#Medios

El Cuarto Poder: ¿Impune, más allá del escrutinio social?

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

Estas líneas no nacen de la molestia.  Tampoco de la queja ni la victimización.  Se inician en el intento de aportar a un debate oculto, pero necesario.  Como lo son muchas de aquellas preguntas que hoy el periodismo no se hace, que la ciencia escamotea.  En el sentido común neoliberal no hay mecenas para develar las verdades incómodas.


Considerar que los medios son inescrutables, incuestionables, que su actuar es inopinable, es un pensamiento que se debe superar ejerciendo precisamente nuestro derecho a la expresión y opinión.

En la controversia generada hace algunas semanas por mi columna sobre el recurrente actuar público de El Diario de Aysén y sus propietarios, la respuesta aparecida a los pocos días en sus páginas fue sintomática de cierta concepción sobre el sistema mediático.  Una que, quizás sin comprenderlo, apunta a que todas las instituciones y ciudadanos son escrutables.  Pueden ser puestos bajo el ojo inquisidor de una prensa que, cual mandataria de una audiencia ávida de conocer, es reflejo del interés público y colectivo. Por lo menos en teoría.  Todos, con excepción de la propia prensa.

En esa contestación, y dejando de lado la alusión a mi actuar personal recién llegado a la región cuando tenía 23 años, se deja en claro una noción de exención que los controladores de los medios aspiran tener.  Un derecho especial, una suerte de fuero no escrito por el solo hecho de ser propietarios de imprentas, sistemas de distribución, concesiones radiales o televisivas.

En dicha misiva, se señala expresamente que opinar sobre la forma en que dicho medio aborda los temas de interés público más que fiscalización a otro medio de comunicación no es otra cosa que un nuevo ataque personal.  Y a los pocos días, el medio continúa su defensa señalando que la opinión sobre su acción pública (un medio es un actor público) denotaría un agravio a su “conducta”y “línea informativa”.

Interesa detenerse en esta premisa.

Hoy por hoy, y qué bien que así sea, los medios de comunicación están legitimados para abordar múltiples materias, en términos informativos, interpretativos y de directa opinión.  Pueden investigar y evaluar el desempeño de partidos políticos, iglesias, presidentes, legisladores, empresarios, el Ejército, los clubes deportivos, juntas de vecinos e incluso ciudadanos y ciudadanas de a pie, si esto es considerado de interés público.

Sin embargo, hacerlo sobre los propios medios de comunicación es calificado, muchas veces, como un “ataque.  Más aún, si este proviene desde otro medio de comunicación (por tanto y, lógicamente, de la competencia) se califica de quiebre al fair play¿De qué juego limpio estamos hablando?  ¿Del que anula un debate necesario porque “entre bueyes no hay cornadas”?

Llegado este punto nos encontramos en una situación compleja.  Si los medios no pueden ser escrutados por otros medios (porque siempre esto se asume como un ataque y, más aún, quiebre de una especie de competencial leal) y los propios medios no están disponibles para la autocrítica (en Chile no está desarrollada la experiencia de otros países como el public editor o el defensor del lector puertas adentro que mantuvieron durante años The New York Times y The Washington Post), nace así una nueva institución social: los medios impunes.

Efectivamente, una prensa que se considera por sobre el bien y el mal es un error en la matrix democrática.  Dar a entender que la crítica pública siempre es un ataque injusto o un intento por amordazar la prensa libre (como muchas veces se dice, convirtiendo intereses particulares en bienes colectivos) no se hace cargo de una máxima fundante de las libertades de expresión y prensa: “Daría mi vida por tu derecho a defender tus ideas”. Cita adjudicada a Voltaire (algo que no está fehacientemente confirmado) a la cual yo agregaría: “Y por el mío a examinarlas, contrastarlas, criticarlas”.

Considerar que los medios son inescrutables, incuestionables, que su actuar es inopinable, es un pensamiento que se debe superar ejerciendo precisamente nuestro derecho a la expresión y opinión.

Porque cadenas hay muchas, pero la que más paraliza es la de nuestro propio temor.

PS: Dedicado a los 30 años del inicio de la caída del dictador.

TAGS: #Medios #MediosDeComunicación

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
La nueva Carta Magna debe tener la más alta representación de la ciudadanía a la que servirá, y en esa ciudadanía siempre habrá, derechas e izquierdas, aunque sean independientes
+VER MÁS
#Política

Convención Constituyente: convencer en vez de vencer

Los partidos debieran extraer la conclusión, del resultado de la Constituyente, que se agotó un tipo de hegemonía y de liderazgo que gobernó el país en estos más de 30 años y que el propio proyecto h ...
+VER MÁS
#Política

Resultado constituyente: fin de un ciclo político

Vemos la Olla Comunitaria como una herramienta de movilización, la comida como un elemento de unión, elemento de confluencia y solidaridad, como Iniciativa popular que incide en la organización y empo ...
+VER MÁS
#Internacional

Colombia: de la olla comunitaria a espacios de construcción de tejido social

En la Araucanía el capital está en la tierra y la propiedad latifundista de ésta; siendo estos instrumentos de dominación colonial dibujada bajo la forma de empresa; pero, una empresa altamente monopoli ...
+VER MÁS
#Economía

Forestales: los diamantes de sangre chilenos

Nuevos

La nueva Carta Magna debe tener la más alta representación de la ciudadanía a la que servirá, y en esa ciudadanía siempre habrá, derechas e izquierdas, aunque sean independientes
+VER MÁS
#Política

Convención Constituyente: convencer en vez de vencer

Los partidos debieran extraer la conclusión, del resultado de la Constituyente, que se agotó un tipo de hegemonía y de liderazgo que gobernó el país en estos más de 30 años y que el propio proyecto h ...
+VER MÁS
#Política

Resultado constituyente: fin de un ciclo político

Vemos la Olla Comunitaria como una herramienta de movilización, la comida como un elemento de unión, elemento de confluencia y solidaridad, como Iniciativa popular que incide en la organización y empo ...
+VER MÁS
#Internacional

Colombia: de la olla comunitaria a espacios de construcción de tejido social

En la Araucanía el capital está en la tierra y la propiedad latifundista de ésta; siendo estos instrumentos de dominación colonial dibujada bajo la forma de empresa; pero, una empresa altamente monopoli ...
+VER MÁS
#Economía

Forestales: los diamantes de sangre chilenos

Popular

En el transcurso de estos 177 años la YMCA se convirtió en uno de los movimientos sociales con mayor presencia e impacto del planeta, alcanzando a más de 64 millones de personas en los cinco continentes
+VER MÁS
#Sociedad

YMCA Internacional celebra 177 años

Las protestas del 2019 hacen ver que los Estudiantes cuando saltaron el torniquete reavivaron la llama de los pinguinos del 2006 y universitarios del 2011
+VER MÁS
#Educación

A 15 Años de la Revolución Pinguina ¿Qué se logró?

El mandato popular del 80 % no se negocia, se acata. Y eso no es autoritarismo, es democracia.
+VER MÁS
#Política

El mandato popular no se negocia

En esta sinóptica descripción de la región sudamericana, se vislumbra que la Pandemia del Covid-19 convive y acentúa procesos políticos que develan las precariedades en las que se encuentran estos países
+VER MÁS
#Internacional

Sudamérica y su entropía geopolítica en pandemia