#Sociedad

El amor en los tiempos del coronavirus

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

¿Cómo es verse atrapada en una catástrofe de la que no eres responsable? Pensaba que lo sabía, pero me equivocaba.

Llevo diez años trabajando con personas refugiadas y migrantes, hablando con cientos de personas sobre sus experiencias. Ahora veo que mi conocimiento de lo que habían vivido era superficial y no se ajustaba en absoluto a la realidad.

En estos momentos en que vivo exiliada de mi país natal, Canadá (que prácticamente ha cerrado sus fronteras), separada de mis seres queridos en ultramar y atenazada por la ansiedad que me produce la preocupación por su bienestar y el mío propio, aprecio de otra manera, mucho más intensa, las experiencias de las personas atrapadas en catástrofes.


¿Es posible que estas vivencias nos ayuden a comprender mejor lo que significaría ser una persona refugiada? ¿Podría esta situación sin precedentes generar compasión y empatía hacia las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares?

No es mi intención quitar importancia al sufrimiento y la destrucción indescriptibles en lugares como Siria y Venezuela, de donde han huido millones de personas. De ningún modo son situaciones comparables a lo que está sucediendo en la mayoría de los países afectados por la pandemia.

Pero, para millones de personas que viven en países ricos, la pandemia podría representar la primera vez que experimentan siquiera una mínima parte de lo que soportan las personas atrapadas en catástrofes de una naturaleza y gravedad completamente distintas.

Lugares que antes eran conocidos y seguros, como autobuses, comercios y restaurantes, ahora generan temor y peligro en países prósperos de todo el mundo. La población se levanta cada día sin saber si cobrará su sueldo, si sus hijos o hijas podrán ir a la escuela, si las fruterías y las farmacias tendrán provisiones suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Personas con determinados pasaportes, que anteriormente podían entrar prácticamente en cualquier país del mundo, ya no pueden viajar. Los medios de vida de mucha gente están en grave riesgo. Para las personas de avanzada edad y otros grupos de población vulnerables, su propia vida corre peligro.

¿Es posible que estas vivencias nos ayuden a comprender mejor lo que significaría ser una persona refugiada? ¿Podría esta situación sin precedentes generar compasión y empatía hacia las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares? No es imposible, ni mucho menos.

Pongamos por ejemplo la Gran Depresión de la década de 1930. Aquella crisis económica generó inmensos niveles de sufrimiento en todo el planeta. Aunque ya existían entonces sistemas de asistencia social en muchos países, eran muy insuficientes para hacer frente a un problema de tal magnitud. Cuando se hizo evidente el alcance y la gravedad de la crisis económica, los gobiernos al fin aceptaron que tenían la responsabilidad de proteger el bienestar de toda la comunidad. Comprendieron hasta qué punto sus respuestas parciales e individuales a un reto colectivo habían sido inapropiadas.

Ahora mismo todos —individuos, comunidades y gobiernos— podemos decidir. Tenemos opciones. Podemos optar por la solidaridad y la compasión, proteger y ayudar a las personas más vulnerables a nuestro alrededor y actuar por el bien común. Podemos salvar muchas vidas.

Hay motivos para confiar en que vamos a estar a la altura del desafío colectivo que se nos presenta, y que triunfará la solidaridad. Por ejemplo, esta mañana he visto en un importante supermercado de Londres como clientes y personal ayudaban a una anciana que estaba sola haciendo la compra. El dependiente del establecimiento tomo su número y le aseguró que apartaría los artículos básicos para ella.

Cuando haya pasado esta crisis, e incluso en medio de ella, nos enfrentaremos a otros desafíos y podremos volver a decidir.

Cuando las catástrofes afecten a nuestros congéneres, ¿decidiremos confinarlos en precarios campos, disparar gas lacrimógeno contra ellos, separarlos de sus hijos o hijas, procesarlos por el “delito” de perseguir una vida mejor para ellos y sus familias, o recordaremos entonces cuando nos sentimos vulnerables e impotentes, cuando nos preocupó poder satisfacer nuestras necesidades básicas, cuando nuestros pasaportes no valían nada, cuando nos sentimos paralizados por la ansiedad y la incertidumbre? ¿Elegiremos el miedo o el amor? La decisión es nuestra.

TAGS: #Coronavirus Amor Empatía

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
Escribimos para pedir una actuación inmediata coordinada a nivel internacional —en los próximos días— para hacer frente a las graves crisis sanitarias y económicas mundiales derivadas de la Covid-19.
+VER MÁS
#Internacional

Carta a los gobiernos del G20

Por el actuar de la autoridad sectorial pareciera que la oferta de alimentos desde la pesca artesanal no será necesaria ni ahora, ni el futuro próximo. Es por eso, de suma importancia, recalendarizar los ...
+VER MÁS
#Economía

Semana Santa, pesca artesanal y COVID-19

El ser humano siempre le ha temido a la muerte y al dolor con justa razón. Son las pestes las que nos enseñan que podemos ser tan efímeros. Bajo la pestilencia y todo lo que abarca su hedor simbólico, e ...
+VER MÁS
#Política

China: COVID-19 y violación de derechos humanos

La realidad en nuestra región de Ñuble es muy distinta a la conocida cotidianamente por la actual administración y eso está a la vista de las políticas que se han aplicado
+VER MÁS
#Sociedad

COVID-19: desde España a Ñuble

Popular

Escribimos para pedir una actuación inmediata coordinada a nivel internacional —en los próximos días— para hacer frente a las graves crisis sanitarias y económicas mundiales derivadas de la Covid-19.
+VER MÁS
#Internacional

Carta a los gobiernos del G20

Por el actuar de la autoridad sectorial pareciera que la oferta de alimentos desde la pesca artesanal no será necesaria ni ahora, ni el futuro próximo. Es por eso, de suma importancia, recalendarizar los ...
+VER MÁS
#Economía

Semana Santa, pesca artesanal y COVID-19

El ser humano siempre le ha temido a la muerte y al dolor con justa razón. Son las pestes las que nos enseñan que podemos ser tan efímeros. Bajo la pestilencia y todo lo que abarca su hedor simbólico, e ...
+VER MÁS
#Política

China: COVID-19 y violación de derechos humanos

La realidad en nuestra región de Ñuble es muy distinta a la conocida cotidianamente por la actual administración y eso está a la vista de las políticas que se han aplicado
+VER MÁS
#Sociedad

COVID-19: desde España a Ñuble

Popular

Quizás todas estas medidas son pensadas para las pequeñas PYMES, el problema es que se aprovechan y benefician de ella las grandes empresas, sean bancos, multitiendas, mineras, compañías de seguro, empr ...
+VER MÁS
#Economía

COVID-19: El mundo protege a sus trabajadores y Chile los hace pagar

La historia será escrita por los ‘vencedores’ de la crisis COVID-19”, y sea quien sea quien escriba la historia, “esta crisis reorganizará la estructura de poder internacional de una manera que so ...
+VER MÁS
#Internacional

El impacto del Covid-19 en las relaciones de poder de la política mundial

Las masas debemos avanzar de conjunto hacia nuestra propia emancipación, o perecer en el intento. La historia, como siempre, está por escribirse.
+VER MÁS
#Sociedad

Pandemia y lucha de clases: el exterminio de pobres

Una vez más, lo privado atravesó el umbral de lo público, contagiando al sistema estatal en su frenética carrera por un concepto de salud a la carta y dejando herido de muerte a ese maltratado bien com? ...
+VER MÁS
#Salud

El ébola de los ricos