#Sociedad

A mis seis años no conocía la navidad, ni un abrazo de cumpleaños

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

A mis 10 años de edad la vida ya era bastante dura. En las noches de navidad salía del hogar de niños y me arrancaba a alguna plaza, siempre estaban vacías. A lo lejos se escuchaban las risas y la vibrante alegría de las familias. Ahí estaba yo, a las 12 de la noche, perdido en el tiempo y en el espacio, sentado en una soledad profunda y llorando por tener la vida de un huacho.

No entendía muchas cosas, solo sabía que era injusto;  antes de mi nacimiento ya sufría las consecuencias de una sociedad marginal, marcada por la droga y la delincuencia. A mis 4 años de edad, solo tenía recuerdos de las 7 puñaladas en el pecho que recibió mi madre por parte de su pareja, mientras ella (embarazada) lloraba lágrimas de sangre. En un intento de protección, le lancé al hombre un viejo muñeco, tratando de alejarlo.


Yo ya tenía 6 años y mi hermano 8, y aun no conocía una navidad ni un abrazo de cumpleaños, solo estaban recuerdos de los llantos de los niños de la cama de al lado.

A veces llegaban extraños a la casa, con camiones de mercadería que seguramente habrían ganado en un juego de lotería. Mientras tanto, durante las noches el ruido, las fiestas y el olor a plástico quemado parecía ser el festejo del éxito y la gloria. En otros momentos parece que las cosas iban mal y muy a menudo me sentaba en la esquina del pasaje a pedir algo de pan y dinero, en otras, acompañado por mi madre golpeábamos las puertas de las casas, rogando por algo para comer.

En otras circunstancias mi madre nunca regresaba cuando salía por las noches, no sé en que habrá trabajado pero las pinturas y los trajes la hacían parecer una artista de cine- No tuvo que pasar tanto tiempo para que todos se fueran de viaje a un lugar llamado Canadá. Ahí quedamos junto a mis hermanos, éramos varios, sin saber mucho que hacer, alguien nos habrá dado de comer durante ese tiempo, hasta que un día llegó una furgoneta que se camuflaba ante los verdes de esperanza, mi hermano mayor lloraba y yo no sabía qué hacer ni qué decir, no era lo suficientemente listo ni maduro para entender nada, solo tenía 4 años y el 6.

Fue entonces como se iba forjando la vida de un huacho, recuerdo esa navidad y año nuevo, entre las paredes de una comisaría, no sé qué habremos hecho ni cuánto tiempo habremos vivido en ese lugar,  pero al pasar el tiempo, dijeron que tendríamos un hogar. Entonces llegamos al Galvarino, parecía que habían más niños como nosotros. No tenían nada, ni podían apropiarse de nada.

Pasaba el tiempo hasta que un día el lugar se incendió, en cuyo incendio habría muerto un niño en su silla de ruedas. Aun no entendía nada, pues esa era la vida que conocía y debido al incendio fuimos trasladados a un nuevo hogar, a la protectora de la infancia. No olvidaré aquella primera vez que cruzamos las puertas de ese lugar, pues mi hermano debió pelear para poder defenderme. Yo ya tenía 6 años y el 8, y aun no conocía una navidad ni un abrazo de cumpleaños, solo tengo recuerdos del llanto de los niños de la cama de al lado. Nunca olvidaré el llanto desgarrador de un niño, simplemente lloraba, me escondía entre mis sábanas esperando que no vinieran por mí. Tapaba mis oídos y trataba de dormir, pero nada podía quitarme el miedo, el miedo de vivir entre la maldad y el abandono.

Quién podría creer en un niño fracturado, quebrado y destruído, pareciera que las cosas ya no podrían ser peor….

1era parte…

TAGS: #Infancia #Navidad

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Popular

El Estado no puede seguir avalando la inexistencia de protocolos, programas y leyes, que validen y aseguren la permanencia de nuestros hijos junto a nosotras
+VER MÁS
#Género

Maternidad en la discapacidad: Invisibles

El estatus de explotación de las especies ícticas económicamente importantes que intentan reproducirse entre Arica y Magallanes, es aterrador: 8 de ellas están sobreexplotadas, 5 están agotadas o colap ...
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Prolegómeno del mes del mar

García tenía claro que al condenársele, en ningún caso tendría que tomar clases de ética, ni prisión domiciliaria, sino que muy por el contrario, que tendría el mismo destino que Fujimori.
+VER MÁS
#Sociedad

El suicidio de Alan García

¿Por qué tan baja la participación de los estudiantes en las elecciones? ¿Qué se puede analizar de esos tres años en que se vive un desgobierno en la UTA?
+VER MÁS
#Política

Elecciones en la Universidad de Tarapacá: ¿que puede traer estas elecciones?

Popular

En 2018, 26 personas poseían la la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.
+VER MÁS
#Economía

La obscena concentración económica de los dueños de Chile: Capítulo 1

La juventud es la edad cuando adquirimos nuestra capacidad intelectual y nuestro cerebro se encuentra aún en proceso de maduración
+VER MÁS
#Salud

Jóvenes y marihuana: los adultos no deben dar la imagen que es normal su consumo

Toda esa legislación tiene como propósito proteger esas tierras, sin embargo, la Consulta Indígena, va en sentido contrario, busca desproteger las tierras indígenas para permitir el ingreso al mercado d ...
+VER MÁS
#Política

Consulta Previa de Piñera y el despojo legal de las tierras indígenas

Necesitamos más profesores, pero no cualquier profesor. Necesitamos profesores intelectuales y con capacidad de transformación. Necesitamos más Educación, pero no cualquier Educación. Necesitamos una E ...
+VER MÁS
#Educación

La vocación de profesor y el compromiso ético profesional