#Trabajo

¡Sí, se llama explotación!

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John Roemer, economista y cientista político norteamericano, planteó su  “Teoría general de la explotación y la clase", en la que establece una definición de las clases por aplicación de la teoría de juegos, a partir de las relaciones de explotación a que da lugar el intercambio de bienes productivos cuando estos están desigualmente distribuidos. Es decir, las relaciones de explotación no sólo se dan en el trabajo, en el ámbito productivo: también se dan en la circulación, por ejemplo, el mercado del crédito.

Este economista se enmarca en la discusión sobre estructura social y desigualdad, polemizando con visiones funcionalistas que ven en la estratificación una cuestión simplemente gradacional, obviando el conflicto inherente a los bienes que están en juego, así como con las visiones más ortodoxas del marxismo que sólo observan el conflicto a nivel productivo.

Sin entrar en detalle en los postulados de su teoría, es interesante rescatar la relación que establece entre explotación en el trabajo y explotación en la circulación, donde se acerca a los más novedosos postulados de la Escuela Operaísta Italiana sobre la financiarización, y la colonización del capital en todos los ámbitos de la vida, o como diría el mismo Marx en 1848, luego de que el empresario ha extraído su plusvalor de la producción llegan “los otros representantes de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc”.

En Chile, tales postulados se verifican en que el endeudamiento de los hogares ya llega al 60% sobre el ingreso disponible, según el último informe de Estabilidad Financiera del Banco Central y en que el gasto en educación superior de los hogares, de los dos quintiles de más bajos ingresos, es cerca del 40% de los ingresos.

En ese reducto, el del mercado del crédito, se está dando una novedosa sujeción y explotación entre los ingresos del trabajo –y sus hogares-  y el capital financiero –bancos y retail- que especula sobre ellos. Revisemos algunos datos que nos permitan comprender aquello.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Trabajo (ENETS) al 55% del proletariado informal –todo aquel obrero o cuenta propia no calificado y sin protección laboral- no le alcanza su salario para sus gastos ´básicos y regulares, seguido del proletariado formal –obrero no calificado con contrato formal- con un 40%. Esto, en contraste con el 96% de los gerentes expertos (todo aquel directivo o profesional con alto nivel educativo con autoridad y control sobre otros trabajadores), a quienes siempre les alcanza su salario para cubrir sus necesidades básicas. 

De esa población que no les alcanza para cubrir sus gastos básicos, el 55% de los proletariados formales que cuenta con tarjeta de crédito, ya sea de banco, centro comercial, supermercados, etc. la utiliza para cubrir tales gastos. Para el caso del proletariado informal, el cual tiene menos acceso al mercado del crédito (el 74% declara no tener tarjeta), el 30% de los que sí tienen tarjeta la utilizan para sobrevivir por sus bajos salarios.

El mecanismo de bajos salarios, endeudamiento, promesas de credenciales (endeudamiento universitario) tiene un límite. Una crisis económica, en especial financiera, dará cuenta de conflictos latentes producto de tales explotaciones múltiples – en el ámbito del trabajo y del consumo-, lo cual deja poco margen para la reproducción del sistema a futuro. Eso mismo obliga a una transformación central del trabajo y los mecanismos de generación de riqueza de la élite (vía explotaciones múltiples), acumulando cada vez más conflictos. De continuar así, en palabras deZizek, la elite se podría llegar a ver reflejada en “la típica escena de dibujos animados donde el gato llega al borde del precipicio, pero sigue andando, sin saber que ya no tiene suelo bajo los pies, y no se cae hasta que no mira hacia abajo y ve el abismo”.

* Por Alexander Páez, Investigador Fundación SOL

@lafundacionsol

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Foto: DiarioPyme.com
 

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11 de Enero

Uno de los puntos para comprender el actual estado de cosas, en la idea que Marx sigue vigente en su pensamiento, es por sobretodo que las desigualdades son, en esencia, la estructura que hace funcionar al sistema. En otras palabras, No es que el capitalismo pro si solo provoque, de modo casual, ciertas crisis, unas más pequeñas u otras más profundas, no son sino mecanismos de “ajuste o corrección” para resituar un sistema en constantes crisis y hacerlo “digerible y manejable”. Así las cosas, mi impresión es que, mirando lo ocurrido el 2008, con la crisis sub-prime y ahora la crisis del Euro no está haciendo otra cosa que despojar, de modo grosero y evidente, a los ciudadanos de derechos sociales, especialmente lo ocurrido en Europa y así mantener incólume la ganancia para el capital, con la complicidad de los Estados.

Tengo la idea, refutando del algún modo lo planteado por ti, el asunto de bajos sueldos, endeudamiento, etc., no tiene límite para el capital. ¡NO TIENE FECHA DE VENCIMIENTO! Dicho de otro modo: El capital no hará otra cosa que perfeccionar los mecanismos de extracción de la ganancia, no en la idea de “mejorar” la vida de los explotados, sino más bien quitarle presión a un buen negocio que hay que cuidar (a modo de ejemplo podemos mencionar el ingreso de la mujer al trabajo, hace ya varios años, como mano de obra más barata que el hombre).

Para aterrizarlo un poco a nuestra realidad, diría que es en esos momentos en que el capital necesita de corrientes políticas como la concertación y el reformismo del PC(que hoy se ha evidenciado mucho más que en otras épocas), para amortiguar y hacer como que cambia algunas cosas para que todo siga igual.

Entonces tengo la impresión que el gato (la elite), como planteas, nunca caerá en ese precipicio. Ahí me quedo en el prejuicio cultural que tengo arraigado desde que empecé a entender algo más de la sociedad en la que vivo, en donde las elites, a lo largo de la historia, en Chile y el mundo, nunca han perdido sus granjerías, su estatus, ni su poder de dominación como clase. Por ahora nunca la perderán.

¿Cómo le puedo pedir –de modo civilizado y humanitario- a un capitalista que reparta o deje de percibir su tasa de ganancia, si su ADN es la acumulación indiscriminada de bienes y capital a costa de la explotación?

El gran problema de fondo no es el capital y sus múltiples modos de explotación, sino más bien en que no existe aún un grupo social o político que contrarreste dicho poder y colusión global.

Como bien lo planteo Daniel Alcaino, en un medio radial, a propósito de su visita a la Fiesta de los Abrazos 2012. “La gente se cansa de ver como se transa, como se negocia con los dueños de Chile, por eso el descontento con la clase política, incluyendo a los comunistas. Camila Vallejo no debió negociar con el Gobierno pues se sabía de antemano que nada se conseguiría.” O como plantea Libertad y Desarrollo en uno de sus estudios, a propósito de la Educación y brecha de desigualdades: “La PSU ha fallado como una forma de disminuir las inequidades existentes al momento de acceder a la educación superior: año tras año, la brecha entre colegios municipales, particulares subvencionados y particulares pagados aumenta.” ¿Los administradores del modelo lo hicieron sin saberlo o buscaron profundizar la brecha social, como un modo de proteger a las elites?

Algo salpicada y poco estructurada mi opinión para entrar al tema planteado. Cifras más, cifras, menos; estadísticas más, estadísticas menos, concordamos eso sí… Si, se llama Explotación! ¡PURA Y DURA EXPLOTACIÓN! Lo malo es que no se ve, en el horizonte próximo, visos de cambio posible.

11 de Enero

El monopolio del dinero es la base del sistema capitalista de privilegios.

“en el capitalismo industrial, probablemente, la importancia del latifundismo fue sobrepasada en importancia por el monopolio del dinero. Bajo esta última forma de privilegio, el otorgamiento de licencias a los bancos por el Estado, las exigencias de capitalización, y otras barreras de entrada al mercado permiten a los bancos cargar un precio de monopolio sobre las tasas de interés de los préstamos de forma usuraria. Así, se restringe el acceso del trabajo al capital, y este es forzado a rendir un tributo en forma de tasas de interés artificialmente altas”. Kevin A. Carson.

http://www.mutualismo.org/2008/07/el-monopolio-del-dinero-traduccion-de-kevin-carson/

Quizás la solución sea más simple de lo que pensamos.

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