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El colapso del sistema de salud y la incapacidad del gobierno

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Cuando nos acercamos a los 3 meses de la detección del primer caso de COVID-19 en Chile, la situación es crítica. La ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (camas UCI) alcanza casi un 80% (según la SOCHIMI), lo que tensiona seriamente la capacidad de respuesta del sistema de salud. Todo parece indicar que el sistema de salud no podrá contener la pandemia de continuar la creciente alza contagios. Ello implica altos niveles de incertidumbre para la población, no sólo por el riesgo de enfermarse, sino también por la creciente desprotección económica, sobre todo en los adultos mayores, que al recibir pensiones miserables y estar en el grupo de mayor riesgo, sufren doblemente las consecuencias.

¿Cómo llegamos a este escenario? Para contestar, urge recordar las principales deficiencias del gobierno para enfrentar esta crisis. El secretismo en el manejo de las cifras, sumado al llamado a retomar una falsa normalidad, aparecen como elementos incomprensibles. Para tener un cuadro completo de la capacidad sanitaria de Chile, haremos una breve comparación internacional.


Debemos fortalecer no sólo el sistema público de salud, donde se atiende el 80% de los ciudadanos, sino también renunciar a la idea de que la economía es más importante que la vida de las personas.

Si revisamos las cifras de la OCDE, para el 2019 Chile contaba con 2,11 camas de hospital por cada 1.000 habitantes, mientras que, por ejemplo, en el mismo año, Alemania contaba con 8 por cada 1.000 habitantes. Es decir, nuestra capacidad de hospitalización es casi 4 veces menor que la del país europeo.

En este sentido, el indicador “camas hospital proporciona una medida de los recursos disponibles para prestar servicios a pacientes hospitalizados, en términos de la cantidad de camas que se mantienen, si cuentan o no con personal, y si están disponibles de inmediato para su uso; por lo tanto, podemos ver que aún estamos muy lejos de países del “primer mundo”, puesto que poseemos una infraestructura al límite de las necesidades del país y tenemos menor capacidad efectiva para contener la crisis sanitaria emergente. Tenemos una limitada capacidad para atender enfermos con patologías graves que requieran de hospitalización y atención de médicos especialistas.

Esta tendencia se repite cuando comparamos el indicador “gasto en salud”, e integramos la combinación del aporte financiero público y lo sumado al seguro de salud obligatorio, que  es aportado por cada cotizante. Chile gasta un 5,2% del PIB, mientras que Alemania un 9,5%, lo que indica un menor gasto en infraestructura hospitalaria en relación al país europeo. Esto implica una menor capacidad de entregar prestaciones de salud y una mayor dificultad en el acceso a los servicios, sobre todo en poblaciones vulnerables, que no tienen capacidad económica para acceder a gasto de bolsillo y recibir algunas de estas prestaciones en el sistema privado.

Respecto del manejo del gobierno en la administración de la pandemia, podemos ver que las cifras e información entregada por el MINSAL no tienen sustento en la realidad. Por dar un ejemplo, en un primer momento se afirmó que el abastecimiento de insumos médicos de protección para los profesionales estaba asegurado, pero esto fue refutado por los propios trabajadores de la salud. Así, el Colegio Médico entregó la información de una encuesta realizada por el gremio a nivel nacional, donde afirmaba que un 75% de los trabajadores de la salud carecían de elementos de protección en su lugar de trabajo. Pronto la preocupación de los trabajadores también llegó a la ciudadanía, que temió no ser atendida por falta de personal en los centros asistenciales. Aún más, existe desconfianza de los pacientes y temor a contraer el virus en las atenciones de urgencia, por la falta de los resguardos necesarios.

Por otra parte, el gobierno de Sebastián Piñera, representado por su Ministro de Salud, no ha tenido un adecuado manejo comunicacional, ni antes, ni durante la crisis, utilizando frases como “nuestro sistema de salud es uno de los mejores y más eficientes del planeta (…) comparado con los países de la OCDE”, o “¿Qué pasa si el virus muta y se pone buena persona?” las que se transforman en desaciertos de la autoridad sanitaria y una bofetada de humor negro hacia la ciudadanía que espera mayores niveles de protección en el ámbito de la salud.

La política del secretismo ha sido otra de las deficiencias del gobierno, quien ha llegado a mostrar en los medios de comunicación una disputa desencarnada con los municipios, el colegio médico y la sociedad científica, por la información sobre el avance del contagio, en momentos en que se requiere un mayor nivel de transparencia en las cifras y un liderazgo más resuelto, respecto de escuchar al conjunto de los actores de la salud y su aporte para superar la crisis actual.

El último llamado del gobierno respecto al retorno seguro de la llamada “nueva normalidad”,  que busca la apertura de los diferentes Mall, centros comerciales y ferias libres,  con un protocolo mínimo de seguridad, develó cuáles son las prioridades para el gobierno: mantener la economía funcionando, no importando el costo en salud que pueda implicar está riesgosa apuesta.

La administración de Piñera debe actuar de manera responsable, entregando todas las garantías para que el país pueda salir adelante de esta crisis sanitaria con las menores pérdidas en vidas humanas, e intentando aminorar las consecuencias económicas, sociales y psicológicas. Para superar esta crisis sanitaria mundial, debemos fortalecer no sólo el sistema público de salud, donde se atiende el 80% de los ciudadanos, sino también renunciar a la idea de que la economía es más importante que la vida de las personas.

Esta pandemia nos enseña -una vez más- la necesidad de superar el capitalismo, que socializa las pérdidas y privatiza las ganancias, y cuyo pilar fundamental es la subsidiariedad del Estado, que resulta insuficiente para garantizar el buen vivir de nuestros pueblos. Es más, la propia comunidad nos está enseñando que es posible proteger nuestra salud a través de iniciativas colectivas y solidarias que emergen desde los territorios y barrios en múltiples lugares de nuestro país.

TAGS: #Coronavirus #CrisisSanitaria Sistema de Salud

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30 de Mayo

Podremos gastar como Alemania cuando produzcamos como los alemanes.
En todo caso, por “error” o intención, Chile no gasta el 5,2% sino que cercano al 11% en Salud. el 5,2% es el gasto PUBLICO, algo que expresamente se describe (“el indicador “gasto en salud”, e integramos la combinación del aporte financiero público y lo sumado al seguro de salud obligatorio..”) como si fuera el total.
En todo caso, ese porcentaje es similar al de Corea del Sur… ¿se argumenta también “El colapso del sistema de salud y la incapacidad del gobierno”, dado ese nivel de gasto? No, porque ellos combinan muy bien el sistema privado y publico. Entonces el problema no es de la autoridad, sino de como se comportan los agentes.
Ahora bien, sería bueno que se revisara porque no funciona bien el sistema chileno, y se verá que tiene mucho que ver por el poder que tienen distintos estamentos como para poder usar bien los recursos.

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