Ciudad y patrimonio: frágil identidad sobre escombros - El Quinto Poder
#Cultura

Ciudad y patrimonio: frágil identidad sobre escombros

1 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Las comunidades que han sufrido la guerra guardan en su memoria aquellos hechos para no olvidarlos jamás; reconstruyen sus edificaciones en recuerdo de aquellas que desaparecieron. En cambio las nuestras, ya en el suelo, sea por movimientos de la Tierra o por renovación urbana, no son más que molestos escombros olvidados en el momento exacto en el que sobre ellos se instala una nueva edificación.

Dice Magris que nuestra identidad es la forma que tenemos de ver, conocer, entender, amar y cambiar el mundo. Sobre el mundo fijamos la mirada y el mundo –más bien sus figuras– nos devuelve nuestra imagen, nuestras imágenes, que con el tiempo se quedan atrás, como restos que se acumulan en el pasado.

La ciudad que habitamos es el mundo, recuerda Magris. Es el lugar del encuentro con los otros, de construcción de lo comunitario y de lo público; el lugar donde se reflejan y acumulan las imágenes que forman la historia y la memoria.

En nuestro caso, cual país en guerra, construimos sobre lo derribado. Las comunidades que han sufrido la guerra guardan en su memoria aquellos hechos para no olvidarlos jamás; reconstruyen sus edificaciones en recuerdo de aquellas que desaparecieron. En cambio las nuestras, ya en el suelo, sea por movimientos de la Tierra o por renovación urbana, no son más que molestos escombros olvidados en el momento exacto en el que sobre ellos se instala una nueva edificación. No hay continuo, no hay memoria de la ciudad.

¿Puede tener identidad una comunidad que habita una tierra en permanente movimiento? ¿Puede tener memoria una comunidad que construye sobre escombros?

Claro, es identidad sobre identidad. Una identidad que se renueva, pero que también se desdibuja. La identidad es, ciertamente, permanente movimiento, siempre en elaboración, pero donde no todo se desvanece en el aire, a riesgo de ya no ser lo que se es.

Identidad y memoria son casi una misma cosa. La memoria, frágil, adaptativa hasta la amnesia, sólo es posible preservarla anclada a objetos y sujetos, a las figuras cuya imagen nos devuelve la ciudad.

La ciudad que nos constituye en comunidad sobre escombros, en que todo es frágil y pasajero, nos expone al peligro de dejar de reconocernos y de allí, a un paso, el de ya no ser nosotros.

Hay vestigios de la ciudad que ha sido, por cierto. Ahí tenemos algunos hitos en el Mercado Central, la Piojera, la Estación Central, los pocos barrios que han logrado eludir los ajustes telúricos y el paso del progreso. Y, como contracara, también se acumulan los vestigios del futuro de la ciudad que será, con su buque insignia Costanera Center.

Pero es mucho más lo que ya no está. Cuando aquellos hitos desaparecen, nuestra historia como comunidad pierde la relación especular con una ciudad que siempre se nos va, que nunca se queda. Si se pierden los referentes, nos extraviamos en una ciudad que no reconocemos como nuestra, que no nos acoge.

Perdemos aquellos rostros urbanos tan nuestros, que nos acompañan en el trayecto. Entonces, desde dónde nos paramos y sostenemos el soy. Una y otra vez, volvemos a la pregunta de quiénes somos.

Así como las viejas de Donoso guardan objetos en cajas debajo de su cama para “llenarse y no perderse”, nosotros atesoramos recuerdos de lugares y trayectos. Y cuando queremos regresar a ellos ya no están más que en nuestra memoria. Frágil memoria.

Hay una tensión entre dos polos de hacer ciudad: Roma o Nueva York. Desde la preservación extásica de un patrimonio que es mucho más que urbano, hasta la construcción y reconstrucción eterna de lo nuevo; pero aún en este último caso precisamente lo nuevo es el sello de identidad: Nueva York es la imagen de la devastación creativa moderna, una ciudad en constante renovación que pareciera temer al pasado.

Sin embargo, no somos ni lo uno ni lo otro. Ni la ciudad museo cuya historia es su identidad ni la ciudad puramente orientada al futuro que reniega de la tradición.

Para nosotros, habitantes de un sitio en donde todo cae, es clave conservar hitos públicos para recordarnos que somos un alguien colectivo, cuya identidad no sólo se yergue sobre los restos funerarios de una demolición. De lo contrario nos condenaremos a ser melancolía: lo que nos faltará siempre para llegar a ser lo que pudimos ser.

Fuente de Fotografía

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
Magdalena Undurraga

02 de enero

Me gusta la columna pero no veo Nueva York y Roma como dos ejemplos entre dos maneras de hacer ciudad.

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

La protección de los derechos humanos y la protección del planeta son dos caras de la misma lucha. El cambio climático exacerbará las desigualdades existentes.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Los países ricos no pueden seguir fingiendo que el Cambio Climático no los afecta

Con lo poco que poseen y con lo mucho que se desarrollan, “no importa la sala de clases, lo que importa es el libro que lees”, me dijeron.
+VER MÁS
#Sociedad

Alamar, descripción de una comuna Cubana.

Contar con una mayoría electoral y parlamentaria es condición necesaria, pero en ningún caso suficiente para emprender un programa de reformas que aspirasen a alterar las bases sobre las cuales se susten ...
+VER MÁS
#Internacional

Recordando el ocaso de la Primavera de Praga

La idea de un Museo de la Democracia, donde los ciudadanos podamos ver como han evolucionado los primeros postulados en Atenas sería interesante
+VER MÁS
#Política

Izquierda y democracia

Popular

Nadie nos ha puesto en la mesa una forma de violencia sutil, que todas hemos usado en contra de las otras: el inmiscuirnos en sus vidas privadas para decirles cómo es que deben comportarse en lo privado pa ...
+VER MÁS
#Género

Puta (sobre la poca sororidad que hay detrás de hablar mal de otras)

Los productos que curan al paciente matan el mercado cuando se trata de mantener y aumentar las ventas
+VER MÁS
#Ciudadanía

Negocio farmacéutico: La enfermedad es la salud del capital

Intentar enseñar, sin saber como funciona el cerebro, será algo así como diseñar un guante, sin nunca antes haber visto una mano
+VER MÁS
#Educación

Las neurociencias y la epigenética: Claves para entender el aprendizaje

Que el dolor que hoy Chiguayante tiene, sea para Chile el punto de partida para comenzar a construir una sociedad más justa y agradecida con aquellos que dieron toda una vida para hacer realidad el present ...
+VER MÁS
#Chile 2030

Chiguayante tiene una pena y Chile una deuda