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Help: ¡Help!

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El paracetamol, un analgésico perfectamente comercial, es el que más se usa, y abusa, en Chile. Y en esta historia de vidas, es un protagonista, y símbolo, de la comedia tragicómica del neoliberalismo salvaje y su simulacro sanitario privado.

Propiedad del poderosísimo conglomerado Penta, Help convive, sin enrojecer, con empresas comerciales de metales con las de la salud, transformándolo en un paradigma de la salud como negocio y no como un derecho.


Propiedad del poderosísimo conglomerado Penta, Help convive, sin enrojecer, con empresas comerciales de metales con las de la salud, transformándolo en un paradigma de la salud como negocio y no como un derecho.

Recomiendo fervorosamente Help para los que disfrutan del esperpento que, en este país, me temo, somos todos/as. Con Help encontrarán la adición perfecta los fetichistas del sufrimiento y la humillación que sus médicos, paramédicos y enfermeros nos ofrecen, monopolizando la visión de la salud sólo como un producto de consumo.

La entrada de esta “comitiva sanitaria ambulante” que es Help a las casas de sus clientes, en los cuales me encuentro en estado novato y, si me apuran, nonato, comienzo ya ha reconocer todo el temerario repertorio de este espectáculo sanitario made in Penta.

Los médicos-help entran al departamento en la tan sencilla como histórica Villa Portales en la Comuna de Estación Central a “atender” una anciana de 88 años con otitis severa; la miran y tratan como si fuese un mueble añoso arrinconado y olvidado y que sólo existe para esperar en la antesala de la muerte; más bien para ser tirada al tacho de la basura. Los médicos-help llegan equiparados con una tableta computacional adherida a sus manos como parte trascendental de una escenografía médica informática con “efectos especiales” que, paradójicamente, se alza como el baluarte y sentido de toda la consulta, el objeto más importante y fascinante, más que la pobre abuela que está postrada y llora de dolor por la otitis que, quizás pueda en cualquier momento transformarse -después de dos semanas de dolor insufrible y cuatro visitas de médicos-help- en una septicemia.

El tercer médico-help, firma con su nombre. No es lo único inédito y original si se compara con los otros dos que le precedieron: recetó un gotario (otro más), un antibiótico ótico, pero el farmacéutico (pobre peón de otro negocio monstruoso privado coludido gangsterilmente), dio una solución para los ojos porque, sin lugar a dudas, quería vender sí o sí para ganar la comisión por medicamento vendido, sin importarle la paciente de otitis. Pero este médico-help, dejó al descubriendo su amor por los perros: la solución ótica recetada para la abuela otítica, ya casi con septicemia y sin aliento después de dos semanas de médicos-help, existía sólo para la otitis perruna. El nombre del médico-help quedó estampado dejando constancia de su olvido de que era un médico para seres humanos y no un veterinario amante de los perros. O sea, olvidó un pequeño y único detalle: que la abuela no es una vieja perra octogenaria, que en la vida real no existen, sino una mujer-ser-humano-abuela que ya tenía movimientos musculares involuntarios en su rostro producidos por el indigno dolor ¿de oídos?, que se manifiesta en todo el lado derecho de su rostro.

El cuarto médico-help fue un digno representante de esta empresa privada de salud; un auténtico representante; un corolario ético y moral de la empresa Penta de salud, Help: se le llamó para que la abuela, ya casi desmayada de dolor, pudiera ser trasladada a una clínica para detener una septicemia en ciernes. Pero según su criterio de médico-help es él el que decide, y la abuela no necesita un tratamiento más extenso, ¡y no se discute más!: es él el que decide porque él es el médico. Su diagnóstico médico-help le tomó tres minutos en elaborarlo. Una resolución inviolable porque es anunciada por él, el médico. Y, por último, en un arrebato más de niño mal criado que de médico auténtico, se niega a seguir auscultando a la abuela porque “hay un clima de agresión por parte de uno de los desesperados parientes”. ¿Hay algo más violento que negarse a auscultar a un paciente? Además, no cualquier paciente, sino una abuela de 88 años con su rostro desfigurado por el dolor de la otitis aguda (¿o ya septicemia?). Se supone, que hasta un médico operando en plena guerra debe mancharse con sangre del soldado enemigo si éste llega a su sala de operaciones mal herido. O sea, sea el escenario psicosocial que sea, un médico debe atender al paciente que así lo requiere, incluyendo a una anciana de Villa Portales, comuna de Estación Central que, ni está en guerra ni amenaza la dignidad de este médico-help en ninguna de sus formas y que, retorciéndose de dolor y después de dos semanas de otitis severa y cuatro consultas urgentes con médicos-help, continúa peor cada segundo de sus ancianos 88 años y seis meses. La “resistencia médica” de auscultar a la abuela cede después de que la indignación de un pariente de la abuela lo induzca a “negociar”, en audiencia mobilística que más parece una operación secreta de Estado que una conversación de un médico con su supervisora.

El médico-help se llama: 48190929-5 (¿5 o 0?). Y entregó su nombre, requerido fervorosamente por un pariente de la abuela, a regañadientes y en un trabalenguas riguroso y perfecto.

Su diagnóstico: otitis leve.

Receta: paracetamol 500 mg., tomar una tblt (sic) cada 8 horas.

Paracetamol y Help, dos paradigmas de la salud como negocio de consumo que como un derecho.

Help: ¡Help!

TAGS: #SaludPrivada Sociedad

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Comentarios

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Servallas

05 de Diciembre

No sé si su comentario va para Penta, y si es político o no, pero si es para denunciar al médico, o los supuestos médicos estoy con Ud. , mucho de esos profesionales han perdido el sentido de lo que es un trato humano, y algunos, no todos, son verdaderas máquinas de hacer dinero, aún en los centros privados su actuar es preocupante, y además como sociedad los hemos endiosados.

Erika

21 de Septiembre

Muy de acuerdo con lo expuesto en el artículo, se vulneran los derechos de los pacientes por muchos médicos faltos de vocación y amantes de lucrar solamente.

Jaime Vieyra-Poseck

23 de Septiembre

Gracias Erika por tu opinión!

Help es una empresa sólo mercantilista. No hay ninguna ética médica en su praxis. Mi madre padeció esta (des)atención y fue una experiencia devastadora. La saludo en Chile es un negocio y nada más. Algo que debe cambiar, ya!

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