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¿Un buen o mal acuerdo?

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Casi todos los partidos con representación parlamentaria firmaron un histórico acuerdo en favor del cambio de la carta fundamental, la Constitución Política del Estado.

¿Fue un buen o mal acuerdo?

Depende para quienes.

¿Cómo es eso?

Para los que juegan al todo o nada fue un mal acuerdo. Unos porque querían mantener la constitución actual, sin modificación alguna; otros, porque consideran muy alto el quórum para la aprobación de la que salga como fruto de la convención que se constituya. Fue un mal acuerdo para quienes militarizan la política creyendo que toda negociación es entre cuatro paredes, espúrea.


Se apuesta por un futuro promisorio, por levantar la mirada. El acuerdo es un acto de fe en el porvenir, en que podremos ponernos de acuerdo. Es mejor vivir así que al contrario.

Fue un buen acuerdo para quienes privilegian la solución política por sobre la imposición militar o paramilitar; para quienes ven la política como un espacio de negociación, sin violencia, sin odio, sin pistolas ni billetes sobre ni debajo de la mesa

¿A quiénes se refiere?

Respecto de quienes juegan al todo o nada me refiero tanto a la derecha golpista, la que está parapetada tras Acción Republicana, como a los comunistas, así como algunos otros grupos  tanto a la derecha como a la izquierda. Ven toda negociación como acuerdos cocinados tras las bambalinas, con cartas escondidas. Parte de la historia los respalda, pero esta misma historia señala que son los mismos que llegan siempre atrasados. La historia corre por delante de ellos. La desconfianza los absorbe, los anula. En momentos como estos hay que incurrir en actos de confianza, aún a riesgo de ser defraudados. No queda otra, no se puede andar por la vida desconfiando.

Fue un buen acuerdo, para unos más dulce, para otros más amargo, pero un buen acuerdo al fin y al cabo. Se apuesta por un futuro promisorio, por levantar la mirada. El acuerdo es un acto de fe en el porvenir, en que podremos ponernos de acuerdo. Es mejor vivir así que al contrario.

¿Qué ganó la derecha y/o la centroderecha?

Como siempre lo ha hecho, poner la vara alta, resguardarse. Tal como en su momento se resguardó con el sistema binominal, los senadores designados, vitalicios, los quórums calificados. La vara la reduce o elimina, cuando ve que ya no la necesita, cuando le conviene.

Siempre llega atrasada, es el freno de mano. Ahora igual, cuando vio que no tenía como seguir sosteniendo la constitución del 80, se abre. Ganó en el sentido que puso sus condiciones, que la constitución que emerja deberá contar con su visto bueno.

¿Qué ganó la izquierda y/o la centroizquierda?

Como siempre, la izquierda empujando, va más de la mano con los tiempos políticos. Logró ganar el gallito de poner en jaque la actual constitución gracias a las movilizaciones. Sin las movilizaciones pacíficas no habría pasado nada. Los saqueos, los incendios, los actos vandálicos, por el contrario, entorpecieron, pusieron en riesgo el acuerdo.

Ganó el derecho a que sean los ciudadanos los que decidan si quieren o no la Constitución que tenemos, si quieren o no una asamblea constituyente, y que sean los mismos ciudadanos quienes se den la carta fundamental que quieren. El quorum exigido para que rija una nueva constitución es alto, dos tercios.

¿Cómo ve usted el alto quorum exigido?

Es un problema, pero prefiero verlo como una oportunidad. No sacamos nada con tener una constitución aprobada por el 50% más uno de los ciudadanos. La constitución supone que provee la estructura, el marco, el modelo de sociedad, de país, donde queremos vivir. Y lo ideal es que logre tener la más amplia mayoría, que logre unir a la mayor cantidad de personas. Nos plantea una exigencia no menor, tener un país, no dos países en uno.

Para usted. ¿fue un buen o un mal acuerdo?

De lo dicho se desprende que respaldo plenamente el acuerdo alcanzado. Que sea bueno o no dependerá de los resultados que se logren, de la constitución que emerja, del clima que se logre generar, de no hacerse expectativas que no corresponden, de que sea acompañado de acciones, medidas que se pueden adoptar desde ya y que urgen.

¿Qué piensa respecto de quienes no participaron del acuerdo y/o lo rechazan?

No concuerdo con ellos, pero respeto su decisión de marginarse. Los motivos aducidos son diversos. Unos, porque no estiman que no fueron considerados; otros que se trata de un acuerdo cupular en el que no han participado los protagonistas del gran movimiento social que se ha generado; y otros, por desconfianza a la luz de experiencias anteriores. Todos tienen sus fundamentos, más o menos poderosos.

¿Cuáles son sus expectativas?

Ya lo sostuve más arriba. Confío que haya luz al final del túnel. Aunque nuestras confianzas en el pasado hayan sido defraudadas una y otra vez, no por ello dejaré de confiar. Podemos caernos una y otra vez, y no por ello dejaremos de levantarnos cada vez que nos caigamos. En 1988 se logró derrotar a la dictadura mediante un lápiz y un papel, sin violencia, sin odio, bajo el slogan de La alegría ya viene. Para muchos esa alegría aún no llega. No pocos se han visto defraudados y se sienten traicionados, no sin razones. La explosión social desatada el 18 de octubre, en plena primavera, resuena como un eco de aquel triunfo del NO en el plebiscito del 5 de octubre del 88. Ahora con nuevos actores, con los hijos y nietos de los protagonistas de entonces. Ellos han tomado la posta. Confiemos en que sabrán hacerlo mejor que nosotros.

TAGS: #AcuerdoNuevaConstitución #EstoPasaEnChile #NuevaConstitución

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Comentarios

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21 de Noviembre

Genial tu autoentrevista, ordenada, clara, profunda y honesta, realmente un placer leerla.

Cuesta poner en la balanza una valoración positiva y negativa, como bien lo indicas, al final, todo depende de si te escondes en una trinchera o si caminas (como nosotros) a campo travieso (jajaja travieso, buen concepto).

También creo que la derecha llega tarde, esto dolerá, pero creo que la izquierda es mejor cuando está en la oposición y respecto a las marchas, tú sabes que no me gustan, pero no por eso les quito mérito y hoy, a regañadientes, las agradezco, un poco (sigo molesto con quienes no condenan, DE VERDAD, a los violentistas organizados).

Ahora bien, ¿Qué espero? ¿Qué me dejaría conforme?

Espero que la nueva constitución de a Chile una defensa real contra el individualismo y oportunismo político, regulando la reelección, el turismo electoral y los vicios del poder (uso de influencias, nepotismo, etc) sólo en la medida que quienes postulan, vean que el cargo exige honorabilidad, podremos desratizar el congreso (tal cual y sin anestesia)

Quiero terminar con dos cosas, (podría seguir un buen rato pero el Equipo del Quinto Poder, sabiamente, me limita jajaja)

1. Es paradójico que, EN DEMOCRACIA, nuestros extremos políticos opinen, siendo que sus idearios políticos, son Antidemocráticos, supongo que esa es la ventaja del autoengaño cívico… como diría Maduro y Pinochet.

2. Lee DIGNIDAD de Fernando Murillo, gran columna, te menciono jajaja

Un abrazo

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