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Contra el control digital que impide compartir cultura

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Es un sistema que utilizan editoriales y propietarios de derechos de autor para limitar el acceso a los libros digitales, dvds, música, cds, por medio de bloqueos digitales que prohiben la copia, el respaldo, cambio de dispositivo, compartir o envío.

Los DRM (digital rights management) están incluidos en todo tipo de dispositivos digitales, sin informar a quienes los compran respecto de sus consecuencias. En el mercado se ofrecen hoy muchos dispositivos equipados con circuitos electrónicos de Trusted Computing, entre ellos ordenadores, reproductores de DVD y audio, teléfonos, televisores, radios, fotocopiadoras, impresoras, y muchos otros. 

Este control es más fuerte que la ley: si la elusión de DRM es delito, estas empresas se convierten  en legisladoras privadas, ya que pueden implementar restricciones y controles arbitrarios, completamente al margen de lo que la ley les permite, y demandar a quienes los eludan por el simple acto de intentar ejercer sus propios derechos.

Los Tratados de Libre Comercio con los EEUU, en su última maligna versión, el TPP, incluyen la exigencia de que los países firmantes adopten legislación de apoyo a los DRM como cláusula no negociable, a lo que la Electronic Frontier Foundation considera como prácticas anti-competitivas.

Los DRM violan:

El derecho al libre acceso a la cultura.

El derecho a la intimidad: un tercero tendrá información sobre qué, cómo y cuándo leemos, oímos música, escuchamos radio, vemos películas y accedemos a cualquier contenido digital.

La realización de obras derivadas como traducciones o remixes.

El dominio público: Las restricciones técnicas de acceso no tienen fecha de vencimiento.

En el mundo, no todo es como lo pinta la gran industria del entretenimiento. Casos aislados demuestran que sí hay una esperanza: en Finlandia es legal romper el DRM de las películas DVD, y el mismo Steve Jobs tomó la decisión de que Apple (iTunes) renunciara al DRM.

En eMusic, la música que venden no lleva DRM. En  Magnatune puedes regalar copias de lo que compras, descargar en diferentes formatos y sabes exactamente cuánto de lo que pagas va al artista. Koomic elimina el DRM y en Humble Bundle, vende juegos sin DRM, dándote a elegir el precio que quieres pagar, lo que les ha reportado campañas de hasta dos millones de dólares.

En muchas de las producciones que compramos, existe un cargo por el derecho a confeccionar copias para uso privado, de respaldo o para distintos dispositivos, por lo que esta prohibición se contradice con las leyes del mismo mercado, pero al fin DRM todos te odiamos y no te respetamos porque ampliamente es derrotado o eludido. Nunca ha sido bastante fuerte para restringir las copias, sólo molestos a la hora de compartir libremente.

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