Hospitales concesionados: pasando el Niágara en bicicleta - El Quinto Poder
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Hospitales concesionados: pasando el Niágara en bicicleta

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¿Sabía usted que si acude a estos hospitales “públicos” en automóvil debe pagar estacionamiento? No me refiero a uno aparte del edificio o lejano, sino a un parque que pertenece al mismo hospital, dentro de la estructura hay un estacionamiento que cuesta $550 la media hora. Al final es más barato ir al mall que tener una urgencia de salud, pero para las autoridades esto es parte normal de lo moderno, de lo concesionado, en lo que todo tiene la inspiración del lucro.

Mientras en las noticias tenemos una saturación de información sobre La Haya y nuestra frontera con Perú, al centro de la injusticia, en Santiago de Chile, la desigualdad se hace patente. En Maipú y La Florida se inauguran hospitales con bombos y platillos, pero sin los recursos mínimos para entregar atenciones dignas, ni siquiera las que se reciben en otros centros públicos de salud no concesionados. Esperas que superan las 12 horas en promedio, violencia y agresiones a funcionarios y quejas a quienes deben atender, mientras las autoridades pasean y sonríen.

Escena 1           

Señor Ministro de Salud caminando, sonriendo y saludando muy amable:
“Doctor, ¿Cómo está la urgencia?”
Médico valiente:
“Mal, no hay fármacos, la espera es de muchas horas, no están los insumos necesarios, el programa de la ficha electrónica es demasiado lento”
Señor Ministro prosigue su caminata con sonrisa de lifting: “…”

En un comienzo todo era oscuridad. La salud pública no daba más, los hospitales funcionaban pésimos, no había gestión, era el imperio del caos y la ineficiencia. Pero llegó Lagos y la luz se hizo. Apareció la genial propuesta de pasarle todo a los privados para que lo administraran: constructoras, estacionamientos, colegios, cárceles, autopistas, hospitales, clubes de fútbol, universidades. En fin, todo es lo mismo, ¿no? Al menos eso dicen.

Se realizaron fabulosas concesiones que le ahorrarían tiempo y dinero al Estado. Pasaron los años y los gobiernos, todos ellos coincidían en lo celestial de la idea de la concesión. La luz se fue, más bien se abochornó, la alegría no llegó ni se asomó. Y en estos días se han puesto en marcha los hospitales de Maipú y La Florida, gigantes dirigidos por la saludable visión de mercado que ha llegado a concesionar las ganas de mejorarse, el alivio del dolor, el sufrimiento familiar, en definitiva, se concesiona la dignidad.

Vamos a los hechos. Cada hospital costó más del doble que hospitales construidos por el Estado, lo mismo que la demora en su tiempo de construcción y entrega. Son estéticamente adecuados y se autodenominan de “estándares de calidad”, pero ambos comenzaron a trabajar careciendo de los insumos necesarios para recibir a los pacientes hospitalizados, situación que conocen las autoridades desde Dios hacia abajo. Aún así, forzaron las aperturas, realidad que significó que el recién inaugurado Hospital de La Florida haya estado en paro.

Bajo política de secretismo y de órdenes a los funcionarios de no hablar con periodistas, la información se da “sólo a través de la oficina de comunicaciones”, los funcionarios se quejan en el anonimato. Pisos completos trabajando a cuarenta grados porque aunque existe la estructura de climatización, las redes no funcionan. Insumos básicos que no llegan a tiempo para el paciente que requiere atención inmediata. Medicamentos vitales que no están. Especialistas de papel o imaginarios. ¡No hay papel para un electrocardiograma!

Hospitales con ficha electrónica, suena moderno y casi ecológico, pero en la realidad sin la información al pie del paciente no es posible ver la situación de salud en forma integral, al final, el computador parece el más enfermo especialmente cuando no funciona. Si el computador se agripa no se pueden dar altas ni hacer órdenes de exámenes. Finalmente, el computador es el ente más poderoso en el hospital. Ni hablar de la compra de software probadamente ineficientes para las fichas electrónicas, sistemas que lejos de ayudar retardan la atención. Parece ser un buen negocio de un producto que no necesita funcionar ni probar resultados para ser comprado y ejecutado masivamente en las comunas más grandes de Chile.

¿Sabía usted que si acude a estos hospitales “públicos” en automóvil debe pagar estacionamiento? No me refiero a uno aparte del edificio o lejano, sino a un parque que pertenece al mismo hospital, dentro de la estructura hay un estacionamiento que cuesta $550 la media hora. Al final es más barato ir al mall que tener una urgencia de salud, pero para las autoridades esto es parte normal de lo moderno, de lo concesionado, en lo que todo tiene la inspiración del lucro.

Se venden imágenes, se cortan cintas, se regalan besos y abrazos, hasta se reparte publicidad de las actividades municipales en los pasillos. Entre challas y bailes, sacar a luca pareciera la consigna.

Mientras tanto la gente -la misma que elige estas autoridades- exige dignidad y respeto, claman por una atención y aspiran a que los funcionarios “hagan su pega”, con escasos recursos se salvan vidas, se trabaja, se hace lo que se puede. Pero no pueden ser los funcionarios los que den las explicaciones por los que pasean de punta en blanco y tengan que recibir la rabia y agresiones, que por cierto son comprendidas, pero deberían ir dirigidas contra quienes toman las decisiones.

Escena 2

Paciente molesto:
“¿Por qué se demoran tanto?”
Doctora despeinada y angustiada:
“Señora, disculpe la demora, estamos lentos con los computadores y ha habido problemas con los recursos que deberíamos tener para atender”
Paciente resignado:
“No sé para qué abrieron antes este hospital, se nota que lo hicieron apurados”

Las tropas están preparadas para la batalla, sin armas, sin recursos. ¿Cuánto tiempo de marcha blanca y recursos a medias le darían las autoridades a los lugares donde ellos reciben salud? No los imagino escuchando explicaciones de traslado o enfrentando con rabia las largas horas de espera. No queda más que reconocer que es muy duro pasar el Niágara en bicicleta.

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Foto: www.fotopresidencia.cl

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Comentarios

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Héctor Pérez

29 de enero

Las concesiones , en si mismas son un instrumentos , NO un objetivo y claramente en áreas productivas distintas a salud ( puertos y carreteras) permitieron un desarrollo + rápido al País .
Pero en Salud ( bien social ) se puede concesionar la construcción , pero NO la administración , ya que cambiarían los objetivos de otorgar salud oportuna y de calidad a la población , por cortar costos y evitar dar respuesta a ” enfermedades caras” .Lo anterior se observa en los experimentos anteriores ( hospital padre Hurtado x ejemplo)
Ojalá este nuevo gobierno utilice bien los recursos( no despilfarrar) e instrumentos apuntando a Objetivos de salud real.
Saludos

Andrés Hidalgo

30 de enero

¿Te parece que las concesiones de puertos y autopistas ha permitido el desarrollo del país? ¿Me podrías indicar de que le sirve a un estudiante o a un trabajador tener regias autopistas carísimas de usar o más puertos en manos de Von Appen?
¿De dónde puedes afirmar que estos hospitales se han construído más rápido que otros? ¿Sabes cuándo se licitó el hospital de Maipú y para cuándo estaba prevista su inauguración? ¿Te parece que ya abierto está en condiciones de recibir pacientes?

Toda esa argumentación es propia de una mitología ideológica de apego a lo privado, cero evidencia, clásica batería argumentativa concertacionista

29 de enero

Muy cierto y ni contentos con eso siguen vendiendo los hospitales. Dos días lleva la ocupación De los jardines del hospital sotero del río en protesta por la próxima venta de este hospital, movimiento encabezado por la red de usuarios, dirigentes sociales, gremiales y trabajadores en defensa de la salud pública.

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