¿Hablemos de corrupción? Si usted, amable lector, decide proseguir la lectura, le advierto que voy a hacer una pequeña reflexión sobre nuestro comportamiento diario y eso implica analizar algunos de nuestros hábitos que están impregnados de actos corruptos y repensar ciertas actitudes. Sin embargo realizar ese análisis de consciencia no siempre es una tarea fácil y podrá incomodar a algunas personas. Siendo así, si desea continuar leyendo, lo invito a desnudarse del sentido común.
Necesitamos revisar nuestros conceptos y actitudes urgentemente, tomar consciencia de que la corrupción sea pequeña o grande es una desviación del carácter, pues nuestros países solo serán más honestos y dignos cuando comencemos a enseñar a nuestros hijos, con ejemplos , el verdadero significado de la palabra honestidad.
¡Ay, si la corrupción fuese un problema únicamente de la política, de los poderes!, ¡Pero no! Siento informarle que la corrupción somos nosotros. Incluso delante del espejo es posible descubrir un corrupto. Aprendemos desde temprano a practicar la corrupción y verla como algo natural de la naturaleza humana. Nuestros primeros pasos como seres corruptores y corrompidos suceden en la infancia, dentro de la sala de clases, cuando para evitar ser reprobados aprendemos a engañar al profesor y copiar en las pruebas.
Mafias como las de las licencias de conducir solo son posibles gracias a la demanda porque el individuo cree tener el derecho de comprarla, falsificar documentos y burlar las leyes. Y aún usando nuestra tradicional fama de “astutos”, ¿cuántos de nosotros ya no se metió a la mala em una fila, no ocupó un asiento preferencial destinado a un anciano, una embarazada, un deficiente? ¿Cuántos no marcaron la tarjeta de entrada para un amigo en el trabajo, compró un objeto falsificado, un libro pirata?
¿Y cómo andamos por casa?
En casa nuestro comportamiento tampoco es diferente. Al final, desviar la señal de TV cable del vecino no es algo lícito, robar energía eléctrica tampoco, darse cuenta que recibir más vuelto al pagar no es una actitud correcta. Aquí no existe “pecadito o pecadazo”. Todo es errado y un error conduce a otro.
Somos un pueblo que en su gran mayoría escoge siempre el camino más fácil, que no valora el mérito, que admira el chanchullo y que premia a los corruptos. Vivimos en una sociedad donde el honesto, muchas veces, es visto como “idiota”, donde la corrupción se transformó en sinónimo de inteligencia.
Vivimos en un estado de inversión de valores que se acerca a la bestialidad. Aquel ciudadano que ofrece dinero para no ser multado, que entra maliciosamente en una fila, que roba electricidad, que recibe vuelto equivocado y no lo devuelve es el mismo que mañana podrá cometer fraudes en licitaciones, sobrefacturar una obra, dar o recibir cohecho.
Infelizmente mucha gente sueña con cambiar el país, pero cree que apuntar con el dedo, criticar y esperar resolverá el problema. ¡Pero no! Eso no es suficiente. Tenemos que ser diferentes y hacer la diferencia. Es el primero paso. Es mirarnos al espejo y comenzar cambiando nosotros mismos.
Necesitamos revisar nuestros conceptos y actitudes urgentemente, tomar consciencia de que la corrupción sea pequeña o grande es una desviación del carácter, pues nuestros países solo serán más honestos y dignos cuando comencemos a enseñar a nuestros hijos, con ejemplos , el verdadero significado de la palabra honestidad.
Comentarios
02 de marzo
Ya leí otra crónica de la columnista y creo que ha hecho bien en hacernos reaccionar, ahora, con este texto. Indiscutiblemente no somos autocríticos y por lo mismo nos cuesta aceptar el desafío de la mirarnos el interior.
Si no, que lo digan los índices de evasión del pago en los buses del Transantiago, el dribling que hacemos cuando alguien nos pide una limosna u otras actitudes que, por demasiado repetidas, ya son parte de nuestra cultura
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02 de marzo
Gracias por tu comentario, Camilo. Pienso que, aunque a algunos les moleste, sentí que tenía que decir las cosas por su nombre. Si no somos capaces de mirar más allá de nuestras narices no solo nosotros, sino que además, nuestros hijos, van a continuar reproduciendo modelos como los que colocamos en discusión
Saludos!
02 de marzo
Recuerdo haber leído un artículo de Humberto Maturana, en donde hacía mención – entre otras cosas – a que los problemas que evidencia una sociedad no son fruto de un modelo particular, sino de la poca consciencia de las personas frente a sus actos, y el nulo deseo de cambiar. Por otra parte, mientas no abordemos como país la educación desde un ángulo más integral (y no solo desde lo económico, como un gasto más para el Estado), seguiremos desenfocados. Mientras la sociedad civil siga bombardeada y crea en valores como el hedonismo, el individualismo y la falta de solidaridad, se ve compleja la situación. Solo nos queda actuar de manera diferente y en consecuencia.
Saludos
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02 de marzo
Gracias por tu comentario, Sebastián. La intención de mi texto es precisamente esa, reflexionar. Apuntas a un hecho pocas veces pensado y traes al debate una nueva discusión y que transcribo: “la educación desde un ángulo más integral (y no solo desde lo económico, como un gasto más para el Estado), seguiremos desenfocados.”.
Ahí, concuerdo contigo, está el foco en el que nuestros gobernantes y la clase política como un todo debiera trabajar.
Saludos!
02 de marzo
Mientras leía tu artículo, pensé.. se relaciona muy bien con uno que escribí hace poco, donde hablo del dicho “La moralidad de un hombre no se mide por lo que hace, si no, por lo que haría si nadie lo viera”.
Saludos
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03 de marzo
Fernando
Te agradezco el comentario y te aclaro que, siendo brasileña, profesora de español, es con frecuencia que ingreso a los sitios de Chile y «algo» de lo que colocas en lo cotidiano de tu país, ya sabía, pero no en profundidad. Concuerdo contigo en tu análisis, incluso lo que narras sobre el ya internacionalmente conocido «dedo de Jara», apenas un grano de arena en un mundo donde de manera general el gran empresario, el político destacado, mantienen una cara de palo que impresiona.
Saludos!
03 de marzo
Concuerdo con tu punto de vista, así es, y siempre vemos la paja en el ojo ajeno. A mí me parece que el mejor antídoto, vacuna contra la corrupción en el sistema público y los políticos es una Contraloría de la República fuerte, autónoma y profesional, con capacidad de acusar ante los tribunales. Sobre el resto de los chilenos, comenzaría por programas en los parvulitos y niños de primeros años, y tomar muy en serio, es decir preocuparse y mucho de la selección, formación, sueldo y condiciones de desarrollo del personal de carabineros, si esta fuerza se corrompe como ocurre en otros países, estamos fritos.
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04 de marzo
Servallas,
Gracias por tu comentario. Le agregaría algo que quizás poco se habla. La vuelta de las clases de Educación Cívica. Es notoria la falta de interés de la juventud por los temas trascendentales del Estado y mucho de ellos e debe a que no tienen idea de cómo funciona. Y por lo mismo, el «no estoy no ahí» permite continuar con actos de corrupción desde, incluso, nuestra infancia
04 de marzo
Puede que parezca autoreferente, pero es simplemente que veo relación en este tema, con algunos míos, como el de hoy
Saludos
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05 de marzo
Sin lugar a dudas la educación es la base para la rectificación al proceder de «ser vivaracho».
La falta de educación cívica es la raiz de la conducta déspota, represiva y acaparadora del poder. Ese abuso sistemático que por generaciones se ha cometido contra el más modesto, lo ha impelido a no sentirse copropietario e indiferente a su entorno. La aberrante Dictadura Civil-Militar en su cobarde inmoralidad, inició el proceso de borrar en muchas comunidades y vecindarios el sentimiento de empatía a fuerza de justicia injusta, terror y terrorismo de estado contra el que no tiene poder. Luego continuó en los gobiernos que la sucedieron que aunque con el disfraz de democracia, sigue siendo esa dictadura. Los canales de televisión, la prensa y parlamentarios corruptos que obedecen a sus dueños hacen día a día su labor de «estupidizar» y desunir a los habitantes de Chile con ese mismo deleznable propósito de mantener reprimido, desunido y soporizado a los habitantes para que no exijan lo que les pertenece a todos por igual: Dignidad, equidad y justa justicia.
Pero la buena nueva es que las nuevas generaciones están desafiando con fuerza y claridad a ese desgastado y añejo poder. Las próximas elecciones municipales serán el primer atisbo y pre infarto para esos decimonónicos protagonistas del la sinvergüenzura descarada. Y en las parlamentarias el rechazo a las dos corrientes corruptas y traidoras al pueblo, la Nueva Mayoría y Chile Vamos, será épica.
Saludos Constituyentes
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05 de marzo
Sin lugar a dudas la educación es la base para la rectificación al proceder de «ser vivaracho».
La falta de educación cívica es la raiz de la conducta déspota, represiva y acaparadora del poder. Ese abuso sistemático que por generaciones se ha cometido contra el más modesto, lo ha impelido a no sentirse copropietario e indiferente a su entorno. La aberrante Dictadura Civil-Militar en su cobarde inmoralidad, inició el proceso de borrar en muchas comunidades y vecindarios el sentimiento de empatía a fuerza de justicia injusta, terror y terrorismo de estado contra el que no tiene poder. Luego continuó en los gobiernos que la sucedieron que aunque con el disfraz de democracia, sigue siendo esa dictadura. Los canales de televisión, la prensa y parlamentarios corruptos que obedecen a sus dueños hacen día a día su labor de «estupidizar» y desunir a los habitantes de Chile con ese mismo deleznable propósito de mantener reprimido, desunido y soporizado a los habitantes para que no exijan lo que les pertenece a todos por igual: Dignidad, equidad y justa justicia..
Pero la buena nueva es que las nuevas generaciones están desafiando con fuerza y claridad a ese desgastado y añejo poder. Las próximas elecciones municipales serán el primer atisbo y pre infarto para esos decimonónicos protagonistas del la sinvergüenzura descarada. Y en las parlamentarias el rechazo a las dos corrientes corruptas y traidoras al pueblo, la Nueva Mayoría y Chile Vamos, será épica.
Saludos Constituyentes
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