#Justicia

Un amigo en el camino

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Me rehuso a alterar mi discurso frente a mis amigos argentinos, peruanos, bolivianos y mexicanos, acostumbrados a temer más a sus respectivos cuerpos policiales que a los criminales mismos. Me niego a que en mis esquemas mentales, el “amigo en el camino” corra la misma suerte que el “viejito pascuero”. Quiero seguir creyendo con inocencia de niño en la probidad de los hombres de verde. O al menos en la de su gran mayoría.

Tortura, cohecho, fraude. Abuso de poder.

Cada día me esfuerzo más por creer que los casos de corrupción en Carabineros en el último tiempo -al menos los que han visto la luz de las cámaras- son situaciones aisladas, puntos negros en la epidermis de una institución seria y confiable cuya imagen impoluta se convirtió en un lugar común a la hora de discurrir, en compañía de otros latinoamericanos, sobre los pros y los contras de la vida entre el río Grande y el Cabo de Hornos.

Y es que me rehuso a alterar mi discurso frente a mis amigos argentinos, peruanos, bolivianos y mexicanos, acostumbrados a temer más a sus respectivos cuerpos policiales que a los criminales mismos. Me niego a que en mis esquemas mentales, el “amigo en el camino” corra la misma suerte que el “viejito pascuero”, cuya inexistencia acusé como un duro golpe del que todavía no me logro recuperar. Quiero seguir creyendo con inocencia de niño en la probidad de los hombres de verde. O al menos en la de su gran mayoría.

Todavía me aflige un dolor de bolsillo cada vez que recuerdo la noche en que, a bordo de un bus rumbo a Dallas procedente de Monterrey, fui arrancado bruscamente del sopor de una película de dudosa calidad por dos funcionarios, también de verde, que entraron exigiendo identificaciones y pasaportes a los adormecidos pasajeros. Bastó el brillo dorado del escudo flanqueado por el cóndor y el huemul en mi pasaporte para que los ojos de uno de los uniformados tomaran el color de su uniforme.

-Acompáñeme, por favor- dijo el oficial, dirigiéndose a la puerta.

Una vez abajo, el frío de la madrugada terminó por despertarme. Sentados detrás de un escritorio, el policía hizo la mímica de buscar entre documentos y consultar en su ordenador.

-Señor, ud. no tiene visa para entrar a México.

-¿Perdón?- Creí seguir dormido, el sueño pintando para pesadilla.

-Que no tiene visa para entrar a México.

-Creo que hay un error. Soy chileno. No necesito visa para entrar a México.

-Se equivoca. Sí la necesita.

-Entonces avísele al funcionario que timbró mi pasaporte al entrar, hace menos de dos meses.

-Mire, no me hable así. Podemos arreglar esto por las buenas o por las malas.

Tras un discurso que imaginé repetido hasta la memorización, el hombre detrás del escritorio me dio a entender que mi caso era perdido, pero que él, en un gesto de buena voluntad, me ayudaría. A cambio de la módica suma de doscientos dólares, claro está.

-O si quiere, esperamos a que llegue mi jefe…por la mañana.

Entre perder dos benjamines, ganados con el sudor de cada una de mis glándulas sudoríparas, y mi vuelo Dallas-Santiago sumado a buena parte de mi dignidad, no había dónde perderse.

Crucé la frontera con sentimientos encontrados. Me había enamorado de México, sus tradiciones, su comida, sus mujeres, su gente, sus…mujeres. Hice un esfuerzo por no dejar que la infamia de aquel “enemigo en el camino” contaminara la felicidad de aquellos recuerdos.

-En Chile jamás pasaría una cosa así-, le comenté al taxista mexicano, de camino al aeropuerto internacional Dallas-Forth Worth, tras contarle mi historia, con la esperanza de que se apiadara de mi convaleciente billetera a la hora de pegar el palo.

-¡A su madre! ¡Pinches cabrones! ¿No hay derecho, verdad?- lo escuché decir, mientras maniobraba en un enjambre de autopistas en altura.

Ignoro si los 50 dólares que me cobró este solidario chofer con vocación de psicoanalista correspondían a la tarifa real. Lo que si sé, o creo saber, es que, de seguir la tendencia, los puntos negros terminarán transformándose en espinillas purulentas que harán imposible reconocer la cara de nuestro fiel “amigo en el camino”.

—–

Foto: Cooperativa.cl

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
Ahora es preciso saber gestionar el triunfo, cómo se logra representar y encauzar un proceso impulsado por el estallido social y que es más propiedad de la ciudadanía que de los partidos.
+VER MÁS
#Política

Capitalizar institucionalmente triunfo del Apruebo

Chile despertó en las poblaciones. Las gráficas de los muros que marcaban los territorios de las barras bravas, ahora gritan dignidad. La letra de la música urbana ya no va sexualizada, ahora clama justi ...
+VER MÁS
#Sociedad

Chile, la revuelta continúa

Como pocas veces se puede afirmar, el pueblo habló, con contundencia, claramente. No hay espacio para dobles lecturas.
+VER MÁS
#Política

Un plebiscito cuyos resultados pocos imaginaron

El Chile que se debe construir es una sociedad sin racismo sin discriminación, sin clasismo y sin extremismos violentos donde la equidad y justicia social sea parte de la misión y visión de una Carta Magna.
+VER MÁS
#Política

Reflexiones sobre mis razones para votar Apruebo.

Nuevos

Ahora es preciso saber gestionar el triunfo, cómo se logra representar y encauzar un proceso impulsado por el estallido social y que es más propiedad de la ciudadanía que de los partidos.
+VER MÁS
#Política

Capitalizar institucionalmente triunfo del Apruebo

Chile despertó en las poblaciones. Las gráficas de los muros que marcaban los territorios de las barras bravas, ahora gritan dignidad. La letra de la música urbana ya no va sexualizada, ahora clama justi ...
+VER MÁS
#Sociedad

Chile, la revuelta continúa

Como pocas veces se puede afirmar, el pueblo habló, con contundencia, claramente. No hay espacio para dobles lecturas.
+VER MÁS
#Política

Un plebiscito cuyos resultados pocos imaginaron

El Chile que se debe construir es una sociedad sin racismo sin discriminación, sin clasismo y sin extremismos violentos donde la equidad y justicia social sea parte de la misión y visión de una Carta Magna.
+VER MÁS
#Política

Reflexiones sobre mis razones para votar Apruebo.

Popular

Para mí, con la ELA, el futuro aprisiona, busca rendir el presente a su fatalidad. He descubierto que viviendo en el presente, con atención total, se abren siempre alternativas.
+VER MÁS
#Salud

La parejita Covid-19 y la ELA se separan y...

En un mundo globalizado y dominado por grandes corporaciones, corporaciones que tienen que cambiar sus modelos de negocios, es necesario tener principios y una ética que ponga al ser humano y al medio ambi ...
+VER MÁS
#Sociedad

El mundo sería mejor si la actividad humana tuviera ética

Queda en evidencia el poder omnímodo que tiene el sector de la construcción que se relaciona tan amistosamente con los mandamases del Minvu
+VER MÁS
#Ciudad

El colmo de la patudez: privados instruyen al aparato público

En la Plaza se hizo historia y se crearon memorias, por eso no me cabe duda que sí llevará el nombre de Dignidad, tanto en la señalética como en nuestros corazones.
+VER MÁS
#Política

La llamarán Plaza Dignidad