Uno de los deseos y pensamientos más recurrentes en el día a día de la mayoría de los seres humanos es lograr la felicidad. De hecho, si le preguntas a tus amigos, familiares o alguien que tengas cerca de ti ¿Qué deseas o cuál es tu ambición de vida? probablemente la respuesta será para todos la misma: ¡Ser feliz!
El desear ser feliz es algo que nos mueve y motiva; que muchas veces nos otorga las excusas suficientes para probar diferentes tipos de terapias. Nos lleva a viajar, a recorrer lugares místicos y otros menos trascendentales, pero que suelen ser considerados «la fuente de la felicidad”.
Ante esto, surge la incógnita de si somos verdaderamente conscientes de que muchas veces nuestros esfuerzos para alcanzar la felicidad en realidad nos llevan por el camino contrario, hacia lo no deseado, en otras palabras, a la infelicidad.
Si pones atención quizás te das cuenta que en el transcurso de tu día dejas de estar y vivir en el presente, como si pusieras un “piloto automático”, actúas por reflejo, hábito y costumbres ya establecidas. Es en ese estado cuando se activan los posibles pensamientos negativos que puedes tener sobre ti y comienzas a tratarte mal de forma inconsciente.
¿Cuántas veces te has encontrado pensando en el pasado? recordando momentos en que hiciste algo –o dejaste de hacerlo- o incluso cuando al actuar de cierta manera te perdiste en la vida de un tercero, alguien equivocado. Es muy probable que la sensación que vives y sientes justo en ese momento sea de culpa y quizás pienses que tienes depresión.
Todo esto también ocurre cuando te dejas llevar por pensamientos futuros donde priman fantasías sobre lo que viene o cuando visualizas algo que quieres lograr, pero te quedas estancado involuntariamente en todos los obstáculos que podrían surgir o en cómo esa meta va a fracasar.
En estos casos permites que el miedo a lo desconocido te atrape y te impida avanzar generando un alto nivel de ansiedad que no te deja dormir bien de noche, que te lleva a buscar consuelo en la comida y que además puede provocar fallas en tu concentración y una disminución en tu autoestima.
Cuando das tu opinión ¿dices realmente lo que piensas y deseas expresar? ¿Haces lo que verdaderamente quieres? ¿Eres coherente contigo sin importarte lo que los otros esperan de ti? Si tu respuesta es negativa, entonces es probable que tengas una percepción distorsionada de quien eres en realidad.
¿Te refieres a ti y tu vida de forma quejumbrosa? ¿Intentas resaltar y tener en cuenta sólo lo negativo que te sucede o que otros hacen en contra tuya? Si es así, lo más factible es que te estés victimizando y que de ahí surja un pensar de resignación ante tu propia vida.
El desear ser feliz es algo que nos mueve y motiva; que muchas veces nos otorga las excusas suficientes para probar diferentes tipos de terapias. Nos lleva a viajar, a recorrer lugares místicos y otros menos trascendentales, pero que suelen ser considerados «la fuente de la felicidad”. En este proceso nos pasamos la vida generando una insatisfacción que crece cuando sentimos que eso tan mágico llamado “felicidad” no se materializa o por lo menos no de la manera que pensamos y creemos que tiene que hacerlo. Es ahí donde la paradoja de la felicidad se hace presente, ya que hacemos exactamente lo contrario a lo que deseamos en realidad.
Luego de saber esto, es probable que identifiques y notes que has perdido conciencia de quién eres, qué quieres y qué necesitas en tu vida para ser feliz. Si es así, entonces habrás entrado en la paradoja de la felicidad. Por esto, ahora lo importante es responder con sinceridad ¿Cuánto haces para ser feliz o infeliz?
Comentarios
29 de marzo
Yo me concidero una persona feliz,suolo que el entorno en el trabajo te pones travas por no ser cómplice de la deslealtad con los demás.Sin embargo soy una persona feliz de mi gente ([email protected] con las cuales puedo ser feliz reír bromear.escuchar y sobre todo hacer bien mi trabajo
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02 de abril
Se puede tener conciencia en realidad de quien se es y de quien se quiere ser?, Se ha perdido por no ser feliz????
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04 de abril
Evelyn, un gusto saludarte. El estado consciente te permite lograr identificar desde ti cuales son los factores que afectan tu felicidad, tus pensamientos y hacer.
saludos
07 de abril
Aun no se puede definir exactamente la felicidad. No es el placer, por lo tanto seguiremos preguntando en que momento sentimos que somos felices. Cada individuo es diferente de otro en cuanto a necesidades, deseos, metas y cada uno tiene las herramientas ( o no las tiene) para la busqueda de ese punto en la vida en que puede decir…ahora soy o estoy feliz. Como es tan personal, solo podriamos decir de que es el momento (el que puede ser efimero o permanente) cuando nuestras metas y deseos de la vida se han cumplido. Pero…el bombardeo externo de nuevas ideas, necesidades, aspiraciones y otros medios que nos pueden hacer cambiar nuestras metas, sentir nuevos deseos, nuevas metas nos dejan de nuevo en el estado en que la felicidad no es total o completa. Hay gente que la llega a obterner. No creo, siempre el ser humano esta esperando que algo cambie, pero podemos aprender a aceptar que somos y que somos capaces de hacer por nosotros mismos y de esa manera, si lo logramos podriamos decir que esyamos felices.
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