación, la recreación y tantos otros bienes económicos, sociales y simbólicos.

Luego, para la provisión de más y mejores bienes públicos, la sola instalación del foco en un paquete de reformas a un sistema tributario se hace insuficiente.  Se debe llevar al Estado a asumir con mayor fuerza su rol re-distribuidor.  Pero también se hace necesario y fundamental que todos aquellos bienes a que hago referencia recuperen el carácter público no sólo por un ejercicio del lenguaje sino por sobre todo con un estatus legal, esto es, constitucional.  Desde bienes de consumo a bienes públicos (sean estos -o no- provistos por el Estado): más y mejores bienes públicos que entreguen mayor equidad social y bienestar cuya provisión a la ciudadanía debe ser una de las obligaciones del Estado “establecidas por la Constitución”.

Entonces, por fin, emerge la piedra angular: una nueva Constitución que establezca el carácter público de bienes como el agua, la educación, la salud, el medioambiente y otros, y que obligue al Estado a acudir con ellos a la ciudadanía en cantidad, con oportunidad y calidad apropiadas.

Debí terminar aquí esta reflexión, pero no puedo.  Porque ahora presumo que la verdadera, la fundamental, la más profunda y más difícil piedra angular que debemos concebir e instalar en nuestra sociedad es la cultura de lo colectivo y lo comunitario, más basal que los bienes públicos y más todavía que la nueva Constitución. Una cultura de lo colectivo y lo comunitario, como antítesis del individualismo exacerbado que subyace al modelo neoliberal de nuestro sistema económico y político de los últimos cuarenta y cinco años. Aquí, creo yo, es donde se juega el éxito del partido.  Migrar desde “yo” a “nosotros”.  Pero este cambio de mentalidad, de cultura y de comportamiento no se consigue con Constituciones ni con leyes.  Y es que, entre otras cosas, el dilema social de lo colectivo se manifiesta –con cromáticas figuras- en una dicotomía entre el beneficio individual del uso de bienes colectivos versus los beneficios sociales de su uso consensuado y respetuoso: “el interés individual prevalecería sobre el colectivo y los actores, buscando su bienestar particular, terminarían en una situación socialmente e individualmente inferior” señala un texto que trata este tema.  Pero además, está por verse si en el futuro los individuos de modo voluntario concurrirán permanentemente a cooperar en el cuidado y preservación de aquellos bienes públicos para que de este modo se consigan tanto beneficios individuales como también colectivos producto de su utilización. Es posible que una conducta del tipo free rider (o polizón) lo empujen, como hasta hoy, a actuar de manera mañosa, no cooperar, reducir sus costos individuales y beneficiarse igualmente de los beneficios de la cooperación colectiva, pero afectando el resultado óptimo (es el guión de la historia del hombre lobo versus el hombre nuevo).

Me declaro incompetente para proponer soluciones en esta materia, pero profundamente confiado en que contamos con personas que poseen formación, herramientas y experiencias en esas áreas del conocimiento humano y que pueden y podrán dar luces, establecer propuestas y poner en práctica cursos de acción para este cambio paradigmático. Necesitamos sobrevivir a este individualismo, una de las más profundas cicatrices que hereda nuestra sociedad desde que se impuso el actual modelo, este mismo que nos fue tatuado -premeditadamente y no por casualidad- desde El Ladrillo.

TAGS: #Desigualdad #EstoPasaEnChile #NuevaConstitución

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
Francisco Méndez

12 de Noviembre

Qué buen artículo Oscar, felicitaciones, esta preciso, conciso y da, a mi juicio, con los temas de fondo. Me parece que la piedra angular está en ambos temas que expones, cultura y nueva constitución, en ese orden. Como lo es en los proyectos, hay temas técnicos y temas adaptativos, normalmente son estos últimos los que se llevan gran responsabilidad en el éxito o fracaso de un proyecto.

Por muy buena constitución a la que lleguemos (que requerirá de todos nosotros aportar), si no hay un cambio cultural en contribuir a formar lo nuevo, implementarlo adecuadamente y, por sobre todo, hacerlo cumplir, tema absolutamente cultural, no nos vamos a mover mucho dede donde estamos y, peor aún, podemos retroceder significativamente.

12 de Noviembre

Así mismo, Francisco…!
Creo que es apropiado comenzar desde ya el debate público para dar con respuestas a esta dimensión de la solución a nuestra crisis.
Slds,

Nokjxdjwvc

13 de Noviembre

Intentaba dejar un comentario con la sesión iniciada, pero, el equipo de EQP los censura… Seguramente cuando venga y lea mi denuncia, borrará este comentario también, de cabrones que son, supongo… Luego, el quinto poder “eres tú”. Ja-ja-Ja…

Te hablaba de tres cosas. De visión, de estrategia y herramientas conceptuales para dar con lo que propones buscar.

La visión es lograr que existan empresas que sean de todos los chilenos, tales como AFP, banco, minera, pesquera y otras…

La estrategia es implementar un fondo monetario civil que cree y compre porciones de empresas para que el resultado de su gestión sea de todos los chilenos.

Las herramientas son algunos modelos que he inventado, de los cuales solo te dejaré los nombres. Si quieres saber más, solicítales a los cabrones, inoperantes e inútiles del equipo manipulador de la página que me permitan comentar libremente…

Cámara Ciudadana Digital

Empresa Comunal S.A.

Centro técnico para el desarrollo y la integración local.

Esas son las tres herramientas básicas que se necesitan.

La piedra angular es la CCD.

Bueno, me despido… Espero puedas leer el comentario antes de que los cabrones que manipulan la página lo eliminen…

Lamento que sean tan incompetentes…

Increíble. A esta tropa de guatones les pagamos todos los chilenos indirectamente y se jactan de promover la democracia y el desarrollo pero, las ideas les quedan grandes… Debe ser porque tienen la cabeza chica…

13 de Noviembre

Hola Nokjxdjwvc,
Lo medular de tu comentario me hizo sentido con aquello que me planteó al respecto uno de mis compañeros de políticas públicas.
El lo propone de esta manera: “Lo cultural, la filosofía del yo, es más bien superestructural. Usted mismo lo afirma: el individualismo, al ser funcional al modelo económico, se promueve desde dentro. No se puede cambiar ese individualismo si no se transforma el aparato productivo primero”.

hjghdhsdjhfkjsd

13 de Noviembre

La versión original de mi comentario:

Visión, estrategia y herramientas

Visión
Que los chilenos sean dueños (o en parte) de las grandes empresas para que sean más ricos y puedan comprar lo que quieran: educación, salud, jubilación, vivienda…

Estrategia
Fondo Monetario Civil
El Estado coloca un peso por cada chileno. Tenemos $18 millones. Se crea la iniciativa.
El Estado coloca $10 por cada hijo de la patria. Tenemos $180 millones.
Los ciudadanos colocan $100 c/u. $1.800 millones adicionales.
Cada año el Estado y los ciudadanos colocan cada uno $1.000 por cada chileno. Reunimos así $36.000 millones cada año.
En diez años se habrán reunido unos 500 millones dólares.
Como eso es poco para el Presupuesto Nacional, este reevalúa y año a año el Estado aporta US$1.000 millones al FMC.

Herramientas

Cámara Ciudadana Digital:
Para discutir qué hacer con el dinero. Qué porciones de empresas comprar y qué empresas crear. Qué porcentaje de la banca comprar y de qué tamaño crear un banco. Lo mismo AFP propia…

Empresa Comunal S.A.
Modelo asociativo de creación de empresas locales que promueva la pertenencia, evite la migración y la revierta desde el Á. Metropolitana. Desvía fondos desde el Á. Metropolitana a comunas con menos desarrollo.

Centro Técnico para el Desarrollo y la Integración Local.
Para apoyar la gestión de la EC S.A., el conocimiento local y el desarrollo de pertenencia.

Y es fácil ¿viste?

La piedra angular es la Cámara C. Digital

13 de Noviembre

hjghdhsdjhfkjsd, que simple se ven las cosas así…
En Chile, y en general en el mundo, hay dos industrias que tienen ganancias muy altas respecto a la venta que tienen: bancos e industrias reguladas por el Estado. Cuando el Estado regula, da monopolio u oligopolio. Por eso ganan tanto. En este caso, aguas, electricas, etc,etc. Si la idea es que el Estado invierta en empresas lindas, pongamos LATAM, que vale 8000 pesos una acción, y renta anualmente 100 pesos; o para ser super estratégico = Litio, invertir en SQM que reparte 1 dolar por acción cuando estas valen 40. En general las empresas NO reparten muchas utilidades, porque las reinvierten. Entonces las ganancias que tienen los inversores es cuando compran y venden, no por dividendos. ¿El Estado entraría a eso con la plata de todos?
El fondo de el asunto es que lo que se quiere es que todos participen en todo, aunque no tengan idea, pero para sentir que participan.
Lo que pasa en esos casos es que hay una transferencia de valor desde los que mas saben hacia los que menos saben; lo que suena fantástico para el segundo grupo, pero al primero después de un rato ya no le parece bueno y pasan dos cosas: se rebela o deja de aportar.
Por lo mismo, para reconstruir la sociedad, lo que debe establecerse es cual es la recompensa justa para el que hace algo y cuanto debe ir para el que no hace nada, en cualquier ámbito de cosas. Ese dilema es el que está en cuestión.
Saludos

jfsdfhksjdhf

13 de Noviembre

Son muy simples Arturo, por lo que me extraña que lo entiendas tan mal…

Yo hablo de un Fondo Monetario Civil, o de la gente, o de los chilenos, o del pueblo, pero, NO del Estado.

Hablo de una “pelotera de ideas o propuestas” sobre en qué invertir esos dineros que se tiene que ordenar en una Cámara Ciudadana Digital.

La CCD es primeramente un centro de educación, donde con el debate los ciudadanos deben aprender cosas. Por ejemplo, la idea de invertir en acciones como la expusiste, es algo que se debe hacer con el criterio que lo hacia Warren Buffett (compraba acciones altamente rentables en el tiempo, pero cuando eran baratas).

Yo no propondría ir de inmediato al mercado accionario, sino en busca de por ejemplo los beneficios que otorgaría un Banco de dinero del FMC, en conjunto con una AFP de los trabajadores, de manera de conseguir esta idea: “el doble de rentabilidad que las AFPs brindan a sus afiliados y la mitad de los costos de un crédito para quien lo solicita en comparación con lo que cobra actualmente la banca. ¡Qué decir del retail!. Sería un cuarto del costo”.

Aparte de esto, mi propuesta da a entender la necesidad de invertir en herramientas de desarrollo en las comunas que han aportado a la migración al Área Metropolitana por falta de oportunidades donde la gente vive, hecho que se tradujo en el largo plazo en que el Estado no para de invertir en cuanto subsidio se ha hecho necesario en el Á. Metropolitana, bajando la calidad de vida allí.

13 de Noviembre

Por lo pronto, lo que se se menciona como “migrar desde “yo” a “nosotros”” no es otra cosa que el hombre nuevo comunista. Si entendemos que eso es una aberración utópica, seguramente podemos encontrar un punto medio entre eso y el individualismo puro.

jkfhsdkjfhsdkfhsd

14 de Noviembre

Continuando con la idea:

Es de vital importancia detener la migración al Á. M. en busca de oportunidades, porque el Estado invierte demasiado allí para hacer sostenible una mega urbe altamente costosa, peligrosa, contaminada y donde la delincuencia no para de crecer. En donde la gente recorre distancias siderales diariamente y en donde el Estado financia al Transantiago con subsidios de cientos de millones de dólares anuales y donde no paran de ser necesarias más y más líneas de metro tren, haciéndole el negocio a numerosas empresas contratistas, además de a la Cámara Chilena de la Construcción que ha diversificado su holding de empresas cubriendo una gama tan amplia que es un ejemplo de cómo debe crecer un Fondo Monetario.

Fortalecer, por tanto, la capacidad de pertenencia o de creación de riqueza, así como de educación y oportunidades en las comunas, desde donde la migración provino y sigue proviniendo, liberaría en el largo plazo inversiones Estatales de miles de millones de dólares que no se invertirían en el Á. Metropolitana en el futuro, y que se podrían derivar a fortalecer cada vez más la capacidad de las comunas…

Arturo, la vida se vive con “máximas” o axiomas. Uno de ellos es un mandato “Llenad la tierra y sojuzgadla”, porque, cuando el hombre se reunió en las ciudades, creció la maldad, la “acción de la espada” y la pestilencia, tal como en Babel, y mientras más separes a los hombres y los apegues a la tierra y no al cemento, vivirán mejor…

Ver todos
Ocultar