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La diferencia entre exigir y limosnear

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Su vida es sólo una y este país es tan suyo como es mío, tiene que darnos los recursos suficientes para desarrollarnos plenamente. Eso es un derecho y nuestra obligación es hacer que se cumpla. No permita que la ambición de unos acabe con toda la vida suya y la de su familia. Usted y su familia son únicas y valiosas como cada una de las familias chilenas.
No acepte nunca más una humillación. A usted no le están haciendo un favor ni le están prestando nada: somos dueños. ¿Capta la diferencia entre exigir y limosnear?

Mi Chile debe cambiar y el cambio no será instantáneo. El cambio debemos hacerlo todos para no caer en la violencia. Empezar por comprender que somos una nación diversa en razas, creencias, aspiraciones y sueños. Comprender que cada uno de nosotros tenemos el derecho desde el nacimiento a lograr nuestros sueños. Internalizar que cada ser humano cuando nace, debe lograr tener una vida plena y las mismas posibilidades para lograrlo. Con los dolores y alegrías que esa búsqueda exige. Con las frustraciones y realizaciones que el desempeño y la entrega personal devuelve. Pero que no sea una vida que por capricho de otro, nos obliguen a vivir.

Asumir que cada persona con su diversidad, que vive en este país, es dueño del patrimonio nacional en forma equitativa. Que todas las cosas deben ser de sentido común.
Lo primero es que el Estado no sea un trasvasije de platas de todos los chilenos a acumulaciones en cuentas personales.
Para lograr esta lógica equidad debemos partir comprendiendo que “la gratuidad” no existe porque todo pago que realiza el Estado proviene de un fondo al que todos los chilenos aportamos, sin una mínima excepción. Es decir, en cada sueldo recibido, compra, pago o traslado estamos aportando al fondo estatal. A modo de ejemplo, cualquier chileno, ya sea cesante o con trabajo que compre algo aporta al fondo estatal con el IVA, reciba o no una boleta.
Cualquier persona que ocupe la Bip para trasladarse tiene que “depositar” un efectivo en la tarjeta. Dinero que siendo solamente el pasaje a ocupar, es decir $550 y un como mínimo de 6 millones diarios de usuarios del Metro, sin considerar otros medios de locomoción, se recaudarían $550 multiplicado por 6 millones diarios. Son 550 pesos multiplicado por 6 millones de solamente usuarios-Metro diarios. Esos montos son prestados a la banca privada con un interés de 0.3% mensual. Es decir, el Estado percibe por concepto de carga en la tarjeta Bip 0.3% de utilidad sobre las cifras mencionadas. Aparte de lo que produce el traslado. Ahí dos aportes, en un puro concepto.

Esa banca – multitienda o financiera-  se la “represta” a ese mismo usuario de la Bip con un recargo de entre 5.2% a un 7.0% de interés mensual. Esa utilidad brutal y fuera de sentido común que reciben estas empresas financieras, tributan un impuesto a las utilidades percibidas de ése “depósito” hecho en la Bip. Ahí está su otro aporte al Estado.
La misma mecánica se utiliza para sus platas en las AFPs, Isapres y Banco Estado cuenta RUT. Pero en estos tres casos cuando se habla de 550 pesos debe agregarle al menos 2 ceros más y multiplicarlo por 14 Millones. Más aportes al Estado y por sobre todo a cuentas privadas.
Entonces que el Estado se haga cargo de la salud construyendo hospitales públicos invirtiendo lo mismo que paga a las clínicas de propiedad de las Isapres no es una regalía, es lo que corresponde, es de sentido común.

Y si las Isapres quieren cautivarnos como clientes, porque desde sus inicios que dejamos de ser “pacientes”, que cobren más barato o que ofrezcan un servicio de excelencia y no al revés, como sucede hoy, que el sistema público de salud le quitan fondos para que sea tan malo y así  obligarnos a recurrir a un sistema privado de salud pésimo-mediocre y caro pero de grandes utilidades para esas cuentas personales.
Misma mecánica y planteamiento a la Educación, desde la parvularia hasta la superior.
O que cualquier chileno pueda pedir un préstamo sobre su propio ahorro previsional, con un interés del 0.2% sin más antecedentes que tener un fondo, tampoco es un acto de magnanimidad es una obligación estatal, es de sentido común.

Entonces queda claro que para ningún chileno, desde el más pobre hasta el que gana  16 millones, nada pero absolutamente nada, es gratis ni ayer, hoy ni tampoco mañana.
Y si nada es gratis. Si todo lo estamos pagando día a día y aún no podemos concretar nuestros sueños y aspiraciones por simple capricho ambicioso de otro, entonces no se trata de que el chancho esté mal pelado o estemos pidiendo gratuidad. Nosotros no hemos exigido que se haga como corresponde al sentido común, lo hemos permitido. Nos hacen creer que votando hicimos nuestra parte y si ese por quien se votó no cumple, la próxima vez simplemente no le votará, ¡vaya castigo! Permitir que durante 6 años o 4, según corresponda el cargo, viva a expensas nuestras en un ocio y aprovechamiento personal, sencillamente y con todas sus letras ROBÁNDONOS.

Ahí el gran error: el voto es sólo una parte de la democracia, es un acto de confianza. Este es su país, no sólo del elegido o sus representados. Usted es el que debe exigir diariamente que se cumplan las promesas, independiente de que no haya votado o lo haya hecho a favor o en contra.
Usted, antes de votar debe exigirle un compromiso económico sobre los bienes personales a su representante y a los dirigentes de los partidos que lo apoyan, resguardado ante notaria y el no cumplimiento traducidos en obras físicas en las comunas más pobres de Chile desde menos a más. Eso es quererse, eso es buscar un cambio, eso es decir, ya no creo sólo en promesas. Eso es exigir un cambio real.

Su vida es sólo una y este país es tan suyo como es mío, tiene que darnos los recursos suficientes para desarrollarnos plenamente. Eso es un derecho y nuestra obligación es hacer que se cumpla. No permita que la ambición de unos acabe con toda la vida suya y la de su familia. Usted y su familia son únicas y valiosas como cada una de las familias chilenas.
No acepte nunca más una humillación. A usted no le están haciendo un favor ni le están prestando nada: somos dueños. ¿Capta la diferencia entre exigir y limosnear?

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